NovelToon NovelToon
Desafiando Al Sistema

Desafiando Al Sistema

Status: En proceso
Genre:Aventura / Romance
Popularitas:760
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Abandonado en una raid urbana, Cael fue dado por muerto.
En las profundidades de una mazmorra oculta, despertó un Sistema prohibido que el mundo jamás debió conocer.
Mientras la ciudad sigue sus reglas…
él aprende a romperlas.
Y cuando regrese, no cambiará el ranking.
Cambiará el sistema.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 — Prepararse

La mañana no trajo respuestas.

Trajo notificaciones.

El teléfono vibraba contra la madera de la mesa de luz cuando Cael abrió los ojos. No lo tomó de inmediato. Se quedó mirando el techo, dejando que el murmullo lejano de colectivos y persianas metálicas levantándose le confirmara algo simple:

La ciudad seguía.

Eso no significaba que estuviera tranquila.

Cuando al fin desbloqueó la pantalla, encontró mensajes del Equipo Gris.

Y un correo de la Asociación.

Asunto: Seguimiento de incidente en polígono viejo.

Se incorporó despacio. No por dolor, sino para ordenar la respiración antes de leer.

Lenguaje formal.

Tono amable.

Solicitud de informe ampliado.

“Sugerencia” de entrevista breve.

La palabra sugerencia siempre pesaba más cuando venía con membrete oficial.

—Siempre tan suaves… —murmuró.

Se duchó con agua tibia. Cambió la venda del hombro con movimientos medidos. La piel ya no ardía, pero el recuerdo del golpe de Tomás seguía ahí, alojado en un lugar que no se cubría con gasas.

El cuerpo estaba estable.

La cabeza no tanto.

En el pasillo, la vecina mayor lo saludó con un gesto breve. No preguntó nada. No mencionó sirenas. No habló del taller.

A veces el silencio ajeno era una forma de decir: sé que pasó algo, pero no voy a obligarte a explicarlo.

En el galpón, el ambiente era distinto.

No tenso.

Más compacto.

Como si el aire estuviera medido.

Lara estaba apoyada contra una columna, brazos cruzados. No parecía enojada. Parecía concentrada. Ivo revisaba equipo que no necesitaba revisar. Maira tenía el anclaje defectuoso desarmado en piezas minúsculas, extendidas como un cuerpo en autopsia.

—El hospital llamó —dijo Maira sin levantar la vista—. Tomás está bien. Lo dan de alta hoy.

El alivio fue silencioso. No hubo celebraciones.

—Gracias —dijo Cael.

—No cambia lo que pasó —añadió Lara—. Pero ayuda.

Ivo levantó apenas la mirada.

—La Asociación va a preguntar.

—Que pregunten —respondió Cael.

Lara lo observó un segundo más de lo normal.

—No hace falta que cargues con todo.

—No cargo con todo —respondió él—. Pero tampoco voy a hablar como si nada hubiera pasado.

Maira cerró la caja con un clic seco.

—No hay protocolo que elimine del todo la torpeza humana. Solo la reduce.

Cael asintió.

Era la frase más honesta de la semana.

La sala de entrevistas era más grande que la anterior.

Mesa larga.

Tres funcionarios.

La misma mujer de antes, pero esta vez acompañada.

No había hostilidad.

Había precisión.

—Explique por qué no solicitó apoyo inmediato —dijo uno de los hombres, con voz neutra.

—El foco era débil. Y había una persona dentro. Saturar el espacio aumentaba el riesgo.

—El resultado fue una lesión.

Cael sostuvo la mirada.

—El resultado fue una conmoción leve. Y un foco cerrado sin expansión.

—Su decisión expuso a un civil.

—Cada intervención expone a alguien —respondió—. La diferencia es cuánto.

Silencio.

No incómodo.

Medido.

La funcionaria intervino.

—¿Cambiarías algo?

Cael no respondió de inmediato.

Pensó en la caída.

En la sangre.

En la forma en que Tomás había dicho no fue grande, como si disculparse fuera parte del protocolo.

—Cambiaría el anclaje defectuoso —dijo al fin—. Y el hecho de que no teníamos un reemplazo inmediato.

—Eso es un problema logístico —replicó el funcionario.

—En terreno no existe esa diferencia —respondió Cael—. Lo que falla es lo que te golpea.

La mujer lo miró fijo.

No evaluándolo.

Midiéndolo.

—Reforzaremos la cadena de suministros para equipos independientes —dijo al final—. Y habilitaremos canal prioritario para fallas.

—Eso ayuda —dijo Cael—. No borra lo que pasó.

—No buscamos borrar —respondió ella—. Buscamos reducir.

La reunión terminó sin absolución ni reprimenda.

Era el tipo de resultado que no deja claro si saliste mejor parado o simplemente no perdiste.

Pero Cael sabía una cosa:

No se había traicionado al hablar.

Y eso pesaba menos que cualquier aprobación.

En la camioneta, el silencio no era incómodo.

Era denso.

—Te plantaste —dijo Lara finalmente.

—No fui insolente.

—No —dijo Ivo—. Fuiste claro. Eso incomoda más.

Cael apoyó la frente contra el vidrio.

—No busco caer bien. Busco no mentirme.

Lara no respondió enseguida.

—Eso también tiene precio.

—Lo sé.

Ella sostuvo su mirada un segundo más.

Y ahí hubo algo que no tenía que ver con la Asociación.

La tarde pasó sin encargos.

Cael caminó solo por el barrio.

Se detuvo frente al taller de costura. La cinta improvisada colgaba floja. El vidrio reflejaba su silueta más cansada de lo que recordaba.

Pensó en Tomás.

En la hermana que no quería a la Asociación cerca.

En la gente que aprende a convivir con riesgos porque no tiene alternativa.

No entró.

Hoy no había nada que arreglar ahí.

O eso creyó.

Esa noche el Sistema apareció.

No como misión.

Como advertencia.

[Aviso: Interferencia persistente detectada en el perímetro urbano.]

[Patrón no localizado.]

[Recomendación: Preparación.]

Cael frunció el ceño.

No era un foco.

No era una anomalía puntual.

Interferencia persistente.

Eso implicaba intención.

Tomó el teléfono y llamó a Lara.

—¿Te llegó?

—Sí.

Su voz no sonaba asustada.

Sonaba alerta.

—No es específico —dijo él.

—Eso es lo que más me preocupa.

Un silencio breve.

—No vamos a correr —dijo Lara—. Vamos a prepararnos.

Cael miró la espada apoyada contra la pared.

—Por una vez… sí. Prepararnos.

Colgó.

Se sentó en la cama sin encender la luz.

La inquietud no era la de una pelea inmediata.

Era más fría.

Más lenta.

Como si algo se estuviera acomodando fuera de cuadro.

Algo que no iba a cerrarse con un solo anclaje.

El reflejo de las luces de la calle temblaba en el vidrio.

Cael apoyó los antebrazos en las rodillas.

No todo problema se resuelve llegando primero.

Algunos exigen llegar más lúcido.

Más entero.

Y lo que se estaba formando…

no tenía la forma de un accidente.

Tenía la forma de alguien aprendiendo.

Y eso, por primera vez, le dio más miedo que cualquier sombra.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play