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Mi Asesino Favorito

Mi Asesino Favorito

Status: Terminada
Genre:Mafia / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada, su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida.
Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Empieza a desafiar a su superior y encontrar el camino a la venganza para redimir su futuro.

¿Quién es Daisy?

¿Qué sucederá cuando se encuentren?



+ dark romance

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Habitación Caliente

Salí del baño vestida con la ropa que Lían me había dado. El vestido era simple, de tela suave que se pegaba a mi piel aún húmeda. Lo encontré hablando por teléfono, de espaldas a mí, su voz grave y tensa cortando el aire de la habitación. En una mesita había un poco de comida y unos chocolates. Tomé algunos y los empecé a devorar mientras observaba a Lían, estudiando sus gestos, las líneas de su espalda bajo el pulóver negro, la forma en que sus dedos se enredaban en el aire mientras hablaba. Apenas nos conocemos, pero ya memorizaba cada movimiento suyo.

—Robohan, él se atrevió a hacerle daño —decía Lían al otro lado de la línea—. Te juro que si vuelve a intentar algo así, voy a acabar con todos a mi paso.

—Cálmate un poco —le respondió Robohan—. Te voy a ayudar. Le pondré hombres de mi confianza para que la proteja cuando no estés.

—Más te vale.

Colgó y se giró hacia mí. Sus ojos me encontraron recostada en la cama, y por un instante su expresión se suavizó.

—Lían —dije, mi voz apenas un susurro—, ¿cuándo me vas a decir por qué es la segunda vez que alguien quiere matarme?

Suspiró, frustrado, y se sentó en el borde de la cama. Sentí el colchón hundirse bajo su peso.

—Bien, te diré. Sabes bien que soy un asesino. La persona que me convirtió en lo que soy ahora quiere matarme.

—¿Por qué?

—Porque piensa que lo traicioné. Ahora estoy aliado con su enemigo para matarlo a él por venganza.

—¿Venganza?

—Sí. Él mató a mis padres.

La noticia me golpeó como un puñetazo en el estómago. Sentí el aire escaparse de mis pulmones.

—Mis padres eran alquimistas. Crearon una sustancia peligrosa que Rino quería para él. Les ofreció dinero, mucho dinero, para que se la dieran, pero ellos no quisieron. Así que los mató. Hizo parecer que fue un accidente. Me dejaron huérfano. Luego me buscó y me encontró justo en el momento en que un hombre iba a violarme. Se presentó como mi salvador y me dijo que tenía que pagar la deuda de haberme salvado con mi vida como asesino. Así que me entrenó y creó el monstruo que soy.

Sin darme cuenta, las lágrimas descendieron por mis mejillas. Él las apartó con sus dedos, el tacto de su piel contra la mía era cálido, firme, y tan terriblemente tierno.

—No llores —pidió—. Todo estará bien. Hice un trato con Robohan, el enemigo de ese hombre, y cuando logre matarlo, me saldré de todo esto para vivir una vida normal. Y, sobre todo, contigo.

Me sonrió. Esa sonrisa que derretía todas mis defensas.

—¿Conmigo? —pregunté, apenas un hilo de voz.

—Sí. Quiero hacer mi vida contigo. Yo… no puedo vivir sin ti.

Después de decir eso, me besó. No fue un beso cualquiera. Fue un beso con hambre, con desesperación, con todo lo que no podía decir con palabras. Sus labios atraparon los míos y sentí que el mundo dejaba de existir. Solo existía él, su boca moviéndose sobre la mía, su lengua buscando entrada, su aliento mezclándose con el mío.

Poco a poco, me recosté sobre la cama y él quedó encima de mí. El beso se intensificó, volviéndose más profundo, más urgente. Sus manos comenzaron a explorar mi cuerpo sobre el vestido. Primero mis hombros, luego mis caderas, apretando la tela contra mi piel. Sentí el calor de sus palmas a través de la tela fina, y cada punto de contacto enviaba oleadas de electricidad por mi columna.

Su mano derecha bajó lentamente hasta mi muslo, acariciando la piel suave del interior. Sus dedos trazaban círculos lentos, hipnóticos, mientras con la otra mano sostenía su peso para no aplastarme. Cada roce me hacía contener la respiración, esperando el siguiente movimiento.

Luego subió su mano lentamente, deslizándose bajo el borde del vestido. Sentí sus dedos fríos contra el calor de mi piel, ascendiendo despacio, saboreando cada centímetro. Llegó hasta mis senos y apretó uno con firmeza, justo en el centro, donde más lo necesitaba. Jadeé en respuesta, un sonido que escapó de mis labios sin permiso. Al parecer, eso lo encendió más. Comenzó a besar mi cuello, mordisqueando la piel sensible justo debajo de mi oreja, haciendo que me estremeciera. Luego bajó, trazando un camino de besos húmedos hasta el valle entre mis pechos.

