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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:135.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

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CAPÍTULO 14: Tinta, límites y el sello del norte

La mañana siguiente encontró a Alissa sentada frente al pequeño escritorio de caoba de sus aposentos, con la mirada fija en el tintero de plata. Las palabras del príncipe Christopher y la cruda confesión de Cédric sobre el pasado de Elene seguían frescas en su mente. Tenía claro lo que debía hacer: esa mujer no pisaría el norte para perturbar la paz de Theo ni para socavar su lugar en el palacio. Sin embargo, una Duquesa de Valerius no podía responder con un exabrupto emocional; debía atacar con la misma frialdad burocrática que caracterizaba a la alta diplomacia del Imperio.

Con pulso firme, Alissa sumergió la pluma y comenzó a redactar una respuesta oficial. No buscó excusas endebles ni justificaciones médicas. Utilizó un lenguaje sumamente corporativo, gélido y formal, estructurando la carta no como una misiva familiar, sino como un dictamen institucional del ducado.

Una vez terminada, secó la tinta con arena y se dirigió al despacho principal de su esposo. Cédric se encontraba revisando unas cuentas de suministro, pero dejó la pluma a un lado en cuanto la vio entrar. Alissa caminó con paso elegante y depositó el pergamino justo en el centro de la mesa de roble.

—He redactado la respuesta para Lady Elene —anunció con tranquilidad—. Tal como acordamos, no recibirá una invitación. Pero quiero tu aprobación formal antes de que el mensajero parta hacia la capital.

Cédric tomó el documento entre sus manos. Sus ojos azules recorrieron las líneas escritas con la caligrafía fluida y perfecta de Alissa. A medida que avanzaba en la lectura, las cejas del duque se elevaron sutilmente y una expresión de profundo asombro cruzó por su rostro habitualmente imperturbable.

La carta decía:

> *"A la atención de Lady Elene de la Casa del Sudoeste.*

> *Agradecemos su comunicación formal respecto al heredero del Ducado de Valerius. No obstante, le informamos que, bajo la nueva administración de esta Casa Ducal, los protocolos de educación, residencia y seguridad del joven Teodoro han sido centralizados de forma exclusiva bajo la jurisdicción de los Duques vigentes.*

> *Dado el actual calendario de reestructuración interna y los compromisos militares estacionales de la frontera norte, esta administración determina que las visitas de carácter externo no se alinean con los intereses logísticos del ducado en el presente año fiscal. Cualquier solicitud futura deberá ser canalizada formalmente a través de la cancillería de este palacio para su posterior evaluación por el consejo legal.*

> *Sin otro particular, queda usted notificada.*

> *Duquesa Alissa Valerius."*

>

Cédric bajó el papel despacio, completamente fascinado por la astucia política y la frialdad corporativa que Alissa había desarrollado en tan poco tiempo. Le estaba cerrando la puerta en la cara a una de las mujeres más peligrosas de la corte, pero lo hacía utilizando la ley, la burocracia y las normas del propio Imperio como un escudo impenetrable. Elene no tendría forma de quejarse ante el Emperador sin quedar en ridículo frente al frío papeleo institucional.

—Esto es... brillante, Alissa —admitió Cédric, su voz impregnada de una admiración genuina—. Has transformado un rechazo familiar en un decreto administrativo infranqueable. Ni el clero de la capital podría encontrar una sola fisura en tus palabras.

—Te dije que aprendería a protegernos —respondió ella con una media sonrisa, acercándose al borde del escritorio—. Ahora solo falta tu autorización.

Cédric no lo dudó. Tomó el sello de oro puro del ducado y lo calentó ligeramente sobre la vela de su escritorio. Alissa se inclinó hacia adelante, apoyando las manos sobre la madera para observar dónde colocar la marca oficial en la parte inferior del pergamino.

Fue en ese movimiento cuando la distancia entre los dos se redujo a la nada. Cédric, en lugar de apartarse, se inclinó por completo sobre ella para alcanzar el papel. Su imponente cuerpo acorraló suavemente a Alissa contra el borde del escritorio, envolviéndola con su aroma a madera, cuero y el sutil frío del norte.

