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Un Amor Imposible《HASTA EL ÚLTIMO LATIDO DE SU CORAZÓN》..

Un Amor Imposible《HASTA EL ÚLTIMO LATIDO DE SU CORAZÓN》..

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Tú no me amas / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:56.2k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Alondra BMY

En un mundo donde las sombras danzan al ritmo de secretos y los corazones se entrelazan en un juego peligroso, Rachel se encuentra atrapada entre el pasado y el presente. La muerte de Henry desencadenó una serie de eventos que cambiarán para siempre la vida de todos los involucrados. Evand, ahora distante y misterioso, guarda secretos que amenazan con destruirlo todo.

Los padres de Rachel, atrapados en su ambición, podrían encontrar la redención o la perdición. Y Marisol, con su corazón roto y una venganza ardiente, está dispuesta a hacer pagar a Evand por su abandono. ¿Quién sobrevivirá a esta tormenta de pasiones y traiciones?.

NovelToon tiene autorización de Alondra BMY para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La hermana gemela de Lissa.

Al oír las palabras de ella, Rachel sintió la necesidad de soltar un suspiro profundo, como si todo el peso de la situación cayera sobre sus hombros. Se tomó un instante para ordenarse mentalmente, buscando las palabras adecuadas que pudiera expresar sus emociones y pensamientos. Una vez que logró aclarar su mente, decidió que era el momento de compartir su opinión.

_ Déjalo pasar, mamá...

_ Está bien, puedes entrar... _ le indicó la señora Jeseen con una voz suave.

Por lo tanto, el joven prestó atención cuidadosa a cada una de las instrucciones que la señora Jeseen le había proporcionado. Se encaminó hacia la habitación de Rachel con determinación. Al cruzar la puerta, ella, al notar su llegada, no titubeó ni un segundo; se lanzó hacia él en un abrazo que rebosaba de emoción y felicidad, como si no pudiera contener la alegría que sentía al verlo.

_ ¿Por qué estás llorando? _ inquirió el chico, su voz impregnada de preocupación, mientras observaba a Rachel con atención.

_ No lo sé _ contestó ella, mientras se pasaba la mano por la cara, intentando secar las lágrimas que surcaban sus mejillas _. Me alegra que estés aquí... te he extrañado muchísimo.

_ Yo también te he echado de menos _ respondió él, dando un paso más cerca, dejando que la conexión entre ambos se intensificara.

_ Solo deseo estar contigo _ murmuró Rachel, un suspiro entrecortado escapándose de sus labios mientras sosteniéndolo a los ojos, buscaba en su mirada la comprensión y el consuelo.

_ No se puede... _ dijo él con firmeza, sacudiendo la cabeza _. Sabes que debes esperar a que el contrato se rompa antes de que podamos volver a estar juntos.

_ No quería casarme con Evand... fue mi padre quien me obligó a hacerlo _ respondió ella, con la tristeza reflejada en su rostro.

_ Tranquila _ contestó él, bajando la voz en un intento de reconfortarla _. Cuando finalmente logremos estar juntos de nuevo, nadie podrá imponerte hacer algo que no desees. ¿Lo entiendes? ¿Está bien?

Max envolvió a Rachel con sus brazos con una gran intensidad, creando un abrazo que la rodeaba por completo. La fuerza con la que la abrazó transmitía una profunda conexión entre ambos. Al percibir la emoción palpable de la situación, Rachel sintió la necesidad de responder de la misma manera. Con un cálido gesto, lo abrazó con la misma ternura y calidez, sumergiéndose juntos en ese instante lleno de complicidad y afecto.

Así fue como se quedaron en ese lugar durante un tiempo considerable. Después de varios minutos de espera y de diálogo, Max decidió finalmente irse. Mientras tanto, Rachel estaba cómodamente instalada en el sofá del salón, disfrutando de una animada conversación con Lissa y Castiel. El ambiente era distendido y rebosante de risas, mientras compartían anécdotas y experiencias que propiciaban una atmósfera placentera entre los tres. La complicidad se percibía en el aire, y la charla fluía fácilmente, llenando el espacio con una energía positiva y luminosa.

Los padres de Rachel, al igual que los de Evand, también se habían marchado. En ese momento, Evand se encontraba en una esquina, sentado en el suelo, sumido en un profundo silencio. No pronunciaba ni una sola palabra, y su mirada perdida parecía reflejar un mar de pensamientos y emociones que lo envolvían, como si el peso de la soledad lo hubiera llevado a ese estado de quietud. El ambiente a su alrededor se sentía pesado, como si el aire estuviera impregnado de la ausencia de aquellos que habrían debido estar allí.

