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Yo Me Quedo Con El Marqués

Yo Me Quedo Con El Marqués

Status: Terminada
Genre:Edad media / Diferencia de edad / Enfermizo / Completas
Popularitas:454.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Mariana odió el libro dramático que leyó. Y como castigo, el libro la teletransporta dentro de la historia. dónde ahora es la protagonista muda y tonta.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

Está reunión ya hubiera terminado de no ser por ella. Isolda seguía negando, dando un paso más cerca de la mesa.

—No, no es ese, yo sé cuál es el contenido, lo vi, lo escuché, eso no coincide.

El abogado apoyó la mano sobre el documento, manteniéndolo en su lugar.

—Lo que usted crea haber visto no cambia lo que está aquí escrito.

—Claro que lo cambia —replicó ella—, porque esto no es lo que él decidió.

Fátima, a su lado, frunció el ceño, mirando el papel con incomodidad.

—Esto no tiene sentido —añadió—, mi padre no dejaría todo así.

El abogado giró apenas el documento para que ambas pudieran verlo con más claridad.

—El testamento establece que los bienes pasan a la señora Gisela y a su hija Lucero, en partes correspondientes, no hay otra interpretación.

Isolda apretó los labios, su mirada se endureció.

—Soy la única que estuvo con él hasta el final —dijo—, sé perfectamente lo que quería.

—Su posición en la casa no altera las disposiciones legales —respondió el abogado—, y debo recordarle que en ninguna casa la concubina se queda con los bienes del propietario.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Isolda reaccionó de inmediato.

—No me llame así —dijo, su voz subió apenas—, yo era su mujer.

El abogado no cambió el tono.

—No figura como esposa en ningún documento oficial.

El silencio volvió, más pesado.

Fátima miró a su madre, luego al abogado.

—Esto se puede revisar —dijo—, mi esposo el duque puede intervenir.

El abogado la miró con atención.

—El duque puede solicitar una revisión, pero necesitará pruebas que contradigan este documento.

Isolda soltó una risa corta, cargada de molestia.

—Claro, ahora todo depende de un papel.

—Siempre ha sido así —respondió él.

Isolda lo miró unos segundos más, como si quisiera decir algo más, pero se contuvo, giró el cuerpo con brusquedad y salió de la sala sin despedirse, sus pasos firmes marcaban cada golpe contra el suelo.

Fátima se quedó un segundo más.

—Esto no termina aquí —dijo, mirando a Gisela—, hablaré con mi esposo.

Gisela no respondió de inmediato, sostuvo su mirada con calma.

—Haz lo que consideres.

Fátima apretó los labios, luego giró y siguió el mismo camino que Isolda.

El ambiente se relajó apenas cuando ambas salieron, aunque la tensión seguía presente.

El abogado cerró el documento con cuidado, organizando los papeles sobre la mesa.

Luego levantó la mirada hacia Gisela.

No hubo palabras entre ellos en ese momento, pero sí una pausa que no pasó desapercibida, una comprensión silenciosa, breve, que se sostuvo lo suficiente antes de que él asintiera levemente.

Gisela respondió con un gesto igual de discreto.

—Si no hay más dudas —dijo el abogado—, el proceso continúa según lo establecido.

Marcel habló entonces.

—¿Cuándo se formaliza todo?

—En pocos días —respondió—, solo queda registrar algunos detalles.

Marcel asintió.

Lucero observaba en silencio, su mirada pasaba de uno a otro, entendiendo la situación sin necesidad de palabras, sus manos se movieron apenas, como si quisiera decir algo, pero se detuvo.

El abogado recogió sus documentos.

—Me retiro.

Gisela inclinó la cabeza.

—Gracias por venir.

El hombre respondió con un gesto respetuoso antes de salir.

La sala quedó más tranquila.

Lucero giró hacia su madre, sus ojos buscaban una respuesta, una señal de cómo debía sentirse.

Gisela la miró con una expresión más suave.

—No te preocupes por mí —dijo—, todo está bajo control.

Lucero sostuvo su mirada, luego asintió. Marcel se acercó un poco más.

—Es mejor que nos retiremos —dijo.

Lucero volvió a mirar a su madre.

Gisela levantó una mano con un gesto leve.

—Ve.

Lucero no dudó más, caminó hacia la salida junto a Marcel, sus pasos tranquilos, aunque su mente seguía procesando lo ocurrido.

Cuando salieron de la casa, el aire parecía más ligero.

—¿Estás bien? —preguntó Marcel.

Lucero asintió.

—Tu madre sabe lo que hace.

Lucero lo miró, confiando en esa afirmación. Subieron al carruaje, alejándose de la residencia.

Dentro de la casa, el silencio volvió a instalarse.

Gisela permaneció en la sala unos segundos más, de pie, sin moverse, su respiración se hizo más profunda, más lenta, como si el peso que había cargado durante años empezara a soltarse poco a poco.

Cerró los ojos un instante.

—Al fin.

Abrió los ojos y giró el cuerpo.

No había tiempo para quedarse en ese momento.

Caminó hacia las escaleras, subiendo sin detenerse hasta llegar a la habitación de Isolda.

La puerta estaba cerrada.

Gisela tocó una vez.

—Abre.

No hubo respuesta.

Gisela abrió la puerta sin esperar.

Isolda estaba dentro, de pie, revisando cajones con rapidez, su rostro aún mostraba molestia.

