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El Amor Congelado

El Amor Congelado

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Claudia preciado

El Amor Congelado es de un romance oscuro y fantasía que narra la historia de Arieth, una mujer que descubre la traición de su esposo justo antes de que él caiga víctima de un hechizo lanzado por una mujer malvada. Cuando los médicos no pueden salvarlo, Arieth viaja a tierras lejanas en busca de una poderosa bruja que pueda romper el encantamiento.
La obra combina amor, magia, traición y sacrificio, mostrando cómo el verdadero amor puede enfrentar incluso la oscuridad más profunda.

NovelToon tiene autorización de Claudia preciado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sombras que no se ven

El automóvil avanzaba por las calles húmedas de Bogotá mientras la ciudad se deslizaba en luces difusas detrás de las ventanas.

Dentro del coche, el silencio no era incómodo.

Era reflexivo.

Adrián conducía con una mano firme sobre el volante y la otra entrelazada con la de Arithsa.

—No me gustó esa cena —admitió él finalmente.

Arithsa giró el rostro hacia él.

—No estaba diseñada para gustarnos.

—Helena nunca organiza algo sin intención.

Ella apoyó la cabeza en el respaldo.

—Lo sé.

Hubo una pausa.

—¿Te intimidó? —preguntó Adrián, mirándola apenas de reojo.

Arithsa soltó una pequeña risa.

—No.

—Entonces ¿qué sentiste?

Ella tardó unos segundos en responder.

—Que ella no compite por ti.

Adrián frunció el ceño.

—¿Entonces?

—Compite por el control.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

Adrián sabía que era verdad.

Helena siempre había sido así: estratégica, dominante, acostumbrada a que las decisiones giraran a su alrededor.

Pero ahora algo era distinto.

Antes, Adrián vivía enfocado únicamente en resultados.

Ahora había alguien que influía en sus prioridades.

Y Helena lo había notado.

Llegaron al hotel.

Al entrar a la habitación, el contraste con la tensión del restaurante fue inmediato. Luz tenue. Silencio. Privacidad.

Arithsa dejó los tacones a un lado y caminó hacia el ventanal.

—¿Te arrepientes de que esté aquí? —preguntó sin mirarlo.

Adrián cerró la puerta y se acercó.

—Jamás.

Ella giró lentamente.

—Entonces no dejes que nadie te haga sentir que elegirme es una debilidad.

Adrián la tomó suavemente por los brazos.

—Elegirte fue lo más claro que he hecho en mucho tiempo.

Sus frentes se tocaron.

El mundo empresarial quedó afuera por un instante.

—Cuando te vi hoy frente a ella —continuó él en voz baja— no dudaste.

—No podía.

—¿Por qué?

Arithsa sostuvo su mirada con una serenidad profunda.

—Porque si yo dudo, ella gana espacio.

El aire entre ellos se volvió más íntimo, más cálido.

Adrián deslizó su mano por su espalda con lentitud, no con urgencia, sino con necesidad de cercanía.

—No quiero que esta guerra te cambie —murmuró.

—No es guerra si tú no peleas desde el ego.

Él sonrió apenas.

—Siempre tienes una forma tranquila de decir cosas difíciles.

Ella apoyó la mano sobre su pecho.

—Y tú tienes una forma intensa de sentirlas.

Adrián la besó entonces. No con fuego descontrolado. Con firmeza. Con intención. Como si reafirmara una promesa sin palabras.

La noche fue íntima, pero no desbordada. Fue profunda. Más emocional que impulsiva.

Se quedaron hablando en la cama después, compartiendo pensamientos que antes no se habían dicho.

—Cuando era niño —confesó Adrián de repente— mi padre decía que el poder era lo único que evitaba que te aplastaran.

Arithsa lo miró con atención.

—¿Y tú le creíste?

—Mucho tiempo sí.

—¿Y ahora?

Adrián acarició su cabello.

—Ahora creo que el poder sin alguien que te mire como tú me miras… no sirve de nada.

Arithsa sonrió suavemente.

—Entonces no olvides eso cuando las decisiones se pongan difíciles.

Él la abrazó con más fuerza.

En ese mismo momento, a varios kilómetros de allí, Helena estaba sentada en su apartamento, el libro antiguo abierto sobre el escritorio.

No había encendido velas.

No había preparado nada.

Solo leía.

Sus ojos recorrían símbolos que parecían antiguos, casi olvidados.

Pero no hizo ningún movimiento.

No aún.

Cerró el libro con calma.

—No es el momento —susurró para sí.

Helena no era impulsiva.

Nunca lo había sido.

Primero necesitaba entender la fuerza del vínculo.

Medirlo.

Buscar grietas naturales.

Si el amor era tan sólido como parecía… atacarlo directamente sería un error.

Se levantó y tomó su teléfono.

Envió un mensaje corto a Adrián:

“Mañana quiero revisar contigo a solas el contrato de expansión. Es delicado.”

Lo miró unos segundos antes de enviarlo.

Luego presionó “Enviar”.

En el hotel, el teléfono de Adrián vibró sobre la mesa de noche.

Arithsa estaba medio dormida.

—¿Trabajo? —murmuró ella.

Adrián tomó el celular y leyó el mensaje.

Su expresión cambió apenas.

No miedo.

Pero sí alerta.

—Quiere hablar a solas mañana.

Arithsa abrió los ojos lentamente.

—Ve.

—¿Estás segura?

Ella asintió.

—Si no vas, parecerá que tienes algo que ocultar.

Él dejó el teléfono boca abajo.

—No me gusta la idea.

—A mí tampoco —admitió ella—. Pero confío en ti.

Adrián la miró en silencio.

Esa palabra.

Confianza.

Era más fuerte que cualquier hechizo.

Más poderosa que cualquier estrategia.

La abrazó nuevamente.

Pero ninguno de los dos sabía que la verdadera batalla no sería directa.

Sería lenta.

Y psicológica.

Helena no atacaría el amor.

Atacaría la percepción.

Las dudas.

Las pequeñas inseguridades que todos guardan en silencio.

El hielo no rompe de golpe.

Primero enfría.

Muy despacio.

1
Monica Raquel Martin
uuuyyy esta Helena va s causar problemas en la pareja
Eret Lopez
LA GENTE ES CAPAZ DE HACER TODO POR DINERO y PODER Y Elena es UNA DE ELLAS
Eret Lopez
EL DINERO y EL PODER SON DE PERDER A LA GENTE
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