Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Favor
El mundo volvió lentamente.
Pesado.
Difuso.
Como si despertara desde lo más profundo de un sueño que no terminaba de soltarla.
Eloise abrió los ojos con dificultad.
El techo no era el de su habitación.
No era el de la mansión Knapp.
Parpadeó.
Una vez.
Dos.
Su cuerpo se sentía… agotado.
Como si cada parte de ella pesara el doble.
—…¿dónde…?
Giró levemente la cabeza.
Y entonces lo vio.
El conde Archer.
De pie, a unos pasos, revisando documentos como si nada extraordinario hubiera ocurrido. Su postura era recta, su expresión concentrada… completamente en control.
Como siempre.
El recuerdo volvió de golpe.
El té.
La conversación.
Lo que había dicho.
Y luego… nada.
Se incorporó un poco en el sofá, aún débil.
—¿Qué… pasó?
Su voz era baja, confusa.
Archer no levantó la mirada de inmediato.
Terminó de leer una línea, dejó el documento sobre la mesa…
Y entonces habló.
—Te desmayaste.
Simple.
Directo.
Sin adornos.
Eloise frunció ligeramente el ceño, tratando de ordenar sus pensamientos.
[wow se ve super preocupado jajaja]
—…ah…
Tenía sentido.
Su cuerpo aún no estaba fuerte.
Y todo lo que había pasado…
Sí.
Era lógico.
El conde la observó de reojo.
En silencio.
Su mente ya estaba considerando opciones.
[Podría usar otra dosis… con un poco mas de pocion de la verdad, me dira con detalles lo que sabe sobre esos bandidos]
Porque la poción de la verdad había funcionado.
Demasiado bien.
Había obtenido información valiosa.
Pero…
Recordó las palabras del mago.
“Está muy débil.”
Su mirada bajó apenas hacia ella.
Pálida.
Cansada.
Inestable.
[su cuerpo es demasiado frágil para soportar mas pocion hoy.. chiquilla debil]
Chasqueó suavemente la lengua, casi imperceptible.
No valía el riesgo.
Aún no.
—…¿qué hora es…? —preguntó Eloise de pronto.
Archer miró hacia la ventana.
La luz había cambiado.
Más tenue.
Más dorada.
—Atardece.
Eloise se quedó congelada.
Un segundo.
Y luego..
—¿¡Qué!? ¿De verdad?
Se levantó de golpe.
Demasiado rápido.
El mundo giró apenas, pero logró sostenerse.
—¡No, no, no, no! ¡no puede ser!
Su expresión cambió completamente.
Pánico.
Real.
Nada calculado.
—¡Ya está oscureciendo!
Archer la miró, ligeramente sorprendido.
—¿Y?
Eloise lo miró como si no entendiera cómo podía preguntar eso.
—¡Mi familia me va a matar si llego tarde!
Silencio.
Breve.
Y entonces…
Una sonrisa leve apareció en los labios del conde.
Casi imperceptible.
Pero estaba ahí.
La ironía era… notable.
La misma joven que lo había seguido por el pueblo.
Que se le había acercado sin miedo.
Que había hablado de secuestros y muerte con absoluta franqueza…
Ahora estaba aterrada.
[¿Por qué se pone asi? ¿Cuál es la razón?]
Pero no tuvo que pensar mas, porque Eloise se puso mas nerviosa y comenzó a hablar..
—Mi madre dice que las señoritas decentes no salen de noche.. ¡Dioses, van a matarme!
Archer soltó una exhalación leve, casi como una risa contenida.
—Interesante…
Eloise no notó el matiz.
Estaba demasiado ocupada entrando en pánico.
Pero entonces… Lo hizo.
Se acercó a él.
Y lo tomó del brazo.
El contacto fue inesperado.
Directo. Cálido.
Archer se tensó apenas.
Sus ojos bajaron hacia la mano de ella.
Y luego… volvieron a su rostro.
—¿Puede… llevarme a la mansión Knapp? —preguntó Eloise, con urgencia.
El conde no dudó.
—No.
La respuesta fue inmediata.
Firme.
Eloise parpadeó.
—¿Qué?
—No.
Sin explicación.
Sin cambio.
Ella apretó ligeramente su brazo.
—Por favor.
Su voz bajó.
Más insistente.
Más sincera.
—Si usted me lleva… no me dirán nada.
Eso captó su atención.
—¿Por qué?
La pregunta fue automática.
Eloise respondió sin pensar demasiado.
—Por respeto… o miedo.
El conde la miró en silencio.
Evaluando.
Midiendo.
Y luego..
—No iré.
Otra vez.
Más seco.
Más definitivo.
Eloise lo soltó apenas… solo para volver a insistir.
—¡Por favor!
Dio un pequeño paso hacia él.
—Solo esta vez.
Archer cruzó los brazos.
—No soy tu escolta.. ni un simple cochero
—No se lo estoy pidiendo como escolta… y sé que no es un cochero..
—Entonces no lo pidas.
—¡Por favor!
—No.
—¡Por favor!
—No.
—¡Por favor!
El intercambio se volvió casi absurdo.
Repetitivo.
Tenso.
Y completamente inesperado.
Eloise no cedía.
El conde tampoco.
Pero mientras ella insistía…
Algo en él comenzaba a agotarse.
No por debilidad.
Sino por… persistencia.
Porque ella no se rendía.
Y no lo hacía con manipulación.
Ni con estrategia.
Sino con una insistencia… casi infantil.
Pero genuina.
Finalmente…
Archer cerró los ojos un segundo.
Exhaló.
Y cedió.
—…Bien.
Eloise se quedó quieta.
—¿…sí?
—Te llevaré.
Su tono volvió a ser firme.
Controlado.
—Pero no lo repitas.
Un segundo de silencio.
Y entonces..
—¡Gracias señor!
La expresión de Eloise se iluminó por completo.
Alivio. Genuino.
Sin cálculo.
Archer la observó un instante más.
Y pensó, con una leve incredulidad interna..
[¡que chiquilla tan extraña!]
Una joven que hablaba de muerte sin temblar…
Pero que temía llegar tarde a casa.
Negó apenas con la cabeza.
—Vamos.
Y así…
El conde Archer, un hombre temido, implacable…
Terminó accediendo a algo que rara vez hacía.
Acompañar a alguien.
No por deber.
No por estrategia.
Sino por puro… cansancio.
Sin saber…
Que ese pequeño acto…
Sería el inicio de algo mucho más grande de lo que cualquiera de los dos imaginaba.
Qué culpa tiene de ser tan atractivo y amable 😏🤭🥰🥰
Eloise ni tiempo tuvo de defenderse.
Que bueno paliza le dio Leo a ese desgraciado 🤣😂🤣😂
Ese desgraciado de Ethan ya cavo su propia tumba 🤬🤬🤬