NovelToon NovelToon
90 Minutos Para Volver A Tí

90 Minutos Para Volver A Tí

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / Romance
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rooo

Dos vidas separadas por un océano de mentiras, secretos y clase social están a punto de cruzarse otra vez. Lo que empezó como una noche que ninguno de los dos podía recordar se convertirá en la verdad que ninguno de los dos está preparado para enfrentar.
Una historia de amor, sacrificio y segundas oportunidades, donde un pequeño rosario de oro guarda el poder de reescribir el destino de dos familias.

NovelToon tiene autorización de Rooo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El mismo hospital

CAPÍTULO 12 — Camila:

Thiago siguió creciendo dentro y fuera de la cancha con una velocidad que a veces me costaba asimilar. En apenas unos meses, su equipo, con él como goleador indiscutido, se coronó campeón de la categoría, y su nombre empezó a circular entre los ojeadores de clubes más grandes con una insistencia que Diego ya no podía manejar solo.

Mientras tanto, muy lejos de nuestro pequeño mundo de entrenamientos y trofeos infantiles, Hugo seguía hundido en un dolor del que, según empezaba a filtrarse en algunas revistas, no lograba salir. Dejó de aparecer en público. Su club anunció que se tomaría el tiempo que necesitara. Los rumores sobre su estado hablaban de un hombre que ya no era ni la sombra de la estrella que había sido, consumido por una tristeza que ni el paso de los meses lograba aliviar.

Yo no sabía nada de esto en detalle, ocupada como estaba con mis propios problemas, que llegaron sin avisar una tarde de otoño cuando mi madre —de quien no sabía nada desde hacía cuatro años, desde la tarde que hizo mis maletas y me pidió que me fuera de su casa— fue internada de urgencia con un cuadro grave de neumonía que se complicó rápidamente.

Me enteré por una vecina antigua que todavía tenía mi número, que me llamó llorando, diciéndome que mi madre preguntaba por mí desde la cama del hospital, que mi padre estaba destrozado, que quizás era momento de dejar atrás viejos rencores.

Fui esa misma noche, con Thiago de la mano, con el corazón latiéndome a un ritmo que no sentía desde hacía años. El hospital, uno de los más grandes de la ciudad, estaba lleno de ese bullicio nervioso propio de las guardias, pasillos llenos de gente esperando noticias, enfermeras corriendo de un lado a otro.

Lo que no sabía, lo que no tenía manera de saber esa noche, es que a apenas unos pisos de distancia, en la misma guardia del mismo hospital, Bruno acababa de ingresar a Hugo en estado de coma alcohólico, después de encontrarlo inconsciente en el piso de su cocina, rodeado de botellas vacías, con la fotografía de una desconocida todavía apretada en su puño cerrado.

El destino, con esa crueldad y esa ironía que parecía perseguirnos desde hacía cuatro años, había decidido ponernos a los dos, esa misma noche, bajo el mismo techo.

Encontré a mi padre sentado afuera de la habitación de mi madre, envejecido diez años en apariencia desde la última vez que lo había visto, con las manos temblando sobre las rodillas. Se puso de pie apenas me vio llegar, y por un segundo ninguno de los dos supo qué hacer con tanto tiempo perdido entre nosotros.

Fue Thiago quien rompió el silencio, soltándose de mi mano sin que yo pudiera detenerlo, corriendo directo hacia la puerta entreabierta de la habitación donde mi madre descansaba conectada a un suero, pálida, pero despierta.

—¡Abuela! —gritó, trepándose con cuidado a la camilla para darle un beso en la mejilla, sin ningún rencor, sin ninguna pregunta, con esa capacidad infinita que tienen los niños para perdonar sin condiciones.

Mi padre, parado junto a mí en el marco de la puerta, no pudo contener las lágrimas viendo esa escena. Y yo, mirándolo después de cuatro años de silencio, sentí que algo viejo y pesado empezaba a aflojarse en mi pecho.

—Hola, papá —le dije, con la voz quebrada, usando esas dos palabras que llevaba cuatro años sin pronunciar.

Nos abrazamos ahí mismo, en medio del pasillo de un hospital, llorando los dos por todo el tiempo perdido, por el orgullo que nos había mantenido separados, por una nieta que él ni siquiera conocía y un nieto que en ese momento reía feliz entre los brazos de su abuela recién reencontrada.

Fue en medio de ese reencuentro, mientras yo todavía trataba de recomponerme, que escuché a dos enfermeras pasar cerca de nosotros, hablando en voz baja pero no lo suficiente como para que Thiago, con esos oídos siempre atentos, no captara cada palabra.

—¿Escuchaste quién está internado en el tercer piso? —decía una de ellas—. El futbolista, el de la Selección, el que perdió a su familia en el accidente. Lo trajeron esta noche en coma alcohólico. Pobre hombre.

Vi cómo la cara de mi hijo, todavía apoyada contra el pecho de su abuela, se transformaba de golpe, sus ojos verdes abriéndose enormes, buscando los míos desde la camilla con una expresión que jamás olvidaré.

—Mamá —me dijo, con esa voz pequeña y firme al mismo tiempo—, mi ídolo está en este hospital.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play