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La Esposa Perfecta

La Esposa Perfecta

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor tras matrimonio / Completas
Popularitas:24.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Victoria Davenport lo tenía todo: un matrimonio perfecto ante los ojos del mundo y una vida rodeada de lujo. Pero tras las paredes de cristal, su esposo Mathews Sinclair la había condenado al olvido. Fue entonces cuando apareció Jhonatan Blake, un hombre tan prohibido como irresistible, que le devolvió el fuego que creía muerto. Entre la culpa, el deseo y una verdad que amenaza con destruirlo todo, Victoria deberá elegir entre la jaula dorada de su matrimonio o el abismo ardiente de una pasión imposible.

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un roce accidental

La gala de la empresa era, como siempre, un despliegue de lujos y apariencias. Las luces doradas iluminaban los pasillos del salón, las copas de vino brillaban bajo los candelabros de cristal y los socios de Mathews hablaban con entusiasmo de inversiones y acuerdos millonarios.

Yo sonreía.

Asentía.

Reía cuando debía.

La esposa perfecta.

Vestía un vestido negro ajustado de seda brillante que caía hasta el suelo. La espalda descubierta dejaba mi piel vulnerable al aire frío del balcón al que escapé unos minutos después. Necesitaba silencio. Necesitaba sentir algo real.

Apoyé las manos en la baranda y cerré los ojos.

Entonces lo sentí.

No fue el sonido de pasos.

Fue la presencia.

Ese calor que se instala antes de que el cuerpo toque.

—¿Huyendo del espectáculo, señora perfecta?

Su voz grave me recorrió la columna como una corriente eléctrica.

Giré despacio.

Jonathan estaba a unos centímetros. Traje oscuro impecable, la corbata ligeramente aflojada, el cabello apenas desordenado como si la noche ya lo hubiera tocado. Sus ojos grises no eran casuales. Eran deliberados.

—Solo necesitaba aire —respondí con serenidad ensayada.

—El aire aquí afuera es engañoso —dijo, acercándose un paso—. Hace que uno diga cosas que adentro no se atreve.

—Yo no tengo nada que decir.

—Eso es lo que más me intriga.

Se apoyó en la baranda, a mi lado, sin tocarme… pero lo suficiente para que mi piel sintiera el calor que irradiaba.

—Pareces incómoda allá adentro —continuó—. No encajas con la superficialidad.

—He aprendido a hacerlo.

—No deberías.

Lo miré.

—¿Y por qué le importa?

Una leve sonrisa curvó su boca.

—Porque odio ver talento desperdiciado.

—No estoy desperdiciada.

—No hablo de negocios —aclaró suavemente.

El silencio se tensó.

El viento movió mi cabello y, al acomodarlo detrás de mi hombro, mis dedos rozaron los suyos en la baranda.

El contacto fue mínimo.

Pero mi respiración se alteró.

Él lo notó.

—Ahí está —murmuró—. Ese pequeño temblor.

—No tiemblo.

—Lo haces cuando estoy demasiado cerca.

Mi pulso se disparó.

—Está imaginando cosas.

Jonathan inclinó ligeramente el rostro hacia el mío.

—Victoria… mírame y dime que no sientes nada cuando estoy así.

Me obligué a sostener su mirada.

Fue un error.

Había algo en sus ojos… una mezcla de desafío y sinceridad que me desarmaba.

—No es correcto —susurré.

—Correcto es una palabra cómoda —respondió con calma—. Pero no siempre honesta.

—Estoy casada.

—Lo sé.

—Es socio de mi esposo.

—También lo sé.

—Entonces no debería estar aquí conmigo.

—Y, sin embargo, lo estoy.

El viento levantó mi vestido ligeramente. Él bajó la mirada apenas un segundo, luego volvió a mis ojos con intensidad renovada.

—¿Sabes qué es lo que más me inquieta? —preguntó en voz baja.

—No quiero saberlo.

—Que cuando te hablo, no retrocedes.

Mi garganta se cerró.

Era cierto.

No me movía.

No huía.

—Eso no significa nada.

—Significa que no soy el único cruzando una línea.

Su cercanía era insoportable.

—Jonathan… —su nombre escapó de mis labios antes de que pudiera detenerlo.

Sus pupilas se oscurecieron.

—Me gusta cuando dejas de llamarme señor Blake.

El aire entre nosotros se volvió denso.

—Esto es una gala. Hay gente adentro.

—Sí —respondió—. Y ninguno de ellos te mira como yo.

Mi pecho subía y bajaba con rapidez.

—No necesito que me miren así.

—Claro que sí.

Su voz bajó aún más.

—Porque llevas años esperando que alguien lo haga.

Sus palabras golpearon directo.

—No me conoces.

—Te he observado lo suficiente.

—Eso es arrogante.

—Es honesto.

Se acercó apenas un centímetro más. No me tocaba, pero podía sentir el calor de su cuerpo.

—Dime que si ahora mismo me inclino y te beso, me apartarías.

El mundo pareció detenerse.

Mi respiración se volvió irregular.

