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Enamorada Del CEO Salvatore

Enamorada Del CEO Salvatore

Status: Terminada
Genre:CEO / Romance / Autosuperación / Completas
Popularitas:96.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Luna Azul

Alana Díaz es una estudiante decidida a graduarse por sus propios méritos, lejos de los lujos y el caos de la gran ciudad. Pero su vida da un giro irreversible al entrar como pasante en el imperio de Leonardo Salvatore, un CEO tan influyente como implacable que no está acostumbrado a que le digan que no.

​Lo que comienza como una relación profesional se convierte en un juego de seducción y peligro. Tras un violento "accidente" que deja a Alana vulnerable y bajo el cuidado personal de Leonardo en su lujoso Penthouse, la barrera entre el jefe y el protector se desvanece, dando paso a una pasión que ambos intentaron contener.

​Sin embargo, el amor no es lo único que crece entre ellos. Mientras Alana lucha por mantener su independencia, una red de envidias, secretos de élite y una madre dispuesta a todo por mantener el "apellido" amenazan con destruirlo todo. En un mundo donde el dinero lo compra todo, ¿podrá el amor de una "pueblerina" sobrevivir a la furia de quienes lo quieren ver cae

NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15

LEONARDO SALVATORE

Día martes

Me levanté de la cama. Me di una ducha, me vestí y salí a la empresa.

Hoy Alana iría a clases de la universidad.

Nunca pensé que me interesaría alguien otra vez. Después de todo el tiempo cura todo.

Estando en la oficina le puse un mensajito a Alana.

📨 Deseando verte. Espero que tengas un bonito día. Piensa en mí.

ALANA DÍAZ

Aún estaba en mi casa, pensando si faltaba a clase o no. Pensar que falta 9 meses para terminar esta tortura me hace dudar si realmente quiero esto.

Un mensaje de un número entró. Al leerlo me pude dar cuenta que era de Leonardo. Guardé su número. No le contesté, pero ese mensaje me hizo decidirme a ir a clase.

Tomé mi bolso y salí. Esas dos calles fueron muy cortas. Me preguntaba, ¿Qué sería lo nuevo de hoy? ¿Cuánto tiempo se llevará para que cambien de tema y ya no ser el centro de atención?

Entré a la facultad con mi cabeza en alto. Las miradas y risitas era señas reales del chismorreo. Fui a la oficina de mi profesor tutor. Presenté lo que hacía trabajado con Alex aquella vez.

—¿Cómo te está yendo en la pasantía?

— Bien. La empresa me dio uniforme como si fuera una empleada y me van a asignar una ayuda.

— Qué bueno, aprovecha esta oportunidad para demostrar tus habilidades. Tal vez te quedas laborando ahí. Tu vida puede cambiar

— Haré mi mejor esfuerzo, y muchas gracias profesor.

Salí de la oficina y me encontré con Alex en el salón de clase.

—¿Cómo estás?

— Bien.

— ¿Pudiste ver? — no hacía falta que completará esa pregunta, yo sabía a qué se refería.

— Sí.

— ¿Y es verdad? — Alex parecía tener una mirada triste.

— No es verdad que es mi patrocinador. Solo fue que me asignaron las prácticas en su empresa. Y el día que me desmayé él me llevó al médico.

— ¿Y esa foto?

— Siento que lo único que deberíamos aprovechar es el tiempo para la tesis. Discúlpame, pero ya no quiero hablar más de ese tema.

— Discúlpame tú a mí.

Las clases de hoy terminaron, me dirigí un rato a la biblioteca. Iba por los pasillos cuando vi a mi difamadora, porque sé que es ella, la señorita Cloe Fernández, estudiante de economía de 2.º año, que tiene un patrocinador según ella.

Quedamos frente a frente. Ella sonrió. Yo la miré tan fría.

— Mira quien está aquí. La campesina prostituta.

—¿Por qué me tienes envidia?— le pregunté.

— ¿Yo? ¿Envidia a ti? Si no eres nadie.

— Ni tú tampoco. Porque si no mal recuerdo en los baños le comentabas a tu amiga que tenías un patrocinador. Y tú si brindas servicios sexuales.

Ella me dio una bofetada. Yo se lo regresé.

— Eres una maldita perra. Prostituta barata, regalada de mie***.

— Ya veo muy bien todo. Tu patrocinador no es como el señor Salvatore. Es un viejo regordete, rabo verde que te da migajas para complacerte. Por eso me tienes envidia.

—Cuida lo que dice.

