Ella huye de un pasado mágico y de un alma gemela que se convirtió en monstruo. Él es un humano de hierro, capitán de inteligencia, que solo vive para su trabajo. Ella caza abusadores por las noches; él los persigue por el día. Un caso los une, la necesidad de justicia los mantiene juntos, y un amor inesperado los acecha en medio de la investigación más peligrosa de sus vidas. En esta cacería, nadie es lo que parece y el amor es el único misterio que no saben cómo resolver.
NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 14: Grietas en la armadura
La luz del amanecer se filtra por las pesadas cortinas de terciopelo de la mansión, bañando la habitación en un tono grisáceo y poco acogedor. El silencio es absoluto, pero para Zoe, la habitación aún resuena con los ecos de su pesadilla. Se siente expuesta, desarmada. La vulnerabilidad que había mostrado ante Alarik la noche anterior es algo que no puede permitirse; ella prefiere la armadura, el silencio y la distancia.
Alarik ya esta en pie, revisando su equipo con movimientos metódicos y silenciosos. Al verlo, Zoe sintió una oleada de vergüenza subir por su pecho. Se obligó a enderezarse, tratando de recuperar esa postura militar que la ha definido por años.
__Nuevamente lo siento por lo de anoche__. Dijo Zoe, su voz sonando extrañamente pequeña en la inmensidad de la habitación.
__Creí que ya había superado esas crisis. Gracias por ayudarme a volver a la realidad; no debería haber sido una carga para ti__.
Alarik se detuvo. Giró lentamente, con esa mirada analítica que a veces parece ver a través de las paredes, y en ese momento, a través de ella.
__No hay nada que agradecer, Zoe. Y menos, nada de lo que disculparse__. Respondió Alarik con una firmeza que no admite réplica.
__Todos tenemos un lado oscuro. El mío fue forjado en un pasado que, al igual que el tuyo, preferiría olvidar. No soy solo un capitán de inteligencia policial por azar. Me especialicé en psicología criminal y del comportamiento precisamente para entender la arquitectura del dolor humano. Los traumas no se olvidan, sargento; no se borran como una mancha. Se aprende a vivir con ellos, con sus secuelas, y se utilizan como combustible o como lastre__.
Zoe se quedó paralizada. Las palabras de Alarik no son solo consuelo; son una radiografía. Sintió una punzada de intimidación. Él sabe más de lo que admite. La forma en que observa sus movimientos, cómo interpreta sus reacciones ante el peligro o ante el contacto físico, delata que ha estado uniendo los puntos desde el día que ella llegó a su unidad. Él tiene una teoría sobre ella, sobre lo que realmente pasa, pero Zoe no esta lista. No puede hablar de su pasado. El dolor es un pozo sin fondo y, si empieza a hablar, teme que ni siquiera el propio Alarik pudiera evitar que se ahogue.
__No estoy lista para hablar de eso__. Murmuró ella, mirando al suelo.
__Y no tienes por qué hacerlo ahora__. Concedió él con un respeto que la sorprendió.
__Vamos. Tenemos que terminar este teatro__.
Al salir, la mansión parece más opresiva que la noche anterior. Walter, la mano derecha del líder del cartel, los espera en el salón, con esa sonrisa viscosa que parecepegarse a la piel de cualquiera que tuviera la desgracia de mirarlo.
La reunión fue breve pero cargada de una tensión eléctrica. Walter, con su actitud de depredador, saborea cada segundo de la presencia de Zoe. Ella mantiene su rostro inexpresivo, como una máscara de mármol, mientras por dentro su mente traza líneas de tiro y puntos de presión. Cada vez que Walter se acerca, la náusea le golpea el estómago, pero Alarik esta ahí, posicionado sutilmente entre ambos, un muro de autoridad silenciosa que impide que el delincuente se extralimite.
__La unión está aceptada__. Anunció Walter, bebiendo de una copa de cristal con una elegancia grotesca.
__El jefe está complacido con el potencial que ofrecen. Habrá una entrega especial en un par de días. El líder estará presente en persona para supervisar todo__.
Era la oportunidad que buscan. El pez gordo saldrá de su madriguera.
Antes de que pudieran levantarse, Walter se inclinó hacia Zoe, invadiendo su espacio personal con un aire de suficiencia que roza lo obsceno.
