NovelToon NovelToon
Enamorada De Un Zorro

Enamorada De Un Zorro

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Demonios / Mundo de fantasía / Polos opuestos enfrentados
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Lolo siempre ha creído que los mitos pertenecen a los libros… hasta que regresa al valle de su infancia y descubre que el bosque esconde secretos que nadie quiere nombrar.

Entre leyendas de kitsune, advertencias silenciosas y una familia que parece saber más de lo que dice, Lolo se adentra en un mundo donde lo sobrenatural no solo existe, sino que observa, espera… y recuerda.

Cuando conoce a un ser tan hermoso como peligroso, Lolo deberá decidir si está dispuesta a confiar en alguien que no pertenece al mundo humano. Porque amar a un zorro no es solo un riesgo para el corazón, sino una amenaza para todo lo que cree conocer.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16: Yoshuro

Al regresar al templo, el ambiente era inusualmente tranquilo. El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo las maderas reconstruidas de un tono anaranjado cálido.

—¿Qué tal el entrenamiento? —nos recibió el abuelo. Estaba sentado en el porche con Yune roncando plácidamente en sus brazos.

Ya no se peleaban como al principio, ver al abuelo siendo cariñoso con el Bakeneko era una imagen extraña, pero me daba una paz que necesitaba desesperadamente.

—La verdad, muy bien. Loraine tiene mucho potencial —respondió Evan.

Al escucharlo, no pude evitar inflar el pecho, llena de orgullo. No era solo por el hecho de haber cortado la roca, sino porque el reconocimiento venía de él.

—¿En serio lo crees? —pregunté, buscándole la mirada. Significaba mucho para mí viniendo de alguien que ha visto guerreros durante milenios.

—Por supuesto. No cualquiera logra sincronizarse con Takemikazuchi y partir una roca gigante en dos con un solo movimiento —asintió él, con una sinceridad que me desarmó—. Tienes una fuerza natural que apenas estás empezando a arañar.

—Gracias, Evan. De verdad... significa mucho.

—No hay de qué, niña —me respondió, y entonces lo hizo, me guiñó un ojo con esa confianza letal que solo él poseía.

Maldita sea. Sostuve la mirada un segundo de más y sentí cómo mis mejillas se encendían.

Allá iban de nuevo las tontas mariposas, revoloteando en mi estómago como si no hubiera un mañana. Últimamente se comportaba de una manera tan coqueta que mi cuerpo reaccionaba antes de que mi cerebro pudiera poner un filtro.

Evan era un tipo increíblemente guapo, y aunque tenía un carácter de mierda, a veces resultaba hasta gracioso. Pero no podía permitirme esto.

—¡Ay, el amoooor! —canturreó el abuelo con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Cierra la boca, anciano! —gritamos Evan y yo al unísono, rompiendo el momento mágico.

Me obligué a recuperar la compostura. El amor no cabía entre nosotros. Éramos maestro y alumno, Dios protector y contratista, un vínculo forjado por la necesidad y la sangre, no por el romance.

Tenía que ser inteligente. Cuando todo este caos terminara, yo regresaría a mi vida de siempre, a mi realidad humana, y él seguiría siendo un ser eterno.

 No podía dejar que mi corazón se involucrara en algo que tenía fecha de caducidad.

—Abuelo —dije, cambiando de tema radicalmente—   quiero conseguir un trabajo de medio tiempo.

El abuelo frunció el ceño, claramente desconcertado. —¿Por qué quieres trabajar? Aquí lo tienes todo, Lolo. No te falta comida ni techo.

—No quiero ser una carga para ti —respondí con firmeza—. Quiero mis propias cosas, moverme por la ciudad, sentirme útil fuera de todo este asunto de los dioses y los demonios. Y aunque no quieras, voy a hacerlo.

El abuelo suspiró, dándose por vencido ante mi terquedad. —Está bien, Lolo. Estaré bien con lo que decidas, siempre y cuando seas feliz.

Le sonreí y lo estreché en un abrazo. Era, sin duda, el mejor abuelo del mundo. Sin embargo, la burbuja de paz duró poco.

—Yo iré contigo —sentenció Evan, levantándose del suelo y sacudiéndose la túnica—. No tengo nada más que hacer y mi deber es no perderte de vista.

Se acercó a mí para seguirme, pero puse una mano en su pecho, deteniéndolo en seco.

—Quiero ir sola —le dije.

Evan me miró como si me hubiera crecido una segunda cabeza.

—¿Cómo que sola? No es nada personal, pero hace dos días un Oni intentó arrancarte la cabeza. Tengo que ir contigo para cuidarte. Es el contrato, Loraine.

—No puedes estar pegado a mí todo el tiempo, Evan —repliqué, tratando de que mi voz no temblara—. También necesito mi espacio.

Necesito tiempo para procesar quién soy sin que tú estés vigilando cada uno de mis pasos. No tendré una vida normal si estamos juntos las veinticuatro horas. Me iré sola y punto.

Él me fulminó con la mirada, con el dorado de sus ojos brillando por la molestia contenida. Sus labios se apretaron en una línea fina, pero no me importó.

 Me di la vuelta y salí del templo con paso decidido, sintiendo su mirada clavada en mi espalda hasta que crucé el arco torii.