—No se atrevería.

—¿Eso es un reto?

—Es un límite.

Jonathan sostuvo mi mirada.

Durante un segundo pensé que lo haría.

Que cruzaría esa frontera.

Pero no lo hizo.

En lugar de eso, llevó la mano a la baranda, justo al lado de la mía, sin tocarme, aprisionándome simbólicamente entre su cuerpo y el metal frío.

—No quiero que esto sea un impulso —dijo, sorprendentemente serio—. Quiero que seas consciente de cada segundo que pasas cerca de mí.

El cambio en su tono me descolocó.

—Eso no facilita las cosas.

—No intento facilitarlas.

El ruido lejano de la música del salón llegó hasta nosotros.

—Mathews confía en usted —dije, buscando algo firme a lo que aferrarme.

—Mathews confía en sus números —respondió con frialdad—. No sé si confía en lo que tiene en casa.

La frase me dolió más de lo esperado.

—No hable así.

—No estoy atacándolo. Solo… te estoy mirando.

Mi nombre no estaba en la frase, pero estaba implícito.

—No puedo hacer esto —susurré.

—No estás haciendo nada —replicó—. Solo estás sintiendo.

Y esa era la parte más peligrosa.

Me aparté finalmente, dando un paso atrás para recuperar espacio.

—Debo volver.

Él asintió, pero su mirada no cedió.

—Volverás —dijo con seguridad tranquila—. Pero no podrás fingir que no pasó nada aquí afuera.

Tragué saliva.

—No ha pasado nada.

—Claro que sí.

Una pausa.

—Te has permitido querer algo más.

El corazón me golpeaba con fuerza.

—Buenas noches, Jonathan.

Pronunciar su nombre fue un error.

Su expresión se suavizó apenas.

—Buenas noches, Victoria.

Me giré y crucé las puertas de vidrio.

Las luces, la música, las conversaciones regresaron como una ola ensordecedora.

Busqué a Mathews entre la multitud.

Allí estaba, riendo con un grupo de inversionistas, sin notar mi ausencia.

Y mientras me acercaba a él, sentí algo imposible de ignorar:

La grieta ya no era pequeña.

Y lo más perturbador de todo…

Era que no quería sellarla.

1
Franco Gomez
/Smile//Smile/
Gilma Graciano
que encuentro tan explosivo se lo merecen Jonathan se ve más interesado por victoria qué su propio esposo 😭😭😂😂
Gilma Graciano
vamos victoria te mereces ese premio ve y disfruta con Jonathan 🤭🤭🤭🤭💛💛💛💛🥰🥰🥰👌👌👌
Gilma Graciano
wuau que manera de Jonathan de seducir es increíble me tiene atrapada hasta yo me dejaría seducir jajaja 😂😂😭😭
Martha Lucia Sanchez Pasachova
está buena la novela y ella tiene derecho a ser amada pero no entiendo porq no es sincera con el esposo es como si quisiera seguir con el esposo para no perder la comodidad se debe hacer las cosas bien si no hay amor chao pero con la verdad siempre por delante .. encuentros en todo sitio y ella no es sincera
Vianey Bravo
👏👏👏👏Hermosa historia
Me atrapo, y me encanto.
Adriana Flores
😍
Maria M. Rosario
muy bonita. realidades de la vida.
Yuleima Lucena
Que historia tan hermosa 🥰 de verdad me cautivo desde el primer capítulo de verdad muchas felicidades
Yuleima Lucena
que hermoso 😍🥰 felicidades
Yuleima Lucena
Que alegría que desperto
Vianey Bravo
Me encanto!! Me encanto!!
Tienes mucho talento 👏👏👏🥰🥰
Lilia Dos Santos
creo que ya es hora de salir de ese matrimonio. No entiendo porque aun están juntos si cada uno esta con otra persona. El consiguió con su indiferencia matar el amor que un día ella sintió por el. Además el la engaña con su secretaria . Ella ya no siente nada por el. Es imposible seguir así.
Dilia De Freitas Teixeira
me encanto
Dilia De Freitas Teixeira
s hermoso
Nilce montilla
que bella historia muchas felicidades a la autora cada capítulo me enganchaba más que sigas con muchas historia más tan lindas 👏👏👏👏
Nilce montilla
que bello por fin una luz
Ingrid Gabriela Bucarey Nuñez
quiero leer más es mi única entretención gracias me cautivo esta historia quiero llegar al final feliz
Yuleima Lucena
pobre Jhonatan que no le pase nada y pueda disfrutar de su bebé
Yuleima Lucena: una niña
total 2 replies
Ingrid Gabriela Bucarey Nuñez
no puedo colocar cinco estrellas ya que quede sin leer el final de la historia yo sé que es mucho trabajo escribir pero nos merecemos el final cuando nos han tenido intrigada y leyendo rápido para llegar al final mmm me carga leer sin final ya que se demoran y pierdes el hilo de la historia
l.queen: Querida lectora, está historia tiene menos de ocho días desde que fue publicada. Mantén la calma, el final se acerca.
total 1 replies
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