En una manada donde todos nacen marcados por la Luna, Lyra es la única que jamás recibió una marca. Creció siendo ignorada, despreciada y tratada como un error incluso por quienes debían protegerla. Para la manada, alguien sin marca no tiene lugar, poder… ni valor. Pero todo cambia cuando comienza a encontrarse en secreto con Rowan, el heredero de una manada vecina que nunca la miró con rechazo. Mientras él le enseña a confiar en sí misma, Kael —el futuro alfa que siempre la despreció— empieza a verla de una forma diferente tras descubrir que Lyra oculta algo imposible. Entre antiguas profecías, secretos de las manadas y un poder que podría cambiarlo todo, Lyra tendrá que decidir quién es realmente… antes de que otros decidan por ella.
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Orgullosos de ella
Cuando Lyra abrió la puerta de la casa, el aroma a pan caliente llenó inmediatamente el aire.
Su familia ya estaba desayunando.
Elira hablaba emocionadamente mientras movía las manos explicando algo y sus padres la escuchaban con sonrisas orgullosas.
Nadie notó a Lyra entrar al principio.
—Y luego la sanadora mayor dijo que tengo muy buen control para mi edad —contaba Elira felizmente—. También aprendimos cómo reconocer hierbas curativas en invierno.
—Eso es increíble, cariño —dijo su madre acariciándole el cabello.
Su padre sonrió orgulloso.
—Sabía que tendrías un don fuerte.
Lyra permaneció quieta unos segundos observando la escena.
Era extraño.
Porque hace años esas mismas miradas estaban llenas de preocupación y decepción.
Ahora todo parecía… más liviano.
Como si Elira hubiera arreglado algo roto dentro de la familia.
Finalmente Lyra caminó hacia la mesa en silencio.
El ruido disminuyó apenas.
Su madre levantó la vista rápidamente.
—¿Dónde estabas?
—En el bosque.
Su padre frunció el ceño.
—Pasaste toda la noche afuera.
Lyra se sirvió algo de pan sin mirarlos.
—Sobreviví.
El silencio se volvió incómodo.
Elira observó a su hermana con preocupación.
—¿Estás bien?
Lyra asintió apenas.
No quería hablar.
No tenía energía para hacerlo.
Mientras mordía el pan, escuchó nuevamente a sus padres hablar sobre las clases especiales de Elira.
Sobre su futuro.
Sobre lo orgullosos que estaban.
Y aunque intentó ignorarlo…
dolía.
Porque nunca hablaban así de ella.
Nunca esperaban nada bueno de ella.
Ni siquiera cuando era niña.
Lyra bajó la mirada hacia su taza.
Entonces notó algo raro.
La cuchara dentro de la bebida vibró apenas.
Muy poco.
Pero suficiente para que ella lo viera.
Su respiración se tensó.
Rápidamente sujetó la taza con ambas manos intentando ocultarlo.
“Concéntrate.”
No podía pasar otra vez.
No ahí.
No frente a ellos.
—Lyra.
Levantó la cabeza.
Su padre la observaba seriamente.
—El futuro alfa vino a buscarte esta mañana.
El corazón le dio un pequeño salto incómodo.
—¿Y?
—No deberías hacer que alguien como Kael pierda el tiempo persiguiéndote por el bosque.
Algo dentro de ella se endureció inmediatamente.
Claro.
Ni siquiera eso era preocupación.
Era molestia por causar problemas.
Lyra soltó la taza con cuidado sobre la mesa.
—No le pedí que fuera.
Su padre suspiró cansado.
—A veces parece que disfrutas avergonzando a esta familia.
El comentario cayó pesado sobre el comedor.
Elira bajó lentamente la mirada.
La madre de Lyra no dijo nada.
Y eso fue peor.
Porque el silencio siempre significaba que estaban de acuerdo.
Lyra sintió nuevamente ese calor extraño bajo la piel.
El enojo.
La tristeza.
Todo mezclándose.
Sus dedos se cerraron lentamente alrededor de la cuchara.
CRACK.
El metal se dobló apenas entre sus manos.
Todos quedaron inmóviles.
Lyra abrió los ojos sorprendida.
Maldición.
Rápidamente soltó la cuchara sobre la mesa y se puso de pie.
—Ya terminé.
Tomó su abrigo y salió de la casa antes de que alguien pudiera decir algo.
Detrás de ella, el silencio quedó flotando en el comedor.
Y por primera vez…
sus padres parecían un poco asustados.