Ella muy enfurecida, me tomó del cabello. Me rasguñó la cara. Yo la tomé del cabello. Nos quisieron separar, pero si ella no me soltaba, yo tampoco lo haría. Terminamos en el piso.

El señor de seguridad llegó y nos separó. Ahí estaba el decano. Las dos caminamos detrás del profesor.

Cloe empieza a acusarme de todo y que la difamé.

— La que ha publicado cosas feas de mí, fuiste tú.

— Se callan las dos. Esto pasará al consejo disciplinario para ver qué sanción les toca. Si vuelve a ocurrir esto en las instalaciones de la universidad las dos quedan expulsadas.

— No es justo — le dije.

— Dejen sus datos escritos aquí, nombre, carrera, año y código de estudiante, después pueden irse.

Escribí primero y salí.

Me fui a mi casa. Iba llorando todo el camino. Iba con el cabello desarreglado, unos cuanto arañazos en la cara, el cuello y brazos. Un mensaje entró a mi número. Alex me había compartido el link donde habían subido el video del pleito a la página de chismes.

Llegué a mi casa. Lloré mucho lloré de rabia, ya en mi último año que me expulsen sería algo cruel de esta vida. A mi es a quien molestan. Hoy solo me defendí de tanto mier**.

Me miré en el espejo del baño. ¿Cómo podría ir así mañana a la empresa? Y no ir otra vez sería mucha irresponsabilidad de mi parte.

📨 ¿Ya almorzaste? — Leonardo me escribió.

📨 Aún no — le respondí.

📨 No debes saltarte la comida. ¿Estás es casa?

📨 Sí.

Ya no envió más mensaje. Dejé mi celular en el lavamanos y me metí a darme una ducha. Lavé mi cabello.

El timbre sonó.

Me enrollé una toalla en la cabeza y la otra alrededor de mí. Aunque no esperaba a nadie, salí a ver quien era. Abrí un poco la puerta.

—Leonardo.

—¿Puedo entrar? Traigo algo para comer, yo tampoco he almorzado.

Abrí la puerta.

— Estaba en el baño. Me esperas en el sillón. Me voy a poner algo.

— Está bien.

Fui al cuarto a cambiarme. Llevé mi mano al pecho. Mi corazón se descontroló. Inhala y exhala, hice este ejercicio varias veces antes de salir.

Me puse un pijama. Me solté el cabello y traté de tapar los arañazos. Salí del cuarto.

—Perdón por venir sin avisar.

— Ya estás aquí. Pero para la próxima avisa.

LEONARDO SALVATORE

Fui a la cocina y serví la comida. La puse en el comedor.

—Ven, comamos. Prácticamente es la cena.

Ella se sentó. En sus brazos habían dos como arañazos. Me levanté y me acerqué a ella. Ella bajó la mirada.

— ¿Qué es esto? ¿Alguien te ha golpeado?

— No importa lo que haya pasado, solo comamos. La comida se enfría.

Aparté el cabello de ella, y a la par de sus orejas también estaba lastimada.

— ¿Quién te hizo esto?

— Nadie.

— Dime. No me gusta esto.

— Hoy tuve una pelea en la universidad.

—¿Con quién?

— Con una chica.

— ¿Qué pasó? ¿Por qué fue?

Ella se levantó, me tomó de la mano y caminó hasta la puerta.

— No quiero hablar de esto. Me siento indispuesta. Solo vete.

La miré directo a sus ojos. Ella bajó nuevamente la mirada. Tomé su barbilla e hice que me mirara. Ella tenía sus ojos rojos y húmedos. La abracé.

— No tienes que contarme ahora si no quieres, pero déjame quedarme un rato más. Cuentas conmigo para lo que seas — acaricié si cabello.

Ella que tenía sus brazos en sus costados sin moverlos, pero me devolvió el abrazo. Ella lloró en silencio, sus lágrimas empaparon mi camisa. ¿Qué tan difícil ha sido tu vida?

Ella me soltó.

— Voy al cuarto un rato.

Ella fue al cuarto. Yo fui al baño. En el lavamanos estaba un celular que no era el que le había dado ni era el que había quebrado. Lo tomé y lo puse en la mesa del comedor. Cuando ella lo vio, solo cerró los ojos como diciendo, no.

—¿Y el celular?

— Lo vendí para pagar tres meses de renta de este departamento. Y compré comida.

— Me mentiste cuando dijiste que alguien te había prestado.

— Perdón.

— ¿Por qué no me lo dijiste? Podías quedarte más tiempo en el Penthouse.

— Es que no estoy acostumbrada a vivir con otra persona. Además, tú me pones nerviosa — ella guardó silencio.

