Amor, venganza y secretos destruyen corazones destinados a reencontrarse nuevamente.
NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 15
La pastelería estaba llena aquella mañana.
El aroma a café recién hecho, mantequilla y pan dulce envolvía todo el lugar mientras los clientes conversaban animadamente.
Omar y Federico ya estaban sentados cerca de uno de los ventanales.
Federico revisaba el menú mientras Omar parecía distraído mirando hacia afuera.
Hasta que la puerta se abrió.
Y el mundo volvió a detenerse.
Muriel acababa de entrar junto a Belinda.
Muriel llevaba el cabello suelto y vestida de una forma sencilla que, sin proponérselo, hizo que Omar olvidara completamente lo que Federico estaba diciendo.
Belinda buscaba una mesa disponible mientras hablaba distraídamente con Muriel.
Entonces escucharon una voz masculina.
—Muriel… nos volvemos a encontrar.
Muriel cerró los ojos apenas un segundo antes de girarse lentamente.
Y ahí estaba Omar.
Observándola con esa sonrisa peligrosa que empezaba a desesperarla.
—Qué fastidio —murmuró ella inmediatamente—. ¿Qué hice para estar encontrándome contigo en todas partes?
Belinda soltó una pequeña risa divertida.
—Es un pueblo pequeño.
Pero entonces sus ojos se posaron sobre Federico.
Y algo cambió.
Ambos se quedaron mirando durante unos segundos demasiado largos.
Como si el resto del lugar desapareciera alrededor.
Federico fue el primero en reaccionar, aunque claramente sorprendido.
Belinda tampoco apartó la mirada enseguida.
La tensión entre ambos apareció de forma instantánea.
Silenciosa.
Intensa.
Omar sonrió apenas al notar aquello.
—Belinda Lozano… hola.
Belinda finalmente reaccionó.
—Hola… Omar Torrealba...
Federico levantó ligeramente una ceja mirando a Omar.
—¿Me presentas?
Omar sonrió divertido.
—Ella es Muriel… mi futura esposa.
Muriel abrió los ojos indignada.
—¡Omar!
Pero él siguió como si nada.
—Y esta es Belinda.
Federico se puso de pie inmediatamente con elegancia natural y le tendió primero la mano a Muriel.
Ella dudó apenas un instante antes de aceptarla.
—Mucho gusto en conocerte.
Federico sonrió cordialmente.
—El gusto es mío.
Muriel aprovechó inmediatamente para aclarar:
—Y no soy nada de este.
Omar soltó una pequeña risa por lo bajo.
Después Federico giró hacia Belinda.
Pero en vez de simplemente estrechar su mano…
La tomó delicadamente y depositó un suave beso sobre sus nudillos.
Belinda parpadeó sorprendida.
Y el ambiente se tensó inmediatamente.
Incluso Omar levantó una ceja divertido ante la reacción de ambos.
Muriel observó aquello apenas unos segundos antes de suspirar agotada.
—Bel, vámonos ya. Tengo trabajo en la editorial.
Pero antes de que pudiera alejarse, Omar habló nuevamente.
—¿Por qué no se sientan con nosotros?
—Ni pensarlo.
La respuesta de Muriel salió inmediata.
Sin embargo, Belinda miró rápidamente a Federico.
Y luego a Muriel.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Anda… sentémonos con ellos.
Muriel la miró traicionada.
—¿Hablas en serio?
Belinda fingió inocencia.
—Sí. Además, ya estamos aquí.
Omar sonrió satisfecho mientras se hacía ligeramente hacia un lado.
—Perfecto.
Muriel le lanzó una mirada fulminante antes de sentarse finalmente junto a Belinda.
Federico tomó asiento frente a ellas mientras el mesero se acercaba con una libreta en mano.
......................
El desayuno transcurría entre conversaciones aparentemente normales.
Porque debajo de aquella mesa había demasiada tensión.
Demasiadas miradas.
Demasiadas emociones mal escondidas.
Muriel evitaba mirar directamente a Omar, aunque podía sentir perfectamente sus ojos puestos sobre ella.
Todo el tiempo.
Como si estuviera estudiando cada gesto suyo.
Cada respiración.
Cada movimiento de sus labios al beber café.
Y aquello la ponía nerviosa.
......................
Mientras tanto, Federico y Belinda parecían entenderse de forma absurda.
