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Una Duquesa Para El Márquez

Una Duquesa Para El Márquez

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Romance / Reencuentro
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Luisa Galli

La alta sociedad aveces pasa por momentos de locura, al igual que está historia que está llena de momentos locos nuestra historia estará llena de aventuras, dramas y mucha pasión.

NovelToon tiene autorización de Luisa Galli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

En Boca de Todos

La mañana amaneció quieta, tibia. Eleonora abrió los ojos lentamente. Sin embargo, apenas se incorporó, recordó dónde estaba y quién había dormido a su lado. Frederick ya no estaba en la habitación, pero él se había marchado antes de que despertara.

Eleonora se levantó despacio, acomodó el cabello y buscó el vestido. Era la mano derecha de la reina y figura central de las decisiones políticas.

Cuando salió de la habitación, un par de sirvientes se cruzaron con ella haciéndole una reverencia respetuosa. Ella respondió con una inclinación leve y siguió su camino por los corredores iluminados por la luz tenue del alba.

Al llegar a la antesala de la reina, golpeó suavemente la puerta.

—Su Majestad, soy yo.

—Adelante, Eleonora.

La reina estaba de pie junto a su tocador, con el cabello suelto y una bata blanca de seda que caía con elegancia sobre sus hombros.

—¿Dormiste bien? —preguntó la reina con una voz tranquila.

—Lo suficiente, Su Majestad —respondió ella, intentando sonar neutra.

—Te ves radiante esta mañana.

Eleonora bajó la mirada y fingió acomodar un broche en su propio vestido.

—Seguramente es el cansancio que desapareció, por fin. Fue una noche larga.

La reina la observó un segundo más antes de dejar el asunto de lado, extendiendo los brazos para que Eleonora comenzara a vestirla.

—Listo, Su Majestad.

—Gracias, querida. Vámonos entonces; estoy hambrienta y sospecho que medio castillo ya debe estar levantado.

Ambas caminaron por el corredor principal hacia el salón de desayuno y el aroma de pan recién horneado, fruta y té caliente las recibió con un abrazo cálido. Los nobles, ya sentados, se pusieron de pie cuando ambas entraron. Eleonora tomó asiento a la izquierda de la reina, como siempre, en su lugar asignado.

Frederick estaba unos lugares más abajo, conversando con William y un par de nobles. Él alzó la vista justo cuando Eleonora se acomodó en su silla.

El desayuno transcurrió con formalidad absoluta. Los sirvientes entraban y salían con bandejas, los nobles hablaban de temas triviales y la reina participaba con diplomacia en algunas conversaciones.

Cuando terminaron, la reina anunció un paseo por los jardines, invitando solo a Eleonora. Algo de no extrañarse, pues ambas acostumbraban a discutir asuntos importantes caminando por los senderos floridos.

El aire afuera era fresco, perfumado por los rosales. La reina caminaba despacio. Eleonora la seguía, esperando el momento en que Su Majestad rompiera el silencio.

—Eleonora.-dijo deteniendo la marcha

—Sí, Su Majestad.

—Mantente lejos del marqués.

Eleonora sintió un golpe interno inesperado. Aun así, mantuvo la postura firme.

—Su Majestad, no creo que...

—No es un asunto para discutir —interrumpió la reina con voz suave pero firme—. No es personal, Eleonora, es político. Eres la heredera de uno de los patrimonios más grandes del reino; pronto serás una figura pública más observada que nunca. Y él es…

—Un marqués respetable —dijo ella, intentando sonar neutral.

—Un hombre que genera comentarios —respondió la reina sin rodeos—. Y ahora mismo, tú no puedes darte el lujo de ser tema de conversación por cosas que no aportan a tu nombre.

 La reina siguió hablando:

—Has trabajado demasiado duro para dejar que una relación, o lo que sea que pase entre ustedes, ponga a tu familia en el centro de los rumores. No te estoy prohibiendo nada, sólo te estoy pidiendo que seas inteligente.

Eleonora asintió lentamente.

—Lo entiendo, Su Majestad.

—Bien. Vámonos entonces, que la reunión de esta mañana será larga.

Regresaron al castillo sin decir más. Al entrar por los pasillos, Eleonora trató de recomponerse y respirar con calma, pero justo al doblar la esquina se encontró con Frederick caminando hacia la dirección opuesta. Él detuvo sus pasos, ella también, y por un segundo parecieron dos estatuas chocando en el aire.

—Duquesa —saludó él con frialdad.

—Marqués —respondió ella en el mismo tono.

Iban a seguir de largo hasta que Frederick alzó una ceja, percibiendo algo raro en su expresión.

—¿Qué te pasa?

—Nada.

—No sabes mentir, Eleonora.

Ella apretó los labios, frustrada. Él la tomó suavemente del brazo y la llevó a un rincón más discreto antes de que ningún sirviente los viera.

—Dime qué ocurrió.

Ella respiró profundo; sabía que no podía ocultarlo del todo.

—La reina me pidió que me mantuviera lejos de ti.

El gesto de Frederick cambió de inmediato: dejó de ser curioso para volverse molesto; una sombra cruzó sus ojos.

—Y tú aceptaste, ¿así de fácil?

—No es tan simple, Frederick.

—Claro que lo es —dijo él con tono duro—. Tu nueva posición vale más que yo. Perfecto, lo entiendo.

—No dije eso.

—No hace falta decirlo.

—Frederick, tú y yo ni siquiera somos algo formal. No somos nada.

Él dio un paso hacia ella con una expresión herida, disfrazada de enojo.

—Después de lo que pasó anoche, ¿crees que no somos nada?

—No debería haber pasado —respondió ella, apretando los dedos—. Lo sabes tanto como yo.

—Eso no es lo que dijiste cuando…

—No sigas. —Eleonora levantó la mano, frustrada—. Tengo obligaciones, no puedo permitirme un escándalo.

Él respiró hondo, conteniéndose antes de soltar:

—Perfecto. Mantente lejos entonces, como te ordenaron.

Ella abrió los labios para replicar, pero él ya se había dado la vuelta.

Los primeros minutos fueron tranquilos hasta que surgió el tema de distribución de recursos. Frederick expuso su plan con determinación, pero Eleonora no estuvo de acuerdo. Sus puntos de vista chocaban en casi todo y ninguno estaba dispuesto a ceder.

—Con todo respeto, duquesa, su propuesta no es viable —dijo Frederick sin suavizar el tono.

—Con todo respeto, marqués, mi propuesta es la única que garantiza estabilidad a largo plazo —respondió ella.

—Siempre piensas en el largo plazo, pero nunca en las personas que están trabajando ahora.

Los ministros se miraron incómodos.

La reunión siguió con un aire pesado, cada palabra y cada gesto dejando claro que la distancia entre ambos ya no se debía solo a la advertencia de la reina, sino a dos formas de pensar que chocaban una y otra vez.

1
inuyasha/ Tomoe🦊
me jode tanto lo q ella hace, elije eso y no lucha no va entra de nada, simplemente deja q todos decidan pro ella es molesto. ni siquiera lucha por su felicidad
Ada Rodriguez
me gusta
Laura Aguado
Está muy interesante ❤️❤️❤️
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