NovelToon NovelToon
CORAZÓN DE FUEGO

CORAZÓN DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Héroes
Popularitas:79
Nilai: 5
nombre de autor: DARLIN VELASQUEZ

Una historia diferente, donde el amor y el sobrevivir van de la mano. 🥀

NovelToon tiene autorización de DARLIN VELASQUEZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DESPERTAR

"Tu potencial es una brasa. Descubrirlo es soplar hasta convertirte en incendio."

Si hacía algo con mis ojos… si me atrevía… podía poner

en riesgo a todos. Podía funcionar… o podía destruirlo todo. Regresé a la mesa. Me senté. Cerré los ojos con desesperación. Tenía que ver algo. Una pista. Una chispa. Una fracción del futuro que pudiera guiarme. Tenía que hacerlo, tenía que ver algo, lo que sea… para poder salvarlo. Recordé las palabras de mi mentor. Tomé aire y respiré profundamente una y otra vez, aunque mis manos temblaban por los nervios y se convertían en una distracción constante. Intenté relajarme, pero la ansiedad no me dejaba. Sentí entonces que Erian tomó mis manos con firmeza. No dijo nada. Solo las sostuvo, transmitiéndome calma. Gracias a eso, mi respiración se hizo más lenta y pude sumergirme en ese algo que siempre aparecía cuando lo necesitaba. Vi primero una tela blanca. Una cortina. Luego todo se volvió blanco. El suelo bajo mis pies era pasto. Pasto real. Estaba descalza y podía sentir cómo las hojas se mecían entre mis dedos. Pensé en Keiren, pensé en el ahora, y entonces…el pasto comenzó a aferrarse a mis tobillos, como si quisiera tragarse mis pies. Un latigazo de pánico me atravesó, pero recordé que nada de eso era real. Que todo era una proyección de mi mente. El pasto me soltó y seguí avanzando. Crucé la cortina. Me encontré conmigo misma. Yo, sentada frente a Erian. La claridad de esa visión rozaba lo imposible. Era como verme desde afuera, como si mi conciencia se hubiera dividido en dos. Quise ver más. Caminé por el salón, luego salí hacia la sala de control y lo vi.

Keiren. Estaba inclinado hacia adelante, respirando con dificultad. Sus ojos habían vuelto a la normalidad, pero su expresión era devastadora. Angustia pura. El tipo de dolor que no se puede poner en palabras. Pensé en que quizá, si él podía oírme, si yo lograba enviarle calma… tal vez eso podría ayudarlo a controlar su poder. Me acerqué a su oído derecho y susurré con suavidad:

—Tranquilo… tú puedes lograrlo. Pero no me escuchaba. Ni un mínimo cambio en su cuerpo. Nada. Me frustré.

De repente, Keiren abrió los ojos, más sereno. Algo había encontrado dentro de sí, una respuesta, un pensamiento que lo tranquilizó. Entonces miró directo a uno de los Bokly, con la mirada encendida. Pensé que intentaría usar su otro poder, el que apenas conocía. Y justo ahí, me desvanecí. Abrí los ojos de golpe. Algo había interrumpido mi viaje.

—Ámbar, Ámbar… oye… —la voz de Erian sonaba preocupada.

—¿Qué pasa? —pregunté, aún irritada por haber sido arrancada tan pronto de aquella visión.

—No lo sé. Parecías ida. Como si no estuvieras en tu cuerpo.

—Ah… es… no sé. A veces me duermo —reí falsamente.

Miré hacia la puerta. ¿Sería capaz Keiren de lograrlo? ¿De usar ese otro poder que tanto nos intriga? No sabía si lo que había visto era un futuro posible o solo un reflejo de mis deseos, pero lo había intentado. Entonces, un susurro llegó a mi oído. Tan cerca que pude sentirlo en la piel. Me giré, pero no había nadie.

—Ven…conmigo —susurró la voz de nuevo. Lo reconocí, era Keiren.

La puerta se abrió. Keiren salió acompañado por los Bokly que antes habían entrado. Parecía ileso, y lo más extraño: ninguno de los robots mostraba intención de lastimarlo. Al contrario, sus rostros metálicos emitían algo parecido a… ¿risa? Sí. Los Bokly reían. Risas mecánicas, torpes pero incontrolables. Uno de ellos se inclinó tanto que una pequeña tuerca salió disparada y cayó justo a mis pies. ¿Keiren los había hecho reír? Lo había logrado. Cuando nuestros ojos se encontraron, pude ver el orgullo brillando en los suyos. Él caminó hacia mi mesa y me extendió la mano.

