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Mi Vida Como La Mascota De Un Tirano

Mi Vida Como La Mascota De Un Tirano

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Época / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Blackrose

"De Colmillos a Cachetes:El olvido es un lugar curiosamente frío. No hay fuego eterno, ni torturas épicas con látigos de sombras; solo hay una nada grisácea que te va borrando los recuerdos como si fueras un dibujo mal hecho en una pizarra.

Yo, Sofía von Bloodrose, la "Dama de las Sombras de Astris", la vampira que hizo llorar a emperadores y que usó el corazón de más de un caballero como juguete para gatos, no iba a permitir que me borraran. No así.

NovelToon tiene autorización de Ariane Blackrose para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Veneno en Seda y un Hámster con Sed de Venganza

El Gran Salón del Trono de Ondaria Magna era un despliegue de opulencia que, en cualquier otra circunstancia, Sofía habría criticado por ser "demasiado minimalista". Pero en ese momento, su atención no estaba en los frescos del techo ni en las columnas de mármol, sino en la mujer que goteaba veneno y elegancia frente a ellos: Isabella.

Isabella, la Duquesa de Monteclaro, se acercó a Elías con el paso de una pantera que acaba de encontrar un filete desatendido. Sus ojos de serpiente se posaron en la mano de Elías, donde Sofía intentaba mantener el equilibrio mientras lucía su corona de plata con orgullo imperial.

—Elías, querido —ronroneó Isabella, extendiendo una mano con uñas perfectamente afiladas—. Sabía que la soledad del ducado te estaba afectando, pero no imaginé que habías caído tan bajo como para recoger... alimañas de la calle.

Sofía sintió que su presión arterial de hámster subía a niveles peligrosos.

—*¡Squeak! ¡Squeak-squeak!* (¡¿Alimaña?! ¡Si esta supiera que yo le enseñé a su tatarabuela a cómo ocultar un cadáver en un jardín, no hablaría así!) —chilló Sofía, enseñando sus dientes frontales.

—¿Qué es esa cosa? —preguntó Isabella, arrugando su nariz perfecta como si hubiera olido leche cortada—. Huele a aserrín y a pobreza. Por favor, Elías, deshazte de esa rata antes de que ensucie la alfombra real. Guardias, traigan una escoba o un gato hambriento.

Los guardias dieron un paso adelante, pero Elías levantó una mano, deteniéndolos con una frialdad que congeló el aire del salón.

—Isabella —dijo Elías, su voz era un susurro letal—. Te recuerdo que el Regente aquí soy yo. Y no recuerdo haber emitido una ley que permita a las duquesas dar órdenes en mi presencia sobre mis pertenencias.

Isabella forzó una sonrisa, aunque sus ojos ardían de furia.

—Solo me preocupo por tu imagen, querido. No puedes presentarte ante el consejo con un bicho naranja en el hombro. Es... ridículo.

### El juego de las caricias (o la falta de ellas)

Sofía, sintiéndose victoriosa por el "respaldo" de Elías, se frotó contra el pulgar del Duque. Esperaba que, tras haberla defendido, él la acariciara suavemente detrás de las orejas como solía hacer en el carruaje. Estaba lista: cerró los ojitos, inclinó la cabeza y hasta soltó un pequeño suspiro de anticipación.

"Vamos, rubio, haz lo tuyo. Demuéstrale a esta víbora quién es la favorita", pensó Sofía.

Elías bajó la mano hacia ella. Sofía sintió la sombra del dedo acercándose. Estaba a milímetros... pero en el último segundo, Elías simplemente la usó para rascarse un pliegue de su propia chaqueta y luego cerró el puño, dejando a Sofía acariciando el aire.

—No la defiendo por afecto, Isabella —declaró Elías con indiferencia, ignorando el gesto de decepción monumental de la hámster—. Simplemente no acepto que nadie me diga qué tener o qué tirar. Si quiero llevar un ladrillo sobre el hombro, el consejo tendrá que aceptarlo.

Sofía abrió un ojo, indignada. *“¡¿Un ladrillo?! ¡¿Me acaba de comparar con un material de construcción?!”*. La vampiresa interna de Sofía estaba gritando, maldiciendo a los dioses por no tener manos para abofetear a ese hombre.

### Guerra en la mesa de juntas

El consejo comenzó. Elías se sentó en la cabecera de la mesa, colocando a Sofía sobre un mapa táctico del reino. Isabella se sentó peligrosamente cerca de él, tratando de rozar su brazo "accidentalmente" con cada palabra que decía.

—Como regente, Elías, debes considerar la alianza con los reinos del Sur —insistía Isabella, acercándose tanto que su perfume de jazmín barato (según el olfato crítico de Sofía) inundaba el espacio—. Yo podría ayudarte a negociar... si me permites ser tu mano derecha.

Elías parecía ignorarla, revisando unos informes, pero Isabella no se rendía. Estiró su mano para tocar el brazo de Elías, pero terminó rozando la jaula improvisada donde Sofía estaba sentada.

—¡Quita esa cosa de aquí! —exclamó Isabella, intentando darle un manotazo discreto a Sofía para tirarla de la mesa.

Sofía vio venir el golpe. En su vida pasada, habría invocado una horda de murciélagos. En esta vida, tenía algo mejor: una vejiga de hámster llena de jugo de manzana.

Con una precisión de francotirador, Sofía se giró y... bueno, dejó un "regalito" líquido justo sobre el guante de encaje blanco de Isabella.

