A los diecinueve años, Aline creía que su mayor problema era llegar a fin de mes. Hasta que la enfermedad de su madre le puso un precio imposible a la esperanza… y un solo hombre en todo el morro podía pagarlo.
Él es Cobra: dueño de la Rocinha, temido, intocable, acostumbrado a que nadie le diga que no. La propuesta es tan fría como sencilla: ella será su visita íntima tras las rejas, y a cambio el tratamiento de su madre estará cubierto. Sin sentimientos. Sin promesas. Solo un trato.
Pero nadie le avisó a Aline que el hombre más peligroso de Río podía mirarla como si fuera lo único puro que le queda al mundo. Ni que, detrás del arma y la fama, Cobra carga heridas capaces de igualar a las suyas.
Entre balas, celos, secretos de la facción y un deseo que ninguno de los dos supo ver venir, lo que empezó como una transacción amenaza con volverse la historia de amor que ambos juraron no merecer. Porque en el morro, entregar el corazón cuesta más caro que cualquier deuda… y siempre hay alguien dispuesto a cobrarla.
Pasión intensa, drama que aprieta el pecho y un romance prohibido que no vas a poder soltar. Bienvenida al mundo de Cobra. Bienvenida a ser La mujer del jefe.
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Capítulo 14
...Cobra 🐍...
Hice las cobranzas del día y organicé un par de asuntos.
Un montón de imbéciles debiendo a lo bestia; a esos los mandé derechito al infierno.
Sin paciencia para excusitas.
Hoy hay baile, voy a caer a ver si se me va este estrés. Tengo unas ganas de la puta madre de comerme a Aline, pero ya sé que no va a ser fácil.
Hoy le llegué en buena onda, ofreciéndole que la llevaba, y la loca me dijo que no.
Nunca fui hombre de andar corriendo detrás de una mujer, ¡que se joda!
Ya era casi medianoche, la mierda del Xamã no paraba de llamar.
Me arrimé a la casa y me di una ducha rápida, para sacarme el peso del cuerpo.
Cuando terminé me puse un jean oscuro y una playera negra de Gucci, con una gorra de la misma marca.
Me calcé unos tenis y me eché mi perfume, poniéndome el reloj y las cadenas.
Agarré la llave de la moto y salí de casa, subiendo el morro a toda velocidad.
Llegué al baile en minutos, aquello estaba a reventar.
La gente iba abriendo paso y yo iba pasando. Llegué al palco y subí, saludando a los compañeros.
—Ya era hora —dijo Xamã, y chocamos los puños.
—Tu madre no me quería soltar, hombre.
—¿La encontraste? —me picó—. Preséntamela, quiero conocerla.
Me serví un vaso de whisky con hielo y me quedé cambiando ideas con Xamã; hasta me extrañó verlo sin la rubia.
—¿Y tu mujer?
—Está con Aline, la madre de ella se puso mal y la llevaron al hospital.
—Qué mierda. —Empecé a armar un porro.
—El loco del padrastro de ella armó un lío hace un tiempo en la boca, ahora se metió en la droga. —Negué con la cabeza.
—Ponlo a raya, no quiero a nadie vendiéndole ni una mierda a ese.
Conozco a ese tipo de hace años, no tiene buena fama…
Y más ahora que la chica está llena de problemas con la madre. Mejor evitarlo, antes de que este asunto se joda.
Me quedé fumando y disfrutando de mi viaje, tratando de relajar la mente.
Después de unas horitas, Xamã se fue a buscar a su mujer, que había caído al baile.
Las minas pasaban encarándome, casi se subían al palco, tirándose encima.
Capto la malicia de lejos.
Dieron las cinco de la mañana y me piré, estaba cansadísimo.
Llegué a casa, me saqué la ropa y me tiré a la cama.
Un par de cosas dándome vueltas en la cabeza…
Pero conseguí dormir.
.........
Desperté a la una de la tarde, un sol de la mierda y el celular sonando.
Lo agarré y vi que era una llamada de Xamã.
Llamada 📱
—¿Qué onda?
—¿Dónde andas? Cae acá a la diez, a recibir la carga.
—Cuenta diez, ya voy.
Fin de la llamada 📱
Colgué el celular y me levanté de la cama, yendo al baño.
Me di una ducha rapidísima y me puse una bermuda, echándome la camisa al hombro.
Bajé las escaleras y vi que mi madre abría la puerta principal y entraba cargada de bolsas.
—Buenas tardes. —Sonrió—. Traje unas compras, ya sé que tú nunca las haces.
—Gracias, vieja. —Le di un beso en la frente—. Voy a trabajar, más tarde caigo por acá.
—Cuídate, ¿oíste?
Pasé por su lado y salí de casa.