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Heredero Enamorado

Heredero Enamorado

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / Amor eterno
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

Darién, un joven orgulloso, prejuicioso, al lado de su grupo de amigos se ve envuelto en una saga de estrategias en donde su única ambición es acabar con el aburrimiento.
La élite, como se hacen llamar. inician el juego de sus vidas, uno que comenzó como un simple experimento pero que pondrá sus mundos de cabeza.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Miradas que queman.

El lunes, la Universidad de Heidelberg amaneció envuelta en una bruma que parecía suavizar las aristas de piedra de sus edificios. Para Idril, el aire mismo había cambiado. Ya no caminaba pegada a las paredes; ahora, el eco de sus pasos se mezclaba con la sombra constante de la Élite. Cada encuentro fortuito en la biblioteca o los pasillos le provocaba un temblor donde el miedo empezaba a ser devorado por una expectación eléctrica.

Saúl fue el primero en marcar territorio. Se inclinó sobre ella en la sección de Historia, tan cerca que su aliento rozó el lóbulo de su oreja. —Vaya, Jaeger... siempre tan devota a tus libros. Empiezo a creer que las letras te dan más satisfacciones que las personas —murmuró con una sonrisa felina.

Idril alzó la vista, atrapada en el azul de sus ojos. —Me gusta aprender —respondió, aunque su voz fue un hilo frágil.

Antes de que pudiera procesar la invasión, Omar apareció con una amabilidad ruda, ofreciéndose a cargar sus tomos. No mencionaron la piscina; no hacía falta. La humillación se había transformado en una cortesía afilada, un terciopelo que ocultaba el acero.

A pocos metros, apoyado contra una columna, Darién Herzog observaba el asedio con una náusea creciente. Ver a sus amigos rebajarse a "cortejar" a una figura tan gris como Idril le resultaba un insulto a su propio estatus. En cuanto los chicos se alejaron, Darién se dio la vuelta, buscando una salida de ese teatro de lo absurdo.

Holga lo alcanzó, envolviendo su brazo con una familiaridad posesiva. —Parece que la nerd disfruta de la atención.

—Es patético —masculló él—. Halagar a esa cosa debería considerarse un servicio comunitario, no un juego.

Holga rió, una nota cristalina y cruel. Se acercó y rozó sus labios con los de él, un beso que sabía a victoria y control. —¿Por qué no nos escabullimos? Deja que los peones jueguen... nosotros podemos divertirnos de verdad.

Darién no lo pensó demasiado, una chispa de alivio cruzó su rostro.

Holga sabía exactamente cómo halagarlo, cómo distraerlo. Y él, a su vez, disfrutaba de la seguridad que ella representaba: belleza, estatus, control.

Se refugiaron en una de las salas privadas de la facultad, un espacio de techos altos y luz filtrada donde el tiempo parecía no transcurrir. Holga cerró la puerta; el clic del cerrojo fue el disparo de salida.

—Te ves tenso, Darién —susurró ella, despojándolo de su máscara de frialdad con una caricia en la nuca.

—Fastidiado —admitió él, dejando que el peso de las expectativas cayera al suelo junto con su chaqueta.

Holga sonrió, esa sonrisa que era mitad ternura y mitad poder.

—Yo puedo ayudarte con eso.

Se acercó lentamente, dejando que su perfume envolviera a Darién. Lo tomó del rostro con ambas manos y lo besó. Sus labios recorrieron su cuello mientras sus dedos jugaban con el borde de su camisa, desabrochándola con una paciencia calculada.

—Déjame cuidarte —susurró contra su piel.

—Este maldito juego, me tiene harto. —Susurró Darién.

Holga no respondió con palabras. Se deslizó sobre él en el sofá de cuero, guiándolo hacia una penumbra donde solo existía el tacto y el instinto.

