Inevitablemente había vuelto a caer en sus brazos, pero esta vez la historia era diferente, esta vez había NO negociables, habían límites y suficiente madurez.
Inevitable es lo que él y yo sentimos, ya se salió de control, ya no podemos controlarlo. Juntos somos dinamita, juntos hacemos una explosión de amor y lujuria.
Inevitable somos él y yo.
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23: No pienso perderte.
Después de ducharme, desayuno junto a Monserrat, Danna y mi hijo, al parecer mi amiga y secretaria también tenía curiosidad de saber qué sucedió anoche en la cena que tuve con Amyr.
Chismosas las dos.
Kalen llegó dos horas después, se sentó a mi lado aún con su rostro de pocos amigos y comenzó a jugar con Faruk, las chicas y yo decidimos dejar el tema del arquitecto para después, porque realmente el progenitor de mi hijo no tiene que saber lo bien que la pase con Amyr.
Hoy es un buen día para ir a visitar mis tiendas, muy poco las visito ya que tengo unos buenos trabajadores y nunca me han creado un problema, las ganancias son buenas y obviamente las ventas van en crecimiento.
Kalen se encarga de duchar, vestir y peinar a su hijo, mientras yo me arreglo, opto por un pantalón de jeans, una blusa cuello tortuga beige, un abrigo del mismo color, tenis blancos y una cartera pequeña de color marrón.
Hago de mi cabello un chonguito despeinado y un maquillaje ligero, acordé a la ocasión, me gusta la sencillez y desde que tuve a Faruk la practicidad para mí es fundamental, con un bebé era un poco complicado tener más tiempo del debido para arreglarme, me arreglaba lo justo y necesario que mi tiempo me permitía.
—¿Los llevo?— pregunta.
—Si, no tengo problema— respondo restándole importancia.
Coloco la silla de seguridad de mi auto en el auto de Kalen y acomodo a mi hijo colocándolo seguro.
—Tú haces ver todo fácil— dice cuando salgo del auto.
—Eso se llama práctica—aclaro.
Ríe y abre la puerta del copiloto para que suba, lo hago y él sube, emprendemos camino y no hace falta que le explique donde están mis tiendas, porque condenado me investigo bien.
Llegamos a la primera tienda y saludo al personal, hago un pequeño recorrido, inspecciono la ropa que está en exhibición y luego paso con la encargada del lugar, mensualmente hago esto, pido un detallado de las ventas, de los ingresos y de las compras que se hacen, la chica es honesta, pero primero tuve muchas chicas que no fueron leales y menos honestas.
Pero por suerte, la vida me coloco a este ser maravilloso que trabaja en mi negocio como si fuese de ella, las ventas cada día mejores, tengo excelentes reseñas de los clientes por la buena atención y la calidad de la ropa que aquí se vende.
Todas hemos sido beneficiadas.
—Señora, que bueno que vino— dice con alegría— Faruk está muy grande— sonríe al verlo jugar con otra de las chicas que trabaja aquí.
—Está creciendo muy rápido— asiento—Meredith encantada con el trabajo que están haciendo— digo con firmeza—Mi tienda está en buenas manos y sabes que serán recompensadas por ello— le digo.
—No tiene que hacerlo Señora, este es nuestro trabajo y lo hacemos con mucho esfuerzo y cariño— dice apenada.
—Nada de eso— niego—Les otorgaré una bonificación— digo—Y sin peros— aclaro.
No dice nada más y salimos de la pequeña oficina, trago grueso al ver a Amyr hablar con Kalen en medio de la acera, ¡padre santo!.
El rostro de Kalen no es para nada amigable y el de Amyr, bueno él está ahí, mirando a Kalen como si nada.
—¿Qué le pasa a papá?— pregunta mi hijo observando la misma escena que yo.
—No sé cariño— respondo.
Kalen entra nuevamente a la tienda, me mira y cierra los ojos, creo que lo hace para calmarse, vuelve a mirarme y se acerca a mí.
—Ni creas que voy a perderte nuevamente por ese estúpido arquitecto— me susurra cerca de mi rostro.
—Ya veremos— desafío.