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Proteger Al Hijo Del Villano

Proteger Al Hijo Del Villano

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Padre soltero / Edad media
Popularitas:38.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Cande, ceo de una gran empresa, muere y reencarna en Fiorella. Volviéndose la niñera del hijo del villano. El frívolo Giovanni. Tiene que proteger al niño para que no muera de una traición por parte de la corona. De lo contrario, ella es quien morirá. ¿lo malo a parte de que su vida depende de un niño? Es que nunca tuvo uno o cuido tan siquiera. Por eso, el joven amo le resulta tan estresante.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2: Despertar como una empleada.

Cande abrió los ojos con la sensación incómoda de haber dormido demasiado poco, como cada mañana de su antigua vida, y durante unos segundos creyó que seguía en el hospital, que en cualquier momento escucharía el pitido constante de una máquina o pasos rápidos de enfermeras entrando y saliendo, incluso intentó mover la mano buscando el tubo del suero por costumbre, pero no encontró nada, solo una sábana áspera y fría que no reconoció al tacto.

Parpadeó varias veces, esperando que la vista se aclarara, y entonces notó que el techo no era blanco ni liso, era alto, de madera oscura, con vigas gruesas y manchas antiguas, como si tuviera años sin mantenimiento, y el aire no olía a desinfectante sino a polvo, a tela guardada, a algo viejo. Giró la cabeza con lentitud y vio cortinas pesadas cubriendo una ventana enorme, muebles tallados a mano, una mesa pequeña con una jarra de barro, nada que se pareciera a un hospital o a su apartamento.

Se quedó quieta, tratando de ordenar ideas.

Esto no tiene sentido, pensó, todavía medio aturdida.

Intentó incorporarse apoyándose en los codos, pero el colchón era duro y el cuerpo no respondió como esperaba. La sensación fue inmediata, extraña, como si alguien hubiera cambiado su peso y su equilibrio. Miró sus manos y se quedó observándolas más de lo normal.

No eran sus manos. Las movió frente a su rostro, girándolas, flexionando los dedos con torpeza.

—¿Qué…? —murmuró.

La voz que salió no le pertenecía. Era más suave, más joven, con un tono distinto. Se quedó en silencio después de escucharse, con el corazón acelerándose de golpe.

Se llevó una mano al cabello y notó que era largo, mucho más de lo que lo había usado en años. Lo tomó entre los dedos, confundida. Color rosado.

—No, esto no puede ser —susurró, probando otra vez esa voz ajena.

Pensó que estaba soñando. Luego que quizá seguía inconsciente en el hospital y todo era una alucinación. Cerró los ojos con fuerza, contó hasta cinco, respiró hondo y volvió a abrirlos.

La habitación seguía ahí.

Nada cambió.

Se sentó al borde de la cama con cuidado. Las piernas también se sentían diferentes, más ligeras. Bajó los pies al suelo frío y se puso de pie. Le dio un pequeño mareo. Caminó dos pasos y casi pierde el equilibrio.

—Tranquila… —se dijo—. Piensa, Cande, piensa.

Y entonces el nombre le golpeó la cabeza. De pronto empezaron a aparecer imágenes que no recordaba haber vivido. Un pasillo largo, escaleras de piedra, uniformes de sirvientes, manos lavando ropa en agua helada, una cocina grande llena de humo, órdenes dichas con tono autoritario.

Se llevó la mano a la sien.

—¿Qué es esto…?

Más recuerdos se mezclaron, empujándose unos a otros. Fiorella. Sirvienta del castillo.

Retrocedió hasta chocar con la cama y se dejó caer sentada. Su respiración se volvió irregular. No eran pensamientos inventados. Se sentían reales, con peso, con emociones que no eran suyas pero dolían igual.

Recordaba limpiar pisos hasta que las manos sangraran.

Recordaba dormir en una habitación compartida con otras chicas.

Recordaba tener miedo constante de cometer un error.

—No… —murmuró, negando con la cabeza—. Yo trabajaba en una empresa, yo era…

La frase se quedó incompleta.

La imagen del estacionamiento volvió con claridad. El golpe. El suelo. El aire que no entraba.

Su pecho se apretó.

—Morí —dijo en voz baja, casi con sorpresa.

No lo gritó. No lloró. Solo lo dijo como quien acepta un dato. Se quedó mirando sus manos otra vez.

Y ahora estoy viva.

La idea no trajo alivio. Antes de que pudiera procesarlo mejor, alguien golpeó la puerta con fuerza.

—¡Fiorella! ¿Sigues dormida? —gritó una voz femenina desde afuera—. ¡Levántate ahora mismo!

Cande se sobresaltó. Tardó un segundo en entender que le estaban hablando a ella.

—Yo… —respondió por reflejo, pero se corrigió—. Ya voy.

La voz sonó natural diciendo ese nombre. Eso la inquietó más que cualquier otra cosa.

Se miró rápido en un pequeño espejo apoyado en la pared. La chica que la devolvió la mirada era joven, quizá de dieciocho o diecinueve años, rostro fino, cabello largo y rosado recogido a medias.

—Así que tú eres Fiorella —murmuró, estudiando su reflejo—. Y yo estoy aquí dentro.

Sintió un nudo en el estómago, pero no había tiempo para crisis.

Volvieron a golpear la puerta.

