NovelToon NovelToon
El Precio De Tu Engaño

El Precio De Tu Engaño

Status: En proceso
Genre:Romance / Amante arrepentido / Embarazo no planeado
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Llona

Helena De la Vega está dispuesta a todo con tal de no presenciar el día más infeliz de su vida: la boda del hombre que ama con su propia hermana. Desesperada y sin medir las consecuencias, recurre a Leonardo de la Torre, su leal amigo de la infancia y el único hombre con el poder suficiente para desatar una tormenta de celos.
El trato es simple: fingir un romance apasionado frente a las cámaras de la alta sociedad.

NovelToon tiene autorización de Llona para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

El eco de la fiesta de compromiso aún resonaba en la cabeza de Helena como un zumbido distante. Las luces de los flashes, el murmullo de la élite atónita y las miradas de horror de su familia habían quedado atrás, sepultadas tras las pesadas puertas de roble del penthouse de Leonardo.

La suite estaba a oscuras, iluminada únicamente por el resplandor de la luna y las luces de los rascacielos que se filtraban por los ventanales de piso a techo. El aire olía a lluvia reciente, a madera de sándalo y al perfume penetrante que emanaba de la piel de Helena.

Leonardo cerró la puerta con un chasquido sordo que retumbó en el silencio. Se quitó la chaqueta del esmoquin y la arrojó sobre un sillón sin romper el contacto visual con ella. Luego, con una parsimonia que aceleraba el pulso de Helena, comenzó a aflojarse la camisa negra, desabrochando botón por botón hasta dejar al descubierto la firmeza de su pecho.

—Ya no hay público, Leo —dijo Helena en un hilo de voz, dando un paso atrás hasta que sus talones chocaron con el borde de la alfombra. El vestido granate le pesaba sobre la piel como una armadura demasiado caliente—. Dijiste lo que quisiste frente a todos. Compraste las acciones de mi familia. Ya me tienes atrapada. ¿Qué más quieres?

Leonardo caminó hacia ella con la gracia lenta y calculadora de un depredador que ha acorralado a su presa en el rincón más íntimo del mundo.

—Quiero lo único que me importa desde el primer día —susurró él, su voz grave rasgando la penumbra—. Te quiero a ti, Helena. Sin mentiras. Sin el fantasma de Mateo. Sin el ridículo contrato.

Se detuvo a milímetros de ella. El calor que emanaba de su cuerpo era tan intenso que Helena sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. Las manos de Leonardo subieron despacio por los brazos al descubierto de Helena, dejando un rastro de fuego a su paso. Cuando sus dedos rozaron los tirantes delgados del vestido granate, la miró con una fijeza febril que le cortó la respiración.

—Esta noche no hay venganza —continuó él, bajando el cierre de la espalda del vestido con un movimiento lento y fluido. El sonido de la seda deslizándose sobre la piel sonó como un suspiro en el silencio de la habitación—. Solo estamos tú y yo.

El vestido cayó al suelo en un susurro de seda, dejándola únicamente en lencería de encaje negro. Helena ahogó un jadeo, intentando cubrirse instintivamente con las manos, pero Leonardo atrapó sus muñecas con suavidad y firmeza, guiándolas hacia su propio pecho desnudo. Helena sintió el latido desbocado del corazón de él bajo sus palmas, un ritmo salvaje que contrastaba con su exterior imperturbable.

—Mírame, Helena —ordenó él con dulzura posesiva.

Helena alzó la vista, encontrándose con unos ojos grises consumidos por un deseo tan voraz que le provocó un vértigo aterrador. Antes de que pudiera formular una objeción, Leonardo la tomó de la cintura y la alzó sin esfuerzo, llevándola hacia la imponente cama matrimonial.

La depositó sobre las sábanas de hilo egipcio y se posicionó sobre ella, cubriendo su cuerpo con el suyo sin llegar a aplastarla. El contacto directo de su piel tibia contra la de ella desató una marea de sensaciones que arrasó con cualquier intento de resistencia.

El primer beso no fue rápido ni brutal; fue una exploración lenta, húmeda y devastadoramente profunda. La lengua de Leonardo reclamó la boca de Helena con una maestría que le hizo perder el sentido de la orientación. Helena enredó sus dedos en el cabello oscuro de él, arqueando la espalda hacia su toque mientras un gemido reprimido se le escapaba de la garganta.

