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Mi Amor Por Su Deuda

Mi Amor Por Su Deuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / CEO / Completas
Popularitas:81k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Fabián Vargas se quedó con su fortuna. Gael Sotomayor se quedará con su mujer. Tras ser despojado de su herencia por las trampas de su medio hermano Fabián, Gael Sotomayor decide ejecutar la venganza más despiadada: arrebatarle lo que más ama. La oportunidad perfecta llega con la ruina de los Villarreal. Aprovechando el colapso financiero de su familia, Gael acorrala a Isabel Villarreal y la obliga a firmar un contrato matrimonial. Para salvar a los suyos, ella deberá convertirse en la señora Sotomayor y entrar en la boca del lobo. Isabel cree que solo será el trofeo en una guerra de poder y resentimiento. Sin embargo, en las sombras de un matrimonio forzado, el odio mutuo empezará a transformarse en una atracción oscura, peligrosa e inevitable. El juego de venganza ha comenzado, pero cuando el deseo se mezcla con el rencor... ¿quién pagará el precio de la deuda?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El precio del sacrificio

Isabel Villarreal caminaba por el pasillo de la clínica con la mirada perdida fija en el suelo gris. Su mente era un remolino de dolor; el vestido de gala que llevaba puesto, ahora arrugado y fuera de lugar, se sentía como una burla de la felicidad que creía tener horas atrás. El dolor de la traición de Fabián Vargas todavía le quemaba el pecho, una herida abierta que se mezclaba con el terror de perder a su padre. Sin embargo, sus pasos se detuvieron en seco al escuchar el eco de una respiración agitada e interrumpida a la vuelta de la esquina del corredor. Había salido del cubículo de Samanta buscando un segundo de aire para no quebrarse frente a su madrastra, solo para encontrarse de frente con la cruda realidad que Felipe intentaba ocultarle a toda costa. Detrás del muro, Isabel escuchó cada palabra de la última llamada, cada negativa rotunda del banco y la inminente amenaza económica que pesaba sobre la vida de su padre.

—Felipe... —susurró Isabel, apareciendo desde las sombras como un fantasma de la hermosa mujer que solía ser.

El abogado dio un salto involuntario, bloqueando la pantalla de su teléfono y guardándolo en el bolsillo de su pantalón de manera torpe. Intentó forzar una sonrisa profesional, un gesto de tranquilidad que dominaba por su oficio, pero sus ojos inyectados en sangre y las lágrimas contenidas lo traicionaron por completo ante la perspicacia de la joven.

—Isabel... no deberías estar aquí de pie, necesitas recostarte un momento. Todo va a estar bien, yo me estoy encargando de los detalles administrativos, no tienes por qué preocuparte por nada de eso —mintió Felipe, con la voz rota y temblorosa, intentando mantener la compostura.

—No me mientas más, Felipe, por favor. Te lo ruego. Ya no queda nada en esta familia que valga la pena proteger con engaños —dijo ella, con una calma sepulcral que asustó al abogado más que cualquier grito de histeria. Sus ojos color miel, antes desbordantes de una vitalidad contagiosa, ahora reflejaban la madurez dolorosa y prematura de quien ha visto su mundo entero desintegrarse en una sola noche—. Escuché tu llamada. Sé perfectamente que las cuentas bancarias están congeladas. Sé que no hay un solo centavo para pagarle a esta clínica y que en unas pocas horas mi papá será arrastrado al escarnio público. Sé que estamos atrapadas en una red de la que no podemos escapar.

Felipe bajó la cabeza, incapaz de sostenerle la mirada a la joven. El silencio denso y pesado que se apoderó del pasillo fue la confirmación más dolorosa de todas. Isabel dio un paso firme hacia él y le puso una mano en el antebrazo. Su piel estaba helada, desprovista de la calidez habitual.

—Dame el número de contacto de Gael Sotomayor —pidió Isabel, con una firmeza que no admitía réplicas.

El joven abogado palideció, sintiendo un vuelco violento en el estómago que le provocó náuseas.

—No, Isabel, no te voy a dar ese número. No puedes hacer esto, no sabes qué clase de monstruo es ese hombre. Es un tiburón en el mundo empresarial que está usando la desgracia y la quiebra de tu padre para extorsionarte, para destruirte por motivos que aún no comprendemos. Buscaremos otra alternativa, te lo prometo. Yo... yo puedo pedir un préstamo personal de alto riesgo, puedo vender mi automóvil, hipotecar mi propio departamento, puedo conseguir el dinero...

—¡No es suficiente, Felipe, y tú lo sabes mejor que nadie! —lo interrumpió ella, con una lágrima rebelde rodando por su mejilla, aunque su voz se mantuvo firme como el acero—. No tenemos tiempo para milagros. Las horas corren. El bebé que espera Samanta está en riesgo por el estrés, mi padre se está muriendo lentamente en una cama de cuidados intensivos y Fabián... Fabián resultó ser la mentira más baja y destructiva de mi vida. Si mi libertad, si mi propia vida es el precio necesario para que mi papá viva y muera con el honor intacto, voy a pagarlo sin dudarlo. Dame el maldito número, Felipe. Ahora mismo.

A Felipe se le partió el corazón en mil pedazos dentro del pecho, un dolor físico que lo dejó sin aliento. Deslizó la mano hacia su bolsillo para sacar el teléfono corporativo, sintiendo que cada pequeño movimiento pesaba una tonelada de culpa. Para él, Isabel no era simplemente la hija de su jefe o la heredera de la constructora; era la mujer a la que había amado en el más absoluto y sagrado secreto durante los últimos cinco años de su vida. Un amor puro, silencioso, cargado de un respeto reverencial que jamás se había atrevido a confesar con palabras, por temor a no ser considerado lo suficientemente digno para una Villarreal o por el miedo constante a romper la confianza profesional que Leonardo había depositado en él.

