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La Exesposa que Sostenía el Imperio

La Exesposa que Sostenía el Imperio

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Matrimonio contratado / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:169.2k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Eva Belmont

Helena Alencar lo tenía todo: una mente brillante, una empresa multimillonaria y un matrimonio que el mundo entero envidiaba. Como CEO de Alencar Capital, era la mujer más poderosa del mundo financiero. Pero detrás de las cámaras y los contratos, su esposo Dante Monteserra le ofrecía a otra mujer el lugar que debería haber sido solo de ella.

No fue una traición de cama. Fue algo peor.

Fue el asiento del copiloto cedido a una pasante. Una pulsera de diamantes duplicada. Un vestido rojo comprado para la mujer equivocada. Y un collar que nunca debió existir.

Cuando Helena descubre que alguien está manipulando su matrimonio desde las sombras, no llora, no grita, no suplica. Hace lo que mejor sabe hacer: toma una decisión. Suspende las inversiones de Alencar Capital en el Grupo Monteserra, cierra las puertas del mercado financiero a la familia de su esposo y abandona la mansión con una sola maleta.

Mientras Dante intenta comprender cómo perdió a la mujer que jamás valoró, un viejo amigo de la infancia de Helena reaparece: Caio Vasconcelos, heredero de la familia rival de los Monteserra. Su regreso despierta celos, alianzas inesperadas y secretos que llevan décadas enterrados.

Pero la verdadera tormenta apenas comienza. Un misterioso hombre con cicatrices observa cada movimiento de Helena desde la distancia. Los hilos de una conspiración que nació antes de que ella llegara al mundo empiezan a revelarse: una hermandad secreta, un protocolo de sucesión oculto, una muerte que nunca fue investigada y un padre que dejó cartas, cajas fuertes y verdades capaces de destruir a las familias más poderosas del país.

Helena tendrá que elegir entre la venganza y la justicia, entre el pasado y el futuro, entre el hombre que la perdió y el que siempre la esperó. Pero hay algo que nunca estará en juego: su dignidad.

Porque Helena Alencar no nació para ser la esposa de nadie. Nació para construir su propio imperio.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12 — La Última Conversación

Dante no durmió.

La carpeta azul oscuro seguía sobre la mesa de la biblioteca, exactamente donde Helena la había dejado. El contrato prenupcial parecía mucho más pesado de lo que unas cuantas hojas de papel deberían ser.

Lo abrió varias veces durante la madrugada, pero no consiguió leer más allá de las primeras páginas.

Su mente regresaba siempre a la misma pregunta.

¿Helena realmente estaba pensando en divorciarse?

No tenía sentido.

El matrimonio de ellos unía a dos familias poderosas, movía miles de millones en inversiones y era admirado por todo el mercado financiero. Además, nunca habían tenido grandes peleas.

Todo lo que había ocurrido, desde su punto de vista, eran pequeños malentendidos.

Al fin y al cabo, él nunca le había sido infiel a su esposa.

Nunca había besado a Lívia.

Nunca le había prometido nada a la pasante.

¿Entonces por qué Helena estaba tratando la situación como si el matrimonio hubiera terminado?

Poco antes del amanecer, escuchó pasos en el corredor.

Era Beatriz.

La madre entró en la biblioteca, vio al hijo sentado en el sofá y la carpeta sobre la mesa. No necesitó preguntar qué estaba pasando.

— Ella buscó un abogado, ¿verdad?

Dante levantó los ojos, sorprendido.

— ¿Cómo lo sabe?

Beatriz soltó una risa triste.

— Porque yo también pensé en divorciarme de tu padre muchas veces.

Caminó hasta la ventana.

— En todas ellas, lo primero que hice fue sacar del armario los documentos que mi padre me obligó a firmar antes del matrimonio.

Dante se pasó la mano por el rostro.

— Estás exagerando. Helena solo está nerviosa.

Beatriz se volvió lentamente.

— ¿Todavía no entendiste?

— ¿Entender qué?

— Tu esposa no hace escándalos. No grita. No rompe objetos. Cuando llega al límite, simplemente toma una decisión.

Las palabras hicieron que Dante recordara la cena.

Helena no había discutido.

No acusó a nadie.

No humilló a Lívia.

Simplemente se fue.

La madre se acercó a la mesa y colocó la mano sobre la carpeta.

— Dime la verdad. ¿Existe algo entre tú y esa chica?

