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Bajo El Engaño Del Amor

Bajo El Engaño Del Amor

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos / CEO / Romance
Popularitas:9.7k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Aurora, una joven de campo marcada por el miedo, huye hacia Londres junto a su pequeño hermano Charles, escapando de un pasado oscuro y de un padrastro que amenaza con destruirlo todo. En medio de una ciudad desconocida y desafiante, su dulzura e inocencia se convierten en su única fortaleza.

Su vida cambia cuando conoce a Christian Potter, un hombre que ella cree un simple chofer, sin imaginar que en realidad es un poderoso y frío CEO multimillonario. Acostumbrado al éxito, pero atrapado en una vida de soledad y amargura, Christian encuentra en Aurora una luz inesperada.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

La mansión Potter se alzaba imponente a las afueras de Londres, rodeada de jardines perfectamente cuidados y una verja de hierro que mantenía el mundo exterior a raya. Esa noche, la familia cenaba en el comedor principal, bajo la enorme lámpara de cristal que proyectaba luces doradas sobre la mesa de caoba.

Elizabeth Potter, elegante y aún hermosa a sus cincuenta y cinco años, presidía un extremo de la mesa. A su lado estaba Emma, de diecinueve años, vestida con un vestido rojo demasiado ajustado para una cena familiar. Joseph comía en silencio, y Christian, como siempre, ocupaba la cabecera con expresión distante.

—Emma, ¿otra vez sales? —preguntó Christian con voz fría, dejando el tenedor sobre el plato—. Son las nueve y media. Mañana tienes clases en la universidad.

Emma se limpió la boca con la servilleta y soltó una risa corta.

—Relájate, hermano mayor. Solo voy a una fiesta en casa de los Harrington. Todo el mundo va. No es como si fuera a emborracharme en un callejón.

Christian la miró con severidad.

—Últimamente sales casi todas las noches. La gente empieza a hablar. Y tú sabes que en nuestra posición cualquier rumor puede dañar la imagen de la familia y de la empresa.

Emma se levantó de la silla, tomó su bolso y le dedicó una sonrisa desafiante.

—Que hablen. Yo no soy como tú, Christian. No vivo para trabajar y controlar todo. Quiero vivir. Buenas noches, mamá. Buenas noches, Joseph.

Elizabeth suspiró, pero no dijo nada. Emma salió del comedor con paso rápido, dejando un silencio incómodo.

Más tarde, en el estudio privado de Christian, solo quedaban los dos hermanos. Joseph se sirvió un whisky y le ofreció otro a Christian, que lo rechazó con un gesto.

—Dylan no quiso cooperar —dijo Christian por fin, mirando el fuego de la chimenea—. Fui hoy al edificio. Apenas abrió la puerta, me reconoció y me la cerró en la cara. Me gritó que me fuera, que no quiere saber nada de nosotros ni de la empresa.

Joseph frunció el ceño y se sentó frente a él.

—¿Tan mal está?

—Peor de lo que imaginaba. Barba larga, sucio, ropa rota… Lo llaman “Peluche” en ese barrio. Vive en un edificio viejo y decadente. Dice que su vida ya no es esa y que lo dejemos en paz.

Joseph tomó un sorbo de whisky y suspiró.

—Tienes que convencerlo, Christian. Eres el único que puede hacerlo. Dylan siempre te respetó más que a nadie. Si alguien puede sacarlo de ese agujero, eres tú.

Christian se pasó una mano por la cara, cansado.

—Quiero ayudarlo, Joseph. De verdad. No solo por la empresa. Verlo así… me recordó al amigo que perdí. Pero no sé si quiera ser ayudado. Está enterrado en su dolor. El accidente lo destruyó por completo.

—Entonces insiste —insistió Joseph—. Ve otra vez. Llévale algo, háblale del pasado, hazle ver que todavía puede ser útil. No podemos permitir que esa fuga de dinero siga creciendo.

Christian asintió lentamente, aunque su mirada seguía perdida en las llamas.

—Lo intentaré. Pero no será fácil.

Mientras tanto, en el viejo edificio del East End, Aurora regresaba caminando con pasos pesados. El día había sido largo y agotador. Había recorrido decenas de lugares buscando trabajo, pero siempre era lo mismo: “Sin experiencia” o “Necesitamos referencias”. Ya no le quedaba casi nada de dinero. En la mano llevaba solo un pequeño pan envuelto en papel, lo único que había podido comprar para Charles.

Subía las escaleras oxidadas cuando vio a Peluche sentado en un escalón del tercer piso, fumando un cigarrillo liado.

—Vecina —saludó él con su voz ronca pero amable—. ¿Cómo te fue hoy?

Aurora se detuvo, intentando sonreír sin conseguirlo del todo.

—No muy bien, Peluche. No encontré nada. Nadie quiere contratar a alguien sin experiencia en la ciudad. Y… ya se me acabó el poco dinero que tenía. Esto —levantó el pan— es lo único que pude traer para Charles esta noche.

Peluche apagó el cigarrillo contra la pared y se puso de pie.

—Vaya… lo siento, muchacha. Pero no todo está perdido. Escucha, conozco una cafetería a unas cuadras de aquí, en el barrio de al lado. Se llama “El Rincón de Maggie”. Están buscando una mesera. El sueldo no es gran cosa, pero pagan diario y no piden mucha experiencia. Solo que seas rápida y amable con los clientes. ¿Quieres que te acompañe mañana temprano?

Los ojos verdes de Aurora se iluminaron con un destello de esperanza.

—¿De verdad? ¿Harías eso por mí?

—Claro —respondió Peluche encogiéndose de hombros—. Mañana a las siete te espero abajo. No llegues tarde, Maggie no es muy paciente.

Aurora apretó el pan contra su pecho y sonrió con sinceridad por primera vez en días.

—Gracias, Peluche. De verdad, muchísimas gracias. No sé cómo pagártelo.

—No tienes que pagarme nada —dijo él con una media sonrisa—. Solo cuida de ese hermanito tuyo. Y dile que mañana tal vez haya algo más que pan para cenar.

Aurora subió los dos pisos restantes con el corazón un poco más ligero. Al entrar al apartamento 503, Charles corrió hacia ella.

—¡Aurora! ¿Trajiste algo?

—Sí, mi amor —respondió ella, mostrándole el pan y partiéndolo en dos—. Come despacio. Mañana… mañana tal vez tenga buenas noticias. Una señora necesita una mesera en una cafetería y Peluche va a llevarme.

Charles mordió el pan con hambre.

—¿Peluche es nuestro amigo ahora?

Aurora miró hacia la puerta y pensó en el hombre desaliñado que les había dado una mano cuando más lo necesitaban.

—Sí, Charlie… creo que sí. Al menos, parece que quiere ayudarnos.

Se sentó junto a su hermano en el viejo sofá y lo abrazó mientras él comía.

—Mañana todo será mejor —susurró—. Ya verás.

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Maritza Marquez
bueno el amigo no lo ayuda con el robo?
Luz Maria Camino Almaraz
/Heart//Rose/
Maria Diosdado Velázquez
Muy bien narrada, muy emocionante y muy bonita 😉
Maria Diosdado Velázquez
Gracias, una muy interesante novela☺️
Liseth paola Mosquera mejia
excelente trabajo hasta el momento me ha encantado
Cristina Ovejero
es una historia muy buena, me gusta
Maria del Rocio Ovando Gomez
apenas comencé, aquí voy ❤️
MisterG028: Gracias por tu apoyo, espero que sea de tu agrado
total 1 replies
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