Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.
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Omitiendo enamorarse
Pensamientos de Alexandre.
Está mujer, la señorita Rossi. Nunca se me había agotado la paciencia tan rápido con una mujer, pero es que, ella es un completo fastidió. ¿Cómo la aguantan sus padres y hermanos, como pueden convivir con ella sus amistades? Ese carácter no la dejará encontrar pareja en mucho tiempo, debería controlarse. Uuf, solo pensar en ella me saca de mi paz. Espero que vuelva a su país muy pronto y deje a un representante a cargo del proyecto, no quiero seguir escuchándola, viéndola y oler su aroma. Maldito aroma que me saca de quicio, ¿cómo una mujer puede oler tan bien, fresca y delicada? Esos ojos que me atraviesan el alma. ¿Qué estoy pensando? No me gusta, claro que no me gusta. ¿Cómo me va a gustar una mujer como ella?, además no soy hombre para una sola mujer. Soy demasiado para una sola.
Sharay: ¡Señor Viale!
Alexandre: ¿Cuánto tiempo llevas ahí parada?
Sharay: Lo suficiente para notar que estaba muy lejos. Disculpé la interrupción, pero la señorita Rossi está esperando por usted para ir a evaluar el terreno donde se efectuará el proyecto.
Alexandre: Uuum, está bien. En unos minutos.
Sharay: Si señor.
Alexandre pone los ojos en blanco, aparte de pensar en ella cada instante, porque "no la soporta", también tiene que verla constantemente... Después de pensar unos minutos, decide no hacer esperar más a Vittoria.
Pensamientos de Vittoria...
Tengo 20 minutos esperando por el señor Viale, cada vez que vengo aquí tengo que esperar una eternidad, no entiendo por qué dura tanto, yo sé que es un hombre bastante ocupado, pero no es justo que me haga esperar tanto. Este proyecto también es importante y beneficioso para él... Veo que la puerta del ascensor se abre, espero que sea él, no quiero perder más tiempo. Si fuera por mi ya estaría en el terreno.
Después de un rato el distinguido por fin se dio el gusto de bajar, es un irresponsable, ¿cree que por ser mujer me merezco ser tratada de forma diferente? Está muy equivocado.
Alexandre: Señorita Rossi, disculpe la demora, soy un hombre muy ocupado.
Vittoria: Los demás también tienen cosas que hacer señor Viale, no crea que es el centro del mundo y que solo usted es importante.
Alexandre: Usted debe entender que mis negocios si son muy importantes, no soy como los demás.
Vittoria: Usted necesita un poco de humildad, no le caería nada mal.
Alexandre: Limítese a hablarme de negocios señorita Rossi, no debe mostrar interés en mi vida privada o mi personalidad, siempre y cuando no le afecte a sus beneficios. ¿Está claro?
Vittoria: Usted debe manejar su actitud señor Viale, ¿ya nos podemos ir?
Alexandre: Parece que no entendió, pero no importa.
Después de furminarse con las miradas, ambos proceden a subir al auto y tomar carretera para visitar el proyecto. Durante el trayecto se limitaron a solo respirar uno al lado del otro, apenas Alexandre podía respirar, ya que el aroma de Vittoria lo tenía loco, por ocasiones el la miraba con molestia, quería sacarla del auto y dejar de respirar el mismo oxígeno que ella.
Pensamientos de Alexandre: Esta mujer me volverá loco con ese aroma, es un aroma embriagador, me tiene loco. No puedo contener el deseo de besarla justo en este momento y luego recibir unas cuantas cachetadas, porque se que me la dará, me las voy a ganar, pero quedaré satisfecho. Aunque no muy satisfecho porque después de darle tremendo beso, me la quisiera comer, como a un pastel. Oooh no, no ¿Qué pensamientos son estos? La quiero lejos de mi, no cerca.
Chófer privado: Llegamos señor.
Alexandre nota como Vittoria y el chofer están mirándolo, como si estuvieran unos minutos intentando llamar su atención.
Alexandre: Bien, vamos.
Vittoria: Le daré unos minutos, tómese su tiempo.
Alexandre: ¿De qué está hablando?
Vittoria: Su cuerpo reacciona.
Alexandre se llenó de vergüenza cuando se dio cuenta a qué Vittoria se refería, no podía creer lo que le estaba sucediendo, se quería morir.
Alexandre: No puede ser, ¡maldita sea!
Chófer privado: Necesita agua, señor Viale.
Alexandre: Tranquilo, estaré bien.
Alexandre sale del auto después de unos minutos y evita mirar a Vittoria a los ojos, nunca había sentido tanta vergüenza como en ese momento. Vittoria lo pone en una situación muy complicada.
Vittoria: ¿Ya podemos hacer el recorrido, señor Viale?
Alexandre: Um, por supuesto.
Uno de los ingenieros del proyecto se acerca a ellos para servir de compañía y mostrarle como va el proceso para dar la entrada al proyecto. El ingeniero no podía quitarle la mirada a Vittoria, algo que no pasó desapercibido por Alexandre. Aunque no lo quería reconocer, está acción no le causó nada de gracia, aunque el no sabía por qué.
Alexandre: Ingeniero López, ¿sabe de algún restaurante que esté cerca del área?
Ingeniero López: Por supuesto, a 400 metros hay un restaurante muy famoso por el excelente servicio y su comida.
Alexandre: Le agradezco la información.
Vittoria se emociona al escuchar que cerca del área hay un restaurante, tiene hambre y solo con escuchar hablar de comida, se pone feliz. Una acción que no pasa desapercibida por Alexandre, quien observa cada detalle de sus gestos aunque luego se autoreprende.
Alexandre: Bien, creo que es todo por hoy, tengo cosas que hacer y no me puedo quedar más tiempo. Señorita Rossi, vamos.
Vittoria: Estoy de acuerdo, vamos.
Cuando están dentro del auto, Vittoria le pregunta si pasarán por el restaurante, Alexandre sonríe satisfecho por haber acertado a su observación.
Alexandre: Entonces ¿tiene hambre? Usted se pone muy feliz cuando sabe que va a comer.
Vittoria: Comer es bueno, señor Viale. ¿No cree?
Alexandre: Lo es.
Llegan al restaurante y de inmediato son llevados a una mesa apartada, para que tengan privacidad. Alexandre solo tiene que llegar a un lugar para que le coloquen alfombras en el suelo. Siempre brindándole la mejor atención... El almuerzo fluye bien, la paz reina en el lugar, Vittoria y Alexandre no se miran con odio, solo disfrutan el momento, saciando su hambre. Hasta que sus miradas de pronto chocaron y sintieron esa chispa, una chispa que no reconocieron o no quisieron aceptar. ¡Se gustan! Pero ¿como reconoce un mujeriego, que está enamorado?