Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Vendida
El carruaje finalmente se detuvo frente a la mansión Farrel.
Adele levantó lentamente la mirada hacia las enormes puertas negras de hierro y sintió que el corazón le daba un vuelco.
La propiedad era inmensa.
Mucho más grande que la mansión Roberts.
Elegantemente intimidante.
Las paredes de piedra oscura, los jardines perfectamente cuidados y las enormes ventanas daban a la residencia una apariencia fría y silenciosa.
Como si fuera un lugar donde la gente importante escondía secretos peligrosos.
[Perfecto.. Exactamente el tipo de lugar donde terminaría viviendo en esta clase de historia.]
Una doncella abrió cuidadosamente la puerta del carruaje y Adele descendió lentamente sosteniendo apenas la falda del vestido.
El viento movió suavemente el velo blanco detrás de ella.
Y por un instante, todo quedó en silencio.
Los sirvientes observaban discretamente.
Los guardias permanecían inmóviles.
Y Adele sintió el peso de todas esas miradas sobre ella.
La nueva duquesa.
La desconocida.
La muchacha comprada por la familia Farrel.
Ella mantuvo la espalda recta incluso cuando quería salir corriendo.
[Oficialmente, he sido vendida]
Entonces la puerta principal de la mansión se abrió.
Y una mujer mayor descendió lentamente las escaleras de entrada.
Elegante.
Impecable.
Su vestido negro estaba confeccionado con una sobriedad refinada y cada uno de sus movimientos transmitía autoridad absoluta.
Su cabello plateado estaba perfectamente recogido y sus ojos grises observaban todo con una calma intimidante.
Adele la reconoció inmediatamente.
Lady Inessa Farrel.
La tía de Ivan e Irvin.
La mujer que los había criado después de la muerte de sus padres.
En los recuerdos fragmentados de Adele, Lady Inessa siempre aparecía como alguien difícil de comprender.
No era cruel.
Pero tampoco cálida.
Era el tipo de mujer que sobrevivía en la nobleza porque entendía perfectamente cómo funcionaba el poder.
Y honestamente…
Eso hacía que Adele estuviera nerviosa.
Mucho.
Lady Inessa se detuvo frente a ella y la observó en silencio durante unos segundos.
Sus ojos recorrieron cuidadosamente el vestido.
El collar antiguo.
El velo.
La postura elegante de Adele.
Como si estuviera analizándola.
Midiéndola.
Adele resistió el impulso de tragarse el pánico.
[Hola. Soy la mujer que se casa hoy con tu sobrino dormido. Espero no decepcionarte.]
Finalmente Lady Inessa habló.
Y su voz era exactamente como Adele la recordaba.
Suave.
Controlada.
Peligrosamente inteligente.
—Lady Adele Roberts.
Adele hizo una reverencia elegante.
—Lady Inessa Farrel.
La mujer mayor continuó observándola unos segundos más.
Y entonces algo inesperado ocurrió.
Lady Inessa sonrió apenas.
Muy poco.
Pero lo suficiente para suavizar ligeramente su expresión severa.
—Eres más hermosa de lo que esperaba.
Adele casi se atraganta mentalmente.
Porque sinceramente no sabía cómo responder a eso.
—Gracias…
Lady Inessa desvió apenas la mirada hacia el carruaje vacío detrás de Adele.
—¿Tu abuelo no vino?
—No, lady Inessa.
La mujer asintió lentamente.
Como si hubiera esperado esa respuesta.
Luego volvió a mirarla.
Y por primera vez su expresión mostró algo parecido a cansancio.
—Has llegado a una casa complicada, Adele.
Aquellas palabras sorprendieron a Adele.
Porque no sonaban como una amenaza.
Sonaban… honestas.
Lady Inessa continuó..
—Así que espero que seas más fuerte de lo que aparentas.
Adele sintió un pequeño escalofrío.
Porque de pronto tuvo la sensación de que aquella mujer sabía mucho más de lo que demostraba.