Al percibir la presencia del chico, Castiel decidió acercarse con el propósito de iniciar una conversación y romper el hielo. Sin embargo, el joven no ofreció respuesta alguna; simplemente se quedó en silencio, inmóvil, con la vista fija en su alrededor. Su mirada parecía vagar sin rumbo, como si estuviera absorto en sus pensamientos o en lo que sucedía a su alrededor, totalmente desinteresado en la iniciativa social que Castiel intentaba llevar a cabo. Esta actitud distante y la falta de interacción por parte del chico generaban un ambiente algo incómodo, ya que era evidente que su atención estaba centrada en todo lo que los rodeaba, más que en la conexión que Castiel deseaba establecer.

Luego de pasar varios minutos en contemplación, Evand tomó la decisión de levantarse de su lugar. Caminó hacia la cocina y, al abrir la puerta y entrar en ella, se encontró con la presencia de Lissa, quien se encontraba allí.

_ Hola, Evand _ dijo Lissa, saludándolo con una cálida sonrisa que iluminaba su rostro.

_ Hola, Lissa _ respondió él, sintiendo el calor y la amabilidad que había en el tono de su voz.

Tras haber pronunciado esas palabras, sumió el ambiente en un profundo silencio. Sin añadir nada más a la conversación, se levantó y se dirigió hacia la nevera. Con un gesto decidido, abrió la puerta del electrodoméstico, que emitió un ligero zumbido al abrirse. Tomó un vaso de cristal y lo llenó con agua fresca. Al tener el vaso en la mano, no dudó en llevarlo a sus labios y beberlo de un solo trago. La frescura del agua le recorrió la garganta, revitalizándolo instantáneamente.

Después de haber saciado su sed, tomó el vaso vacío con sumo cuidado, como si fuera un objeto frágil, y lo colocó suavemente en el fregadero. Se aseguró de que el vaso no emitiera ningún sonido al chocar con los otros utensilios, prestando atención a los pequeños detalles. Luego, decidió dirigirse hacia la Sala, abandonando la cocina con pasos firmes y resueltos, mostrando una clara determinación en su andar.

_ Lissa, ¿acaso no te encontrabas en la cocina hace un momento? Y otra cosa, ¿por qué llevas puesta una ropa distinta a la que tenías hace un rato? _ preguntó Evand, mostrando claramente su desconcierto.

Rachel y Castiel se intercambiaron miradas, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y complicidad. Un instante después, la risa estalló entre ellos, llena de alegría y un toque de complicidad. La atmósfera a su alrededor se llenó de un eco de risas genuinas, creando un momento de conexión que iluminó el ambiente.

_ ¡Por Dios, Evand! Esta es Melissa, no Lissa. Y sí, Lissa está en la cocina _ respondió Castiel, evidente un cierto grado de exasperación en su voz.

_ En realidad, ella es Melissa, la hermana de Lissa _ aclaró Rachel, intentando despejar la confusión que predominaba en el ambiente.

_ Entonces, si he entendido correctamente, tú me estás afirmando que la persona que tengo frente a mí es Melissa y que, al mismo tiempo, Lissa está en la cocina. ¿Así que, para resumir, ustedes están diciendo que Melissa es la hermana gemela de Lissa? _ preguntó, con un tono de escepticismo mientras intentaba procesar esta información.

_ No tenía idea de que Lissa contaba con una hermana, y mucho menos que era gemela. Esta inesperada revelación me dejó completamente asombrado.

En ese momento preciso, Lissa entró en la escena y se colocó al lado de su hermana Melissa, sentándose junto a ella con una expresión sonriente y amable en el rostro. Su llegada irradió calidez y complicidad, revelando la conexión especial que compartían.

_ ¿Y tú, por qué tienes esa expresión en el rostro? _ preguntó Lissa, fijando su intensa mirada en Evand, como intentando desentrañar lo que le perturbaba.

_ No es nada _ replicó Evand, tratando de sonar indiferente, aunque su tono denotaba cierta distancia. _ Voy a dirigirme a mi habitación. Si necesitan algo, ya saben dónde pueden encontrarme...

