Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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NACIMIENTO
NARRADOR
Rebeca estuvo en el hospital por mucho tiempo. Su tobillo dolía y estaba muy inflamado, pero ni ese dolor podía compararse al que sentía en su corazón.
Thomas la había abandonado sin decir por qué y además la había estafado. Cómo si eso no fuera suficiente, su hermana estaba a punto de dar a luz y parecía odiar a su propia familia.
Ella había llamado nuevamente a la empresa de su tarjeta de crédito robada para obtener más detalles sobre las compras que se habían efectuado con ella. Eso solo bastó para enfurecerla.
Thomas había gastado en cosas absurdas: ropa, un cuarto de hotel y hasta un teléfono nuevo, entre otras cosas. Ella acababa de reparar su celular, que ni siquiera era nuevo. Todo le resultaba irónico, inaceptable e injusto. Demasiado injusto.
Finalmente Sofía había completado la dilatación para ser trasladada a la sala de partos. Su bebé sería prematura y la mayor preocupación era precisamente eso.
Contrario a lo que Rebeca y sus padres imaginaban, Sofía quiso ir sola a la sala de partos. Había rechazado ser acompañada. Eso fue todavía más devastador.
Varios minutos después, cuando un médico salió de allí y Sofía fue llevada a la habitación de maternidad, llegaron las malas noticias: la niña debía estar en cuidados neonatales. Su peso al nacer había sido muy bajo debido a que durante las últimas semanas no había aumentado de peso como lo esperaban. Además de ser pequeña, necesitaba asistencia respiratoria.
Rebeca sintió verdadero terror pensando el peor escenario para su única sobrina. Sus padres se abrazaron totalmente angustiados. Su primera nieta no estaba fuera de peligro. El día que debió ser feliz para la familia Martínez no lo fue, ni un poco.
Una mujer fue a la habitación donde Sofía estaba ingresada para saber el nombre que llevaría la niña.
--Mi hermana lo escogerá. Yo no-- Dijo mirando hacia otro lado
Para la mujer fue evidente la angustia de Sofía. Era demasiado joven y no estaba preparada para una responsabilidad semejante, aunque su reacción parecía por demás exagerada y desproporcionada.
La mujer se acercó a Rebeca.
--Se llamará Jade-- Dijo con tristeza e inseguridad
Ella no sabía si Sofía aprobaría el nombre. Ni siquiera sabía si le agradaría más adelante.
--¿Jade?-- preguntó su madre
Rebeca sonrió con tristeza.
--Mami, no quería ponerle un nombre muy usado. ¿Te acuerdas cuando quisieron arrestarme por culpa de otra Rebeca Martínez? No quiero que mí sobrina pase por lo mismo
Aquel recuerdo normalmente la hacía sonreír, al igual que cuando había recibido un juguete sexual para alguien con su mismo nombre, pero en ese momento no fue capaz de hacerlo.
--Es un nombre hermoso, hija. Sofía estará agradecida más adelante-- Afirmó Ernesto poco convencido
--Cuando Sofi no tenga más dolor, seguramente se calmará-- Dijo su madre con esperanza
Pero Rebeca no estuvo segura. No luego de entrar a ver a su hermana que no preguntó ni una sola vez por como se llamaría la niña que acababa de dar a luz.
Fabián Black estaba desesperado. El tiempo se acababa y él no tenía idea sobre quién podría ser su esposa.
Había intentado conseguir alguien adecuada y hermosa, sobre todo lo último. No había podido. Algunas potenciales candidatas lo habían enviado al infierno al recibir la propuesta, otras le quisieron cobrar por adelantado y algunas simplemente le dijeron que se casarían con él cuando tuvieran demencia.
Al volver a la mansión, Arthur se acercó con su seriedad habitual y una ansiedad perfectamente disimulada por saber cuál sería el nuevo drama existencial del cual reírse a solas.
--¿Hizo las pases con la naturaleza, señor Black?
Fabián ni siquiera lo miró. No fue capaz de sonreír.
--Arthur necesito ayuda para encontrar una esposa o moriré pobre y virgen-- Dramatizó
--¿Virgen? No puedo creer que viva para escuchar esto
Margaret que había oído todo se frotó el entrecejo con cansancio. Su nieto estaba lejos de madurar, cada día parecía más improbable que eso sucediera.
--Abuela. Arthur va a ayudarme. No deberías interrumpir una conversación de hombres
--Arthur no va a ayudarte. Pareces una damisela en apuros que necesita que alguien la rescate. ¿Por qué no te portas como un hombre por primera vez?
Fabián abrió su boca indignado.
--Señor Black, no sé cómo hacer un milagro y usted necesita uno-- el mayordomo se alejó
--No deberías molestar a Arthur luego de que él enviara su traje a la tintorería para asistir a una boda que no se efectuó. Realmente estaba ilusionado
--Arthur, ¿Estabas ilusionado por mi boda?-- el mayordomo volvió a acercarse
--Estaba sorprendido de que alguien quisiera casarse con usted. Necesitaba presenciar eso
--Arthur si fueras mi empleado...
--Hubiese renunciado y probablemente lo habría demandado por no pagarme
--Traidor
--No trabajo gratis, señor Black
Arthur volvió a alejarse. Ver sufrir a Fabián después de todas las diabluras y pedidos absurdos que había soportado por años le resultaba en cierto modo gratificante.
El pobre mayordomo había tenido que presenciar muchas situaciones y discursos absurdos de los cuales aún había pruebas en video. ¿Lo peor? Es que él estaba en varios.
Aquella noche, Fabián no cenó ni salió de la habitación. Se sentía derrotado. También había apagado su teléfono. Las invitaciones a fiestas lo ponían de mal humor porque estaba económicamente arruinado.
--¿Dónde carajos encontraré a una esposa en tan pocos días?-- Cuestionó más que molesto consigo mismo
Cuando logró dormirse fue de madrugada. No había conseguido una respuesta por más que lo había intentado.
Él había probado suerte con un último contacto. Cuando la mujer llamada Cassandra se negó a ser su esposa engañada y él le preguntó si no tenía una hermana que estuviera dispuesta ella había gritado, al punto de casi dejarlo sordo. Lo había insultado de maneras inimaginables y creativas.
Por la mañana, Fabián fue a desayunar en pijama ridículamente tarde.
--¿Desea desayunar, señor Black?
Arthur se había acercado en completo silencio haciéndolo caer de la silla.
--Vas a matarme pronto, de un susto o de irritación. No te incluiré en mi testamento-- Dijo con dramatismo exagerado
--Acaba de romperme el corazón, señor Black. No sabe cuánto deseaba tener un insecto radiactivo-- Fabián sonrió
--Arthur... ¿De dónde saco una esposa? ¿No tienes sugerencias?-- Preguntó desesperado sin un plan
--Señor. Usted ha sido la damisela en apuros en esta mansión-- Él gruñó en respuesta-- ¿Ha buscado a alguien que realmente lo necesite? Tal vez si cambia de táctica obtenga resultados
--Tu dices que encuentre a una damisela en apuros. Podría funcionar-- Aceptó
--Dudo que usted pueda ser un caballero de brillante armadura...-- Agregó ganando otro gruñido en respuesta
--Siempre tan positivo
--Es una de mis tantas virtudes, señor Black. Con permiso
Cuando Arthur se retiró, Fabián se dio cuenta de algo importante: el mayordomo lo había insultado, pero además no le había llevado un café. Él tuvo que ir a buscar uno a la cocina y eso lo disgustó aún más.
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.