Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
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EL EXTRAÑO ESPÍRITU DEL BOSQUE
Capítulo 12
Charlotte:
El primer rayo de sol apenas rozaba las copas de los árboles cuando Zaeryn descendió silenciosamente de la enorme rama donde había permanecido inmóvil durante casi una hora.
Sus pies descalzos tocaron el suelo sin producir el menor sonido.
Frente a él, el sendero volvía a quedar desierto.
La extraña criatura había desaparecido entre la vegetación hacía apenas unos minutos.
Durante semanas había escuchado historias sobre ella.
Los cazadores aseguraban que se trataba de un antiguo espíritu del bosque.
Otros afirmaban que era un demonio con enormes cuernos que aparecía al amanecer y desaparecía antes del anochecer.
Algunos incluso juraban haber escuchado los extraños sonidos metálicos que emitía mientras recorría las Rocas Negras.
Zaeryn nunca había dado crédito a aquellas historias.
Hasta ahora!
Se agachó junto a una roca donde todavía permanecían algunas semillas.
Las observó con detenimiento.
No estaban esparcidas al azar.
Habían sido colocadas deliberadamente.
A unos pasos de distancia, una pequeña criatura peluda y rolliza de orejas emplumadas salió de entre unos arbustos, tomó una de ellas y volvió a esconderse sin mostrar señales de alarma.
Zaeryn frunció ligeramente el ceño.
Los animales salvajes rara vez aceptaban alimento de otros seres.
Sin embargo, aquello parecía formar parte de una rutina.
Continuó avanzando.
Poco a poco comenzaron a aparecer más indicios.
Pequeñas marcas grabadas sobre piedras.
Incisiones en Los troncos que parecían marcar alguna dirección.
Montículos cuidadosamente acomodados junto a ciertos árboles.
No eran señales naturales.
Alguien las había colocado siguiendo un propósito.
Las recorrió una por una.
Cada marca conducía a otra.
Como si todas formaran parte de una red invisible que atravesaba el bosque.
Más adelante encontró un pequeño claro.
Varias plantas crecían protegidas por un círculo de piedras.
Ninguna había sido arrancada.
Ninguna mostraba daños.
Al contrario.
Parecían recibir más luz que el resto de la vegetación gracias a unas ramas cortadas con precisión.
Zaeryn pasó lentamente la mano sobre uno de aquellos cortes.
Limpios.
Exactos.
No eran mordidas.
No eran zarpazos.
Habían sido realizados con una herramienta afilada.
Levantó la vista.
Aquello no era propio de un depredador.
Tampoco de un simple superviviente.
Continuó caminando.
No tardó en descubrir otro detalle.
Sobre el tronco caído de un viejo árbol alguien había dibujado decenas de figuras utilizando carbón.
Hojas.
Flores.
Semillas.
Animales.
Símbolos extraños.
Líneas rectas.
Círculos.
Números.
Zaeryn recorrió aquellos trazos con la yema de los dedos.
No entendía su significado.
Pero comprendía una cosa.
Aquellos dibujos no habían sido hechos para adornar el bosque.
Habían sido creados para recordar.
Para registrar.
Permaneció varios segundos contemplándolos.
—¿Qué clase de criatura hace esto...? —susurró.
Las historias hablaban de un monstruo.
Pero ningún monstruo clasificaba plantas.
Ningún espíritu marcaba senderos.
Ninguna bestia protegía los brotes más jóvenes para evitar que fueran pisados.
Aquello despertaba más preguntas que respuestas.
El viento agitó suavemente las copas de los árboles.
Entonces...
Un sonido metálico rompió el silencio.
Clink...
Clink...
Clink...
Zaeryn reaccionó de inmediato.
Con un solo impulso ascendió hasta una gruesa rama cubierta por hojas.
Desde allí observó el sendero.
La figura apareció lentamente entre la vegetación.
Era alta.
Su cuerpo estaba cubierto por fibras y hojas secas.
Sobre la cabeza sobresalían dos enormes cuernos que le otorgaban una silueta inquietante.
Del cinturón colgaban pequeños objetos que chocaban entre sí produciendo aquel extraño sonido metálico.
La criatura caminaba despacio.