Como si no acabaran de conocerse hacía apenas unos minutos.
Belinda reía relajadamente mientras Federico le contaba una anécdota sobre uno de los hoteles de Omar.
Y Federico no podía dejar de mirarla.
Le encantaba su energía.
Su facilidad para sonreír.
La manera en que movía las manos al hablar.
—Entonces básicamente casi incendiaste una cocina —decía Belinda divertida.
Federico levantó ambas manos fingiendo inocencia.
—Fue un accidente menor.
—Claro… seguro.
Ambos soltaron una carcajada al mismo tiempo.
Muriel los observó de reojo sorprendida por la rapidez con que conectaron.
Pero entonces la voz de Omar volvió a romper su tranquilidad.
—Muriel… ¿cuándo nos casamos?
Muriel soltó un suspiro agotado mientras tomaba la taza de café.
—Mañana mismo.
Belinda abrió los ojos divertida.
—Fede y yo seremos los testigos.
Muriel giró inmediatamente hacia ella.
—¿Acaso no escuchaste la ironía?
Luego miró directamente a Omar.
—Jamás me casaré contigo, Omar Torrealba.
Omar sostuvo su mirada sin perder la calma.
Y luego sonrió apenas.
Esa sonrisa lenta que siempre conseguía alterarla.
—Sabes que algún día serás mi esposa, ¿verdad?
Muriel sintió un pequeño estremecimiento involuntario.
Pero él continuó.
Su voz más baja e intensa.
—Mi corazón dejó de latir el día que me fui.
El ambiente alrededor pareció desaparecer.
Incluso Federico y Belinda guardaron silencio.
Porque la forma en que Omar la miraba no parecía un juego.
Parecía una confesión.
—Y volvió a latir el día que te vi otra vez.
Muriel tragó saliva lentamente.
—Tú eres mi dueña.
Aquello fue demasiado.
Demasiado intenso.
Demasiado peligroso.
Muriel se levantó de golpe.
—Federico, fue un placer conocerte.
Tomó rápidamente su bolso evitando mirar otra vez a Omar.
—Bel, hablamos luego. Tengo trabajo.
Y salió casi huyendo de la pastelería.
Pero no llegó demasiado lejos.
Porque apenas cruzó las puertas del local, una mano sujetó suavemente su brazo.
Muriel cerró los ojos frustrada antes de girarse.
Omar.
Otra vez demasiado cerca.
—¿Por qué huyes de mí?
Su voz salió grave.
Dolorosa.
—¿No entiendes que aún te amo?
Muriel intentó soltarse.
—Deja de decir sandeces.
Su respiración ya empezaba a agitarse.
—Cuando te fuiste se acabó todo entre nosotros.
Pero Omar negó lentamente.
Como si simplemente se negara a aceptar aquello.
Entonces tomó su rostro entre ambas manos.
Con suavidad.
Con desesperación.
Y acercó lentamente su frente a la de ella.
Muriel sintió el corazón descontrolarse inmediatamente.
—¿Acaso no entiendes que te amo?
La voz de Omar apenas era un murmullo.
—Y tú también lo sientes… aunque lo niegues.
Muriel cerró los ojos un instante temblando apenas entre sus manos.
Y entonces él susurró:
—Me amas como yo a ti.
El aire entre ambos desapareció lentamente.
Sus respiraciones se mezclaron.
Sus labios quedaron a centímetros.
A punto de volver a perderse el uno en el otro.
Los labios de Muriel y Omar estaban a centímetros de encontrarse nuevamente cuando el sonido violento de unos frenos los hizo separarse abruptamente.
Un automóvil negro se detuvo.
La puerta se abrió de golpe.
Y Lauro Galiano bajó del vehículo completamente fuera de sí.
Sus ojos estaban llenos de furia.
De desesperación.
Y algo más oscuro.
—¡Suelta a mi hija, imbécil!
La voz resonó con violencia en plena calle.
—¡No la toques!
Antes de que Muriel pudiera reaccionar, Lauro se abalanzó sobre Omar y lo tomó violentamente del cuello de la camisa...
Continuará...
nada más quiere tantito para estar con el..
es hora de ser feliz mujer y más con el hombre que te ama ..
O Lauro se enredó con la mamá de Omar o la mamá de Muriel se enredó con el papá de Omar ......🧐🤔🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