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Casada con el heredero exmilitar

Casada con el heredero exmilitar

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Centrado emocionalmente / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:437.5k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

La noche en que Amelia Cruz descubre a su prometido en brazos de su propia hermana, decide que no volverá a permitir que nadie la humille.
En el aeropuerto se acerca a un desconocido alto, serio y vestido con uniforme militar.
—Disculpa, ¿necesitas novia?
Adrián Guerrero la observa durante unos segundos antes de responder:
—Novia no. Pero necesito una esposa.
Así comienza un matrimonio entre dos desconocidos. Amelia cree que Adrián es un exmilitar recién retirado, sin fortuna ni un lugar al cual regresar. Él le ofrece respeto, protección y una vida tranquila; ella le promete un hogar mientras ambos deciden qué hacer con su futuro.
Sin embargo, el hombre frío y disciplinado que duerme a su lado empieza a tratarla como si fuera lo más importante de su vida. Cocina para ella, la espera cada noche y aparece siempre que alguien intenta hacerle daño. Ante todos los demás conserva la dureza de un antiguo oficial de las fuerzas especiales; solo con Amelia baja la guardia.
Lo que ella no sabe es que Adrián nunca ha sido un hombre sin dinero. Es el heredero del Grupo Guerrero, una de las familias más poderosas del país, y regresó del ejército para ocupar el lugar que le corresponde.
Amelia pensó que aquel matrimonio sería su forma de escapar de una traición. Nunca imaginó que terminaría enamorándose de su esposo… ni que descubrir su verdadera identidad pondría a prueba el único amor en el que había vuelto a creer.

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Capítulo 16

Capítulo 16 — ¿Duele la bofetada?

Al oír la orden del gerente, la amiga de Talía miró a Amelia y a Fernanda con una risita burlona y soltó un bufido de triunfo.

Talía también alzó el mentón, satisfecha, y sonrió al gerente Vela.

—Gracias, señor Vela. Otro día le traigo unos amigos a comer.

Desde niña le habían inculcado que, en esta sociedad, tener dinero y respaldo era la única ley. Entre la familia Fuentes y aquella mujer del montón, era obvio que el gerente la elegiría a ella. Faltaba más.

La mesera también respiró aliviada y les hizo un gesto cortés.

—Por aquí, por favor.

Talía enarcó una ceja y le sonrió a Amelia.

—Señorita Cruz, lo siento. A ustedes les toca hacer fila en el salón.

Era una provocación descarada. Pero no vio en el rostro de Amelia la rabia impotente que esperaba. La mujer conservaba ese aire sereno e inalterable. Interesante.

Talía y su amiga ya se disponían a seguir a la mesera cuando escucharon al gerente Vela decir, con un respeto aún mayor:

—Señorita Cruz, señorita Guerrero, ya hice preparar el salón Mirador. Acompáñenme, por favor.

El restaurante tenía tres privados VIP de lujo. Uno estaba reservado de forma permanente para doña Leonor; los otros dos solo se asignaban con autorización directa del dueño. Quien lograba usarlos pertenecía, sin excepción, a lo más alto de la capital.

Talía se detuvo en seco.

—Señor Vela, ¿va a darles a ellas el salón Mirador?

Ella misma no tenía categoría para entrar allí. ¿Con qué derecho lo tenían esas dos?

Amelia también estaba desconcertada. La única con cara de haberlo previsto era Fernanda. Cómo se notaba que era su propio hermano: en cuestión de minutos lo había arreglado todo.

El gerente Vela sonrió de oreja a oreja e hizo un ademán cortés.

—No hay ningún error. Señorita Cruz, señorita Guerrero, por aquí.

Fernanda hizo hacia Talía y su amiga, petrificadas, el gesto de una bofetada.

—Señorita Fuentes, ¿duele la bofetada?

Aunque Amelia todavía no entendía por qué se había dado vuelta la situación, humillar a esa clase de mujeres le supo a gloria. Hasta el ánimo se le levantó.

—Vamos, Fer —dijo, tomándola del brazo con una sonrisa.