Las manos de Leonardo recorrieron cada centímetro de su anatomía. Sus dedos largos bajaron por sus costillas, moldearon la curva de sus caderas y se clavaron con la fuerza justa en sus muslos, separándolos para acomodarse entre ellos. La fricción de sus cuerpos causó un choque eléctrico que encendió el vientre de Helena en un fuego abrasador.

—Leo... —susurró ella entre besos febriles que bajaban por su barbilla, devorando la piel sensible de su cuello hasta llegar a sus pechos—. Es demasiado...

—Nunca será suficiente contigo —murmuró él contra su piel, moliendo sus labios en un mordisco suave que la hizo jadear.

Cuando el último resto de ropa desapareció entre las sombras de la cama, la ficción murió por completo. No había actuación. No había rencor. Solo la entrega absoluta de dos cuerpos que se conocían desde la infancia pero que ahora se reconocían en el peligro de la pasión.

La unión fue un impacto ardiente. Leonardo se abrió paso con una lentitud tortuosa, manteniéndola fija contra el colchón con el peso de sus caderas mientras sus ojos no se despegaban de los de ella. Helena apretó las uñas en las espaldas de él, sintiendo los músculos tensos de Leonardo bajo sus dedos a medida que el ritmo comenzaba a escalar.

Cada embestida era una promesa de posesión, un reclamo silencioso sobre su cuerpo y su mente. El ritmo se volvió salvaje, envolviéndolos en una espiral de calor, suspiros ahogados y fricción constante. Helena se sentía flotar en un abismo donde solo existía el aroma de Leonardo, el sonido de sus respiraciones entrecortadas y el placer punzante que se acumulaba en su centro hasta volverse insoportable.

Cuando el clímax la alcanzó, fue como una explosión de luz en medio de la penumbra. Helena apretó sus piernas alrededor de las caderas de Leonardo, soltando un gemido agudo mientras las olas de placer la sacudían por completo. Leonardo esperó apenas un segundo más antes de dejarse llevar con ella, hundiéndose una última vez con un gruñido ronco que resonó en el pecho de Helena.

El silencio volvió a instalarse en la habitación, roto solo por el sonido pesado de sus respiraciones tratando de recuperar el aire. Leonardo se dejó caer a su lado, abrazándola contra su pecho desnudo y rodeando su cintura con un brazo firme, manteniéndola pegada a su corazón.

Helena descansó la mejilla sobre la piel tibia de él, sintiendo las corrientes de placer que aún recorrían sus extremidades. Sin embargo, a medida que la neblina del deseo comenzaba a disiparse, una sensación de frío absoluto empezó a instalarse en su estómago.

Miró el rostro de Leonardo en la penumbra. Él dormía o descansaba con los ojos cerrados, pero su agarre sobre ella no se había aflojado ni un milímetro. Era un abrazo que no dejaba espacio para el escape.

Recordó las palabras de él en el salón: «A partir de esta noche, las empresas De la Torre han adquirido la totalidad de las acciones...». Recordó la manera en que la había mirado mientras la poseía, no como a una socia de un juego maquiavélico, sino como a una adicción de la que jamás pensaba desprenderse.

Helena sintió que un nudo de culpa y pánico se le apretaba en la garganta. Había entregado su cuerpo, su orgullo y el destino de su familia al único hombre capaz de consumirla por completo. Mirando las sombras proyectadas en el techo, Helena comprendió la terrible realidad: la intensidad de la obsesión de Leonardo no era un juego juvenil. Era una marea negra que amenazaba con ahogarla, y ella acababa de saltar voluntariamente al fondo del océano.

1
Arcadia Med Caudillo
no me gustó el final😭
Arcadia Med Caudillo
no entiendo como es posible que terminarán su matrimonio por esconder su embarazo donde está el amor qué Leonardo decía tenerle 😭
oscarlys cuero sebastian
va muy linda e interesante está novela me está gustando 🥰
Kookie: gracias por tu comentario❤️
total 1 replies
Yudith flores
Chanfle las letras pequeñas 🫣🫣 ahora pe....
Kayra Villavicencio
Eso pasa por no leer las letras chicas
Kayra Villavicencio
😳🫣🤨
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play