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AYLANY: 15 AÑOS DE SUEÑOS, AMOR Y DESTINO

AYLANY: 15 AÑOS DE SUEÑOS, AMOR Y DESTINO

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

Aylany, al cumplir quince años, comienza a descubrir su propio camino, enfrentando nuevos sueños, emociones y decisiones que marcarán el inicio de su propia historia.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El silencio que pesa más que las palabras

Los días siguientes a la vuelta de Tomás transcurrieron bajo una calma engañosa.

Ya no había empujones ni bromas a la vista de todos, pero el silencio que él mantenía resultaba mucho más inquietante para Aylany que cualquier comentario hiriente.

Ya no la miraba con burla, sino con una frialdad absoluta, como si ella fuera una pared en medio del pasillo o un objeto que no merecía ni siquiera su desprecio.

Sin embargo, cada vez que sus miradas se cruzaban por accidente, en sus ojos verdes se encendía una chispa contenida, como si estuviera calculando cada movimiento.

Aylany intentó concentrarse al máximo en sus estudios para no darle importancia.

Seguía siendo la primera de la clase, resolvía ejercicios antes que nadie y entregaba sus trabajos con perfección, como siempre había hecho.

Pero en el fondo, cada vez que escuchaba sus pasos o su voz hablando con sus amigos, se le tensaban los hombros y sentía un nudo en el estómago. Sabía que esa paz no duraría para siempre.

—No te fíes de ese silencio —le advirtió Valeria mientras comían en el patio—.

Cuando Tomás se calla así, es porque está tramando algo peor.

—Ya lo sé —respondió Aylany, moviendo la comida en el plato sin ganas—.

Pero no sé qué más puedo hacer.

Si me quejo, dicen que busco problemas; si lo ignoro, siento que gana terreno.

Camila asintió con preocupación.

—Lo único que lo mantiene controlado por ahora es la amenaza de perder su beca. Eso es lo único que le importa más que su orgullo.

Pero Tomás no estaba dispuesto a aceptar que una regla o una sanción le impusieran límites.

Para él, cada día que pasaba viendo a Aylany caminar tranquila, con su ropa impecable, sus notas altas y la protección de sus padres, era como si le estuvieran recordando lo que había perdido por culpa de ella.

Su mente daba vueltas una y otra vez: Ella no tiene mérito, solo tiene dinero.

Todo lo que yo he conseguido con esfuerzo, ella lo tiene por nacimiento.

Y ese pensamiento se transformaba en un rencor que crecía sin control.

Una tarde, la profesora de Literatura anunció un trabajo obligatorio que cambiaría todo.

—Para el próximo mes —dijo mientras repartía las hojas— deberán realizar una investigación extensa y una exposición en grupo.

He formado los equipos yo misma para asegurar que todos colaboren.

Cuando leyó los nombres, Aylany sintió que el corazón se le detenía.

—Grupo 3: Aylany, Valeria, Camila… y Tomás.

Hubo un murmullo general en la sala.

Tomás levantó la vista de golpe, con el ceño fruncido, y clavó sus ojos en la profesora con total desacuerdo.

—¿No hay otra opción? —preguntó con voz cortante.

—Las reglas son iguales para todos —

Respondió la docente con firmeza—.

Y tú, Tomás, necesitas aprender a trabajar con respeto con tus compañeros.

Aylany bajó la mirada, sintiendo cómo la tensión subía de golpe.

Sabía que esa obligación de compartir tiempo y trabajo sería la chispa que encendería nuevamente todo el conflicto.

Al terminar la clase, se quedaron en el aula para organizarse, como marcaba la indicación.

Valeria y Camila se sentaron cerca de ella, listas para apoyarla.

Tomás se recostó en la silla, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa, sin decir nada durante varios minutos, como si se negara a aceptar que tenía que compartir espacio con ella.

—Bueno —empezó Aylany con voz tranquila, intentando mantener la compostura—

podemos repartir los temas hoy mismo, así avanzamos rápido.

Él no respondió de inmediato.

Se quedó mirándola fijamente, con esa expresión dura que ya le resultaba familiar, hasta que por fin habló con un tono cargado de veneno contenido.

—No te creas que esto significa que estamos en paz, ni que voy a tratarte bien.

Solo lo hago porque si suspendo, pierdo lo único que me importa en este colegio.

Y acuérdate de algo: si algo sale mal, si hay errores o problemas, serás tú la primera en la que culpe.

Como siempre.

Aylany levantó la cabeza y lo miró a los ojos, decidida a no mostrar miedo.

—Yo solo quiero hacer bien el trabajo.

Si tú cumples con tu parte, no habrá problemas.

Pero si intentas sabotear o causar conflictos, no me voy a quedar callada.

Tomás soltó una risa seca, sin alegría.

—Veremos hasta dónde llega esa valentía tuya cuando no tengas a tus papás o a tus amigas cerca.

Esa frase quedó flotando en el aire, pesada y amenazante.

Aylany entendió que, aunque ahora no podía atacarla de forma directa, buscaría cualquier forma de hacerle la vida difícil, de hacerla sentir incómoda y de demostrarle que, para él, la guerra seguía en pie.

Mientras salían del colegio al atardecer, ella caminaba más despacio de lo habitual, sintiendo cómo esa nueva obligación acercaba sus caminos de nuevo, pero sin saber que, con el paso de las semanas, estar obligados a convivir sería justo lo que rompería las barreras del odio y empezaría a despertar sentimientos que ninguno de los dos esperaba.

 

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Dany 🇨🇱🥰
Mi chilito hermoso, espero que se abuena👏
Lois fuentes coloma: hay me cuenta si le gusta
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