Viendo cómo el gerente Vela las conducía con reverencias hacia el Mirador, Talía apretó los puños contra los costados. Acababa de volver al país y ya la pisoteaba una don nadie. Qué rabia.

La amiga de Talía las miró con envidia.

—Con esa pinta de muertas de hambre, ¿cómo pueden ir al Mirador?

...

El gerente Vela acompañó a Amelia y a Fernanda al salón Mirador, les recomendó personalmente los platos especiales del día y, una vez que pidieron, se retiró.

Solas ya en el privado, Amelia tamborileó los dedos sobre la mesa y miró de pronto a Fernanda, que bebía té a un lado.

—Fer, ¿tú conoces al dueño de este restaurante?

Amelia nunca había creído en la buena suerte que cae del cielo. Que el gerente Vela les asignara de golpe un privado de ese nivel solo podía significar que alguien se lo había ordenado. Y si no había sido ella, tenía que haber sido Fernanda.

Recordó que el responsable de la empresa le había encargado en persona que se hiciera cargo de Fernanda. Se notaba que la chica no era de una familia cualquiera. Y si podía conseguir que el gerente Vela en persona les diera ese privado, entonces no era solo de familia con dinero.

Ante la pregunta, Fernanda dio un trago largo de té, culpable. No podía decir que había recurrido a Adrián, porque eso delataría la identidad de su hermano. Y su hermano la mataría.

Los ojos le giraron un instante.

—No, no lo conozco —negó.

Pero a Amelia no se la engañaba tan fácil.

—¿Y cómo es que hace un rato parecías saber que el gerente Vela nos iba a ayudar?

Fernanda soltó una risita nerviosa.

—Ame, conoces a los Guerrero de la capital, ¿verdad? La verdad es que soy pariente lejana de esa familia. Al ver a esas dos tan insoportables, le pedí a alguien de los Guerrero que echara una mano.

Con eso no la descubrirían, ¿no?

Amelia la observó, pensativa. Si había intervenido alguien de los Guerrero, que el gerente les diera el salón Mirador tenía toda la lógica: en la capital nadie ignoraba la influencia de esa familia. Y que Fernanda fuera o no pariente lejana de ellos, en el fondo, poco tenía que ver con ella.

Decidió no seguir escarbando.

—Fue un favor de lo más útil —dijo con una sonrisa—. Voy al baño. Cuando traigan la comida, empieza sin mí.

En cuanto salió, Fernanda respiró aliviada. Por suerte no la había descubierto. Sacó el celular y llamó a Adrián.

Apenas contestó, soltó entusiasmada:

—Hermano, todo salió perfecto. A esas dos les llovieron bofetadas en la cara.

Hizo una pausa y añadió con intención:

—Hermano, ¿a que no adivinas quién era una de ellas?

—¿Quién? —Adrián no tenía ganas de adivinar.

—Talía Fuentes.

Al oír el nombre, del otro lado hubo un largo silencio. Después la voz fría de Adrián:

—¿No molestaron a Amelia?

Poco antes había recibido el mensaje de Fernanda contándole la escena y pidiéndole que hiciera algo. Él había llamado al dueño del restaurante para que lo resolviera. Lo que no esperaba era semejante casualidad: que fuera Talía. Así que ella también había vuelto.

—Hermano —lo picó Fernanda—, ¿ni siquiera te preocupas por tu hermana? Si tanto te inquieta que molesten a Amelia, deberías dejar que todos sepan que es de los Guerrero. Así nadie se atrevería a tocarla.

Y sobre todo, que se enterara Talía de que Amelia era la esposa de Adrián.

—Todavía no es el momento —respondió él.

Adrián tenía sus razones. No solo temía que Amelia, al saber su verdadera identidad, cambiara de idea sobre él; también le preocupaba que, recién dado de baja, algunos asuntos del pasado aún entrañaran peligro. Y ese peligro podía alcanzar a Amelia.

Fernanda hizo un mohín.

—Está bien. Es raro que Amelia me invite a comer; del resto no me meto.

—Por cierto —le advirtió Adrián—, la abuela también está en el Salón Esplendor. No vayas a cruzarte con ella y a delatarnos.

—Tranquilo. En cuanto terminemos de comer, nos vamos.