Me alegro de que no le pidió a nadie dinero. Me alegro de que haya dicho que la pongo nerviosa.

— ¿Te gusto? — le pregunté.

— No, es que, como lo explico.

—No lo expliques.

Me acerqué a ella y la besé.

— ¿Dime que sientes por mí? Porque tú me gustas mucho.

— No lo hagas porque me voy a perder.

— Entonces perdámonos...

Acaricié sus mejillas.

— Dame tiempo. Aún no estoy lista. Además, no quiero que digan que yo me vendo por dinero. Todos creen que tú compras mis servicios.

Ella lo soltó.

— Por eso te peleaste, porque andan diciendo eso. Pero tú sabes que no es verdad.

— Es difícil ir a la universidad, es difícil que te juzguen por todo, yo no vendo. Soy virgen, ni siquiera he tenido novio y que digan cosas feas de mí, me duele.

Ella volvió a llorar.

Acaricié sus mejillas.

— Tranquila. Mientras tú y yo sepamos la verdad no importa el resto. Tarde o temprano todo se va a aclarar. Además, yo soy él que está cayendo a tus pies.

Ella me miraba con sus ojos llorosos. Acerqué mi frente a su frente.

— Calma. Me iré cuando estés calmada.

Ella se levantó y fue a lavarse la cara al baño.

Esto no se iba a quedar así. Tenía que averiguar quien era esa mujer que hablaba mal de ella y que además la había golpeado.

— Ya estoy mejor. Perdón por vender el celular y por mostrarme así ante ti.

—Entonces me voy, descansa. Mañana te veo en la empresa.

Me despedí con un beso en sus labios.

1
Yaneth Caraballo Hernandez
Linda
Irene Soto
Me encanta tu estilo de escribir y describir los sentimientos de los personajes. Felicidades.
Sonia Yrady
tremenda novela me super encantó gracias 😊
Geovanny Berrio Marsiglia
Oh Alana felicidades como has madurado un aplauso para ti
Geovanny Berrio Marsiglia
No no me digas que a hora va a perder la memoria y va a recordar solo a Nataly y se olvida de ella no no
Geovanny Berrio Marsiglia
Oh por fin ya está madurando mi protagonista 🥰
Luis Acasio
me gustó mucho
Geovanny Berrio Marsiglia
Bienvenida 🥰
Geovanny Berrio Marsiglia
Que va amiga ella tiene es que dejar de ser tan tonta
Geovanny Berrio Marsiglia
Alana me ha decepcionado ella siempre recibió todo lo bueno de él y ella no lo valoró
A la primera salió corriendo
Geovanny Berrio Marsiglia
Eres una malagradecida tanto que te ayudo te demostró con hechos y no con palabras que de verdad quería algo bien contigo y te dejaste engañar por las brujas esas. Solo pensaste en ti y saliste corriendo cobarde .
Geovanny Berrio Marsiglia
Por qué siempre con lo mismo de la copa con droga. Deben cambiar lo mismo de lo mismo.
Carmencita
Ufff poderoso capítulo. Alana Alana
Carmencita
Excelente capítulo. Enamorada hasta los huesos de esta novela. 🥰🥰🥰
Manu
Luna Azul, terminé tu novela y quedé impactada por el tema. 🥺💙 De esas historias que terminan, pero se quedan dando vueltas en la cabeza y en el corazón. Gracias por escribir algo que no solo se lee, sino que se siente. 📖✨
Geovanny Berrio Marsiglia
Uff Alana ya deja el drama y compórtate como una mujer
pareces una niña.
Ruth Araya
Me encanta ésta novela me apena que esté llegando al final fuerza a los dos
nini
la mamá la quiere como cuñada?🤔🤔😂😂
nini
jajajaja. sorte unas lágrimas de ojos 🤣. o de los ojos?? ni modo de dónde más podrían salir lágrimas 🤣🤣
Manu
ME ENCANTA Y MR EMOCIONA QUE ESTA NOVELA ESTA DENTRO DE LAS SELECCIONADAS EN EL SEGUNDO TORNEO.. DIOS MEDIANTE QUEDES EN ALGÚN LUGAR PORQUE TE MERECES MUCHO AUTORA LUNA AZUL. DIOS TE BENDIGA SIEMPRE POR TENER UNA IMAGINACIÓN GRANDE EN LA ESCRITURA 🥰🥰🥰
Luna Azul: Ustedes mis lectores harían la magia con sus lecturas, comentarios positivos, votaciones para que me seleccionen como ganadora de algún puesto. Gracias
total 4 replies
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