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La Rosa Y El Dragón Negro

La Rosa Y El Dragón Negro

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer despreciada / Mujer poderosa
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Belleza fría y fuerza divina se entrelazan en una alianza que decidirá el equilibrio entre reinos que nunca dejaron de vigilarse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: “Sombras que escuchan”

El atardecer tiñó el reino de tonos dorados cuando Rafael y Victoria regresaron a la tienda de Lyra.

El mercado seguía activo, pero algo había cambiado.

Rafael lo sintió primero.

Una mirada demasiado fija.

Un silencio que se prolongaba más de lo normal cuando pasaban.

—Nos siguen —murmuró sin mover los labios.

Victoria no giró la cabeza.

—¿Cuántos?

—Dos… no. Tres. Paso ligero. Entrenados.

Ella apretó apenas su brazo, como si solo fuera un gesto cariñoso.

—No corras.

—No lo haré.

Doblaron en una calle más estrecha.

Las sombras eran más profundas ahí.

Un ruido metálico suave.

Paso acelerado.

Un silbido en el aire.

Rafael reaccionó al instante.

Giró el cuerpo y sujetó a Victoria por la cintura, apartándola justo cuando una daga pasó rozando donde había estado su cabeza.

La hoja se clavó en la pared.

Tres figuras encapuchadas salieron de las sombras.

—Objetivo confirmado —dijo uno.

Victoria entrecerró los ojos.

—Así que ya nos encontraron.

Rafael dio un paso al frente, colocándose ligeramente delante de ella.

—No uses magia llamativa —susurró—. Aún no sabemos cuántos más hay.

Los atacantes se movieron al mismo tiempo.

Rafael esquivó el primero con precisión, desviando su brazo sin desenvainar la espada. Golpeó con el codo el pecho del hombre y lo lanzó contra la pared.

El segundo intentó flanquearlo.

Victoria extendió la mano con discreción.

Un hilo casi invisible de energía salió de sus dedos y se enredó en los pies del atacante. No era magia ofensiva. Solo un tropiezo.

El hombre cayó.

El tercero fue más rápido.

Su espada descendió directa hacia Victoria.

El anillo en el dedo de Rafael ardió con fuerza.

Sin pensarlo, se movió.

Desenvainó la espada por primera vez desde que llegaron al reino.

El choque metálico resonó en el callejón.

El atacante retrocedió, sorprendido.

—Así que no eres un simple comerciante.

Rafael sostuvo la espada con calma absoluta.

—Nunca dije que lo fuera.

El hombre intentó retroceder… pero Rafael ya estaba frente a él.

Un movimiento limpio. Preciso.

La espada se detuvo a un centímetro de su cuello.

—¿Quién los envió?

Silencio.

El atacante sonrió con desprecio.

—Ya están muertos. No importa dónde huyan.

Antes de que Rafael pudiera reaccionar, el hombre rompió una pequeña cápsula entre sus dientes.

Cayó inconsciente al instante.

Victoria frunció el ceño.

—Veneno.

Rafael observó a los otros dos. Uno huía tambaleándose. El otro apenas podía levantarse.

No los persiguió.

Envainó la espada lentamente.

El anillo dejó de arder.

Victoria lo miró.

—Te moviste sin dudar.

—El anillo avisó.

—No hablo del anillo.

Silencio.

Rafael desvió la mirada.

—Vámonos. Esto significa que no tenemos tanto tiempo como creíamos.

Regresaron a la tienda de Lyra.

Ella abrió la puerta antes de que tocaran.

—Escuché el metal —dijo con expresión seria—. Sabía que algo pasaría.

Rafael entró primero.

—Nos encontraron.

—Entonces el noble del que hablaron en el gremio ya está moviendo piezas —murmuró Lyra.

Victoria cerró la puerta detrás de ellos.

—No fue un ataque para capturar.

—Fue para confirmar —respondió Rafael—. Querían asegurarse de que estamos aquí.

Lyra los miró a ambos.

—Entonces ya no pueden quedarse mucho tiempo en este reino.

Victoria apretó el puño.

—Ni siquiera nos dieron oportunidad de respirar.

Rafael se acercó un poco más a ella.

—Respiraremos después. Cuando tengamos ventaja.

Victoria lo miró fijamente.

—Si siguen enviando asesinos…

—Entonces dejaremos de huir.

El silencio en la habitación se volvió denso.

Lyra comprendió antes que Victoria.

—Rafael… no estarás pensando en—

—Si nos persiguen —interrumpió él con voz firme—, les daremos algo que temer.

Victoria sintió un escalofrío.

No era rabia lo que había en sus ojos.

Era decisión.

—No quiero más sangre innecesaria —dijo ella.

Rafael la miró con suavidad inesperada.

—Entonces encontraremos al verdadero culpable antes de que esto escale.

Victoria bajó la mirada hacia su anillo.

El metal reflejaba la luz azul de la tienda.

—Ya no es solo limpiar mi nombre —susurró—. Es sobrevivir.

Rafael asintió.

—Y ganar.

Afuera, el reino seguía con su vida cotidiana.