Evand abandonó la sala y se dirigió hacia su habitación, dejando atrás a los demás, quienes permanecían en el espacio común. Rachel, incapaz de reprimir su risa, continuaba mofándose de Evand, disfrutando de la situación y contribuyendo a la atmósfera de jocosidad. Castiel también se sumó al alboroto, esbozando una sonrisa que reflejaba su complicidad en la diversión. Por otro lado, Lissa observaba el espectáculo con una expresión de completa confusión en su rostro, como si no pudiera entender del todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Su mirada, marcada por la inquietud y el desconcierto, reflejaba claramente que la forma en que interactuaban sus compañeros le resultaba completamente extraña y ajena. La confusión en sus ojos delataba su dificultad para comprender las dinámicas y relaciones que se establecían a su alrededor, lo que le hacía sentir fuera de lugar y desconectada de lo que acontecía en su entorno.

_ Ahora sí, ¿me van a contar qué ocurrió mientras yo no estaba? _ preguntó Lissa, con la mirada curiosa y un tono de expectativa en su voz, mientras trataba de averiguar lo que había sucedido en su ausencia. Su mente estaba llena de preguntas, y la intriga se reflejaba en su expresión.

Todos los presentes intercambiaron miradas cargadas de significado, mientras un silencio palpable, casi palpable, llenaba el aire con una sensación de complicidad entre ellos. Tras un breve pero significativo instante, uno a uno comenzaron a levantarse y retirarse de la casa, dejando a Lissa sola en el interior. Al darse cuenta de su soledad, una punzada de ansiedad recorrió su cuerpo, invadiéndola con un sentimiento de inquietud. Sin pensarlo más y sintiendo un impulso irrefrenable, se levantó de su asiento y decidió seguirlos. Con rapidez y determinación, salió tras ellos, ansiosa por no quedarse atrás y por descubrir qué estaba sucediendo en aquel momento.

...<3 Horas Más tarde>...

Después de pasar varias horas fuera, Rachel finalmente llegó de nuevo a su hogar. Una vez dentro, sintió un impulso de ir a la habitación de Evand, deseando comprobar si él todavía estaba allí. Se acercó con un leve suspiro y, al asomarse por la puerta de la habitación, su corazón se hundió al darse cuenta de que él no se encontraba en ese lugar. La cama estaba ordenada y todo parecía en silencio, lo que confirmaba su ausencia.

Rachel bajó las escaleras con pasos seguros y resueltos, avanzando con determinación hacia la salida de su hogar. Al llegar a la puerta principal, la abrió con delicadeza, permitiendo que una suave brisa del exterior se filtrara a través del umbral, envuelta en una sensación de frescura. Una vez que cruzó, encontró un lugar donde sentarse al lado de la puerta, permitiéndose disfrutar de esos momentos de calma que la envolvían, sintiendo el aire fresco acariciar su rostro y la tranquilidad que reinaba a su alrededor.

Y así transcurrieron varios minutos mientras Rachel seguía esperando, hasta que la impaciencia la invadió y decidió finalmente entrar a la casa. Una vez dentro, su única opción fue dirigirse al sofá y dejarse caer sobre él con un suspiro de frustración. Una vez en esa posición cómoda, se limitó a observar el reloj y contar los minutos que pasaban, sintiéndose cada vez más ansiosa.

Se encontraba en un estado de aburrimiento profundo después de haber pasado un extenso período observando el techo en silencio. La monotonía de la situación la llevó a tomar la decisión de encender la televisión, buscando una manera de distraerse y hacer su tiempo más ameno. Con determinación, se puso de pie y se dirigió hacia la cocina, un espacio donde siempre encontraba algo que le alegraba el día.

Una vez que llegó a la cocina, su corazón latía con una combinación de entusiasmo y expectación. Se acercó al armario y, con manos ansiosas, abrió sus puertas para buscar el tazón adecuado. Después de algunos momentos de búsqueda, encontró un tazón que, a su juicio, era el perfecto para la ocasión. Con mucho cuidado, comenzó a llenar el tazón con palomitas de maíz que había preparado recientemente; aún estaban tibias y desprendían un aroma delicioso que resultaba irresistible. Satisfecha y orgullosa de su elección, salió de la cocina con el tazón en una mano, emocionada por disfrutar de su delicioso snack mientras se acomodaba para ver su programa favorito.

Después de esperar durante una hora, Evand finalmente llegó a la casa. Sin embargo, Rachel estaba sumida en un profundo sueño y no se había dado cuenta de que él había llegado. En el momento en que Evand entró, el sonido de la puerta crujió estruendosamente, llenando toda la sala con un eco potente. Este ruido inesperado la sacó de su sueño de manera abrupta, haciendo que Rachel se sobresaltara de inmediato, sintiendo su corazón latir con fuerza debido a la sorpresa que le provocó la situación.