—Ven conmigo.

La tomé sin pensarlo. Todos estaban demasiado ocupados riendo como para notarnos, Erian me dedicó una mirada triste, casi resignada, pero no había tiempo para despedidas. Keiren prácticamente me arrastró hacia la salida. Corrimos por el pasillo de las cápsulas, pero la alarma de la Colmena ya no era un pitido; era un alarido de guerra que hacía vibrar las paredes.

—¿A dónde vamos? —pregunté sin soltarlo mientras caminábamos rápido. —Ámbar, corre —el susurro de Keiren llegó directo a mis oídos.

—No tengo idea. Solo lejos. Donde no puedan vernos ni escucharnos —señaló la cámara del pasillo.

—¡ALERTA NIVEL 4! ¡SECTORES 1 AL 4 BLOQUEADOS! —anunciaba el sistema con voz robótica.

Las compuertas hidráulicas de seguridad empezaron a bajar frente a nosotros, cerrando el paso hacia la salida. Una, dos... La tercera estaba a punto de sellarse, el metal pesado descendiendo rápido.

—¡No vamos a lograrlo! —grité.

—¡Sí vamos!

Llegamos a la cápsula de transporte y bajamos al primer piso. Todo sucedía tan rápido que mis pensamientos apenas podían seguirle el ritmo. Mi corazón latía tan fuerte que lo sentía retumbar en mis oídos. Apenas cruzamos la salida del edificio, lo vimos: VR15 estaba ahí, firme, como si llevara horas esperándonos. A su lado había un vehículo que no se parecía a nada que hubiera visto dentro de la ciudad colmena. Era grande, con una superficie metalizada que brillaba como si estuviera respirando, como si la luz se moviera sobre él por voluntad propia.

—¡Suban si quieren conservar sus átomos! —ordenó VR15 con esa voz que nunca dejaba espacio para dudar.

Keiren abrió la puerta para mí sin decir una palabra, y yo subí de inmediato. Él me siguió, cerrando la puerta tras nosotros. En cuanto VR15 tomó el control del vehículo, aceleró bruscamente. Las calles pasaban tan rápido a nuestro alrededor que solo podían verse como líneas difusas.

—¡Nos están siguiendo! —grité.

—Van a disparar —advirtió Keiren, pegando la frente al vidrio.

No tenía idea de hacia dónde nos dirigíamos. Instintivamente miré hacia la dirección del laboratorio, pero VR15 lo dejó atrás sin disminuir la velocidad

—No mientras yo tenga el control del sistema de tráfico —respondió VR15. Su brazo metálico se conectó al tablero y tecleó furiosamente.

De repente, los semáforos de la ciudad se volvieron locos, cambiando de gris oscuro a gris claro en todas direcciones. En la intersección detrás de nosotros, dos vehículos, cruzándose en el camino de nuestros perseguidores y creando un muro de metal y chispas.

—¡Sujétense! —gritó VR15.

El vehículo se lanzó hacia una rampa de servicio que nunca había visto. La ciudad colmena quedó fuera de mi vista, tragada por la oscuridad mientras entrábamos en un túnel subterráneo que se cerró con un golpe sordo detrás de nosotros, bloqueando el mundo que conocíamos. Mi respiración se volvió más pesada. No sabía qué nos esperaba, pero la urgencia en la voz de mi mentor era suficiente para comprender que nuestras vidas estaban a punto de cambiar… otra vez.

Un escalofrío me recorrió. —¿A dónde vamos? —pregunté asustada. Noté que aún sostenía la mano de Keiren, y la solté rápidamente.

—A un lugar seguro —respondió VR15 esquivando muros estrechos—. Donde un viejo amigo.

—¿A dónde lleva este túnel? —pregunté, sintiendo que mi voz temblaba.

—No se preocupen. Estaremos bien.

