NovelToon NovelToon
Justicia Entre Las Sombras

Justicia Entre Las Sombras

Status: Terminada
Genre:Mafia / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:77.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria L C

La noche en que mataron a sus padres, Vanessa de la Vega dejo de ser una niña.
Criada a golpe de disciplina por su abuelo, un hombre con más sangre en las manos que perdón en el alma aprendió que el poder no se mendiga: se arranca. Hoy es la Reina de la mafia. Inteligente, seductora y letal, gobierna un imperio donde la lealtad es todo y la traición se paga con la vida.
Pero la venganza que la sostiene también amenaza con destruirla. Porque en su mundo, las alianzas son frágiles, los enemigos tienen rostros ocultos y el amor es un lujo más peligroso.

NovelToon tiene autorización de Maria L C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

El viento en Nueva York era helado esa noche, pero a Vanessa le gustaba sentirlo. Algo tenía esa ciudad que la hacía sentirse libre, pequeña y fuerte al mismo tiempo. Caminaba despacio por las calles iluminadas, mirando las tiendas, las luces reflejadas en el piso mojado. Era su primera semana en la universidad, y todo era nuevo, distinto, pero emocionante.

Sabía que no estaba sola. A lo lejos, entre las sombras, sus guardaespaldas la vigilaban sin que se notara, tal como su abuelo había ordenado. Pero ella sentía que debía aprender a defenderse sola. Esa noche quiso caminar por la calle, conocer, sin darse cuenta del peligro.

Apenas dobló en una calle más sola, escuchó pasos. Tres tipos, con chaquetas oscuras, la seguían de cerca. No eran simples curiosos; se notaba que traían malas intenciones.

Vanessa apretó los labios y aceleró el paso. Tenía el celular en la mano, pero no pensaba pedir ayuda. Puedo sola, pensó. Quiero hacerlo sola.

Se metió en un callejón oscuro, donde las luces parpadeaban. Su plan era sencillo: llevarlos ahí, encargarse de ellos y desaparecer. Pero las cosas no salieron como esperaba.

Los tipos la acorralaron: uno enfrente y dos atrás.

—Tranquila, nena —dijo uno con acento raro—, solo queremos platicar.

—Sí —añadió otro, acercándose—, una charla rápida y nadie sale lastimado.

Vanessa retrocedió, analizando la situación. No se veía asustada, solo muy seria. Estaba por actuar cuando una chica gritó desde el fondo del callejón.

—¡Oigan, idiotas! —gritó con voz firme—. ¡Ya llamé a la policía!

Una piedra voló y le pegó a uno de los tipos en el hombro. El golpe los sacudió. Otra piedra casi le da al segundo en la cabeza.

—¡Lárguense o los arrestan en cinco minutos! —volvió a gritar.

Los tres se miraron, dudaron un poco y, al final, salieron corriendo por donde habían venido.

Vanessa se quedó quieta, viendo a la chica que se acercaba rápido. Tenía el pelo oscuro amarrado en una coleta alta, y sus ojos brillaban con valentía y miedo a la vez. Junto a ella, un chico pelirrojo, de cara amable y lleno de pecas, la seguía con paso seguro.

—¿Estás bien? —preguntó la chica, respirando rápido—. Los vimos siguiéndote, pensé que…

Vanessa no respondió. No porque no quisiera, sino porque no podía dejar de mirar al chico. Su pelo rojizo brillaba con la luz de los postes, y su sonrisa pequeña y sincera parecía fuera de lugar en un sitio tan feo.

—Mariana, creo que está en shock —dijo él, acercándose un poco—. Deberíamos llevarla a tu departamento, ¿no?

—Sí, si tienes razón —dijo Mariana. Luego miró a Vanessa con cariño—. Ven, no te preocupes, no te vamos a hacer nada.

Vanessa apenas asintió. Caminó con ellos sin decir nada, hizo una seña que Daniel y Marcos entendieron; todo estaba bien. El silencio se rompía con los ruidos de la ciudad: cláxones, risas a lo lejos, el ruido del metro. Vanessa sentía desconfianza y curiosidad al mismo tiempo.

Subieron unas escaleras hasta un departamento pequeño en un tercer piso. Se sentía acogedor, olía a café y a libros. Había plantas en las ventanas y un gato durmiendo en el sofá.

—Siéntate —dijo Mariana, ofreciéndole una cobija—. Te traigo agua.

Vanessa se sentó sin quitarse el abrigo. Carlo, el chico pelirrojo, dejó unos libros en la mesa y la miró fijamente. Algo en su mirada la hacía sentir incómoda y tranquila a la vez.

Mariana regresó con un vaso de agua y se lo dio.

—Toma, bebe un poco. —Hizo una pausa—. ¿Cómo te llamas?

Vanessa tomó el vaso, lo sostuvo un momento y bebió un poco. Su voz salió suave, casi un susurro.

—Vanessa —dijo al fin.

—¿Vanessa qué? —preguntó Mariana con amabilidad.