Quizá incluso sabía exactamente qué clase de persona era Irvin.
Quizá sabía por qué Adele había pedido cambiar de prometido.
Quizá sabía todo.
Y aun así había aceptado el matrimonio.
Adele sostuvo la mirada de Lady Inessa unos segundos.
Luego respondió con calma..
—También espero serlo.
Adele caminó junto a Lady Inessa por los enormes pasillos de la mansión Farrel intentando mantener la calma.
Los pisos de mármol reflejaban suavemente la luz de los ventanales y el sonido de sus pasos resonaba en el silencio elegante de la residencia.
Todo era impecable.
Perfectamente ordenado.
Y extrañamente frío.
Mientras avanzaba, pequeños fragmentos de recuerdos comenzaron a surgir otra vez en su mente.
La antigua Adele caminando por esos mismos pasillos años después de casarse con Irvin.
Siempre sola.
Siempre silenciosa.
Siempre intentando parecer feliz.
Adele sintió una punzada incómoda en el pecho.
Y entonces recordó algo específico.
Lady Inessa.
Ella sí había notado cosas.
No todas.
Pero algunas.
En los recuerdos, Adele podía ver escenas dispersas.
Lady Inessa preguntándole suavemente..
—¿Irvin te está tratando bien?
Y la antigua Adele sonriendo inmediatamente.
—Claro que sí.
Otra vez.
—Pareces cansada últimamente.
—Solo he dormido poco.
Otra más.
—Adele… puedes hablar conmigo si algo ocurre.
Y otra vez aquella sonrisa triste.
—Todo está bien, lady Inessa.
Adele sintió frustración.
Muchísima.
Porque mirando esos recuerdos ahora…
Todo era tan evidente.
La tristeza constante.
La ansiedad.
Los brazos cubiertos incluso en verano.
Las excusas.
Las sonrisas forzadas.
¿Cómo nadie había intervenido?
Pero luego otra idea apareció.
Quizá alguien sí había intentado hacerlo.
Y Adele simplemente nunca permitió que la ayudaran.
Eso le dolió más.
Porque entendía perfectamente por qué la antigua Adele actuaba así.
Había sido criada para soportar.
Para obedecer.
Para proteger el honor familiar incluso a costa de sí misma.
Así que negó todo.
Siempre.
Aunque estuviera sufriendo.
Aunque estuviera destruyéndose lentamente.
Adele bajó ligeramente la mirada mientras caminaba.
[Pensabas que si eras paciente él cambiaría…]
[Si eras buena esposa…]
[Si soportabas un poco más…]
Sintió una tristeza enorme por aquella mujer.
Y también un poco de enojo.
Porque sinceramente quería sacudir a la antigua Adele de los hombros.
—¡Déjalo ya! ¡Ese hombre no iba a cambiar nunca!
Pero claro…
Era fácil decirlo desde afuera.
Mucho más difícil vivirlo.
Lady Inessa notó el cambio en la expresión de Adele y habló suavemente..
—¿Estás nerviosa?
Adele levantó apenas la vista.
Y por un segundo estuvo tentada a responder honestamente.
Sí.
Muchísimo.
Estoy entrando a una familia que en otra vida destruyó completamente a la mujer cuyo cuerpo ahora ocupo.
Pero en lugar de eso solo sonrió levemente.
—Un poco.
Lady Inessa la observó atentamente.
Como si intentara leer algo detrás de aquella respuesta.
Y entonces dijo algo inesperado.
—No eres tan difícil de leer como crees, Adele.
Ella se tensó apenas.
Lady Inessa continuó caminando con tranquilidad.
—Las personas infelices siempre hacen el mismo tipo de silencio.
Aquellas palabras hicieron que Adele se quedara completamente inmóvil por dentro.
Adele sintió un nudo extraño en la garganta.
No sabía si sentirse molesta.
O triste.
O simplemente cansada.
Finalmente pensó algo con total sinceridad..
[La antigua Adele fue demasiado buena para este lugar.]