— ¡No!

La respuesta salió rápida.

— Yo nunca tuve una relación con Lívia.

— Pero te gustó la atención que ella te daba.

Dante bajó la cabeza.

— Tal vez.

— Te gustó ver a una chica joven admirando todo lo que hacías. Te gustó darte cuenta de que ella te ponía por encima de todos. Y te gustó aún más cuando notaste que eso le molestaba a Helena.

Él permaneció en silencio.

Porque, en el fondo, era exactamente eso.

Beatriz respiró hondo.

— Tu padre hizo lo mismo conmigo. No porque amara a las amantes. Sino porque adoraba la sensación de poder que ellas le daban.

Dante se levantó.

— Yo no soy igual que mi padre.

Ella lo miró durante unos segundos.

— Entonces demuéstralo.

Helena también se despertó temprano.

En realidad, casi no pudo dormir.

Pasó buena parte de la noche revisando informes financieros y organizando la agenda de la semana. Era su manera de poner los pensamientos en orden.

A las ocho de la mañana, ya estaba en su oficina.

Clara entró trayendo café y algunos documentos.

— Señora Helena, el presidente Dante está en la recepción.

Ella continuó firmando un contrato.

— ¿Tenía cita?

— No.

— Entonces dile que estoy ocupada.

Clara vaciló.

— Dijo que no se irá hasta hablar con usted.

Helena cerró la pluma.

— Hazlo pasar.

Segundos después, Dante entró en la sala.

Lucía cansado. La corbata estaba torcida, la barba comenzaba a crecer y había ojeras profundas bajo sus ojos.

Era raro verlo de esa forma.

Clara percibió el ambiente y se retiró, cerrando la puerta tras de sí.

Los dos guardaron silencio durante unos instantes.

Fue Dante quien habló primero.

— Mi madre dijo que buscaste un abogado.

Helena no lo negó.

— Así es.

Él sintió que el estómago se le revolvía.

— ¿De verdad estás pensando en acabar con nuestro matrimonio?

Ella apoyó las manos sobre la mesa.

— Antes de responder, quiero hacerte una pregunta.

— ¿Cuál?

— Si yo tuviera un secretario particular... un hombre joven, atractivo y que me acompañara a todos lados... si lo llevara a almorzar, le permitiera ocupar el asiento del acompañante en mi auto, aceptara regalos iguales para los dos y además lo colocara en el centro de la fiesta de nuestro aniversario de bodas... ¿estarías tranquilo?

Dante abrió la boca, pero no consiguió responder.

Helena continuó:

— ¿Y si, además de eso, yo defendiera a ese hombre cada vez que tú mostraras incomodidad? ¿Creerías que era solo una relación profesional?

Él desvió la mirada.

La simple imagen de aquella situación lo irritaba.

Ella lo notó.

— ¿Lo ves? Tú no lo aceptarías ni por un instante. Entonces, ¿por qué esperas que yo lo acepte?

Dante respiró hondo.

— Porque yo nunca tuve nada con Lívia.

— Sigues sin entender.

Ella salió de detrás del escritorio y caminó hasta la ventana.

— El problema nunca fue la existencia de una relación física. El problema fue la decisión que tomaste, una y otra vez, de colocar a otra mujer en un espacio que debería estar protegido.

Dante guardó silencio.

Helena se volvió hacia él.

— Te pregunté por la pulsera. No tenías respuestas. Pregunté por el vestido. Tampoco sabías. Pregunté por el collar. Una vez más, no pudiste explicar.

— ¡Porque de verdad no sé de dónde salieron esas cosas!

Ella lo observó atentamente.

Creyó que estaba diciendo la verdad.

Tal vez Dante realmente no hubiera enviado los regalos.

Tal vez hubiera alguien manipulando toda la situación.

Pero eso no cambiaba lo fundamental.

— Puede que tú no hayas comprado esas joyas — dijo ella, con calma. — Pero fuiste tú quien abrió la puerta para que otra persona jugara con nuestro matrimonio.

Las palabras golpearon a Dante de lleno.

Nunca lo había pensado desde ese ángulo.

En ese mismo instante, en el Grupo Monteserra, Renato entraba en la oficina de Lívia.

La joven estaba organizando algunas planillas cuando lo vio.

— ¿Señor Renato? ¿Pasó algo?

Él cerró la puerta tras de sí.

— Necesito hacerle una pregunta. Y espero que responda con sinceridad.

