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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:152.5k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

—¿Buena idea? —repitió Sebastián.

Nicolás sintió que la nuca se le enfriaba.

—No. Malísima. Un delirio. Aguirre dijo cualquier cosa.

Tomás Aguirre levantó las manos.

—Yo tiré una hipótesis clínica-social.

—No existe eso —murmuró Nicolás.

Sebastián no apartó la mirada.

Nicolás tragó saliva.

—Además, yo no sirvo para casarme. Soy un hombre de mundo, de horizontes amplios, de...

—Nico.

—Me callo.

El silencio duró poco.

Porque Nicolás, que había nacido sin instinto de conservación, probó otra salida.

—Igual, si hablamos de posibilidades reales... podrías hacerlo vos.

Aguirre abrió los ojos.

Nicolás siguió, cada vez más convencido.

—Sos más lindo, más serio, más rico. Tenés alergia a las mujeres, así que Lara ni tendría que preocuparse por amantes o pavadas. Eso, bien vendido, es una virtud.

Aguirre estaba listo para reírse.

Entonces escuchó a Sebastián.

—Sí.

Nicolás se quedó congelado.

—¿Sí qué?

—Voy a intentarlo.

—¿A conquistar a Lara?

—Mateo es mi hijo.

Nicolás bajó la cabeza para esconder la sonrisa.

Claro.

Por Mateo.

Cuando le había preguntado si se casaría con Candela por el bien de Mateo, Sebastián casi lo estampó contra el parabrisas. Ahora, con Lara, de pronto estaba dispuesto a “intentarlo”.

Por Mateo.

Seguro.

—¿El contrato de Mora está listo? —preguntó Sebastián.

Nicolás tardó en cambiar de tema.

—Lo están preparando.

—Que lo apuren.

—Pero si vas a ir por Lara, ¿para qué firmar a Mora?

Sebastián lo miró como si le doliera físicamente tenerlo de hermano.

—¿Sos tonto?

Aguirre, más piadoso, le explicó:

—Mora es la mejor amiga de Lara. Si trabaja con ustedes, Sebastián queda cerca sin presionarla de entrada. Y si Lara se asusta, no va a cortarlo tan brutalmente porque Mora también queda involucrada.

Nicolás golpeó la palma con el puño.

—Ah. Estrategia.

—Por fin —dijo Aguirre.

Nicolás salió disparado.

—Voy a la productora. Ese contrato sale hoy.

Candela pasó toda la mañana en la residencia.

Intentó congraciarse con Mateo, le habló, le ofreció juguetes, comida, promesas. Mateo no le dio nada.

Quiso apartar a Dulce un momento para asustarla, pero la nena estuvo pegada a Mateo o vigilada por Marta. Sebastián, además, había dejado orden expresa de que no la perdieran de vista.

Candela estaba que ardía.

Al mediodía decidió quedarse para ver a Lara.

Quería que Jane entendiera quién tenía lugar en esa casa.

Pero Sebastián no le dio tiempo.

—Andate.

—Sebastián, solo quería almorzar con Mateo.

—No.

—Soy su madre.

—No hoy.

Ella intentó resistir.

Sebastián llamó a seguridad.

Candela salió humillada.

Fue directo a Dawn.

Apenas llegó, mandó llamar a Lara a presidencia.

Lara entró sin apuro.

—¿Me necesitabas?

Candela golpeó el escritorio.

—Jane, cuidá tu actitud. Soy tu superior.

—Sos mi jefa, no mi dueña.

La frase le encendió la cara.

Candela cambió de ángulo.

—¿Los bocetos de otoño-invierno?

—Hoy es mi segundo día.

—Dawn es fast fashion. La palabra clave es fast. Te trajimos con un sueldo alto para que demuestres valor rápido, no para que pierdas tiempo en cosas raras.

Lara inclinó la cabeza.

—¿Cosas raras?

Candela fue directo.

—Ayer vi autos de la familia Ferrer llevándote y trayéndote. Te subestimé. Recién volvés y ya te enganchaste con los Ferrer.

Lara la miró en silencio.

—Te lo aviso una vez —dijo Candela—. Sebastián Ferrer es mi hombre. Mantenete lejos.

Por dentro, Lara ordenó la información.

Así que Candela estaba pegada a Sebastián.

Eso complicaba algunas cosas.

Pero también explicaba su desesperación.

Si fuera de verdad la señora Ferrer, no estaría armando ese escándalo por dos viajes en auto.

Lara sonrió.

—Qué interesante.

—¿Qué te causa gracia?

—Si Sebastián es tu hombre, hablalo con él. A mí también me vendría bien que dejara de mandar autos.

Candela se puso blanca de rabia.

—No te hagas la viva.

—No me hago. Me sale.

El celular de Lara sonó.

Era el chofer de la residencia.

Lara miró la pantalla.

Había decidido no ir ese día.

Después miró la cara de Candela.

Atendió.

—Hola.

—Señorita Rivas, ¿ya salió? Estoy abajo.

—Ahora bajo.

Candela se levantó.

—No vas.

Lara señaló el reloj de pared.

—Es mi hora de almuerzo. Mi tiempo es mío.

—¿Vas a desafiarme?

—Voy a almorzar.

Salió.

