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La satisfacción de ser subestimada

La satisfacción de ser subestimada

Status: Terminada
Genre:Doctor / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:79
Nilai: 5
nombre de autor: Rere ernie

Ariana Montero es, a los ojos de todos, una esposa insignificante.

Su suegra la humilla en cada cena. Su esposo, Simón Valverde, la exhibe como un adorno inútil mientras pasea a su amante del brazo frente a la familia. Nadie le pregunta adónde va por las noches. Nadie sospecha que debajo del vestido sencillo y el silencio calculado se esconde una de las cirujanas cardíacas más brillantes del país.

Cuando un misterioso inversionista llamado Santiago Guerrero la recluta para dirigir un ambicioso proyecto médico, los dos mundos de Ariana comienzan a colisionar. En el hospital es la "Doctora Genio", una leyenda anónima cuyos dedos han salvado vidas que otros daban por perdidas. En casa sigue siendo la mujer a la que nadie toma en serio.

Pero los secretos tienen fecha de caducidad.

A medida que su identidad se resquebraja, Ariana descubre algo mucho más peligroso que un matrimonio roto: la muerte de sus padres —dos médicos célebres que perecieron en un supuesto accidente automovilístico— fue un asesinato orquestado por las mismas familias que hoy la rodean. Un hombre con el rostro marcado por cicatrices, un tío político con las manos sucias y una suegra cuya elegancia esconde complicidad van tejiendo un rompecabezas que lleva veinticinco años enterrado.

Entre conspiraciones familiares, traiciones inesperadas, bisturís y balas, Ariana deberá decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para honrar la memoria de quienes le dieron la vida... y si el hombre que le ofrece protección merece también su confianza.

Porque en esta historia, ser subestimada no es una debilidad.

Es una ventaja.

NovelToon tiene autorización de Rere ernie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Esa mañana, Ariana acababa de salir del quirófano tras una cirugía de emergencia que duró casi tres horas. Sus pasos eran serenos, aunque el agotamiento se notaba en su rostro.

En el pasillo del hospital, una mujer la esperaba de pie.

Su apariencia era elegante: un vestido blanco sencillo, el cabello largo suelto y bien peinado. La sonrisa que exhibía lucía cálida y amigable.

—¿Doctora Ariana?

Ariana se detuvo.

Observó a la mujer unos segundos antes de responder.

—Sí. ¿Quién es usted?

La mujer amplió su sonrisa.

—Mucho gusto, soy Verónica.

El nombre era bastante conocido en el hospital. Verónica era la hija adoptiva del dueño del Hospital Horizonte. Además, se rumoraba que pronto sería nombrada directora.

Ariana ya había oído hablar de ella, pero era la primera vez que se encontraban cara a cara.

—Hace mucho que quería conocerla —expresó Verónica con tono suave.

Ariana la contempló con calma.

—¿Para qué?

Verónica soltó una risita, como si la frialdad no la ofendiera en absoluto.

—Porque todo el mundo en este hospital habla de usted.

Ariana no reaccionó.

Verónica continuó con un tono cargado de admiración.

—Usted lidera un proyecto enorme, su reputación médica es extraordinaria. Incluso Santiago confía plenamente en usted.

Las palabras sonaban a elogio, pero Ariana se limitó a observar a la mujer sin emoción alguna.

—Gracias. —La respuesta fue escueta.

Verónica guardó silencio un instante. Pero enseguida la sonrisa volvió a dibujarse en sus labios, como si cubriera la pausa que acababa de producirse.

—Espero que a futuro podamos trabajar bien juntas —declaró con amabilidad—. Y si se puede… también ser amigas.

Ariana le dirigió una mirada fugaz; su expresión permaneció serena, sin cambio alguno.

—Sin duda tendremos que colaborar en este hospital. Pero disculpe… no acostumbro hacerme amiga de nadie.

Verónica la estudió un momento más largo, con una mirada demasiado incisiva para ser simple cortesía. Sin embargo, apenas duró una fracción de segundo; después su sonrisa volvió a suavizarse.

—Voy a ser la directora de este hospital muy pronto, así que quiero conocer a las personas clave aquí, incluida usted.

Ariana asintió apenas.

—Pues entonces ya me conoce.

Verónica sonrió.

—Me alegra haberla conocido.

La conversación parecía del todo normal para quien pasara por el pasillo: dos mujeres profesionales que acababan de presentarse.

—Con permiso. —Ariana se alejó.