Se detuvo. Levantó la cabeza y me miró. Sus ojos estaban oscuros, dilatados, llenos de un deseo que hacía que mi vientre se contrajera.

—¿Puedo hacerte el amor?

Mis mejillas ardían. El corazón me latía tan fuerte que seguro lo escuchaba. Solo pude responder que sí con la cabeza, porque las palabras se habían quedado atrapadas en algún lugar de mi garganta.

Esta iba a ser mi primera vez. Nunca había llegado tan lejos con nadie. Y esa noche lo haría con Lían.

Lían sonrió, satisfecho con mi respuesta. Se incorporó sobre mí y comenzó a desvestirse. Se quitó el pulóver primero, revelando su torso desnudo. La luz tenue de la habitación acariciaba cada músculo, cada cicatriz, cada sombra de su cuerpo. Luego los zapatos volaron en direcciones opuestas. Por último, se bajó el pantalón junto con el bóxer, y quedó completamente desnudo frente a mí.

Mis mejillas se enrojecieron aún más mientras mis ojos recorrían su cuerpo. Su miembro erecto, firme, listo, se erguía desafiante. Me mordí el labio inferior sin poder evitarlo, deseándolo con una intensidad que me asustaba.

Luego me ayudó a quitarme el vestido y la ropa interior con manos hábiles pero pacientes. Dejando caer cada prenda al suelo como si estuviera desenvolviendo un regalo. Quedé completamente expuesta para él, y por un momento sentí el impulso de cubrirme. Pero la forma en que me miraba me lo impidió.

Sus ojos brillaron al recorrer mi desnudez, devorando cada curva, cada sombra, cada temblor de mi piel.

—Eres hermosa… —dijo, y su voz sonó ronca, casi reverente.

—T-tú también —logré articular, sintiendo el calor subir por mi cuello.

Él se rió, una risa baja y cálida que vibró en el aire entre nosotros. Luego se inclinó y sus labios encontraron mis pechos. Comenzó a succionarlos con una intensidad que me hizo arquear la espalda. Su lengua recorría, lamía, mordisqueaba cada pezón, alternando entre el izquierdo y el derecho sin descanso. Tenía mis dos pechos agarrados con una sola mano, apretándolos juntos mientras su boca hacía estragos en ellos. La otra mano bajó, lenta, inexorable, hasta encontrar ese punto específico de mi intimidad. Cuando sus dedos comenzaron a acariciarme allí, mi cuerpo se estremeció como si hubiera recibido una descarga.

Luego comenzó a besar mi vientre, descendiendo en un lento recorrido de labios húmedos y cálidos que dejaban un rastro de fuego sobre mi piel. Besó mis caderas, mis muslos, y finalmente se detuvo entre mis piernas. Sentí su aliento caliente contra mi centro, y luego su lengua se enterró en mí, profunda, segura, implacable.

Mi cuerpo se arqueó violentamente, un gemido escapó de mi garganta sin que pudiera controlarlo. Y entonces, sin esperármelo, introdujo un dedo. Me quejé, un sonido entre el placer y la sorpresa por la invasión. Él se detuvo de inmediato y se incorporó hasta quedar cara a cara conmigo.

—¿Es tu primera vez? —preguntó, su voz suave pero firme.

—Sí —respondí, sintiendo que mi cara ardía.

Una sonrisa lenta, satisfecha, se dibujó en sus labios. Estaba contento de ser mi primera vez. Me besó, largo y profundo, y luego susurró contra mi boca:

—Relájate y disfrútalo. No tengas miedo, no te haré daño.

Asentí, confiando en él más de lo que había confiado en nadie.

Volvió a bajar y continuó con lo suyo. Introdujo dos dedos lentamente, después tres. Sentía cómo mi cuerpo se abría para él, cómo cada invasión era más fácil que la anterior. El placer crecía como una ola, empujando desde lo más profundo de mí.

—Oh, por Dios —jadeé, apenas consciente de lo que decía.

Entonces pellizcó mi botón con sus dedos, justo en el momento exacto, y todo mi cuerpo se tensó en un orgasmo que me dejó sin aliento. Las estrellas bailaron detrás de mis párpados cerrados mientras las oleadas de placer recorrían cada fibra de mi ser.

—Ahora me toca a mí —dijo Lían, su voz ronca, casi animal.

Se acomodó entre mis piernas, que temblaban débiles por el orgasmo reciente. Sentí la punta de su miembro rozando mi entrada, caliente, firme, listo.

—¿Lista? —preguntó.