Desde la ventana, Candela la vio subir al auto de Sebastián.

Barrió todo lo que había sobre el escritorio.

Papeles, lapiceras, una taza. Todo cayó al piso.

—No voy a perder lo que tengo.

Ya ni le importaba si Jane era Lara o no.

Era su enemiga.

Tomó el teléfono y llamó con voz rota.

—Martina, soy yo.

Lara abrió la puerta del auto y se quedó quieta.

El asiento trasero no estaba vacío.

Sebastián Ferrer estaba sentado ahí, recto, impecable, como si hubiera nacido en ese lugar.

—Señor Ferrer.

—Sebastián.

—¿Perdón?

—Mi nombre.

Lara dudó entre subir o cerrar la puerta y sentarse adelante.

Él frunció apenas el ceño.

—Subí.

El tono hizo que el cuerpo le obedeciera antes que la cabeza.

El auto arrancó.

El silencio se volvió espeso.

Lara se pegó a la puerta todo lo que pudo.

Sebastián la miró.

—¿Me tenés miedo?

—No. No te debo plata.

—¿Eso es lo que da miedo?

Lara sonrió rígida.

—Usted es muy... amable.

—¿Amable?

—Sí.

—Ajá.

Ella quiso morderse la lengua.

Amable era la última palabra que cualquier persona sana usaría para describirlo.

—Vine a buscarte a propósito —dijo él.

Lara giró la cabeza.

—¿Necesitabas algo?

—Sebastián.

—¿Qué?

—Podés llamarme Sebastián. O, si querés, Seba.

Ella parpadeó.

No estaban en ese nivel.

Ni cerca.

—Prefiero Sebastián.

—Bien.

Él sacó una carpeta y se la entregó.

—Contrato.

Lara la abrió con cautela.

Leyó las primeras líneas.

—Querés contratarme para cocinar en tu casa.

—Sí.

Siguió leyendo.

Casa, gastos, cobertura, productos de uso diario para ella y Dulce, bonos, un sueldo anual de ocho cifras.

Lara levantó la vista.

—Esto no parece un contrato de cocina. Parece que me querés mantener.

—No es esa la intención.

—Con esta plata podrías traer chefs de cualquier parte del mundo.

—No sirven.

—Yo hago comida de casa.

—Eso sirve.

—Es demasiado.

—Mi salud vale más.

Lara bajó los ojos al papel.

La frase era lógica.

Sonaba rara igual.

El contrato era tentador. Demasiado. Con eso podría pagar deudas, tratamientos, educación, todo.

Pero también era una cadena.

Y ella ya había vivido demasiadas jaulas con nombres elegantes.

Le devolvió la carpeta.

—No acepto.

Sebastián no se sorprendió.

—Motivo.

—Tengo una profesión que me gusta. No voy a dejarla para ser cocinera privada. Y no quiero que mi hija quede atada a ningún contrato.

Él guardó la carpeta.

—No me gusta deber favores.

—No lo tomes como favor.

—Pedí algo.

Lara lo miró.

—¿Lo que sea?

—Lo que sea.

1
Cliente anónimo
Que feo cuando no las terminan
Mirtha Van Meegroot
no pueden publicar una novela sin final!!!!! muy mal........esperando el final... por favor...☺️☺️☺️
Cliente anónimo
Ya quiero el final
mafe
chee, solo por que ella se lo pidio
mafe
me estoy miando de la risa con este episodio/Chuckle//Facepalm/
mafe
zorra
Mildred Maiz
esta historia no tiene pie ni a bezares, van a un set cln dos niños de 3 años cual sea su coeficiente k telextusl, todos hablan, comemos, se los llevan presos y donde estas esos niños, cln quien por dios y siempre lo mismo, ya no se cual tos capituloa siempre lo mismo
mafe: /Scowl//Puke/
total 1 replies
Jessy Grey
ella lo trata muy mal como que el fuera el culpable si en realidad fue ella la que entró en su cama
Belsi Ramirez
q falta de seriedad
Diana Carolina Perez Pulido
segunda vez que nos deja un mes sin actualizar la novela

si no la iba a terminar para que la publicó

es un irrespeto para las lectoras
Belsi Ramirez
que chimba
Miriam Lada
que raro esta novela decía COMPLETA, nunca comienzo una novela si no esta finalizada. y si este es el final.... puagggg es un horror
Anayansi Batista de Caballero
muy buena autora
pero mal que no esta completa
Miriam Lada
Entonces la pulsera que Candela tenía no era de ella sino de Lara. o sea q fue Lara quien salvo la vida de Srbastian cuando fueron adolescentes
Belsi Ramirez
así no se juega con tus lectores eso es falta de respeto
Elianeth Pacheco
Hola que paso con la novela tan buena que iba estoy esperando capitulos porfis un abracito para que te animes a escribir
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
La reconocen muy fácil , a pesar de haber cambiado de apariencia. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
😂😂😂😂Pobre Joaquin. 😂😂😂😂🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Esta pareja es muy tóxica, se guardan todo, suponen, no comprueban, se dejan llevar por las apariencias. Ya es tiempo de que hablen como adultos. 🧐🤨🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
🤭🤭🤭🤭😂😂🇨🇴🇨🇴
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