_ Lo siento, _ se disculpó él con un tono que revelaba su estado de embriaguez…

_ ¡Por Dios, Evand! ¿Por qué tienes que hacerlo otra vez? _ exclamó Rachel, cruzando los brazos sobre su pecho en un gesto que dejaba claro su descontento.

_ No tengo ninguna obligación de darte explicaciones _ respondió él, esforzándose por mantener la compostura, a pesar de la evidente tensión que llenaba el ambiente.

_ Claro que sí, soy tu prometida, ¿no? _ replicó Rachel, fijando su mirada en él con intensidad, desafiándolo de una manera tranquila pero decidida.

_ Claro, eres mi prometida, pero eso no significa que seas mi madre _, dijo Evan con desdén, como si no tuviera nada más que agregar. _ Además, puedo hacer lo que me plazca, ya que esta es mi casa _ añadió, con las palabras arrastrándose ligeramente por el efecto del alcohol que lo embriagaba.

_ Sí, efectivamente, esta es tu casa _ respondió Rachel con un tono cargado de frustración _. Pero eso no te da el derecho a hacer lo que te plazca, porque también es ¡mi casa!, por si acaso se te había olvidado. Y permíteme aclararte algo: yo no participo en esas actividades en las que ¡tú! sí te involucras, _ exclamó.

_ Me duele profundamente haberte causado tantos inconvenientes, Rachel, _ dijo, con tristeza reflejada en su voz. _ Me siento realmente avergonzado de ser una carga para los demás, y esa es una de las cosas que más detesto de mí mismo.

Evand comenzó a avanzar tambaleándose por el pasillo en dirección a su habitación, completamente intoxicado por el alcohol. Mientras él se alejaba, dejó a Rachel atrás, quien lo observaba con una mezcla de preocupación y decepción. Sus pasos eran imprecisos y le costaba mantenerse en pie, evidenciando el efecto que la bebida había tenido en él. Sin poder evitarlo, su mente se nublaba y su entorno se difuminaba mientras se distanciaba de ella.

_ ¿A dónde te diriges? _ preguntó Rachel, dejando entrever la curiosidad que la invadía.

_ Voy a mi habitación. ¿Qué esperabas? ¿Acaso no tengo derecho a ir a mi propio espacio? _ respondió él, su tono mostrando un leve atisbo de desánimo.

_ Permíteme acompañarte _ ofreció Rachel, mientras comenzaba a avanzar hacia él con pasos decididos. _ Lo siento… _ añadió, dejando escapar esas palabras con una sensación de incomodidad que se notaba en su voz, como si algo la retuviera.

_ ¿Y ahora qué te lleva a pedir disculpas? _ inquirió Evand, manteniendo su mirada concentrada en el sendero que se extendía frente a él mientras avanzaba con paso decidido.

Rachel optó por permanecer en silencio, eligiendo no contestar la pregunta que Evand le había hecho. Sin prisa, continuó su camino, avanzando con paso firme hacia la habitación de Evand. Al llegar, hizo una breve pausa para reflexionar sobre la situación, sopesando sus pensamientos y sentimientos. Finalmente, tras ese instante de meditación, decidió que lo mejor sería acompañarlo y entrar junto a él en la habitación.

_ Ya hemos llegado _ anunció Rachel con un tono de voz relajado.

Al percatarse de que Evand no le había respondido, Rachel giró su mirada hacia él. En ese momento, se dio cuenta de que Evand había caído en un profundo sueño, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor.

Rachel se aproximó con calma a la cama y, con gran delicadeza, depositó a Evand sobre las suaves sábanas. Se tomó un momento para acomodarlo con esmero en la almohada, asegurándose de que su postura fuera lo más cómoda posible, de manera que pudiera descansar placenteramente. Con cuidado, hizo una revisión para confirmar que todo estuviera en orden; las sábanas estaban bien estiradas y no había nada que pudiera incomodarlo.

Con la seguridad de que todo estaba en orden y que la situación se había estabilizado, Rachel consideró que era el momento perfecto para abandonar la habitación y darle a Evand el espacio que necesitaba para descansar. Su mente estaba decidida, y se preparó para dar su primer paso hacia la puerta, cuando de repente, sintió una calidez inesperada: unas manos suaves rodeando las suyas. Era Evand, que con cariño le tomó la mano, deteniéndola en su intento de alejarse.

_ No te vayas, por favor… _ suplicó Evand, mientras con un gesto le indicaba que no se alejara de él.

_ ¿Eh? _ respondió Rachel, sorprendida.

_ Te lo pido por favor, no me dejes _ continuó Evand, su voz entrecortada y marcada por el evidente estado de ebriedad en el que se encontraba.

