Tres amigos de la infancia. Un amor en secreto que finalmente se anima a nacer. Y un resentimiento silencioso dispuesto a destruirlo todo. Camila brilla con luz propia, Bruno es el chico de pocas palabras que daría la vida por ella, y Milena es la sombra que espera el momento exacto para actuar. Lo que empieza como un romance de escuela secundaria terminará atrapado en una red de manipulación, celos y una trampa mortal en lo profundo. Descubrí hasta dónde se puede llegar cuando la envidia se disfraza de amistad.
NovelToon tiene autorización de marig para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 20: El juramento y el abismo
Antes de que el frío sol de la montaña marcara de manera inevitable el inicio del fin, Bruno preparó minuciosamente una cita clandestina que Camila jamás olvidaría en toda su vida. En la penumbra densa del viejo galpón abandonado del barrio, iluminados únicamente por una docena de velas titilantes que proyectaban sombras danzantes y fantasmagóricas en las gastadas paredes de chapa, los dos jóvenes se juraron amor eterno. No se trataba solo de promesas adolescentes vacías o palabras arrastradas por el viento; sellaron su compromiso inquebrantable con una alianza plateada que brillaba con intensidad bajo la luz tenue, un símbolo material de que, pasara lo que pasara a partir de ese día, sus almas estarían unidas para siempre.
Pero el vínculo sagrado fue mucho más allá del metal. En un acto de entrega absoluta, mística y apasionada, compartieron un secreto que nadie más en el mundo vería jamás. Un tatuaje diminuto hecho a mano alzada, un corazón perfecto grabado a fuego en la piel de su zona más íntima; un tesoro oculto que solo les pertenecía a ellos en la privacidad más absoluta de su pasión naciente.
—Ni el paso del tiempo ni las intrigas de Milena podrán separarnos nunca, Cami —le susurró Bruno al oído con una voz cargada de una devoción casi religiosa—. Esto que tenemos nosotros es para siempre.
A la mañana siguiente, sin embargo, el panorama idílico cambió por completo, tiñéndose de una frialdad hostil. El sendero hacia el mítico "Pico del Diablo" era empinado, traicionero, rodeado de piedras sueltas que crujían bajo el calzado y un viento alpino que empezaba a silbar con fuerza entre los desfiladeros. Milena iba adelante, marcando el paso con un ritmo firme, casi militar, mientras Camila la seguía unos metros atrás, sintiendo el peso abrumador de la mochila en sus hombros y una extraña, densa vibra flotando en el aire.
Buscando romper el hielo y anhelando esa reconciliación honesta en la que desesperadamente quería creer, Camila apuró el paso, desafiando la pendiente, hasta ponerse finalmente a la par de su amiga.
—Milena... quería decirte que tenés que empezar a hacer realmente lo que te gusta —le dijo Camila, mirándola de reojo con cariño mientras caminaban al borde del sendero—. Vivir por vos misma, hacer tu propio camino sin mirar atrás. No te preocupes más por nadie, ni por los problemas de Bruno ni por los míos. Sé libre, de verdad te merecés ser feliz.
Milena ni siquiera se detuvo. Siguió marchando hacia la cumbre, pero una sonrisa rígida, fría y casi ensayada ante un espejo se dibujó en su rostro pálido. Mantuvo esa máscara que siempre usaba con ella: la de la amiga incondicional, la protectora de toda la vida.
—¿Ah, sí? ¿Te parece, Cami? —respondió Milena con un tono falsamente suave, sibilino, casi divertido—. Qué tonta... ¿por qué nunca antes me contaste que pensabas esas cosas de mí?
Soltó una risa seca, carente de cualquier rastro de alegría, que se mezcló de inmediato con el crujido de sus botas contra las filosas piedras. A medida que la pendiente se volvía más pronunciada y el sendero se estrechaba peligrosamente, Milena empezó a soltar pistas macabras, hablando en un código retorcido y jugando de manera cruel con la mente de Camila mientras la guiaba ciegamente hacia lo más alto del abismo.