Lívia asintió, nerviosa.

Renato colocó sobre la mesa una fotografía impresa.

Era la imagen de ella usando el vestido rojo en la cena.

— ¿Quién le compró esto?

La joven palideció.

— Yo... no sé.

— ¿No sabe o no quiere decirlo?

— ¡Se lo juro! ¡El vestido llegó a mi casa sin remitente!

Renato entrecerró los ojos.

— ¿Y la pulsera? ¿Y los aretes?

Ella sintió que le temblaban las manos.

— También llegaron sin tarjeta.

— ¿Y le pareció normal aceptar regalos carísimos de un desconocido?

Lívia bajó la cabeza.

— Yo pensé... pensé que eran del presidente Dante.

Renato guardó silencio unos segundos.

Entonces hizo la pregunta que realmente importaba.

— ¿Alguien se puso en contacto con usted? ¿Alguien le pidió que se acercara a él?

El corazón de la joven se disparó.

Recordó los mensajes anónimos, el número desconocido, las notas y las frases escritas en las tarjetas.

Pero tuvo miedo.

Si contaba la verdad, tal vez perdería el empleo.

Tal vez sería acusada de destruir un matrimonio.

Negó con la cabeza.

— No.

Renato la observó durante unos segundos.

Tenía la sensación de que ella estaba ocultando algo.

Pero, antes de poder insistir, su celular sonó.

Era una llamada de Beatriz.

Atendió de inmediato.

— ¿Señora Beatriz?

Del otro lado de la línea, la voz de la matriarca sonaba preocupada.

— Renato... necesito que vengas a Alencar Capital ahora.

— ¿Pasó algo?

Ella tardó un instante en responder.

Luego dijo en voz baja:

— Creo que Helena va a pedir el divorcio hoy.

Renato miró a Lívia, que seguía sentada frente a él, completamente pálida.

En ese momento, tuvo la certeza de que toda la historia era mucho más grande que un simple caso de celos.

Y alguien, oculto en las sombras, los estaba conduciendo a todos exactamente hacia el resultado deseado.

1
Roxana Cruz 🇦🇷
Muchas intrigas
Monica Liliana Broudiscou
muy bonita historia, me gustó mucho, felicitaciones 🥰👏👏👏👏👏
Edith Meraz
Con mucha gente Pero buena
Roxana Cruz 🇦🇷
muhhh intrigas y más intrigas 😉
Edith Meraz
Gabriel el hijo de Alberto Acevedo y anda con ellos😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁😁
Roxana Cruz 🇦🇷
Ohhhh es el amigo de ella que hizo ésto para que separé!
Roxana Cruz 🇦🇷
Me encantó porque se creía el princeso 😂 ahora aguantarse juntamente con el padre de él 😂
Roxana Cruz 🇦🇷
Viejo asqueroso es que separó al hijo tonto de ser orgulloso
Edith Meraz
EXELENTE ESCRITORA ME TIENES EN SUSPENSO 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Edith Meraz
Me encanta la mujer que no se deja poner la pata en el cuello🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Edith Zenteno
es decir Caio esta detrás de todo pera tener a Helena?
Edith Zenteno
si ellos no tienen hijos será que nunca consumaron el matrimonio?
Edith Zenteno
como siempre una zorra con delirio de grandeza no sabe que Dante quedará en la ruina además el tipo que esta moviendo los hilos al parecer quiere la empresa y a Helena un estúpido total
Edith Zenteno
si Helena es tannnn inteligente debe saber que no es Dante
Hilda Ponce
me encanta.yo también solo se contar hasta 3 antes de actuar
Gardenia Omaña
Clara su asistente 🤭
Gardenia Omaña
Lo peor es dar por sentado,
que nada se mueve sin tu permiso y, si se mueve vuelve a su lugar de origen.
por tú nepotismo haz perdido Dante y si no te pones chingón en tu cara te la van a quitar, por no escuchar consejos..solo lo que te convenía oír...lo que te hacía sentir que tú eres grandioso..
hubieses hablado ; hubieses ido a terapia... pero no como macho alfa el ego no se mueve
Nancy Castro Castillo
me perdí, Mateo en el funeral del papá de Helena y estaba con el papá de Helena....
Nancy Mujica
Q lastima se puso fastidiosa al principio iba bien
Norma Beatriz Oviedo
se está poniendo MUYYYY densa
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