En cuanto Ariana se fue, la sonrisa en el rostro de Verónica se desvaneció lentamente. Su mirada se tornó fría. En su interior, unos celos afilados crecían. Desde pequeña, Verónica estaba acostumbrada a obtener lo que deseaba. Incluida la atención de Santiago.

Desde la infancia, la familia de Verónica y la de Santiago mantuvieron una relación de negocios muy estrecha. El padre de Verónica incluso había manifestado abiertamente su esperanza de que algún día su hija se casara con Santiago.

Pero el destino decidió otra cosa: un accidente arrebató la vida de ambos padres de Verónica. Desde entonces, la familia de Santiago la acogió y la crió como una hija propia. Santiago, por su parte, era un hombre perfecto: poderoso y respetado.

Ahora… todo empezaba a cambiar desde la aparición de Ariana. Cada vez que Verónica visitaba el hospital, siempre escuchaba el mismo nombre: la doctora Ariana, la doctora genio líder del proyecto. Y no le gustaba que alguien acaparara la atención que debía pertenecerle a ella.

—Ariana… —murmuró en voz baja; el tono de su voz se volvió cortante—. Si fueras una simple doctora, tal vez no me importaría.

Fijó la vista en el pasillo por donde Ariana había desaparecido.

—Pero sobresales demasiado.

Y quien sobresale demasiado suele convertirse en el blanco más fácil de derribar. Verónica volvió a sonreír. Pero esta vez la sonrisa ya no era cálida. Era la sonrisa de una mujer que había empezado a trazar un plan.

Por otro lado, Ariana ya había regresado a su oficina. Se sentó en su silla y abrió de nuevo los documentos del proyecto. Sin embargo, su pensamiento volvió un momento al breve encuentro con Verónica.

Ariana conocía la reputación de Verónica: una mujer que siempre se mostraba dulce, amable y elegante ante los demás. Pero en un mundo como este, Ariana ya había aprendido una lección: quien luce demasiado perfecta por fuera… a menudo esconde algo por dentro.

Cerró el documento con calma; su mirada permaneció serena. Si Verónica de verdad quería jugar, Ariana no tenía inconveniente. Porque ella misma llevaba tiempo jugando un juego mucho más peligroso.

Varios días después…

Verónica organizó una fiesta lujosa para celebrar su regreso al país. Esa noche, invitó a Ariana de manera especial.

—Santiago, ¿crees que la doctora Ariana vendrá? —preguntó Verónica con tono mimoso—. Hace mucho que la admiro por su genialidad; espero que asista a la fiesta de esta noche.

Santiago esbozó una sonrisa tenue.

—Ella rara vez socializa —contestó con calma—. Tú también sabes que no quiere que su identidad como Doctora Genio sea de conocimiento público.

Hizo una pausa antes de proseguir.

—Los rumores en el hospital sobre su identidad que se filtraron ya los logramos contener. Así que, si de verdad se presenta en esta fiesta… significará que está lista para revelar quién es.

Santiago contempló a Verónica con seriedad.

—Como futura directora, tú también debes resguardar la identidad de la doctora Ariana.

Verónica se encogió de hombros con desenfado.

—Tranquilo, es por el proyecto. No voy a filtrar su identidad como doctora genio si se supone que es un secreto.

Luego apretó los puños. No le gustaba la manera en que Santiago pronunciaba el nombre de Ariana con un tono tan suave.

—Santiago… El rumor del hospital, el que dice que te gusta ella… ¿es cierto?

Santiago mantuvo la calma ante la pregunta. Su habitual sonrisa discreta se dibujó como siempre.

—Es diferente a cualquier mujer que haya conocido. Si me preguntas si me interesa… sí, me interesa.

Verónica frunció los labios de inmediato.

—Aun así… ella no es más importante que yo, ¿verdad?

—Son cosas distintas —respondió Santiago con naturalidad—. Tú eres mi hermana. Mientras que ella… es la mujer que podría convertirse en mi pareja.

—Pero yo…

¿Quién querría ser solamente tu hermana para siempre? Verónica estuvo a punto de replicar, pero se contuvo.

De pronto, los ojos de Santiago se abrieron de par en par: no esperaba que Ariana realmente se presentara en la fiesta. La apariencia de la mujer era radicalmente distinta de la habitual, formal y sobria. Esa noche Ariana lucía elegante y deslumbrante, hasta el punto de que Santiago contuvo la respiración.

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