—Es realmente gracioso que me pidas que busque mi felicidad, cuando mi felicidad siempre estuvo al alcance de mi mano... o al menos eso me habías hecho creer —continuó Milena, deteniéndose un milisegundo para mirar a Camila desde una posición superior—. A veces, para que uno de nosotros suba a la cima del mundo, el otro tiene que tirarse obligatoriamente al vacío, ¿no creés? Hay que despejar la pista de una vez por todas para que el verdadero amor vuele libre.
Camila la miró con profunda extrañeza, sintiendo un escalofrío repentino recorriéndole la espina dorsal, un miedo helado que no tenía absolutamente nada que ver con el clima hostil de la montaña.
—No te entiendo, Milena. ¿De qué pista estás hablando? Estás muy extraña hoy.
Milena volvió a avanzar en silencio, pero su mente ya estaba volando alto en su propia y oscura fantasía de control. En su cabeza ensangrentada, ella ya se imaginaba dominando la situación por completo, saboreando el desenlace trágico con un placer casi adictivo. Se preguntaba qué estaría sintiendo la estúpida de Camila en ese preciso momento: si finalmente la veía como una amenaza real, o si su mente ingenua de "chica buena" era simplemente incapaz de procesar la furia destructiva de un sistema mental que Milena había programado minuciosamente durante años para destruirla. En la imaginación enferma de Milena, el universo se dividía estrictamente entre los que dominaban con mano de hierro y los que obedecían sumisamente. Y ella, por fin, ya no iba a obedecer a nadie.
Al llegar a la saliente rocosa más alta, allí donde las nubes grises quedaban flotando por debajo y el abismo insondable se abría a tan solo un paso de distancia, el aire se volvió pesado, casi irrespirable. El velo de la hipocresía se rompió en mil pedazos. Milena se dio vuelta por completo, encarando a su víctima y revelando en su rostro toda la furia, el asco y el resentimiento patológico que había guardado bajo llave en el pecho desde la infancia. Las mentiras de "hermana" quedaron enterradas para siempre en el barro de la montaña.
—¡Se terminó la maldita actuación, Camila! —le gritó Milena, con la voz completamente distorsionada por el odio puro, empezando a caminar hacia ella de forma amenazante y obligándola a retroceder torpemente—. ¿Realmente sos tan ciega como para creer que Bruno te ama de verdad? Él te hizo creer esa estupidez, pero la realidad es completamente otra. ¡Bruno está con vos solo porque se siente obligado! Porque sos la pobrecita "chica buena" del barrio y no le quedó otra opción social. ¡Sos su maldita carga, Camila, no su amor! En cambio, conmigo él es él mismo. Conmigo no tiene que actuar ni usar máscaras.
—¡Eso no es así! ¡Estás completamente loca, Milena! —le gritó Camila, estallando en llanto, aterrada de muerte mientras trataba de hacer un equilibrio desesperado al sentir cómo el suelo de piedra desaparecía bajo sus talones—. No entiendo por qué me habrás de esa manera tan horrible... ¿por qué nunca me dijiste lo que te pasaba si se supone que éramos hermanas?
—¡Porque te odio con toda mi alma! —bramó Milena.
Sin darle un solo segundo más para reaccionar o suplicar, Milena avanzó con los ojos inyectados en sangre, poseída por una fuerza ciega, y le propinó un empujón seco, violento, brutal y certero directo en el centro del pecho. Camila perdió instantáneamente el control de sus pies en el borde del precipicio. Sus ojos color miel, abiertos de par en par por el terror más puro y con la última imagen de la traición encarnada grabada a fuego en las pupilas, desaparecieron tragados en la inmensidad de la niebla, las rocas y el vacío absoluto.
Milena se asomó lentamente al borde del acantilado, respirando de forma agitada, sintiendo el corazón latiéndole en las sienes. El viento helado de la cumbre le borraba con violencia las pocas lágrimas de rabia que le quedaban. Tenía todo fríamente calculado en su mente criminal para volver sola al barrio, fingir demencia y armar el relato perfecto de un trágico "accidente" de senderismo. Sin embargo, se quedó varios minutos mirando la nada gris, masticando con malicia la última frase que le hubiera gustado gritarle a su enemiga y que prefirió guardarse como un mantra para lo que venía: el juego apenas comenzaba.
FIN DEL LIBRO 1
CONTINUARÁ...