La verdad era que me gustaba estar cerca de él, me gustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Y precisamente por eso tenía que alejarme.

No quería confundir más a mi corazón ni terminar lastimada cuando él decidiera que ya había cumplido con su parte del trato.

Mientras más tiempo pasara lejos de Evan y de esa tensión eléctrica que nos rodeaba, mejor para mi salud mental. O eso era lo que intentaba creer mientras caminaba hacia la estación del tren.

Llegué al centro de la ciudad, donde el bullicio de la gente y el destello de los carteles de neón me sirvieron como distracción de mis propios pensamientos.

Caminaba pegada a los escaparates, fijándome en cada cartel que decía "se necesita personal".

Iba tan concentrada repasando mentalmente mis habilidades —que ahora incluían "cortar rocas con rayos", aunque eso no servía para un currículum—   que no vi a la persona que venía en dirección contraria.

El impacto fue seco. Chocamos con tal fuerza que ambos terminamos en el suelo, rodeados de gente que pasaba a nuestro alrededor sin inmutarse.

—¡Ay! —exclamé, sacudiendo la cabeza para espantar el mareo.

Abrí los ojos y me encontré con un chico de mi edad, aproximadamente. Tenía un aire amable y unos ojos que transmitían una calma extraña. Me levanté rápidamente, avergonzada por mi torpeza, y le ofrecí la mano para ayudarlo.

—Lo lamento muchísimo, no fue mi intención, iba distraída —me disculpé de inmediato.

Él tomó mi mano y se puso en pie, pero en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos, se quedó paralizado.

 Me miraba con una intensidad que me hizo preguntarme si tenía una mancha de mostaza olvidada o si el pelo se me había vuelto azul de repente.

 ¿Tengo algo en la cara?

—No pasa nada —dijo finalmente, aunque no soltó mi mano de inmediato. Me dedicó una sonrisa suave que me hizo sentir cómoda al instante—. Me llamo Yoshuro. ¿Y tú?

—Me llamo Loraine. Un gusto.

—Lindo nombre —sonrió, y por un momento me recordó a la calidez del sol—. Verás, estoy buscando un lugar pero estoy totalmente perdido. Soy nuevo en la ciudad y creo que di un par de vueltas de más. ¿Será que podrías ayudarme? —preguntó, rascándose la nuca con gesto apenado.

—Claro, ¿a qué lugar vas? Conozco un poco la zona.

—Voy al Templo de Izanagi.

Me quedé de piedra por un segundo. De todos los lugares en este enorme Japón, tenía que buscar precisamente el mío.

—Qué casualidad —dije con una sonrisa alegre—   yo vivo allá.

Yoshuro arqueó las cejas, genuinamente sorprendido. —¿Vives en el templo? —Asentí con la cabeza—. Vaya, eso sí es destino. ¿Me podrías llevar? Me harías un favor enorme.

—Por supuesto, andando.

Bueno, supongo que mi búsqueda de trabajo tendrá que quedar para otro día. No podía dejar a un chico tan agradable perdido en medio de la metrópolis.

Estuvimos hablando durante todo el camino de regreso. Yoshuro resultó ser un gran chico, era divertido, hablaba con mucha educación y tenía una forma de ver las cosas que me hizo sentir que lo conocía de toda la vida.

Me cayó bien enseguida, lo cual era un alivio comparado con la tensión constante que sentía con Evan.

Sin embargo, en cuanto cruzamos el arco torii del templo, la atmósfera cambió.

El abuelo y Evan estaban sentados en el porche, aparentemente concentrados en una partida de damas chinas, pero en cuanto nuestras siluetas aparecieron en la entrada, ambos se pusieron de pie como si hubieran sentido una perturbación en la fuerza.

Evan dejó caer una ficha al suelo, y su mirada dorada pasó de mis manos —que aún gesticulaban animadamente cerca de Yoshuro— a la cara del desconocido con una hostilidad que se podía sentir a kilómetros.

El abuelo, por su parte, entrecerró los ojos, analizando al recién llegado con una curiosidad que me puso un poco nerviosa.

—Lolo, volviste rápido —dijo el abuelo, aunque su atención estaba totalmente puesta en Yoshuro—. Y veo que traes compañía...

1
EYAM
ya quiero más capítulos porfavor está súper buena la novela ☺️
Lisandra Alvarez
exelente,me gusta mucho esta novela
Yooung
que lindo 😩
~Mio^Mio~
Que maravilla de historia... Me encanta 🤗
~Mio^Mio~
🤣🤣 ¡Diablos senorita!
Me encanta la referencia ... o asi lo entendí 🤣🤣🤣
tamaky
Que montón de cosas están pasando 😩
pero está muy interesante, es la primera vez que leo un libro de romance que tenga tanto folklore japonés 🤭
tamaky
Ay yo JAHSJAJAJA
Yooung
Que atrevido 🤭
~Mio^Mio~
Que emoción!
~Mio^Mio~
Me gusta 🤗. Esta interesante
~Mio^Mio~
🤣
MONICA GODOY RIOS
🤯🤯🤯🤯😱😱😱😤
MONICA GODOY RIOS
Ella no estudia, no trabaja ,🤔
MONICA GODOY RIOS
Interesante 🤔y original
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play