Al llegar al final del túnel, la luz nos cegó por unos segundos. Cuando nuestros ojos se acostumbraron, lo que vimos afuera nos dejó completamente inmóviles. Era naturaleza. Real. Todo era verde y vibrante. Había hierba cubriendo el suelo, moviéndose suavemente con el viento. Pequeñas flores de distintos colores sobresalían entre las hojas, como si hubieran estado esperando a que alguien las viera por fin.

Los árboles eran enormes, mucho más grandes que cualquiera que hubiera visto en imágenes o en los libros antiguos. Sus troncos gruesos parecían tener miles de años y sus ramas formaban una especie de techo que dejaba pasar la luz en pequeños destellos. El aire también era distinto; se sentía limpio, fresco, con olores que no sabía identificar, pero que eran completamente nuevos para mí. Me sorprendió tanto que por un momento no pude decir nada. A mi lado, Keiren también estaba impresionado. Miraba todo con los ojos muy abiertos, como si intentara memorizar cada detalle. Extendió una mano por la ventana, tocando las hojas de un árbol cercano como si no pudiera creer que fueran reales. Todo era tan diferente a la ciudad colmena que parecía otro mundo. Y, de alguna forma, lo era.

—¿Qué es esto? —murmuró Keiren.

—Su planeta —respondió VR15—. Completamente sano, como siempre lo estuvo.

—Esto no puede ser real… —dije sin dejar de mirar—. No hay sol… pero es cálido. Es fresco… ¿cómo…?

—Es real.

Keiren bajó el vidrio y sacó una mano nuevamente. Sus dedos rozaron una rama y luego los retiro bruscamente. —Auch… me lastimé. —Tenía una pequeña herida. Una gota de sangre.

—Tengan cuidado. La naturaleza es hermosa… pero también puede ser peligrosa —dijo VR15, aun conduciendo sin rumbo aparente—. Deben aprender mucho sobre ella.

—Me debes una, Ámbar —dijo Keiren, mirándome de reojo.

—Lo siento… no pensé que todo terminaría así —admití, avergonzada.

—No es problema. Aunque… podrías darme las gracias —dijo con ese tono serio que siempre escondía una burla ligera, solo me miró.

—Gracias —susurré. —Recordé la barra de proteína que había guardado y la saqué del bolsillo. —Ten. La guardé para ti.

Keiren sonrió. Una sonrisa sincera, mucho más cálida que cualquiera antes. —Gracias. Sí que tenía hambre. Le devolví la sonrisa.

VR15 giró bruscamente el volante y quedé más cerca de Keiren, tanto que pude sentir su respiración. Su aroma era dulce, con un toque de melancolía. Por un instante, imaginé que éramos solo él y yo, viajando sin rumbo por un mundo verde.

—El camino es largo. Si quieren, duerman un poco —dijo VR15, mirándonos por el retrovisor.

Keiren y yo no dijimos nada. Me apoyé en su hombro, cerré los ojos… y por primera vez en mucho tiempo, me permití descansar. Sin embargo, el olor fresco que emitía el entorno me mantenía alerta. Cada aroma era tan nuevo, tan puro, que mi nariz reaccionaba de inmediato, como si no supiera qué hacer con tanta información. Me sentí casi como Axel cuando movía el hocico, curioso y confundido ante algo desconocido.

Pobre Axel… ¿qué sería de él? ¿Y de mi familia?

Confiaba en que lo cuidarían bien, pero el pensamiento de que algo pudiera pasarles por mi culpa me apretó el pecho. Sabía que este día llegaría, que tarde o temprano algo iba a estallar… pero jamás pensé que sería precisamente hoy. Hoy, cuando ni siquiera estaba preparada.

Hoy, cuando mis fuerzas interiores estaban divididas entre el miedo, la culpa y la fascinación por lo imposible que había frente a mis ojos. Me sentía más confundida que nunca. Perdida en un camino que no sabía si había elegido o si simplemente me había arrastrado a la fuerza. Pero, al menos, no estaba sola.

Tenía a mi mentor, y eso me reconfortaba. VR15 siempre había estado ahí, guiándome, protegiéndome incluso cuando yo no lo entendía. Y tenía a Keiren. Keiren, que se había interpuesto por mí sin pensarlo, que había recibido un golpe que iba dirigido a mi rostro y que, aun así, había encontrado fuerzas para usar un poder que podría haberlo condenado.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play