Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Las estupideces existen
Paul levantó la mano cuando escuchó a Derek que tenía que hablar con Allison del empleo, y para su buena suerte, tenía un puesto vacante en la empresa naviera, su secretaria tenía tres meses de vacaciones por parto y pos parto, y de verdad necesitaba a alguien que fuera eficiente.
— ¡Yo voy contigo! — Le anunció sin pedirle opinión. — Además…¿Cómo vas a llegar y decirle que tienes empleo para ella? — Se supone que tendrá que ir a recursos primero.
— Por eso debo ir contigo. — va hacer más creíble. Adjudico su palabrerío.
—Desde que te comenté, te dije que tú harías cargo de la propuesta, no sé a qué viene tu alegato ahora. — Le dijo negando al saber el motivo.
LOCAL- CENTRÓ COMERCIAL
Las tres mujeres habían terminado de pintar, lo que Karen había propuesto, ahora encantadas con su obra sonreían admirándola.
Pero unas palmas aplaudiéndolas, hicieron que las tres mujeres se sobresaltaran.
— ¡Diego! — Hola bebé, no me avisaste que viajarías. — Te busqué por todos lados, pero adivina que? — Se le acercó asfixiante.
— ¡Deja a mi hija degenerado! — Karen lo amenazó con un rodillo, apoyada por Samantha con el palo de una escoba.
— Una carcajada hizo eco, en las cuatro paredes del establecimiento, que aún estaba vacío.
— ¿Piensan asustarme, con una escoba y un rodillo de plástico? — Se volvió a echar a reír. Pero se quedó inmóvil al sentir el frío cañón de una arma en su nuca.
— ¿Te parece bien esta? — Le dijo el mafioso apuntándole directamente en la cabeza.
Derek le pegó su magnum 44. Directamente en la cabeza, acto que hizo al traficante se quedará mudo, miró hacia dónde estaban los dos sujetos que lo acompañaban uno estaba tirado en el suelo y el otro lo tenía encañonado Paul.
El mafioso sonrió, era un pobre diablo el sujeto. Diego miraba al gigante hombre sin poder pronunciar palabras.
—No te vuelvas a travesear en mi camino o en de ella. — No te voy a matar hoy. Agradécelo a Allison. — Por ella no te vuelvo los cesos, a mi no me tiembla la mano para matarte.
—Pero si te vuelvo a ver cerca de ella con tus amenazas, será tu final. — Le dijo dándole un puñetazo en el estómago que lo hizo sacar el aire.
Allison-Derek
Diego salió sin mirar a nadie. Se sentía humillado. No sabía quién era el, y aúnque lo había amenazado, no sabía quién era Diego Cornell se dijo jurando cobrarle la humillación.
Paul-Samantha
Las mujeres quedaron atónitas, no esperaban que el hombre apareciera como caído del cielo.
Samantha se acercó a Paul extendiendo su mano.
— ¡Mucho gusto! — Le estrechó la mano. Le agradecemos su intervención. Le dijo mirando hacia su amiga.
Mientras que Paul se había quedado sin batería delante de la hermosa rubia.
— ¡Es un placer Samantha! — Me alegra haber llegado a tiempo.
— ¡Creo que estamos a mano! — Exclamó Allison hacia Derek con una sonrisa, que tenía al mafioso extasiado. Desde que la conocía no se había sonreído así con el, y le pareció la sonrisa más bella que había visto.
—Bueno la verdad pasamos a ofrecerte un empleo. — Le dijo mirando hacia Allison. Necesitamos una secretaria en una de las empresas. Y pensamos en ti. — Le expuso, esperando que no pusiera ninguna excusa.
Alisson se quedó en silencio mientras pensaba mirando a su madre y después a su amiga quien levantó los hombros expresando que no sabía nada.
Bueno parece bien. — Justamente estaba hablando con mi madre que tenía que buscar otro empleo, ya que el anterior creo que me dieron de baja. — Le dijo con una sonrisa qué desvió al sentir los ojos clavados del mafioso.
— Pero tengo una pregunta. Les dijo mirando a ambos. — Díganme que no dejaron sin empleo a alguien por dármelo a mí.
Derek sonrió negando, el no tenía porque hacer tal cosa, tenía tanto dinero que le pagaría sin tener que emplearla.
— ¡No es como piensas Allison! — Si tenemos un vacante por tres meses, o los que le tome a la señora Gladis. — En un mes creo dará a luz, y obtuvo una licencia por maternidad aplicable a la ley, — nosotros cumplimos conforme dictan las leyes incluso les damos un par de semanas más con sueldo si así lo desean.
Allison sonrió apenada.
— ¡Siendo así acepto! — Dime qué prosigue. Agregó entusiasmada.
— ¡Mañana pasaré por ti después de las ocho! Irás primeramente a recursos humanos. Expresó Derek, haciendo que Karen sonriera en secreto.
MIENTRAS TANTO:
Diego llegaba a su departamento todavía con la sensación del golpe en su estómago. Amanda al verlo arrugó su entrecejo.
— Que te pasó? — Preguntó extrañanda viéndolo sujetándose el estómago.
— ¿Que no vez lo obvio? — Contestó de mal humor, me golpearon. Dijo dejándose caer en el sofá.
—Allison al parecer contrató alguien para protegerse. — ¡Es un maldito dinosaurio! Exclamó haciendo que la mujer sonriera por lo bajo.
— ¡El imbesil me prohibió que me le acercara! No sabe con quién se metió ese cabrón. Sentenció…tomando su teléfono haciendo una llamada.
— Necesito hombres capaces, me la debes, exigió a un tipo del otro lado de la línea.
— ¿Cuántos ocupas? — Le preguntó….sobándose el puente de la nariz, — Mándame 15 creo que serán suficiente, quiero darle una pequeña lección, a dos tíos que se atrevieron amenazarme!
— ¡Está bien…! — Bajó tu responsabilidad corre. Respondió el narcotraficante Elías.
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