Su súplica se manifestaba con una desesperación que desbordaba sus emociones. Evand, sintiendo una mezcla de urgencia y profundo deseo, tomó con firmeza el brazo de Rachel, lo que hizo que ella se viera empujada a caer sobre él, sin poder evitarlo. En ese instante, Evand la sostuvo con delicadeza de la mejilla, sus ojos se encontraron en una mirada intensa y cargada de significado. Con un suave gesto, acercó sus labios a los de ella y la besó con ternura, como si ese único acto pudiera transmitir todo lo que albergaba en su corazón.

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Veronica Rios
Atrapante novela romántica. En los negocios el poder es primordial y los matrimonios por contrato son parte del escalón para llegar a él. Aquí se ve reflejado el uso de los hijos solo para beneficio, el esfuerzo y sacrificio de los involucrados para soportar la presión familiar, los conflictos y conspiraciones, mentiras y sentimientos que se confrontan y complican la vida de dos jóvenes que, muy en el fondo se quieren pero no toleran que los usen de moneda de cambio. BRILLANTE!!! ❤️❤️❤️❤️❤️
Veronica Rios
Felicitaciones autora por una gran novela. La empecé en audiolibro, por no tener mucho tiempo para leer y al ver que no estaba completa ahí me volqué en mis descansos para terminarla leyendo hasta el final. Me resultó una buena manera de mostrar las guerras internas de poder en familias donde el dinero, la avaricia y la posición social son tan importantes que dejan de lado a veces lo valioso...el respeto a la individualidad, el amor en su pura expresión. Te auguro muchos éxitos, abrazo grande y hasta siempre ❤️❤️❤️❤️❤️
Titi Herrera
Muy malo
Beisi Díaz
muy hermosa novela... Gracias
Noris Montañez
Excelente
Marcelina Chamorro Orrego
por fin pudieron realizar su amor ahora con ese bebé que complementan la familia,es tan lindo esperar el nuevo ser con ansias,hoy en día donde muchos piensan que tener un hijo es traerlo para sufrir,la moda de hoy en día es adoptar mascotas y tratarlo como hijo,no digo que está mal, pero no sé puede comparar un niño con un animal, gracias la vida hay que celebrar, muchas bendiciones para ti y éxitos en tu nueva novela,está historia de amor me encantó, pregunto tendrá una segunda parte? , abrazos 💐❤️
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Holi, la verdad no lo se, me eh tomado un tiempo para corregir las faltas ortográficas y todo eso, debido a eso no había pensando si hacer una segunda parte o no
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María Angué
¿Sería al revés no? Abuelo no sea 🙃
María Angué
Para mí que son escusas, ni que ella también estuviera drogada en el acto #Noalamentira
María Angué
¿Lo obligaron a consumir coca?
Marcelina Chamorro Orrego
está bien me parece perfecto,Evand sabía que no era su hijo y por tu negligencia por querer en tu vida un hombre que no te ama cometiste un crimen
Marcelina Chamorro Orrego
que hermoso capitulo gracias bella escritora felicitaciones, espero Evand y Rachel tengan una oportunidad de amarse, dale ese voto de confianza a estos enamorados,un abrazo y muchas bendiciones amo esta historia de amor 💐❤️
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Gracias por todo tu apoyo linda, intentaré lo más que pueda de dar mi mayor esfuerzo en los capítulos que faltan para el final del libro. /Smile//Heart/
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Marcelina Chamorro Orrego
la mentira tiene pata corta aunque está muy segura, estoy segura que es cómplice con Evandro, espero a Evand se le dé por investigarla,y descubra con quién estuvo
Marcelina Chamorro Orrego
ese hijo creo que es de Evandro si no me equivoco,no quieren verlo feliz con Rachel
Maria Ochoa
Excelente
Maria Ochoa
Normal
Marcelina Chamorro Orrego
está muy bueno,de seguro casi mata a su esposo
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Jaja quien sabe
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Marcelina Chamorro Orrego
más capítulos por fis ya casi le pierdo el ritmo me encanta
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Estoy en eso, ya estaré públicando capítulos más seguidos
total 1 replies
Anonymous
#¿Cómo se desarrolla la trama? # autora termina la novela la verdad e leído varias y 😔 no las terminan que mal
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Estoy en eso, es que se me va la inspiración /Grimace/❤
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Anonymous
Xque no terminas la novela autora
ꫝʟᴏɴᴅ૨ᴀ ʙᴍʏ এ: Ya hay nuevos caps
total 1 replies
Sofia Hernandez
#¿como se desarrolla la trama?#
NovelToon
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