...

Mientras tanto, en el baño del restaurante, Amelia se lavaba las manos.

En ese momento entró una anciana, acompañada, precisamente, de Talía. Quizá el piso estaba resbaloso, porque la señora patinó, y el instinto la hizo aferrarse del brazo de Talía para no caer.

—¿Qué le pasa? —Talía se sacudió la mano de la anciana con brusquedad y se palmeó la manga por donde la había tocado, como si la mujer arrastrara alguna enfermedad.

Con el empujón, la anciana chocó contra la pared y estuvo a punto de irse al suelo. Amelia corrió a sostenerla.

—¿Está bien?

La señora se apoyó en su brazo para enderezarse y se palmeó despacio la espalda. Por suerte no había caído; a su edad, un golpe así podía ser grave.

Miró a Amelia, agradecida.

—Gracias, hija.

Y entonces su expresión se detuvo. Qué muchacha tan hermosa. Y qué familiar. Se parecía muchísimo a la chica del video que Fernanda le había mostrado el día anterior. ¿No sería, por una de esas casualidades, la joven con la que su nieto Adrián se había casado de repente?

Si fuera ella, sería maravilloso.

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Diana Quintero
Una super novela, me encantó ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Diana Quintero
Todo lo malo que hay en Fabián, fue la consecuencia de que Nidia le enseño a odiar a los Guerreros 🤬🤬🤬 ella es la única culpable
Diana Quintero
Nidia realmente es una manipuladora y malvada mujer, engaño toda la vida a su único hijo y lo volvió un ser malvado y ambicioso 🤬🤬🤬
Diana Quintero
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 la presidencia apenas le duró unos segundos, maldito enfermo 🤣🤣🤣🤣
Diana Quintero
Está lacra piensa que asumirá la presidencia, está muyyy equivocado 🤬🤬🤬
Diana Quintero
La abuelita Leonor no puede morir 😔😔 ese engendro no puede quedarse con la presidencia 🤬🤬🤬
Diana Quintero
La abuela Leonor no es tonta y no cayó en la trampa de este infeliz de Fabián 👏👏👏🤬🤬🤬
Diana Quintero
Amelia no debe permitir que Nidia visite Adrian 🤬🤬 esa víbora está aliada con Fabián para destruirlo 😡😡😡😡
Diana Quintero
Todos se merecen un Oscar, al mejor actor 🤣🤣🤣👏👏👏
Diana Quintero
Al fin despertó Adrián 👏👏👏👏los bebés lo motivaron hacerlo ❤️❤️❤️❤️
Diana Quintero
Nidia está segura que Fabián asumirá la presidencia 🤣🤣🤣 me gusta que Amelia sospecha de está víbora y Fabián 👏👏
Diana Quintero
Fabián dónde quedó tanta valentía, ya se consideraba el presidente del grupo Guerrero 🤣🤣🤣🤣 Pero la abuela Leonor lo desbanco en un segundo 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Tanto Nidia como Fabián son unas basuras, unas lacras 🤬🤬🤬
Diana Quintero
No puede ser que Adrian pierda la memoria 😡😡 sería muy repetitivo en las novelas
Diana Quintero
Que ese miserable de Jackson no se salve 🤬🤬 Adrian saldrá adelante, el tiene que vivir, por Amelia y sus bebés 🥹🥹
Diana Quintero
Fabián y Jackson son unos miserables cobardes, como pudieron matar a dos personas inocentes 🤬🤬🤬😞😞 ahora Adrian corre peligro con esas dos sabandijas 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Este miserable de Fabián lo planeo y el grupo Guerrero quedó muy mal parado, ante está situación 🤬🤬🤬😞😞
Diana Quintero
Cobarde infeliz, atacaron a Rafael y Adrian en manadas 🤬🤬🤬 Jackson no se salvará de esta 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Todo esto lo planeo Fabián, con ese hombre misterioso 🤬🤬🤬 maldito infeliz les daño el banquete 😡😡😡😡
Diana Quintero
Ese engendro de Fabián hará algo encontrá de Amelia 🤬🤬🤬 llamaron Adrian para alejarlo de ella 😞😞😞
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