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LA VENGANZA ES UN ARTE

LA VENGANZA ES UN ARTE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:8.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una joven heredera de un imperio financiero y de la mafia, que ocultó su verdadera identidad por amor, sufre la pérdida de su bebé y el desprecio absoluto de su esposo y su suegra tras un atentado cruel. Renacida de las cenizas, regresa para ejecutar una venganza implacable, mientras se ve atrapada en un matrimonio concertado con un titán de los negocios tan arrogante y dominante como ella, uniendo dos mundos donde el poder se paga con sangre y orgullo.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

SOMBRAS DEL PASADO Y UNA NUEVA VISITA

El sonido de la lluvia golpeando los ventanales blindados de la mansión San Román creaba una atmósfera de aislamiento y tensión. Las luces de la ciudad se difuminaban tras el cristal empañado, mientras la tormenta exterior parecía replicar el caos interno que comenzaba a gestarse en la vida de los enemigos de Verónica.

En la planta baja en el estudio privado de Isaías, la pantalla de un monitor mostraba los informes en tiempo real de la intervención financiera a la Inmobiliaria Benítez. Reinaldo y su madre Margarita, habían intentado buscar refugio con sus antiguos contactos en la política local pero las puertas se habían cerrado de golpe. Nadie se atrevía a desafiar las órdenes directas emitidas por el conglomerado San Román y el Banco Nacional e Internacional. La ruina era absoluta e inapelable.

Sin embargo, el teléfono privado de Isaías vibró sobre la mesa de caoba, interrumpiendo su lectura. Era una llamada de la seguridad de la entrada principal.

—Señor San Román, disculpe la molestia a esta hora —informó el jefe de seguridad con voz tensa al otro lado de la línea—. Hay un vehículo no registrado en el portón exterior. Insisten en ingresar. Dicen ser... la familia de la señora Verónica.

Isaías frunció el ceño de inmediato. Enderezó la postura, dejando los informes a un lado. Sabía perfectamente a qué se refería. Aunque conocía la existencia de la poderosa y temida familia Comellas —los magnates de los hoteles, los resorts y los líderes del inframundo corporativo y criminal—, una visita sin previo aviso y en medio de una tormenta nocturna no auguraba nada rutinario.

—Déjenlos pasar —ordenó Isaías con voz grave y cortante—. Que entren directamente al vestíbulo principal.

Minutos después, las puertas dobles de la mansión se abrieron permitiendo el paso de dos figuras que imponían un respeto inmediato y gélido.

Donato Comellas, el patriarca del imperio, caminaba con paso firme y una elegancia intocable, enfundado en un abrigo oscuro que protegía su traje de la lluvia. A su lado, su hijo Víctor Comellas sacudía ligeramente las solapas de su chaqueta, con la mirada afilada y calculadora escudriñando cada rincón de la lujosa propiedad de su socio y cuñado.

Isaías los esperaba de pie en el centro del vestíbulo, con los brazos cruzados y el rostro tan inexpresivo como el mármol.

—Donato, Víctor. Qué sorpresa tan intempestiva —comenzó Isaías, con su tono barítono resonando bajo los techos altos—. No acostumbran a visitar sin cita previa, y menos bajo una tormenta de esta magnitud.

Donato esbozó una sonrisa sombría, una mueca familiar que infundía terror en los hombres de negocios más duros del país. Se detuvo a pocos metros de Isaías, cruzando las manos frente a él sobre su bastón con empuñadura de plata.

—Las tormentas sacan a relucir lo mejor de nuestra familia San Román —respondió Donato con voz cavernosa—. Y vine a verificar personalmente si mi hija está cumpliendo con las reglas que acordamos en el hospital. ¿Cómo va el proceso de destrucción de ese insecto llamado Reinaldo Benítez?

Antes de que Isaías pudiera responder, unos pasos elegantes y firmes resonaron en la escalinata principal. Verónica bajaba los escalones con la gracia de una reina desatada. Vestía un conjunto de terciopelo negro que acentuaba su esbelta figura y su rostro destellaba una fría seguridad que iluminaba el vestíbulo.

—No tienes que preocuparte, papá —intervino Verónica, deteniéndose en el penúltimo escalón y cruzando miradas con su padre y su hermano—. Los Benítez ya no tienen a dónde ir. Su empresa está embargada sus cuentas bloqueadas y su orgullo hecho pedazos. Lo único que les queda es el eco de su propia miseria.

Víctor Comellas soltó una carcajada corta y aprobatoria, mirando a su hermana con evidente orgullo familiar.

—Esa es mi niña —dijo Víctor, dando un paso al frente para saludarla con un gesto cómplice—. Aunque te digo algo Verónica... mamá y yo pensamos que estás siendo demasiado piadosa. Dejarles la vida intacta después de lo que te hicieron en esa escalera me parece un lujo innecesario. Si me das una orden en veinticuatro horas desaparecen del mapa sin dejar rastro.

Isaías observó la interacción en silencio, sintiendo cómo la dinámica oscura y peligrosa de los Comellas impregnaba cada rincón de su casa. Sin embargo, no intervino. Sabía perfectamente que Verónica no toleraría interferencias en su venganza personal; ya se lo había dejado claro en las cláusulas de su contrato.

Verónica descendió el último escalón y se colocó al lado de Isaías, rozando ligeramente su brazo con el de su esposo en una muestra tácita de alianza frente a su propia familia.

—No, Víctor. Matarlos sería regalarles una salida fácil —respondió Verónica con una mirada helada y calculadora, fijando sus ojos oscuros en el vacío—. Quiero que sufran cada segundo de su nueva realidad. Quiero que experimenten lo que se siente estar abajo, hambrientos de poder y sin un solo centavo, sabiendo que fueron ellos mismos quienes cavaron su propia tumba. Y el golpe final... lo daré yo misma cuando estén completamente solos.

Donato Comellas asintió lentamente, complacido ante la crueldad refinada y la brillante estrategia de su hija.

—Perfecto —concluyó el patriarca, girándose hacia Isaías con una mirada de advertencia amistosa—. Parece que elegiste bien a tu esposa, San Román. Cuídala bien... porque una Comellas con sed de venganza es capaz de incendiar el mundo entero si se lo propone.

Mientras la tormenta seguía azotando los cristales de la mansión, el pacto entre los imperios quedó sellado una vez más en la penumbra, dejando claro que para los Benítez, el verdadero infierno apenas comenzaba a abrir sus puertas.

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Patricia
me encanta esta novela, no sé porque no tiene likes, talvez la subió hace poco pero bien entretenida la novela
Patricia
bendito karma estos tres la están pagando duro, pero algo malo han de hacer
Patricia
me encanta imaginar a Isaías estético, pero me da pesar por los empleados maltratados por el ogro
Patricia
hola querida escritora, está novela está muy interesante, me tiene totalmente enganchada
Naibelys Perez: ❤️🥰me alegro mucho que le gusten mis novelas. 👏
total 1 replies
Miriam Piedrabuena
Me gustó
Becky Navarro
esto ya aburrio
Becky Navarro
ya me aburrio parecen niños caprichosos son mafiosos autora ceos se pasan ni un decomiso ni enfrentamientos secuestros el otro chillón del el ex
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