🎄 El esposo que apareció en invierno
Una joven de 18 años es abandonada por el amor de su vida justo cuando descubre que está embarazada de cuatrillizos. Sin familia, sin apoyo y completamente rota, termina viviendo uno de los momentos más difíciles de su vida… hasta que el destino interviene.
Una noche fría de invierno, es encontrada desmayada en la calle con fuertes dolores por un hombre desconocido que decide ayudarla y llevarla al hospital. Allí, un malentendido con los medios los obliga a fingir ser esposos para evitar el escándalo. Lo que comienza como una mentira por necesidad, se convierte en un matrimonio real.
Él, un hombre que siempre soñó con ser padre pero que fue herido por una relación pasada, decide aceptar a la joven y a sus cuatrillizos como su familia. Les da su apellido, los protege y los presenta ante su propia familia en plena Navidad, como su esposa y sus hijos.
Entre momentos de dolor, protecció.
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Capitulo 12: El secreto de la herencia
La tranquilidad duró apenas dos días.
Dos días en los que Lucía pudo concentrarse únicamente en sus bebés.
Dos días en los que Mateo, Gabriel, Sofía y Valentina siguieron mejorando.
Dos días en los que Adrián parecía más feliz que nunca.
Pero la paz estaba a punto de terminar.
Aquella mañana, Alejandro recibió una llamada.
Y apenas escuchó las primeras palabras, su expresión cambió.
Victoria lo notó inmediatamente.
—¿Qué sucede?
Preguntó.
Alejandro guardó silencio unos segundos.
Luego colgó.
—Tenemos un problema.
Toda la familia levantó la vista.
—¿Qué clase de problema?
Preguntó Adrián.
Alejandro suspiró.
—El abuelo ha regresado.
El silencio llenó el comedor.
Incluso Isabella dejó de comer.
Lucía observó a todos confundida.
—¿Quién?
Preguntó.
Victoria intercambió una mirada con Alejandro.
—Ricardo Valcárcel.
Respondió finalmente.
—El fundador de todo esto.
Lucía escuchó atentamente.
Durante la siguiente hora descubrió una parte de la historia familiar que nadie le había contado.
Ricardo Valcárcel era el abuelo de Adrián.
Un hombre poderoso.
Millonario.
Y extremadamente estricto.
Hacía años que vivía fuera del país.
Pero seguía siendo el dueño de una enorme fortuna.
Y también de gran parte de las empresas familiares.
—¿Y cuál es el problema?
Preguntó Lucía.
Isabella soltó un suspiro.
—Mi abuelo cree que puede controlar la vida de todos.
—Especialmente la de Adrián.
Añadió Victoria.
Adrián permaneció en silencio.
Aquello preocupó aún más a Lucía.
Esa misma tarde.
Una larga limusina negra se detuvo frente a la mansión.
Todos salieron a recibir al visitante.
La puerta se abrió.
Y un hombre mayor descendió lentamente.
A pesar de su edad, seguía imponiendo respeto.
Su cabello era completamente blanco.
Su traje impecable.
Y sus ojos observaban todo con una intensidad intimidante.
Ricardo Valcárcel había llegado.
Lo primero que hizo fue abrazar a Alejandro.
Después saludó a Victoria.
Luego a Isabella.
Y finalmente sus ojos se posaron sobre Adrián.
—Así que eres tú quien ha causado todo este escándalo.
Dijo.
Adrián apenas sonrió.
—Hola, abuelo.
—No me cambies de tema.
He visto las noticias.
Entonces Ricardo dirigió su atención hacia Lucía.
La observó durante varios segundos.
Sin decir una sola palabra.
Lucía sintió que los nervios regresaban.
Hasta que finalmente el anciano sonrió.
—Así que tú eres Lucía.
—Sí, señor.
—Eres más bonita de lo que esperaba.
La tensión desapareció inmediatamente.
Incluso Isabella comenzó a reír.
—Abuelo.
No puedes decir esas cosas así.
—¿Por qué no?
Respondió él.
—Solo estoy diciendo la verdad.
Aquella noche cenaron todos juntos.
Y para sorpresa de Lucía, Ricardo parecía agradarle.
Mucho.
Demasiado.
Cada vez que ella hablaba, él escuchaba.
Cada vez que contaba algo sobre los bebés, él sonreía.
Aquello desconcertó a todos.
Especialmente a Adrián.
—Es la primera persona nueva que le cae bien en años.
Le susurró Isabella.
Lucía no supo qué responder.
Después de la cena.
Ricardo pidió hablar a solas con Adrián.
Los dos se dirigieron al despacho.
Y la conversación duró casi una hora.
Cuando finalmente salieron, Adrián parecía preocupado.
Muy preocupado.
Lucía lo notó inmediatamente.
—¿Qué ocurrió?
Preguntó cuando estuvieron solos.
Adrián tardó varios segundos en responder.
—Mi abuelo quiere modificar su testamento.
Lucía abrió los ojos.
—¿Por qué?
—Porque quiere dejarme como heredero principal.
Aquello no parecía una mala noticia.
Pero Adrián seguía preocupado.
—No entiendo.
Dijo ella.
—¿Cuál es el problema?
Adrián suspiró.
—Que puso una condición.
El corazón de Lucía se aceleró.
—¿Qué condición?
Adrián la observó directamente.
—Quiere que nuestro matrimonio sea real.
El silencio fue absoluto.
Lucía sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
—¿Qué?
Susurró.
—Dice que si nuestro matrimonio es falso...
no recibiré nada.
Mientras tanto, al otro lado de la mansión, Camila escuchaba una conversación que no debía escuchar.
Y una sonrisa apareció lentamente en sus labios.
Porque acababa de descubrir algo muy importante.
Algo que podía destruir a Lucía.
Y esta vez...
estaba convencida de que funcionaría.
—Perfecto.
Murmuró.
—Ahora sí tengo lo que necesito.
Porque si lograba demostrar que aquel matrimonio era una mentira...
todo se derrumbaría.
Y Adrián perdería la herencia más grande de la familia Valcárcel.