Había soportado el calvario de verla sonreír y suspirar al lado de Fabián Vargas, consolándose a sí mismo con la mezquina idea de que, al menos, ella era feliz y estaba a salvo con el hombre que había elegido. Pero verla ahora frente a él, con el espíritu roto pero la mirada decidida, dispuesta a entregarse como un trofeo de guerra y una esclava legal a un hombre despiadado como Gael Sotomayor solo para salvar a los suyos de la miseria, era una tortura psicológica que superaba sus fuerzas.

Con los dedos temblando descontroladamente por el dolor y la total impotencia, Felipe buscó el contacto en la agenda digital del teléfono. Deseó con todas las fuerzas de su ser tener los millones de dólares necesarios en ese instante para rescatarla, para tomar su mano, salir corriendo de esa clínica y llevársela lejos de esa pesadilla, pero la realidad de su saldo bancario lo abofeteaba con crueldad.

—Es este... —articuló con una dificultad extrema, mostrando la pantalla iluminada con los dígitos de Gael Sotomayor. Su voz se quebró por completo en la última sílaba—. Lo siento tanto, Isabel... Perdóname por ser tan débil, perdóname por no tener la capacidad de salvarte de este infierno.

Isabel miró fijamente los números en la pantalla, digitándolos en su propio teléfono móvil como quien firma su propia sentencia de muerte. Una vez que guardó el contacto, miró a Felipe con una mirada llena de infinita gratitud y compasión, y le dio un suave pero significativo apretón en la mano.

—No tienes absolutamente nada que perdonarte, Felipe. En medio de todas las ruinas y las mentiras de nuestra vida, tú has sido el único hombre real y honesto que nos ha quedado. Gracias.

Isabel se dio la vuelta, acomodó los hombros con una dignidad aristocrática y caminó con pasos firmes hacia la salida de la terraza de la clínica, marcando en su teclado el número que cambiaría su destino y la uniría para siempre al enemigo de su familia. Felipe se quedó completamente solo en la penumbra del pasillo, tapándose el rostro con ambas manos mientras derramaba, en el más absoluto silencio, las lágrimas de un amor secreto que moría definitivamente antes de haber tenido la oportunidad de nacer.

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Graciela Calcaterra
La verdad que me gustó, pero siento que le faltó aclarar algunas cosas,por ejemplo que pasó con Samanta y Francisca? Los Vargas fueron presos?Gael era viudo, divorciado,la historia de Tábata incompleta.Igual estuvo buena!!¡!
Rosalinda Quintanilla
😱 hay no, pobre Felipe, ya se están aclarando las cosas, espero que Gael esté preparado para darles su merecido
Rosalinda Quintanilla
me encanta el cambio de Gael abrió su corazón al amor 💖 Isabel merece éso y más, ahora juntos contra el enemigo
Rosalinda Quintanilla
Woow que emoción, enamorados al fin, serán una hermosa familia con Tabata
Rosalinda Quintanilla
espero que no haya contratiempo y que las pruebas lleguen para aclarar todo el mal entendido
Rosalinda Quintanilla
poco a poco van a ir limando asperezas, y juntos van a enfrentar los problemas
Rosalinda Quintanilla
que tristeza espero que Tábata se recupere, aunque el accidente de la niña va a unirlos
Rosalinda Quintanilla
perro infeliz, poco hombre, pues espera la venganza de Gael, vas a desear no haber nacido
Rosalinda Quintanilla
los dos están heridos, lastimados, pero el orgullo no les permite hablar de todo lo que han vivido, que tristeza
Rosalinda Quintanilla
ambos de una u otra manera tienen sentimientos encontrados, tratando de buscar como solucionar un fuerte conflicto de intereses, creo que al final van a enamorarse
Rosalinda Quintanilla
que difícil para Isabel, está atrapada en un torbellino de emociones que no ha podido encauzar y del cual quiere salir pero no encuentra la manera
Victoria
👏👏👏👏
Martha Cecilia Fula Bernier
Muy buena novela, sin tanto relleno, felicitaciones
Irma Badillo
corte pero creo k le hubiera agregado unos cinco capítulos para saber d la niña KIEN Hera su madre k paso con ella k paso con los culpables le regresaron a Gael todo lo k le robaron k paso con Samanta y su mamá está bien k las hagan cortas pero k la autora tenga cuidado nos dejó con muchas dudas y eso le kita k diga k buena novela lastima autora la HECHASTE a perder
Rosalinda Quintanilla: me encantó tu novela, gracias por compartirla, bendiciones
total 1 replies
neumidia ruiz
muy buena historia , me gustó la narración, me encantan tus historias escritora
neumidia ruiz
😭 lloro por felipe
Graciela Garcia
yo pienso que Gael está protegiendo a Isabel de las ratas que querían quitarle la herencia y empresas del padre de Isabel
sarais del valle perez medina
vay qué molleja primo... hasta aquí mi Maracaibo lindo 🥰👏
Graciela Saiz
De verdad autora nos va a dar este final ? 🤦donde esta la venganza completa ? que paso con los Vargas? que paso con la madrasta y hermanastra de Isabel? quien fue la madre de Tabata? 😡
Graciela Saiz
estúpida 🤬🤬🤬
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