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Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre detrás del monstruo

Para el final de la semana, Dimitri finalmente había dejado de estar enfermo.

Por completo.

Ya no había fiebre.

Ni medicina escondida en cucharas.

Ni discusiones sobre descansar.

Físicamente, Dimitri Volkov había vuelto a ser el mismo hombre imposible de siempre.

Y honestamente…

Eso hacía todavía más extraño lo mucho que Lukas seguía observándolo.

Porque ahora notaba demasiadas cosas.

Cómo Dimitri se saltaba comidas cuando estaba concentrado.

Cómo trabajaba hasta tarde incluso cuando no era necesario.

Cómo se quedaba en silencio absoluto después de reuniones difíciles.

Cómo parecía relajarse apenas cuando Lukas entraba en una habitación.

Pequeños detalles.

Antes se le escapaban.

Ahora no.

Y Dimitri empezaba a darse cuenta.

—Deja de mirarme así —murmuró mientras revisaba documentos en su oficina privada.

Lukas levantó apenas una ceja desde el sofá.

—¿Así cómo?

—Como si fueras a analizar psicológicamente cada cosa que hago.

—Muy tarde para eso.

Dimitri soltó un pequeño bufido.

—Qué aterrador.

Lukas sonrió apenas y volvió la vista a la tablet que tenía entre manos.

La oficina principal de Dimitri era enorme. Oscura. Elegante. Ventanales gigantes, muebles negros, decoración minimalista y una vista impresionante de toda la ciudad.

Exactamente el tipo de oficina que alguien imaginaba para un hombre como Dimitri.

Intimidante.

Controlada.

Fría.

Aunque Lukas ya sabía que detrás del escritorio había un hombre que se dormía abrazándolo después de pesadillas.

Y honestamente, esa información cambiaba muchas cosas.

—¿Cuánto tiempo planeas quedarte aquí hoy? —preguntó Lukas.

Dimitri seguía leyendo un contrato.

—Hasta terminar esto.

—Respuesta sospechosa.

—Respuesta corporativa.

—O sea: no tienes intención de irte temprano.

Dimitri finalmente levantó la mirada.

—Tengo trabajo.

—Y tienes espalda humana, no robótica.

Eso hizo que Dimitri sonriera apenas.

Pequeña victoria.

Últimamente sonreía más cuando Lukas estaba cerca.

Muy poco.

Pero más.

Y algunos empleados ya empezaban a notarlo.

Ese era exactamente el problema.

Porque Dimitri seguía siendo aterrador para el resto del edificio… hasta que Lukas aparecía.

Entonces pequeñas cosas cambiaban.

La expresión se suavizaba apenas.

La voz sonaba menos fría.

A veces incluso hacía comentarios sarcásticos tranquilos que nadie más escuchaba.

Y eso estaba confundiendo muchísimo a toda la empresa.

Incluyendo a Daniel Ortega.

El pobre muchacho ahora parecía vivir en una crisis existencial permanente desde la conversación privada con Dimitri.

Porque ya no sabía cómo verlo.

Seguía imponiendo miedo.

Pero también…

Lo había ayudado.

Y eso rompía completamente la imagen monstruosa que todos tenían de él.

Esa tarde, Daniel estaba revisando unos informes afuera de la oficina principal cuando escuchó voces dentro.

La puerta no estaba completamente cerrada.

Y honestamente…

No estaba intentando espiar.

Al principio.

Pero entonces escuchó algo imposible.

—No vas a quedarte aquí hasta medianoche otra vez.

Daniel se quedó quieto.

Esa era la voz de Lukas.

Luego escuchó a Dimitri responder.

—Puedo manejarlo.

Y ahí Daniel casi dejó caer los documentos otra vez.

Porque la voz de Dimitri…

Sonaba tranquila.

No fría.

No amenazante.

Tranquila.

—Eso dijiste la semana pasada antes de quedarte dormido sobre unos reportes financieros.

Hubo silencio.

Y luego—

—Eso fue una sola vez.

Daniel abrió lentamente los ojos.

¿Dormido… sobre reportes?

¿Qué clase de información prohibida era esa?

—Fueron tres veces —corrigió Lukas.

—Difamación.

—Tengo fotografías.

—Lukas.

Daniel literalmente dejó de respirar.

¿Fotografías?

¿De Dimitri Volkov dormido sobre papeles?