—Sal de aquí —dijo al verla.

Gisela no se movió.

—Esta ya no es tu habitación —respondió con calma.

Isolda soltó una risa breve.

—¿Ahora me vas a echar?

—Sí.

El silencio se tensó.

—No puedes hacer eso.

—Sí puedo.

Isolda dio un paso hacia ella.

—No tienes derecho.

Gisela sostuvo su mirada.

—Todo está a mi nombre.

La mujer apretó los puños.

—Eso no es lo que puso Ernesto. Él mismo me leyó el testamento. Tú lo falsificaste.

—Y supongo que tú lo mataste. Una semana tenía ese testamento. Debiste esperar un poco más para quitarlo de tu camino.

Isolda respiró con fuerza, mirando alrededor, como si el espacio le perteneciera aún.

—No me iré así.

Gisela no elevó la voz.

—No tienes opción.

El silencio volvió.

Isolda desvió la mirada, sus manos se movieron con rapidez, tomando algunas cosas.

—Me lo pagarás. Me iré con mi hija. Que tiene al duque. Me vengare de tí—gruño entre dientes, pero sin mirarla directamente.

Gisela no respondió.

Se dio la vuelta.

—Tienes hasta el final del día.

Salió de la habitación sin esperar respuesta.

Bajó las escaleras con la misma calma con la que había subido, cada paso firme, sin titubeo.

Al llegar a la sala, llamó a dos sirvientes.

—Quiero que retiren todas las pertenencias de la señorita Isolda —indicó—, lo que no se lleve será almacenado o vendido.

Los hombres asintieron.

—Sí, señora.

Gisela observó cómo comenzaban a moverse, subiendo hacia las habitaciones, cumpliendo la orden sin cuestionar.

Se quedó sola en medio de la sala.

Miró alrededor.

Ese lugar, esas paredes, cada rincón había sido testigo de años en los que no tuvo voz, en los que tuvo que medir cada palabra, cada gesto, soportar decisiones que no le favorecían, mantener una imagen que otros esperaban.

Respiró despacio.

—Se acabó.

Su expresión no era de celebración exagerada, era más tranquila, más firme.

Sabía lo que había hecho.

Sabía por qué lo había hecho.

Y confiaba en que nadie llegaría a cuestionarlo de la manera correcta.

—Esto siempre fue mío.

Se dirigió hacia el despacho, abrió la puerta y observó el interior, todo seguía en orden, como lo había dejado.

Entró.

Se acercó al escritorio, apoyó la mano sobre la superficie.

—Ahora sí.

Cerró los ojos un segundo, luego los abrió, su mirada ya no tenía duda.

Afuera, los pasos seguían, las voces de los sirvientes moviéndose de un lado a otro, cumpliendo órdenes, reorganizando la casa.

Y en medio de ese movimiento, Gisela permanecía firme, sabiendo que lo que había esperado durante tanto tiempo finalmente estaba en sus manos, sin necesidad de ocultarse más dentro de su propio hogar.

1
Lizethelig
Wtfff me quedé con que era un viejo y este está más bueno que el pan
Bëttÿ Törrës
me encantó la historia estuvo super buena cada personaje tuvo su final feliz
Digi
Bruno podrá no ser alguien físicamente muy atractivo, pero hasta el momento se ve una buena persona
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
muy buena historia, felicidades autora 💝🤗🎁 súper recomendada
Angelismar Carvajal Vegas
Me gustó la historia de principio a fin. La felicito autora por un excelente trabajo.
Angelismar Carvajal Vegas
Y mi hermano querido cuando te toque a ti estar en su situación es para reírse 🤣🤣
Angelismar Carvajal Vegas
Eres insoportable 🤣
Camila Martinez
siento que Marcel tiene un antiguo amor 😭
Viviana Ranieri
Excelente historia. Cada uno recibió lo que merecía: el duque encontró en la doctora la compañera que buscaba, el marqués encontró en Lucero, a pesar de su discapacidad a la esposa y con ella, la familia que anhelaba, el conde Harry encontró su segunda oportunidad de ser feliz y ésta vez lo consiguió porque ella es otra persona, Gisele recuperó lo que su marido le había robado y con el abogado tiene su segunda oportunidad, mientras que el esposo traidor terminó muerto por la amante que tanto defendió y ella, volvió a ser lo que siempre fue: una sirvienta por el resto de sus días. Gracias por compartir tus historias.
Aracelis León García
que pendejada el único culpable es el acaso ella le puso una pistola para wue engañarán s su esposa este di es arrecho. eso es para que sea serio
Aracelis León García
eso si estuvo bueno esta no fue pendeja fingió ser pendeja y jugó bien sus cartas
Aracelis León García
va a perder al chivo y al mecate por estúpida
Aracelis León García
bruta desprecio al Marqués por el duque ahora quiere al Marqués
Aracelis León García
que bueno que tenga lo que le corresponde y el desgraciado merecido se tiene lo que la putarrona le hizo dejar sin nada a su hija y esposa sin nada para darcelo a la que lo mató
Laura
no creo que ella te haya obligado 🤔
Aracelis León García
así me gusta que las protagonistas islas no sean idiotas
Laura
por fin
Irene Covarrubias
Hermosa historia, como todas ❤️❤️
Irene Covarrubias
Ash no!!
Irene Covarrubias
aprovechate y tómame jajajaja
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