Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 4
“ O las cosas cambiaron con mi llegada…”
Sus ojos dorados se entrecerraron apenas , imperceptiblemente..
“Oh mi querida hermanita recuerda…o también es como yo. Y está reescribiendo la historia antes de que yo mueva la primera ficha”
La sonrisa que curvó los labios de Alaysha fue tan fina, tan helada, que hasta el aire pareció bajar unos grados. La idea no le pareció tan mala sino ,más bien divertida. —Claro que lo entiendo, hermana —dijo con voz de miel envenenada— Cómo no voy a entenderte.
Y apretó la mano de Rosse con la misma dulzura…
El duque carraspeo, todavía con la carta roja en la mano.
—Alaysha… ¿estás segura? Esto cambia todo lo que habíamos acordado.
Alaysha alzó la vista con una calma que helaba la sangre, y sus ojos dorados brillaron serenos, casi divertidos.
—Completamente segura, padre. Es el deseo de mi hermana. Si no se lo concedo, ¿cómo podría mirarme al espejo sin sentir culpa?
La duquesa abrió la boca, preocupada de verdad esta vez.—Pero tú y Dorian os habéis querido desde niños… ¿Estás segura que puedes renunciar así sin más?
—No hay de qué preocuparse, madre. Además como usted ya lo dijo, solo eran cosas de niños. Y las cosas de niños… no hay por qué tomarlas en serio.
—Bueno siendo así, entonces esta es para ti —dijo el duque Alarick, entregando la última carta.
Alaysha después de tomar la carta, se giró hacia Rosse y la miró directamente, mientras la sonrisa fría en su rostro parecía estirarse un milímetro más.
“ Si una tonta quiere el destino que yo me niego a aceptar….¿ Por qué negarme al favor? Mejor aún, cuando esa tonta lleva mi misma sangre”
Rosse sostuvo su mirada y, por primera vez, sintió un escalofrío que no supo explicar. Esa sonrisa… esa tranquilidad…no era normal en la Alaysha que ella conocía. Acaba de robarle al hombre que tanto amaba, debería estar furiosa, herida, destrozada. Y sin embargo parecía…aliviada.
Satisfecha…
Un nudo extraño se formó en su estómago.
“ No importa —se dijo Rosse, a sí misma apretando la carta contra su pecho—”Esta vez yo ganaré. Me da igual ese estúpido primer príncipe. Cuando Dorian suba al trono, todos verán que siempre fui la mejor opción . Veras hermana….esta vez la que brillara seré yo”
Alaysha, como si pudiera leerle la mente, inclinó apenas la cabeza con cortesía impecable.
—Felicidades, Rosse. Que seas muy feliz con tu… príncipe.
……
Al día siguiente, el sol de la mañana caía suave sobre el jardín trasero del palacio. Alaysha caminaba despacio por el sendero de grava blanca, y a medida que lo hacía su vestido blanco rozaba sus tobillos; no llevaba sombrilla dejaba que la luz del sol le diera de lleno en el rostro, como si quisiera recordarle al mundo que seguía viva y muy despierta, aunque no en el mismo lugar. Tres pasos detrás de ella, Livia la seguía con una cesta de mimbre colgada del brazo. De vez en cuando se agachaba y cortaba cada rosa roja con las tijeras de plata y las depositaba con cuidado, quitando las espinas una a una. El gesto era mecánico, casi violento; pues las espinas saltaban como si tuvieran culpa.
Durante un buen rato ninguna hablo, sólo se oía el crujido de la grava y el tijereteo seco hasta que Livia no pudo más.
—Con el debido respeto, mi lady… —empezó hablar con la voz baja, pero cargada de descontento—Ayer esa… víbora actuó como una niña buena delante de sus excelencias y todos se lo tragaron. Lágrimas, vocecita temblorosa, rodillas en el suelo… ¡Por favor! Era tan falso que hasta las alfombras olían a mentira. Su actuación de niña buena, es tan hipócrita y tan bien actuado que da rabia.
Alaysha siguió caminando, con las manos enlazadas a la espalda, sin volverse.
—¿Si?... —dijo simplemente.
—Por supuesto, tomó la carta de compromiso como quien roba un caramelo y todavía tuvo cara de pedir perdón. ¿Y ustedes la dejaron? ¿Así, sin más? Perdone que lo diga, pero si
lady Alaysha me lo pide… yo misma le arrancaría esa sonrisa de porcelana con mis propias manos y nadie se enteraría.
Una rosa especialmente roja cayó en la cesta con un golpe sordo. Alaysha se detuvo junto al rosal más antiguo del jardín. Giró la cabeza apenas lo justo, para que Livia viera el brillo divertido en sus ojos dorados.
—¿Y estropear la diversión?. No..—preguntó con esa calma que ponía los nervios de punta— ¿Para qué ensuciarte las manos cuando ella misma se está cavando la tumba con palita de playa?
Livia frunció el ceño, confundida.
—Pero… mi lady, usted sabe que lo hizo para fastidiarla. Para humillarla delante de todos. ¿Por qué no la puso en su sitio? Una sola palabra suya y la habríamos…
Alaysha se agachó, y tomó una rosa por el tallo sin importarle las espinas. La giró lentamente entre sus dedos y una pequeña y diminuta gota de sangre apareció en su dedo índice; ella ni siquiera parpadeo.
—Porque el segundo príncipe es un destino de mierda, Livia —dijo con voz suave y llena de crudeza—Un niño mimado con ínfulas de rey, que incluso por codicia sacrifica a quien ama cuanto más le conviene. Rosse cree que se ha llevado el premio gordo. Yo creo que más bien se acaba de colgar una gran cuerda al cuello..
—Entonces… ¿usted piensa casarse con el primer príncipe?... se dice que es cruel y…despiadado
Alaysha soltó una risa breve, limpia, casi cariñosa.—Eso suena muy interesante..— expresó llevando la rosa a la nariz. La olió, y después la dejó caer al suelo como si ya no le sirviera. Livia en cambio la observó, para ella era claro que su señorita desde que despertó parecía no ser la misma; al menos no del todo, pero si algo tenía claro es que estaba dispuesta a seguirla en lo que sea que esta planeará.
—Aun así… si algún día cambia de idea y quiere que esa sonrisa desaparezca de verdad… solo tiene que decirlo, mi lady… yo me encargo.
Alaysha la miró, y la sonrisa que le dedicó fue pequeña, helada y, por alguna razón, reconfortante.
………
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