Se detenía frente a una planta.
La observaba durante largos segundos.
Extraía una pequeña muestra.
Después la guardaba cuidadosamente en uno de los recipientes que llevaba consigo.
Nunca arrancaba más de lo necesario.
Nunca dañaba el entorno.
Finalmente escribía algo sobre varias hojas blancas utilizando una delgada vara negra.
Zaeryn contuvo la respiración.
Jamás había visto algo semejante.
Aquello no era un ritual.
No era magia.
Era...Método!
La criatura permaneció varios minutos trabajando.
Después continuó internándose en el bosque hasta desaparecer entre la espesa vegetación.
Zaeryn no descendió de inmediato.
Sus ojos color ámbar siguieron fijos en el lugar donde la había visto por última vez.
Por primera vez desde que llegó a las Rocas Negras comprendió que las leyendas estaban equivocadas.
Aquella criatura no recorría el bosque para dominarlo.
Lo hacía para entenderlo.
Y, por alguna razón que aún no lograba explicar, esa idea le resultaba mucho más inquietante que cualquier historia sobre espíritus o demonios.
Zaeryn permaneció oculto entre las ramas hasta que la extraña figura desapareció por completo entre la vegetación.
No descendió de inmediato.
Sus ojos continuaron fijos en el lugar donde la había visto por última vez.
Durante años había recorrido innumerables bosques.
Había rastreado presas.
Había seguido bestias peligrosas.
Incluso había aprendido a reconocer la presencia de otros fénix por las más sutiles alteraciones del entorno.
Pero aquella criatura...
No dejaba tras de sí un rastro de destrucción.
Dejaba preguntas.
Esperó unos minutos más antes de bajar del árbol.
El silencio confirmó que se había alejado lo suficiente.
Con paso tranquilo llegó hasta el lugar donde la había visto detenerse.
El suelo conservaba las huellas de unas botas extrañas.
No eran patas.
No eran pies desnudos.
Eran huellas planas con extraños patrones, parecían estar cubiertos por algún tipo de protección desconocida.
Se agachó para observarlas.
Nunca había visto una huella semejante.
La tierra también mostraba pequeños orificios circulares.
Probablemente pertenecían a alguno de los recipientes que la criatura había apoyado mientras trabajaba.
Su mirada recorrió el claro.
Entonces encontró algo.
Una diminuta hebra de fibra verde había quedado atrapada entre unas espinas.
La tomó con cuidado.
No era lana.
No era lino.
No era cuero.
Era un material completamente desconocido.
Intentó romperlo entre los dedos.
Ofrecía una resistencia sorprendente.
Frunció ligeramente el ceño antes de guardarlo en una pequeña bolsa de cuero que llevaba al cinturón.
Tal vez los ancianos de la Hermandad supieran reconocerlo.
O tal vez no perteneciera a ningún pueblo conocido.
Volvió a levantar la vista.
A lo lejos, la silueta cornuda apareció apenas un instante entre los árboles antes de desaparecer nuevamente.
Zaeryn no la siguió.
No todavía.
Una persecución precipitada solo conseguiría alertarla.
Si había logrado permanecer oculta durante tanto tiempo, debía ser extremadamente cautelosa.
Y los seres cautelosos rara vez cometían errores cuando sabían que eran observados.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Entonces tendré que aprender tu rutina...
El viento agitó las hojas sobre su cabeza.
Por primera vez desde que llegó a las Rocas Negras, decidió posponer el regreso a la aldea.
Había encontrado un misterio mucho más interesante que cualquier historia contada alrededor de una fogata.
Y estaba dispuesto a resolverlo.
jejeje bueno...que se le puede hacer, hasta que ambos se sinceren🤭🤭
ninguno de los 2 sabe expresarse correctamente...pero es parte del desafío que el destino tiene separado para ellos🤭🤭son cositas que suelen pasar🤭
pero que bueno que nuestra querida Ari se dió cuenta a tiempo y Salvo a su lindo gatito 🥰
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Me encanta como va la trama de la novela y espero que al final las heanaa se reencuentren
esta poniéndose interesante
hay mi lovito lleno de celos /Sob//Sob//Sob//Sob/