Pero en algún lugar, alguien ya sabía que la princesa no estaba sola.

Y esta vez…

Tampoco estaba indefensa.

Capítulo 13 – Parte 2

“La decisión”

La noche cayó pesada sobre la ciudad.

Dentro de la tienda, Lyra había sellado puertas y ventanas con discretos círculos mágicos. El aire estaba cargado de tensión.

Victoria permanecía de pie junto a la mesa central, observando el mapa extendido frente a ellos.

—No fue un ataque al azar —dijo finalmente—. Sabían exactamente dónde interceptarnos.

Rafael apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Eso significa que alguien informó nuestra presencia.

Lyra negó con la cabeza.

—Mis protecciones no fallaron. Nadie nos espió aquí dentro.

Victoria levantó la vista.

—Entonces nos vieron en el gremio.

Rafael asintió.

—O alguien ya nos estaba siguiendo desde antes.

Silencio.

El peso de la verdad se instaló entre los tres.

Victoria respiró hondo.

—No podemos seguir reaccionando. Tenemos que adelantarnos.

Rafael la observó con atención.

—¿Qué propones?

Ella deslizó el dedo por el mapa hasta la frontera oriental.

—Si el intermediario vino de aquí… entonces el dinero y las órdenes vienen de ese reino.

Lyra frunció el ceño.

—Cruzar esa frontera ahora es arriesgado.

—Quedarnos aquí también lo es —respondió Victoria con firmeza.

Rafael sostuvo su mirada unos segundos.

El anillo en su dedo brilló apenas, como si respondiera a la determinación que ambos compartían.

—Entonces no iremos como fugitivos —dijo él finalmente—. Iremos como algo más.

Victoria inclinó la cabeza.

—¿Qué tienes en mente?

—Si están moviendo mercenarios, necesitan fuerza. Si necesitan fuerza… necesitan aliados.

Lyra entendió antes que Victoria.

—Quieres infiltrarte.

Rafael asintió.

—No como víctimas. Como recurso útil.

Victoria lo miró en silencio.

—¿Y yo?

—Tú no estarás en la línea frontal.

Ella dio un paso hacia él.

—No soy frágil.

—No dije eso.

—Entonces no me apartes.

La tensión subió un nivel más.

Rafael bajó ligeramente la voz.

—Si algo te pasa…

El anillo ardió de nuevo, débil pero constante.

Victoria notó el gesto. Se acercó un poco más.

—No puedes protegerme de todo.

—No lo intentaré.

—Entonces caminamos juntos.

Rafael sostuvo su mirada.

Y esta vez no hubo discusión.

—Juntos —repitió.

Lyra suspiró, cruzándose de brazos.

—Bien. Si van a hacer algo tan imprudente, al menos háganlo con ventaja. Tengo un artefacto más.

Abrió un cajón oculto bajo la mesa y sacó una pequeña esfera oscura.

—Esto absorberá una explosión mágica moderada. Solo una vez.

Victoria la tomó.

—¿Precio?

Lyra sonrió ligeramente.

—Vuelvan vivos.

Rafael inclinó la cabeza en señal de respeto.

—Lo haremos.

Victoria ajustó su capa nueva. Ya no parecía una princesa caída. Tampoco una comerciante común.

Parecía alguien que había tomado una decisión.

—Partimos al amanecer —dijo.

Rafael asintió.

Cuando Lyra se retiró para preparar provisiones, el silencio quedó entre ellos.

Victoria habló primero.

—Hoy casi muero.

—No iba a permitirlo.

—Lo sé.

Se miraron.

Sin máscaras. Sin actuación.

—Esto dejó de ser un contrato hace tiempo, ¿verdad? —preguntó ella en voz baja.

Rafael no respondió de inmediato.

Pero su silencio ya no era evasión.

Era aceptación.

—Sí.

Victoria dejó escapar una pequeña exhalación, casi una risa.

—Entonces será mejor que sobrevivas, Rael.

Él dio un paso más cerca.

—Lo haré.

—Porque si mueres…

—No moriré.

El tono fue firme. Seguro.

Victoria sostuvo su mirada unos segundos más, luego se giró hacia la ventana.

Afuera, la luna iluminaba la ciudad que pronto dejarían atrás.

En algún lugar más allá de la frontera…

El verdadero enemigo movía piezas creyendo que había acorralado a su presa.

Pero lo que no sabía…

Era que la presa había decidido convertirse en cazadora.

Y esta vez,

no huirían.

Continuará…

1
btcclic cuenta3
Escritor... Historian, decisión, es que todos toman por su propio bienestar, mental izándose pensando en si mismo... /Scare/
Alberto Perez
Excelente, Pero Falto El Descenlace, Q Paso Con Rafael,Quedo Con La Princesa Y El Homicida,Recibio Su Castigo??
Alberto Perez
Excelente Relato, Pero Falto El Descenlace Final,Q Paso Con Rafael?
Juan Colmenares
está novela esta muy bonita y se puso muy interesante espero que no se termine aquí 😃😃😃😃
Nikol Espinosa
me encanta 🤗
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