Liam es un omega dominante, con una deuda de su vida pasada por saldar.
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Besos hambrientos
Los meses pasaron, era admirable ver a un hombre tan imponente como Jonas andar de un lado a otro desarreglado, ropa holgada oliendo a fórmula para bebés y talco. Las ojeras eran visibles, tener a un bebé de cinco meses que no dormía por las noches era una tarea agotadora pero satisfactoria. Johan, su pequeño alfa era idéntico a él, ojos azules, cabello platinado tés trigueña.
-¿Qué hacen?.- Liam acababa de despertar y al no encontrar a su esposo en la cama inmediatamente fue a la habitación del bebé. Verlo con el bebé en brazos y cantándole era la cosa más tierna del mundo. -Yo me encargo, ve a dormir.- Se inclinó para besarlos y tomar al bebé.
-No, es mejor que yo lo haga, tienes que ir a la oficina mañana.- El alfa dominante estaba que moría de sueño, consideraba que era mejor que él mismo cuidara al bebé para Liam pueda seguir con su carrera.
Luego de recibir unos besos y abrazos más de su omega, fue a meterse a la cama.
Cuando el pequeño Johan nació, experimentaron una montaña rusa de emociones. Amor inmenso e inexplicable, sus instintos protectores aumentaron, pero la alegría de esta etapa era lo mejor.
-Debes dejar a papá descansar por la noche, es un hombre muy fuerte, pero tú pequeño hermoso lo estás absorbiendo.- Lo mecía de un lado a otro, dándole un biberón de leche tibia. -Además, apá se encarga de la casa durante el día y de todas tus necesidades.- Jonas era tan protector que no quería a personas extrañas cerca de su hijo, se encargaba de todo, de vez en cuando venía una señora beta a hacer limpieza general pero nada más. -Me pregunto si tú eres mi bebé de mi primera vida, eso sería increíble.-
A la mañana siguiente cuando Liam entraba a la cocina pudo ver a su esposo preparando el desayuno, estaba con un delantal y se movía de un lado a otro. Por un momento se imaginó que bien se vería sin ropa y solo con el delantal, hace semanas no tienen una noche formidable debido al bebé y a su trabajo. Tenía que hacer algo para compensarlo.
Cuando llegó a su despacho encontró a un Enzo agotado, su linda hija tampoco dormía por las noches, era menor por un mes al pequeño Johan.
-Necesito vacaciones con mi esposo, amo la familia que formamos, pero casi ya no tenemos tiempo a solas, aunque Eiker no lo diga sé que también se siente agotado y abrumado. Nunca pensé que una pequeña bolita de masa nos cambiaría la existencia y eso que yo no la llevé en el vientre.- Enzo hablaba con Liam, con una taza de café como de costumbre.
-Oye, que te parece si nos tomamos unas semanas, como vacaciones.- Estaba que suplicaba piedad.
-Tienes razón, ellos se lo merecen. Hablaré con mis padres y los de Jonas para que cuiden de nuestro bebé unos días y tú, debes hacer lo mismo con tu suegra y tus padres. Saldremos en un mes, arreglemos todo.
Rápidamente, se pusieron manos a la obra. Pasaron semanas enteras con pocas horas de sueño, adelantando proyectos, firmando contratos, dando indicaciones a sus asistentes, supervisando obras y buscando el lugar de descanso idea para pasar los días.
Eligieron una isla preciosa con playa de arena blanca y fina rodeada de agua cristalina, palmeras, con una puesta de sol despejada y sin ruido, cada cabaña estaba separada considerablemente. Ideal para relajarse.
Una vez que llegaron al lugar cada pareja fue para su lado, no se volverían a ver hasta el momento del retorno.
Luego de dejar sus maletas en la habitación, encender unas cuantas velas, Liam insistió en dar un masaje a su alfa.
Le ordenó que se quitara la ropa y que se acomodara en la cama. El omega se acomodó a horcajada, comenzó aplicando aceite en sus manos y frotarlas entre sí. Deslizando sus manos desde la cintura a los hombros, realizando movimientos circulares muy lentamente. Liam estaba en su papel de masajista, moviendo sus caderas en la espalda de su esposo, respirando profundo, nunca imaginó que eso estaba excitando a Jonas.
-Me estás matando.- Fue lo único que dijo antes de girarse velozmente y poner a Liam debajo de él.
-Esta no era la idea, aún...- No pudo terminar de hablar, su esposo comenzó a besarlo con una pasión arrasadora.
Metió sus manos por debajo de la camisa acariciando y apretando todo a su paso. Liam poco a poco se fue calentando.
Abrió los ojos cuando sintió que una mano acariciaba su miembro y sus pantalones estaba siendo arrancado. El alfa se reincorpora para observarlo mejor, era una belleza tenerlo en ese estado, bajó y llevó el miembro del omega a la boca y con movimientos precisos lo succionaba y acariciaba, los gemidos hacían contraste con el sonido de las olas. Sus feromonas comenzaron a mezclarse con la fragancia de las velas.
Al sentir que la cama se humedeció con los fluidos provenientes del omega, Jonas introdujo sus dedos haciendo movimientos circulares, sentía como sus paredes apretaban cada vez, casi llegaba al clímax.
-No te detengas.- Demandó el omega apretando sus piernas y la cabeza de su esposo. Jonas tragó todo el semen. Siguió besando y mordiendo el cuerpo de Liam, desde la frente a la punta de sus pies, realmente extrañaba tenerlo a su merced.
Lo colocó de espaldas hacia él, relamió sus labios cuando vio y tocó sus redondeados glúteos, el pene ya goteaba, tomó una bocanada de aire antes de meterlo al orificio. La electricidad recorría sus cuerpos, jadeos calientes y sus feromonas era un espectáculo únicamente para los dos.
No se contuvo, sujetó su cintura y empujó cada vez más fuerte dando golpes certeros en su punto más erógeno. Antes de Liam se liberara nuevamente se detuvo, y colocó a su esposo encima.
Liam sin perder tiempo en cuclillas tomó el gran miembro del alfa con sus manos y se lo introdujo de golpe. La sensación hizo que el alfa levantara la pelvis y Liam daba movimientos circulares haciendo que ambos enloquecieran de placer. Bastó pocos minutos para que el alfa liberara toda su semilla adentro del omega.
-Esta hambre voraz no se me quitará tan fácil.- El alfa pronunciaba cada palabra con una voz grave y profunda, haciendo que a Liam le temblara el cuerpo completamente. Su aroma se intensificó. Quería a su alfa nuevamente adentro. Deseo.
Liam se acomodaba en la cama sujetando sus piernas, el alfa totalmente erecto empujó en su interior, se miraban a los ojos con intensidad y lujuria.
-Aprietas tan fuerte cuando llega al fondo, se siente tan bien.- Con cada palabra hacía que el interior del omega temblara.
El omega lo rodeó con sus piernas y tomó su propio miembro masturbándose, con besos hambrientos una vez más llegaron al clímax.