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La Luna Diferente A Ellos

La Luna Diferente A Ellos

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Claudia preciado

“El misterio de las dos hermanas y los gemelos comienza cuando una oscuridad ancestral marca a una de ellas, mientras los hermanos descubren que su destino está ligado a dos lunas muy distintas que podrían salvar… o destruir… el bosque.” 🌒✨

NovelToon tiene autorización de Claudia preciado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bajo la misma luna

La ciudad parecía tranquila esa noche, pero había algo distinto en el aire.

Durante el día todo había sido normal.

Alison y Alisa caminaron con su padre por avenidas llenas de gente, entraron en tiendas pequeñas, comieron en un restaurante iluminado por faroles dorados.

Rieron. Se sintieron ligeras. Casi olvidaron la marca, el bosque y los susurros que alguna vez las persiguieron.

Pero cuando cayó la noche, la luna apareció más grande de lo habitual.

No era roja, pero sí intensa. Plateada.

Demasiado brillante.

Alison fue la primera en sentirlo.

Estaba de pie frente a la ventana del hotel cuando la marca en su piel comenzó a latir con un pulso suave y constante. No era doloroso, pero tampoco era normal. Era como si algo respondiera al llamado silencioso de la luna.

—Alisa… —susurró.

Su hermana se levantó de la cama y la miró preocupada.

—¿La marca?

Alison asintió.

Alisa dio un paso hacia ella… y entonces sintió algo también. No en forma de oscuridad, sino de calor. Una luz tenue comenzó a vibrar en su interior, como si quisiera salir, como si reconociera esa misma luna.

Por un instante, la habitación se sintió cargada.

La sombra de Alison en la pared pareció alargarse más de lo normal. Y al mismo tiempo, un destello leve, casi imperceptible, iluminó las manos de Alisa.

No estaban luchando.

Estaban respondiendo.

En el sur, muy lejos de allí, Jael despertó sobresaltado. La luna iluminaba el terreno montañoso donde él y Dael se habían instalado para investigar.

Su respiración era pesada.

—Otra vez… —murmuró.

Había soñado con ella.

No vio su rostro. Nunca lo veía. Solo su silueta de espaldas bajo una luna brillante.

Esta vez no había bosque. Había edificios lejanos. Luces. Altura.

Dael también se incorporó.

—La sentí —dijo.

Ambos salieron al exterior. La transformación no llegó, pero sus sentidos estaban más agudos de lo normal. El aire vibraba con una energía que no provenía del sur.

Jael cerró los ojos.

No era allí.

Lo entendió en ese instante.

El sueño no había sido una señal del lugar… sino del cielo bajo el que estaban conectados.

—Nos equivocamos —dijo con firmeza.

Dael lo miró en silencio.

—La energía no viene del sur. Viene de… una ciudad.

El error cayó sobre ellos como una verdad pesada.

Mientras tanto, en la habitación del hotel, Alison retrocedió un paso cuando su sombra pareció moverse antes que ella.

—¿La viste? —preguntó en voz baja.

Alisa asintió.

Su luz no explotó ni se descontroló. Al contrario. Se expandió apenas lo suficiente como para suavizar la oscuridad que intentaba crecer.

La sombra volvió a su lugar.

La marca dejó de latir con tanta intensidad.

Pero el mensaje fue claro: la luna estaba despertando algo en ambas.

El padre entró en la habitación al escuchar el silencio extraño.

—¿Qué pasa?

Alison dudó. No quería arruinar la paz que él intentaba construir.

—Nada… —respondió, pero su voz no fue convincente.

Él observó la luna desde la ventana. Había algo inquietante en su brillo.

—Cierren las cortinas —dijo con suavidad—. Solo por esta noche.

En el sur, Jael y Dael comenzaron a recoger sus cosas.

—Si nos quedamos aquí, perderemos tiempo —dijo Dael.

Jael miró la luna una última vez.

—Ella está bajo esta misma luz.

No sabían su nombre. No sabían su rostro. Pero la conexión era más fuerte que nunca.

Regresarían al norte.

Regresarían a la ciudad.

En la habitación oscura, Alison se sentó junto a Alisa en la cama. Sus manos se entrelazaron.

—No quiero que esto nos separe —susurró Alisa.

—No lo hará —respondió Alison.

Por primera vez, comprendieron algo importante: la oscuridad y la luz no estaban destinadas a destruirse entre sí.

Había momentos, como ese, en que se equilibraban.

Pero ese equilibrio era frágil.

Alison cerró los ojos y, por un instante, vio algo que no era un sueño común.

Vio una figura masculina de pie bajo la luna. No veía su rostro. Solo ojos brillantes, plateados, observando desde la distancia. No había amenaza inmediata. Solo búsqueda.

Despertó con el corazón acelerado.

—Alisa… creo que alguien también nos está buscando.

Muy lejos, Jael abrió los ojos al mismo tiempo, como si hubiera escuchado su pensamiento.

La luna descendía lentamente en el cielo.

La ciudad seguía tranquila, ajena a lo que comenzaba a alinearse.

El padre permaneció despierto más tiempo esa noche. Miraba a sus hijas dormir con una mezcla de orgullo y temor. Sabía que la calma no duraría para siempre.

Pero también sabía algo más.

Había visto cómo la luz de Alisa contenía la sombra de Alison.

Había visto cómo ninguna destruía a la otra.

Quizá el destino no era una guerra.

Quizá era un encuentro.

En el sur, los gemelos emprendieron el viaje de regreso sin decir mucho más. No hablaban de miedo. No hablaban de dudas.

Solo de certeza.

La energía que sentían no era oscura del todo.

Ni luminosa.

Era ambas cosas.

Y los llamaba.

Cuando el amanecer comenzó a teñir el cielo, Alison volvió a mirar su marca.

Estaba tranquila otra vez.

Pero en el fondo, muy en el fondo, sabía que algo había cambiado.

La luna no solo había despertado sus poderes.

Había alineado caminos.

La ciudad ya no era solo un refugio.

Era el punto donde todo empezaría a cruzarse.

Y esta vez, ninguno estaba soñando.

1
ma.guadalupe galeana nuñezx
excelente novela felicitaciónes a laautora
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