__Eres una mujer interesante__. Susurró, dejando que sus ojos recorrieran el cuerpo de Zoe con una lascivia descarada.
__Un poco de dinero, un poco de poder... podrías ser mi juguete favorito. La vida de mujer de un traficante menor es una miseria. ¿Por qué no abandonas a tu pareja y vienes conmigo__.
Zoe sintió el impulso de romperle el cuello ahí mismo, de liberar esa chispa de poder que guarda bajo siete llaves. Pero se contuvo. Sus ojos violetas se entrecerraron, proyectando un frío glacial que hizo que, por un segundo, la sonrisa de Walter vacilara.
__No me mezclo con cerdos, Walter__> Respondió ella con una voz tan gélida que pareció bajar la temperatura de la habitación.
__Y te sugiero que cuides tu lengua. Si vuelves a dirigirte a mí de esa manera, no será Alarik quien te detenga, sino las consecuencias de tu propia estupidez__.
Alarik dio un paso al frente, la tensión en sus músculos es un aviso claro. Walter soltó una carcajada forzada, intentando disimular su incomodidad, pero el brillo de miedo en sus ojos no pasó desapercibido.
Una vez fuera de la "cochinera", el aire fresco de la calle golpeó a Zoe como una bendición. El viaje de regreso a la central fue silencioso. El equipo esperaba con impaciencia: López, Suárez y Contreras los rodearon en cuanto cruzaron las puertas, ansiosos por la información.
Alarik comenzó a desglosar las tácticas y la confirmación de la asistencia del líder del cartel. Habla con autoridad, coordinando los movimientos de los tenientes, pero Zoe no pudo concentrarse. El peso de la interacción con Walter, sumado al incidente en la azotea y el quiebre de la noche anterior, esta sobrepasando su capacidad de contención.
Sin decir una palabra, Zoe se escabulló hacia el baño. Una vez dentro, cerró el seguro con fuerza, apoyando las manos en el borde del lavabo de porcelana fría. Su reflejo en el espejo le devolvió una imagen que apenas reconoce: pálida, con la mirada vidriosa y los labios apretados en una línea blanca.
El cuerpo le traicionó. El asco acumulado, la bilis que le provoca la existencia misma de Walter, se convirtió en una arcada incontrolable. Se inclinó sobre el lavabo, vomitando el poco café que había tomado por la mañana. Se siente sucia, como si la sola mirada de aquel hombre se le hubiera adherido a la piel como brea.
Al otro lado de la puerta, Alarik escuchó el sonido inconfundible. Su mandíbula se tensó. Sabw exactamente lo que esta ocurriendo. No es debilidad estomacal; es el alma de Zoe intentando expulsar la toxicidad que el mundo le obliga a tolerar. El incidente de la azotea con Caraballo, la fachada, la misión encubierta... el muro de protección de Zoe se esta resquebrajando peligrosamente.
Él no entró. Sabe que ella necesita su dignidad intacta. Pero mientras López termina de revisar los planos, Alarik se quedó cerca de la puerta, con los brazos cruzados, una sombra protectora.
"Sé fuerte, Zoe", pensó, apretando los puños. No porque dudara de su capacidad, sino porque sabe lo que cuesta ser una sobreviviente en un mundo de lobos. Ella no es una víctima, nunca lo ha sido, pero esta cargando con el peso del mundo sobre unos hombros que, aunque fuertes, siguen siendo humanos. Él la sacará de ahí. Acabará con el cartel, con Walter, y con todo lo que le haga daño.
Cuando Zoe finalmente abrió la puerta, pálida pero con la mirada nuevamente afilada, encontró a Alarik apoyado contra la pared del pasillo. Él no dijo nada, no le ofreció pañuelos ni le dedicó miradas de lástima. Simplemente se enderezó y le hizo un gesto con la cabeza hacia el área de mapas.
__Estamos listos__. Dijo él, su voz un ancla en medio de la tormenta.
__El líder caerá__.
Zoe asintió, alisándose la chaqueta del uniforme. La armadura esta de vuelta en su lugar, aunque detrás de ella, las cicatrices siguen latiendo. No es una víctima. Es un arma, una justiciera, y esta dispuesta a destruir cualquier cosa que amenace la paz de Veridiana, empezando por el cartel que cree poder poseerla.
__Vamos__. Respondió ella, caminando a su lado, lista para la guerra.
se vuelven justicieros en un mundo decadente.
que buena esta está historia y lo que falta