Y al mismo tiempo, se introdujo en mí. Lentamente. Sintiendo cómo mi interior lo envolvía, cómo cada centímetro de él llenaba un vacío que no sabía que tenía. Sentí todo mi interior quemándome, estirándose, adaptándose a su tamaño. Gruñí un poco, el dolor mezclándose con el placer de tenerlo dentro.

Lían comenzó a besarme para calmar el dolor, sus labios suaves y pacientes contra los míos. Se quedó quieto unos minutos, dándome tiempo para acostumbrarme a él. Luego comenzó un vaivén lento, rítmico, hipnótico. Cada embestida era un diálogo entre nuestros cuerpos, un lenguaje que aprendíamos juntos.

Él empezó a suspirar de placer, su respiración acelerándose. Se dejó llevar, aumentando sus movimientos. En la habitación solo se escuchaban los sonidos de choque de nuestros cuerpos, mezclados con los jadeos de ambos. El colchón crujía bajo nuestro peso, la almohada se había caído al suelo en algún momento. Todo era él, y yo, y este momento que parecía eterno.

Llegamos al orgasmo juntos. Sentí cómo se tensaba dentro de mí, cómo se derramaba, cómo mi propio cuerpo se contraía a su alrededor en un eco perfecto. Por un momento, el mundo se detuvo. Solo éramos nosotros, respirando el uno del otro, sudados y satisfechos.

Luego, en un movimiento rápido, Lían me puso encima de él. Quedó acostado, yo a horcajadas sobre su cintura, su miembro aún dentro de mí. Sentí vergüenza en ese momento, porque no sabía lo que tenía que hacer. Mis manos se apoyaron en su pecho, inseguras.

—Solo déjate llevar —dijo, su voz ronca y seductora, como un arrullo.

Mis caderas comenzaron a moverse por instinto, buscando un ritmo. Él me guió con sus manos, colocándolas en mis caderas, indicándome el camino. Encontré un punto, un ángulo, un movimiento que lo hacía gemir a él y que a mí me enviaba ondas de placer por todo el cuerpo. Moví mis caderas más rápido, más fuerte, hasta que el placer se hizo insostenible. Me dejé caer sobre su pecho, jadeando, con una sonrisa tonta en la cara que nadie podría quitarme.

Lían me acarició el cabello, sus dedos enredándose suavemente en mis mechones. Besó mi cabeza, un beso tierno, casi paternal.

—¿Te gustó? —preguntó.

—Sí —respondí, apenas recuperando el aliento—. Demasiado.

—Entonces… ¿podemos hacer otra ronda?

Levanté la cabeza y lo miré. Su sonrisa era pícara, pero sus ojos eran sinceros. Me reí suavemente.

—Es que nunca sentí lo que siento por ti —dijo.

—¿Qué es?

—Me siento pleno y feliz a tu lado.

Le sonreí, sintiendo que el pecho se me llenaba de algo cálido y brillante.

—Yo igual.

Y lo besé para comenzar otra ronda, sabiendo que esta noche no iba a terminar hasta que ambos estuviéramos exhaustos y satisfechos.

...****************...

Muchas gracias por leer 😊❤️

1
Laura Incaurgarat
me encantó!!! muy buena
Betsabe Herrera
me encanto y sobre todo los personajes principales 😍😍😍😍😍
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: Me alegro de que le gustara 🤗
También le recomiendo una que estoy haciendo ahora: " Mi Guardaespaldas"
total 3 replies
Zenaida Muñoz
Está novela buenísima,corta completa.emocionante
Gracias escritora por tu excelente novela .
Que tus caminos sean abonado con muchos éxitos.❤️
Zenaida Muñoz
Bebe a bordo,sin protección 🥰
Zenaida Muñoz
Me encanta esta novela gracias escritora.
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: Gracias por leerla 🤗
total 1 replies
Gloria Martinez Rodiguez
me gusto muchísimo. gracias x esta novela corta, k las con demasiados capítulos, y tardan en sacalos se pierde el hilo de la novela y se vuelven aburridas. Gracias y Bendiciones
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: Me alegro de que te haya gustado 🤗
Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
Yarelis Armas Pérez
anticoseptivo por ejemplo ?
𝘑𝘪𝘴𝘪𝘦𝘭𝘪: se le olvidó usar 🤭
total 1 replies
Yarelis Armas Pérez
malagradecido
Javier Gomez
excelente historia
CRIS E
Me gusta la protagonista, mujer valiente se da su valor🥰
CRIS E
Me suena interesante, ya queiro leer los demas capítulo 🤭 me gustan los dramas de hospitales
Millie
Que guapo está Liam
Millie
No es tan diferente de las personas que querian lastimar a Liam antes.
Millie
La pobrecita solo quería ir a una fiesta y salió con paciente
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