Hubo un silencio. Vanessa pensó en su abuelo, en sus guardaespaldas, en el apellido que cargaba como si fuera un escudo.

—Solo Vanessa —respondió al final, con una sonrisa pequeña—. Gracias por ayudarme.

Mariana la miró un momento, notando lo fina que era, la forma en que se mantenía tranquila a pesar de todo.

—De nada —dijo al fin—. Yo soy Mariana, y él es Carlo, mi mejor amigo y compañero de clase.

—Un gusto —dijo Carlo, extendiéndole la mano con timidez.

Vanessa dudó un segundo antes de estrechársela. Su piel era cálida, fuerte, y ese contacto le dio una sensación extraña.

—Gracias… a los dos —dijo al final—. No suelo necesitar ayuda, pero esta vez fue… inesperado.

—Bueno, Nueva York puede ser una jungla —dijo Mariana sonriendo—. Pero no te preocupes, aquí estamos.

El gato maulló desde el sofá, y Mariana se rio.

—Ese es Bruno, el guardián del lugar. Si no te gruñe, es que le caes bien.

Vanessa lo miró con una sonrisa suave, relajándose por primera vez. Carlo la miraba en silencio, intrigado por lo tranquila que hablaba, por su mirada profunda que escondía algo.

—¿Eres nueva en la universidad? —preguntó él.

—Sí, llegué esta semana.

—¿Y ya te metes en problemas? —bromeó Mariana.

Vanessa sonrió de verdad esta vez.

—No siempre. A veces los problemas me encuentran a mí.

Pasaron un rato platicando de cosas sin importancia. Mariana le contó de las clases, los profes y el café horrible de la escuela. Carlo casi no habló, pero cuando lo hacía, su voz era tranquila, firme, y tenía un toque de humor que la hacía sentir cómoda.

Cuando dieron las once, Vanessa se levantó.

—Me tengo que ir —dijo—. Ya es tarde.

—¿Segura? —preguntó Mariana—. Puedo acompañarte.

—No, no es necesario. Gracias por todo.

Carlo dijo:

—Al menos déjame llevarte a la esquina. No me sentiría bien si te pasa algo más.

Vanessa dudó un poco, pero aceptó. Caminaron juntos hasta la esquina iluminada. El silencio entre ellos era agradable, pero se notaba la curiosidad.

—¿Siempre eres tan seria? —preguntó él, sonriendo suave.

—Solo cuando no sé si puedo hablar.

—Entonces espero que algún día sepas que puedes hacerlo.

Vanessa lo miró. Ese chico era diferente. No sabía qué era, pero le daba confianza, y eso era peligroso para alguien como ella.

—Tal vez —dijo suspirando—. Buenas noches, Carlo.

—Buenas noches, Vanessa.

Cuando ella se fue, él se quedó viéndola hasta que desapareció entre la gente. No sabía por qué, pero algo le decía que no era una estudiante como las demás.

Mientras tanto, en la azotea de un edificio cercano, dos hombres observaban a lo lejos.

—Todo en orden —dijo uno por el comunicador—. La señorita Villanueva está a salvo.

—Perfecto —respondió una voz al otro lado—. Nadie debe saber quién es.

Vanessa, de camino a su residencia, lo sabía. Algo había cambiado esa noche. No solo había conocido a dos personas que podrían ser importantes, sino que había sentido que el pasado de los Villanueva la había alcanzado hasta en Nueva York.

Y en su mente, la promesa seguía sonando: Lo encontraré. No importa dónde se esconda.

1
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Maigualida Ramirez
que bueno que mato a todas esas miserables ratas
Maigualida Ramirez
que lindo es Carlos
Maigualida Ramirez
eso sí descansa y no dejes ni una rata viva
Maigualida Ramirez
ella debió ponerle protección a sus amigos
Maigualida Ramirez
que misterio
Maigualida Ramirez
ya tiene al novio y a la amiga
Maigualida Ramirez
yo creo alberti que te va a tocar pagar también por traidor
Maigualida Ramirez
bastante crudo este capitulo pero tiene que ser así no hay de otra
Maigualida Ramirez
así pueden luchar juntos por una misma causa
Maigualida Ramirez
Justicia al fin hablaron ya era hora
Maigualida Ramirez
ella no está comiendo cuentos va por lo seguro
Maigualida Ramirez
aquí lo que reina es la desconfianza y la maldad y nada mas
Maigualida Ramirez
mariana tuvo mucho que ver en esto
Maigualida Ramirez
la Mariana es tremenda siempre les pone un cable a tierra
Maigualida Ramirez
gelatina y hielo juntos que locura el pobrecito Carlos con lo que siente y ella intentando no sentir eso es de locos
Maigualida Ramirez
está trama es un mar
de secretos
Maigualida Ramirez
está novela es puro misterio
Maigualida Ramirez
será Carlos que se está intentando meter a su sistema puede ser
Maigualida Ramirez
no es fácil comenzar otro lugar pero con fé convicción y determinación todo se puede el querer es poder
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play