Alissa contuvo el aliento. Al levantar la cabeza, se topó de frente con la mirada del duque. Cédric sostenía el sello con firmeza, presionándolo sobre la cera roja del documento, pero sus ojos azules ya no miraban el papel; estaban fijos en el rostro de su esposa. Rostro con rostro, sus respiraciones se mezclaron en el aire silencioso del despacho. Cédric quedó a escasos milímetros de los labios de Alissa, rompiendo de forma definitiva la distancia fría y marcial de general que solía interponer entre ambos.

La tensión romántica en la habitación se volvió tan espesa y magnética que Alissa pudo escuchar los latidos de su propio corazón retumbando en sus oídos. Cédric no se movió; se quedó allí, atrapándola con la intensidad de su presencia, permitiendo que sus labios rozaran casi el aire que ella exhalaba. La vulnerabilidad y el deseo contenido flotaron entre los dos, consolidando que la complicidad que compartían ya no era solo por el bienestar de Theo, sino por el lazo innegable que los arrastraba el uno hacia el otro.

—La carta está firmada, Duquesa —susurró Cédric, su voz un eco ronco y profundo tan cerca de su boca que hizo que Alissa temblara levemente—. A partir de hoy, nadie entra a este palacio sin tu permiso.

Alissa sostuvo la mirada, sus ojos dorados brillando con timidez pero llenos de una devoción que Cédric ya no podía —ni quería— rechazar. La tormenta con Elene apenas estaba por comenzar en los despachos de la capital, pero dentro de los muros del norte, el invierno de Cédric se había rendido por completo ante la estratega que ahora gobernaba su corazón.

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Anya Forger
siiii y yo, quiero ser su elegida...💕😅🙈Bueno ya se que no se puede, pero que tenga un amor bonito, 😄
Anya Forger
A exigir? Bueno denle su audiencia el próximo año, va
Anya Forger
Ah caray, mi distinguida autora, desconozco porque le han dicho semejante insulto, sin embargo yo estoy tan emocionada con la trama de la lectura, que no he salido a mirar los v
comentarios, en este caso vamos, en lo que a mí respecta ignoraré, esas aportaciones inútiles 😄 usted ni se aflija, continuemos porque ha llegado Lady Elene, dejen le voy a dar su bienvenida jijijiji
copias impresiones: excelente novela haga caso omiso
esas personas desconocen la belleza de las historia
total 1 replies
Anya Forger
Ah super inteligentes, 💕además están consolidando su hogar
Anya Forger
bueno pues Zas! cáigase con el plan, pues
Anya Forger
Pos en primera, mi bien amado príncipe... Pa' que invitó a la duquesa a la dichosa, fiestecita del té ☕🫖, osea bueno son obligaciones, que tal que no invitaba a la ex incómoda o cásela por orden real, y a que se iba a otro reino, y que en las clausulas, se impide llevarse al Duquesito
Anya Forger
Que bonito
Anya Forger
Es lo que iba a preguntar, el niño, no tendrá frío, hambre y luego... Ay que bonito!
Anya Forger
Excelente, No te calles nada, duquesa, cierra fila y haz frente común con tu marido
Anya Forger
Ex... excuñada, no existe la esposa se acabó el parentesco... Pero rápido contéstale, sofoca su patético intento de humillarte
Anya Forger
uhhhh era contestar, no fulminarla... jijiji
Anya Forger
Se me hace que su palacio tendrá otro tipo de frío... Pero que igual puede congelar ❄️☃️
Anya Forger
Y lo estará, pero con cariño
Anya Forger
Que bonita escena, tan militar y familiar
Anya Forger
Siiiii así se hace Alissa, primero contacto visual, luego sus manitas y luego ya el juego
Anya Forger
Concuerdo contigo Alissa
Anya Forger
Uh yo que ella tomo la espada, y órale retas a tu esposo y le imprimes humor cuando te toca con la espada, haces que te ríes, te caes exagerando para reír y así de firma lúdica, se aprende muy fácil, mira el toque de la espada debe ser así sino no le atinas a oponente, etc
Anya Forger
¡Ayyyy, gritos, gritos! muero de amor💕 amo al niño
Anya Forger
¿Porqué se Abanicaban? 😳 pos luego que no estamos en el mero frío? ☃️❄️🌨️
daya murillo
hermosa historia escritora👏
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