—¡Muévete! La supervisora está furiosa.

—Ya salgo —contestó, más firme.

Se cambió con la ropa que encontró doblada sobre una silla, un vestido sencillo y un delantal. La tela era áspera, nada cómoda. Mientras se vestía, los recuerdos de Fiorella le indicaban qué hacer, cómo atarse el cordón, dónde guardar el pañuelo. Su cuerpo se movía casi solo.

Eso le dio escalofríos.

Salió al pasillo y el ruido la envolvió de inmediato. Pasos, cubetas arrastrándose, gente corriendo de un lado a otro. Era un edificio enorme, de piedra, nada comparado a su antigua vida moderna.

Una mujer mayor se acercó con expresión molesta.

—¿Dónde estabas? —le espetó—. Te he llamado tres veces.

—Me sentía mareada —respondió Cande con cautela.

La mujer chasqueó la lengua.

—Pues se te va a pasar rápido porque te asignaron una tarea nueva.

—¿Nueva?

—Sí, y agradece que no te despidieron. Desde hoy te encargas del niño.

Cande frunció el ceño.

—¿Qué niño?

La mujer la miró como si estuviera loca.

—¿El hijo del señor Giovanni cuál más? ¿O crees que hay muchos niños en este castillo?

Aunque apenas llevaba minutos despierta, los recuerdos de Fiorella reaccionaron con miedo inmediato. Los sirvientes bajaban la voz al mencionarlo. Nadie quería cruzárselo en los pasillos.

—Yo… no tengo experiencia con niños —dijo Cande, más honesta de lo que pretendía.

—Nadie la tiene, por eso nadie quiere el puesto —respondió la mujer con sequedad—. Pero alguien tiene que hacerlo, y te tocó a ti. Así que deja de quejarte.

—¿Por qué yo?

—Porque no tienes familia, porque no estorbas a nadie y porque si algo sale mal, es más fácil reemplazarte. ¿Te parece suficiente explicación?

Cande se quedó callada. En su antigua vida habría pensado igual.

La mujer continuó. Pero le susurró cerca.

—Escucha bien, ese niño está en problemas. Hay rumores de traición, de la corona, de gente que quiere verlo muerto. Si le pasa algo bajo tu cuidado, no van a investigar, te van a culpar a ti y punto. Así que más te vale mantenerlo vivo.

Cande sintió un escalofrío.

—¿Muerto…?

—No hagas preguntas. Solo cumple tu trabajo.

Le pusieron un pequeño manojo de llaves en la mano.

—Su habitación está en el ala norte. Ve ahora mismo.

La mujer se alejó sin esperar respuesta.

Cande miró las llaves, luego el pasillo largo frente a ella.

En su otra vida dirigía una empresa entera. Ahora era una sirvienta a la que podían descartar sin consecuencias.

Y encima debía cuidar a un niño desconocido cuya vida, según todos, pendía de un hilo.

Soltó una risa corta, cansada.

—Ni siquiera muerta me dejan descansar —murmuró.

Apretó las llaves entre los dedos y empezó a caminar.

No sabía quién era ese niño. No sabía cómo funcionaba ese mundo. No sabía cómo había terminado ahí.

Pero algo tenía claro. Si ese crío moría, ella también.

Y por mucho que estuviera agotada de todo, todavía no tenía ganas de volver a morir.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.

1
Mónica Aulet
Esperaba que el emperador la atrapará a la vuelta de la esquina, nunca me imaginé que Giovanni fuera a buscarla después de que Massimo le dijera que esperara
Hanna
Que triste vida tenía.... sin familia, sin amigos, sin alimentarse siquiera 🥺🥺
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por Dios no tenía vida la pobre. Excelente inicio
Katy J
autora necesitamos más capitulos, se quedó en la mejor parte ☺️☺️
Ivon Caraballo
buenísima...tan bello Giovanny fue por Fiorella
Elisa Patico
aaaaaaa que emoción
Marlucha💋
Totalmente de acuerdo contigo Giovanny
Elisa Patico
raios, otra vez al inicio 🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
oooh oooh Fio esta feo el panorama
Iliana Curiel
dios mío casa vez más emocionante, me encantó este capítulo del beso por fin 🥰🥰🥰🥰🥰❤️❤️❤️❤️
Laura Ojeda
hayyyy que emoción.... que misterio tan malo el emperador 🤭🤭🤭 mucha intriga está historia pero por lo menos están juntos
Elizabeth Yepez
está Fiorella es muy testaruda, tenía que haberse ido con Giovanni
Elizabeth Yepez
está Fiorella es muy testaruda, tenía que haberse ido con Giovanni
lirio
el chisme andante en persona Giova😅
lirio
touche👉🏻
Ana Rojas
OPD, que emoción... quiero más capítulos... esto es intenso.... gracias autora...
Nena
Al fin carajo🥰 ya era hora que estos dos se pusieran las pilas
Maria Liendo
excelente novela cada vez que espero más los capítulos su narrativa me es adictiva
Maria Liendo
esto cada vez se pone mejor y a la expectativa de saber que pasará más adelante con esta Guerra
🇲🇽Lety 💞🌛🌹: yo solo diré que me gustan ms los pelinegros
total 2 replies
Ivon Caraballo
ahora sí debe tratar de escapar ya que está bajo la mira de un loco con corona
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