—¡AHHHHHH! —el grito de Isabella resonó en toda la cámara—. ¡LA RATA ME HA ORINADO! ¡ELÍAS, MÁTALA! ¡MÁTALA AHORA MISMO!

Elías levantó la vista del mapa. Miró la mancha en el guante de Isabella y luego miró a Sofía. La hámster estaba sentada sobre sus patas traseras, limpiándose los bigotes con una inocencia que rozaba lo criminal.

—Parece que no le agradas, Isabella —dijo Elías, y por primera vez en el día, una sombra de una sonrisa burlona cruzó su rostro—. Y francamente, no puedo culpar a la criatura. Tiene un gusto impecable.

### El castigo (o la sorpresa)

Isabella salió furiosa del salón para cambiarse, prometiendo venganza en siete idiomas diferentes. Elías se quedó solo en el despacho con Sofía. El Duque se levantó y caminó hacia la ventana, mirando hacia los jardines de la capital.

Sofía estaba segura de que ahora sí vendría el castigo. Había causado un incidente diplomático con una orina estratégica. Se quedó quieta, esperando que Elías la regañara o la encerrara en la caja oscura de nuevo. Se hizo una bolita, esperando lo peor.

—Has sido una molestia constante hoy, Pelusa —dijo Elías de espaldas.

"Ya viene", pensó Sofía. "Aquí viene el 'te voy a dar al gato'".

Elías se acercó a la mesa. Sofía no se atrevió a mirarlo. Pero de repente, sintió una presión cálida y suave. Elías la había levantado y, sin decir una palabra, empezó a acariciarle la barriga con una ternura que la dejó completamente descolocada. Sus dedos largos y fuertes masajeaban su pelaje con una delicadeza que Sofía nunca había experimentado, ni siquiera en su vida como humana.

—*Squeak...* (Oh... por todos los... eso se siente... demasiado bien...) —Sofía se estiró, dejando que sus patitas colgaran, totalmente derrotada por la caricia inesperada.

—No te acostumbres —murmuró Elías, aunque no dejaba de acariciarla—. Solo lo hago porque Isabella me irrita más que tú. Y eso es un logro impresionante.

### La apuesta se complica

Arriba, en el Cielo, el Dios del Romance estaba saltando sobre su nube.

—¡Lo vieron! ¡Vieron ese masaje de barriga! ¡Es amor! ¡Es tensión sexual roedor-humana! —gritaba emocionado.

—Es una caricia táctica —gruñó el Dios de la Guerra—. Él la usa para calmar su propio estrés. Elías es un hombre roto, no va a amar a una bola de pelos.

Sin embargo, el tramposo celestial, que seguía en las sombras, miró su cristal. Isabella no se estaba lavando el guante. Estaba en una habitación oculta, hablando con un hombre encapuchado.

—Esa rata no es normal —decía Isabella, con los ojos inyectados en sangre—. Tiene la mirada de mi antigua maestra. Si es ella, si Sofía ha vuelto... necesito veneno para roedores. Pero no uno común. Uno que mate al alma.

En el despacho real, Sofía se quedó dormida bajo los dedos de Elías, sin saber que su antigua aprendiz acababa de reconocer el brillo de maldad en sus ojos negros. La comedia estaba a punto de teñirse de un tono mucho más oscuro, mientras Isabella preparaba la trampa final para la "rata" que se atrevió a desafiarla.

Sofía soñaba con Isabella ardiendo en una hoguera, mientras Elías le servía semillas de girasol bañadas en chocolate. Era un buen sueño, hasta que una sombra cruzó la ventana del palacio.

**Continuará...**

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candy
autora no me digas que este es el final 😭no me gustó como el final que le diste a la historia de Devil
candy: nooo 😭
total 2 replies
bruja de la imaginación 👿😇
me encanta esto 🤣🤣🤣
Yecenia AgZ
Aaaaahhhhhj gritos de locaaaa
Aracelis Durango
La Reina llegó para quedarse y Elias más que feliz ♥️♥️♥️♥️♥️
Aracelis Durango
Wou wou 💥💥💥está buenísimo 👏 👌 ahora Sofia va a divertirse conesas candidatas 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Yecenia AgZ
la encontrooo tan lindooo😭😭😍😍😍😍
bruja de la imaginación 👿😇
q emocion😍
Aracelis Durango
ya cambio a su verdadera forma♥️
Anyelina🇩🇴🥰
😂 autora no dejes así en desesperación 🤣
candy
pobre polly😭
bruja de la imaginación 👿😇
ay 😭no nos dejes así necesito más
Yecenia AgZ: Noooooo que más pasaaaa no me dejes asi😭😭😭😭
total 1 replies
candy
agrega más capítulos autora 🙏
GLEIRYS FUENTES
Vaya, será difícil 🥺
Paola Cordero
V ayy sr así no se puede leer con seriedad estoy echa un mar de lágrima pero de tanto reír 🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂 Ay mi panza duele
Paola Cordero
V ayy sr así no se puede leer con seriedad estoy echa un mar de lágrima pero de tanto reír 🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂 Ay mi panza duele
Anyelina🇩🇴🥰
😂😂😂 tiene competencia Sofía 😂
bruja de la imaginación 👿😇
jajaja 🤣ay q va
Yecenia AgZ
No puedo con tanto 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
GLEIRYS FUENTES
Que bochorno, pobre Sofía 🤣🤣🤣
GLEIRYS FUENTES
Autora me hiciste reír, esperando y seguir riendo con tus próximos capitulos😂
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