Darién cerró los ojos, Holga se aferró a su cuello, sus marcadas uñas dejando pequeños rastros rojos mientras lo atraía más hacia sí. Él respondió con un deseo intenso, casi desesperado, como si solo así pudiera silenciar lo que llevaba dentro.

La sala quedó envuelta en respiraciones entrecortadas, telas deslizándose, murmullos bajos.

Fue un encuentro intenso, casi desesperado, un intento de Darién por reafirmar su dominio sobre un mundo que empezaba a sentirse extrañamente fuera de su control.

Mientras tanto: Idril era conducida al matadero con pétalos de rosa. Al final del día, Dona y Samantha la rodearon, flanqueándola con una complicidad ensayada.

—Idril, nos dejaste mudas en la villa. No sabía que tenías ese lado tan... espontáneo —mintió Dona, tomándola del brazo como si fueran íntimas.

—Solo queremos que sepas que no estás sola ahora que Aranza está... ocupada —añadió Samantha, usando el nombre de su amiga como una cuña para separarlas—. Vamos por un café. Nosotras invitamos.

Idril dudó. Su cerebro lógico le recordaba los empujones y las burlas, pero su corazón, hambriento de afecto, se aferró a la calidez de sus manos. Cedió. Caminó con ellas, riendo de chistes que no entendía del todo, sintiendo por primera vez el gusto intoxicante de "pertenecer".

Más tarde, en el patio central, el grupo masculino se reunió bajo los árboles. Darién, con el cabello ligeramente desordenado y la mirada aún turbia por el encuentro con Holga, escuchaba el reporte de Saúl y Omar.

—La nerd está enganchada. Cree que somos sus caballeros andantes —se burló Saúl.

—Es una pérdida de tiempo —insistió Darién, estirándose con desdén—. Jaeger ni siquiera me inspira a esforzarme. Es un objetivo muerto.

—¿Y qué hay de la otra? —lanzó Saúl, clavando un dardo en el ego de Darién—. Aranza es mucho más linda, pero vive a la defensiva. Dudo que alguien como tú consiga siquiera un roce de ella.

Darién elevó una ceja, y una chispa de interés genuino, gélida y peligrosa, cruzó sus ojos. —Mientras ustedes pierden el tiempo con la nerd, yo prefiero un juego de verdad. Aranza Müller es la única que merece el esfuerzo de ser destruida.

—Vaya... así que si quieres a las dos amigas en el tablero —rió Omar—. Eso es malvado, incluso para ti.

Los tres chocaron manos, sellando un pacto oscuro. El juego ya no era solo humillar a Idril; ahora era un ataque coordinado contra la amistad, el honor y la cordura de ambas.

Idril regresó a casa esa noche con una sonrisa tímida, sin notar que cada palabra dulce de Dona y cada mirada de Saúl eran hilos de una red que no solo atraparía su corazón, sino que desmantelaría su vida entera. Estaba dentro del laberinto, y lo peor era que empezaba a gustarle el recorrido.

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Megara García
ya me comí las uñas y la actualización no llega 😭😭 auxilio ☹️
Megara García
la amiga me e cae gorda por traidora
Megara García
cómo siempre el rico aprovechándose de la situación y Aranza tendrá que hacer más que un sacrificio para salvar a su madre
Megara García
que desesperación debe sentir hasta yo sentí su dolor estar sóla en el mundo sin nadie que te cobije y la disque amiga mendigando atención
Megara García
el mundo de la élite está cargado de idiotas
Megara García
el mundo de la élite está cargado de idiotas
Megara García
me avisan cuando esté la continuación que emocionante capitulo
Yolanda Luna
Buenísima hasta donde voy leyendo
Megara García
😭😭😭😭😭 porque no está completa!!!!!
Megara García
👏👏👏👏 aplausos para la escritora este capitulo me dió emoción ternura amor y aventura
Megara García
cada vez se pone más interesante está novela
Megara García
me encantan las novelas juveniles
Megara García
maldito bullying
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