No.

No.

Eso no podía existir.

Dentro de la oficina, Lukas soltó una pequeña risa.

—Además prometiste volver temprano hoy.

—Prometí intentarlo.

—Promesa empresarial falsa otra vez.

Dimitri soltó un suspiro cansado.

Y Daniel se congeló otra vez.

Porque jamás había escuchado a Dimitri suspirar así.

Normal.

Humano.

—Cinco minutos más —dijo Dimitri finalmente.

—Mentira.

—Diez.

—Sigue siendo mentira.

—Quince y te invito a cenar.

Silencio breve.

Luego Lukas habló con evidente diversión.

—¿Estás intentando sobornarme?

—Está funcionando.

Daniel seguía completamente inmóvil afuera de la puerta.

Su cerebro claramente no sabía procesar la situación.

Porque dentro de esa oficina no estaba el Dimitri Volkov que aterrorizaba juntas enteras.

No estaba el hombre frío que hacía sudar ejecutivos con una sola mirada.

Sonaba…

Cansado.

Relajado.

Hasta un poco caprichoso.

Era imposible.

—Te ves agotado —dijo Lukas más suavemente después de unos segundos.

Daniel escuchó movimiento dentro.

Probablemente Lukas acercándose.

Luego la voz de Dimitri salió más baja.

—Estoy bien.

—Mentiroso.

—Qué agresivo eres conmigo últimamente.

—Porque no sabes cuándo detenerte.

Silencio.

Y entonces Daniel escuchó algo todavía peor para su estabilidad mental.

Una pequeña risa de Dimitri.

Real.

Suave.

No cruel.

No seca.

Una risa genuina.

Daniel sintió que acababa de descubrir un secreto gubernamental.

—La gente aquí cree que comes empleados vivos —dijo Lukas de repente.

—Solo los incompetentes.

—Dimitri.

—Broma.

—Ni siquiera sé si es broma contigo.

—Eso mantiene viva la emoción.

Daniel casi se atragantó intentando no hacer ruido.

Dentro de la oficina, Lukas volvió a hablar:

—¿Sabes qué es lo peor?

—¿Qué?

—Que todos te tienen tanto miedo… pero nadie ve esto.

La habitación quedó en silencio unos segundos.

Y Daniel sintió algo raro en el pecho.

Porque sí.

Nadie veía eso.

Nadie veía a Dimitri relajado.

A Dimitri cansado.

A Dimitri riéndose bajito.

A Dimitri dejando que alguien se preocupara por él.

Finalmente Dimitri respondió más bajo.

—Prefiero que siga así.

—¿Por qué?

Silencio largo.

Luego:

—Porque si la gente nota demasiado… eventualmente encuentra dónde lastimarte.

Daniel sintió un pequeño escalofrío.

La frase no sonó arrogante.

Sonó triste.

Muy triste.

Dentro de la oficina no se escuchó nada durante unos segundos.

Hasta que Lukas habló otra vez.

Más suave.

—Yo no voy a usar eso contra ti.

Daniel bajó lentamente la mirada hacia los documentos que sostenía.

Porque de repente sentía que estaba escuchando algo demasiado personal.

Demasiado íntimo.

Y entonces Dimitri respondió algo que terminó de destruir por completo la imagen monstruosa que Daniel tenía de él.

—Lo sé. Por eso contigo puedo bajar la guardia un poco.

Silencio.

Completo.

Daniel sintió algo extraño apretarle el pecho.

Porque jamás imaginó escuchar algo así salir de Dimitri Volkov.

Jamás.

En ese momento entendió finalmente algo importante:

Dimitri no era cruel porque disfrutara destruir personas.

Era alguien que llevaba tanto tiempo sobreviviendo solo… que había olvidado cómo existir de otra manera.

Y Lukas…

Lukas era probablemente la única persona en todo el edificio que realmente conocía al hombre detrás de toda esa frialdad.

Daniel retrocedió lentamente de la puerta.

Sin hacer ruido.

Sin querer escuchar más.

Porque honestamente…

Sentía que acababa de descubrir algo que nadie más en la empresa entendería jamás.

Y mientras se alejaba por el pasillo, no pudo evitar pensar algo completamente absurdo:

Tal vez Dimitri Volkov no era un monstruo.

Tal vez solo estaba cansado.

Muy cansado.

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