NovelToon NovelToon
El Mafioso Que Me Eligió

El Mafioso Que Me Eligió

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Soraya es una estudiante común cuya vida se rompe cuando la deuda de su padre la vincula con un mundo peligroso dominado por intereses ocultos. Entre Víctor, su novio, y Sebastián, un hombre enigmático ligado a esa deuda, su realidad comienza a distorsionarse.
Lo que parece un triángulo amoroso pronto revela algo más profundo: fuerzas invisibles que intentan influir en su vida, definir quién es y controlar sus decisiones.
Cuando todo contacto con su pasado empieza a cortarse, Soraya descubre que no está eligiendo entre dos hombres, sino entre ser moldeada por otros o reconstruirse desde cero.
Al final, su mayor decisión no es amorosa… es identitaria: dejar de ser definida por todos para convertirse en sí misma.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: La luz del mundo exterior

​La ciudad no amaneció; despertó en un frenesí de sirenas, titulares parpadeantes y pantallas gigantes que escupían los secretos de la dinastía como si fueran veneno puro. Mientras el coche blindado se alejaba de las ruinas del bosque, Soraya vio cómo las notificaciones en el teléfono que Sebastián había rescatado no dejaban de saltar: “Caída del imperio: Los documentos que cambian la historia de la ciudad”, “La verdad sobre el linaje de los Sebastián: ¿Vigilantes o verdugos?”.

​Para el mundo exterior, ellos eran los protagonistas de una tragedia griega modernizada, una pareja proscrita envuelta en conspiraciones que nadie terminaba de entender del todo.

​—Estás en boca de todos —dijo Sebastián, observando una tableta donde las imágenes de la mansión en llamas se reproducían en bucle. Su rostro, sin embargo, permanecía impasible. La belleza de su perfil, recortada contra el resplandor de la pantalla, parecía más humana, menos divina, despojada de esa aura de intocable que siempre lo había rodeado.

​—Que hablen —respondió Soraya, mirando por la ventanilla. Sus ojos azules reflejaban el pasar de los edificios, de los rostros de gente que caminaba hacia sus trabajos, ignorando que el suelo bajo sus pies se había movido.

​Se detuvieron en un motel de carretera a las afueras, un lugar donde el lujo y la sofisticación de su vida anterior no tenían cabida. El contraste era brutal. Las paredes amarillentas, el zumbido de un neón parpadeante y el aire saturado de un olor a polvo y tiempo detenido. Para Soraya, sin embargo, era el lugar más hermoso en el que había estado jamás, porque no era una jaula de cristal. Era un lugar donde ella elegía estar.

​Sebastián entró primero, inspeccionando la habitación con esa paranoia profesional que le había salvado la vida durante años. Cuando finalmente la dejó pasar, Soraya se sintió repentinamente consciente de la fragilidad de su situación. No tenían dinero legal, no tenían identidades claras y estaban siendo cazados por las facciones supervivientes del Patriarca.

​—¿Qué vamos a hacer cuando se acabe el combustible? —preguntó ella, dejando caer su bolso sobre la cama deshecha—. No podemos simplemente desaparecer en la nada.

​—Podemos hacer algo mejor —respondió Sebastián, sentándose en el borde de la cama, frotándose las sienes—. Podemos volver al arte.

​Soraya lo miró, incrédula.

—¿El arte? ¿Después de todo lo que ha pasado?

​—Tu padre no solo era un guardián de archivos. Él era un maestro en el arte de la ocultación. En este país, la mejor forma de esconderse no es en una cueva, sino a plena vista. Tenemos los archivos digitales, las cuentas ocultas que tú desbloqueaste y el nombre de cada agente corrupto. Vamos a usarlo. No para chantajear, sino para limpiar.

​Soraya comenzó a entender. Su belleza, su capacidad para observar los matices que otros pasaban por alto, y la frialdad estratégica de Sebastián podían ser un arma más poderosa que cualquier pistola.

​—Me estás pidiendo que me convierta en lo mismo que ellos —dijo ella, con una nota de escepticismo en la voz.

​—No —interrumpió él, acercándose. Por primera vez, tomó sus manos entre las suyas; su contacto ya no quemaba, sino que se sentía como un ancla—. Te estoy pidiendo que termines el cuadro que empezaste a pintar cuando destruiste el búnker. Tú eres la que decide qué colores usar, ¿recuerdas? Yo solo seré tu pincel.

​Soraya sintió un escalofrío. La intimidad del pequeño espacio parecía amplificarse. La luz mortecina del motel resaltaba la palidez de su piel contra la seda oscura, creando un cuadro de claroscuro digno de los viejos maestros. La vulnerabilidad de Sebastián era tan potente como su fuerza; ella veía en sus ojos una súplica silenciosa, una petición de perdón por años de obsesión que él mismo no sabía cómo nombrar.

​Se acercó a él, acortando el poco espacio que quedaba entre ambos. La belleza de Sebastián, marcada por el polvo y el cansancio, era para ella el testimonio de su transformación. Él ya no era el hombre que la coleccionaba; era el hombre que se había desnudado ante ella en medio de las llamas.

​—Si vamos a hacerlo —dijo Soraya, poniendo una mano sobre su pecho, sintiendo el latido errático de su corazón bajo la camisa desgarrada—, no habrá más sombras. Ninguna.

​—Ninguna —prometió él.

​Esa noche, mientras la ciudad ardía en rumores y la policía buscaba a dos fantasmas en las carreteras, Soraya y Sebastián permanecieron en aquella habitación gris, planeando cómo desmantelar, pieza a pieza, el mundo que los había creado. Fue una noche de confesiones, de palabras que antes estaban prohibidas y de un reconocimiento mutuo que no necesitaba de contratos ni deudas.

​La belleza de su relación no residía en lo que habían sido, sino en lo que estaban eligiendo ser. Cuando Soraya finalmente se quedó dormida, apoyada en el hombro de Sebastián, sintió que, por primera vez en años, su vida le pertenecía. El narrador invisible se había retirado, dejando el lienzo en blanco para que ella lo llenara.

1
pryz
Hola belleza, leí y no entendí nada pero parece buena, sigamos adelante 😉
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play