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La Reina De La Mafia

La Reina De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rocío Duque

Sinopsis: Él pensó que se casaba con un monstruo. Ella pensó que compraba un peón. Ninguno imaginó que el verdadero peligro no vendría de sus enemigos en las calles de Sicilia, sino de la irresistible tensión de compartir la misma cama. Una viuda poderosa, un esposo indomable y una mano derecha celosa dispuesta a todo por destruirlos.
¿Estás lista para conocer a La Reina de la Mafia? Una nueva y adictiva historia de la escritora Rocío Duque.

NovelToon tiene autorización de Rocío Duque para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El purgatorio de la Reina

​El descenso por la gran escalinata de mármol del palacio se sintió como una marcha fúnebre para sus enemigos. Victoria caminaba un paso por delante, su traje sastre cortando el aire con precisión militar, mientras que a su lado, medio paso por detrás pero con la presencia imponente de un titán, Alexander Sterling la escoltaba. El eco de sus pasos resonaba en las paredes abovedadas, un recordatorio sordo para cualquiera que estuviera escuchando de que los señores de Sicilia seguían en pie.

​Al llegar a las doble puertas de roble del gran salón, dos guardias armados se tensaron y, con una reverencia sincronizada, abrieron paso.

​El ambiente dentro del salón era espeso, impregnado del olor a tabaco, café amargo y el miedo mal disimulado. Alrededor de la enorme mesa de caoba, los capitanes de las facciones sobrevivientes —hombres curtidos en la violencia, que veían con recelo el ascenso de una mujer— guardaron un silencio sepulcral en cuanto la silueta de Victoria recortó la entrada. Sus ojos, sin embargo, se desviaron de inmediato hacia el hombre que caminaba a su lado. El rumor de que Sterling había sobrevivido a la purga de la noche anterior ya corría como pólvora, pero verlo allí, impecable, con la mirada fría de un depredador que acaba de regresar de la caza, congeló las lenguas de los más osados.

​Victoria no se sentó en la cabecera; se quedó de pie, apoyando las palmas de sus manos sobre la madera pulida, obligando a los presentes a levantar la mirada hacia ella. Alexander se posicionó justo detrás de su hombro derecho, con los brazos cruzados en la espalda, una estatua de lealtad absoluta y amenaza implícita.

​—Señores —la voz de Victoria cortó el aire como un bisturí—. Asumo que si están sentados en esta mesa es porque entienden que el viejo consejo ha dejado de existir. Matías Lombardi cometió el error de creer que la ambición podía suplantar al derecho de sangre. Ya saben cómo terminó eso.

​Un murmullo incómodo recorrió a los hombres. Don Fabrizio, el más anciano de los capitanes de Palermo, aclaró su garganta, intentando mantener la compostura.

​—Donna Lombardi... respetamos su fuerza —dijo el viejo, midiendo cada palabra—. Pero la reestructuración del territorio requiere un equilibrio. La desaparición de Matías deja un vacío en las rutas del norte. Necesitamos saber quién respaldará sus decisiones ahora que la corona está... expuesta.

​Antes de que Victoria pudiera responder, Alexander dio un paso al frente. El movimiento fue sutil, pero la energía en la habitación cambió drásticamente. Los capitanes contuvieron el aliento.

​—La corona no está expuesta, Fabrizio —intervino Alexander. Su voz, un barítono bajo y calmado, arrastraba la seguridad de quien no necesita gritar para ser temido—. Las rutas del norte están bajo mi supervisión directa a partir de este segundo. Cualquier alteración en los cargamentos, cualquier retraso en los tributos o el más mínimo susurro de disidencia, no será tratado como un asunto de negocios. Será tratado como una declaración de guerra contra esta casa.

​Lucas clavó su mirada de acero en el anciano, sosteniéndola hasta que el hombre tuvo que desviar la vista, asintiendo levemente con sumisión. Victoria observó la escena de reojo. El disfraz era perfecto; nadie en esa habitación dudaría jamás de que el hombre que tenían enfrente era el implacable Sterling. El vacío de poder se había cerrado antes de que pudieran aprovecharlo.

​—Como ha dicho mi esposo —continuó Victoria, reclamando el control total con una sonrisa gélida—, las reglas han cambiado. Sicilia ya no es un tablero para que jueguen los ambiciosos. Es nuestro hogar. Y nosotros protegemos lo que es nuestro.

​Durante las siguientes dos horas, Victoria desmanteló y reorganizó el imperio con una lucidez letal, asignando porcentajes, delimitando fronteras y dejando claro que cada centavo de la isla tributaba ahora bajo su nombre. Alexander permaneció a su lado, interviniendo solo cuando un mapa necesitaba el peso de su autoridad táctica. Para el mundo, eran la pareja más sólida y peligrosa de Europa mediterránea. Una maquinaria perfecta.

​Cuando el último de los capitanes abandonó el salón, dejando tras de sí un rastro de promesas de lealtad firmadas con sudor frío, las pesadas puertas volvieron a cerrarse.

​El silencio regresó, pero esta vez no era el de la complicidad del palacio, sino el peso de la fachada que acababan de sostener. Victoria se dejó caer finalmente en la silla de la cabecera, exhalando un suspiro largo mientras se quitaba la tensión de los hombros.

​Alexander caminó despacio hacia la mesa, sirvió un vaso de agua mineral y se lo extendió con delicadeza. El cambio de postura fue instantáneo: los hombros rígidos del Don de Sicilia se relajaron, dando paso de nuevo al hombre que la miraba con una mezcla de culpa y devoción.

​—Estuviste magnífica ahí dentro —dijo él en voz baja, esperando a ver si ella aceptaba el gesto.

​Victoria miró el vaso y luego levantó los ojos hacia él, con la distancia fría que había prometido mantener en la intimidad. No tomó el vaso.

​—Hiciste tu parte, Alexander —respondió ella, enfatizando el nombre público con una distancia calculada que dolió más que un insulto—. Los contuviste bien. Pero no olvides lo que acordamos arriba. El espectáculo para los capitanes ha terminado.

​Lucas bajó la mano lentamente, dejando el vaso sobre la mesa. Sabía que el camino de regreso a su gracia sería largo y empinado, y que cada muestra de sumisión en público solo aumentaba el precio de su penitencia en privado.

​—Lo sé —respondió él, asumiendo el golpe con dignidad—. El imperio está a salvo por hoy, Donna. Ahora dime... ¿Cuál es el siguiente paso para Lucas?

Victoria se levantó de la silla con una lentitud calculada, rodeando la mesa de caoba hasta quedar a un palmo de él. El perfume de ella —una mezcla de jazmín y pólvora residual de la noche anterior— inundó los sentidos de Lucas, obligándolo a mantenerse firme, casi sin respirar.

—El siguiente paso para Lucas —dijo ella, arrastrando las palabras mientras sus ojos oscuros escaneaban las facciones del hombre que tenía enfrente— es aprender a vivir en el purgatorio.

Extendió una mano y, con la yema de los dedos, delineó el cuello rígido de la camisa de Lucas, justo donde se unía a su mandíbula. El toque fue tan suave que pareció una caricia, pero la frialdad en la mirada de Victoria lo convirtió en una advertencia. Lucas se tensó, sintiendo el pulso acelerado en su propia garganta bajo los dedos de ella.

—¿Creíste que una buena actuación ante un grupo de mafiosos asustados borraría el hecho de que dormí con un extraño durante meses? —preguntó en un susurro que rozaba sus labios, cargado de una rabia contenida y sensual—. Alexander Sterling me dio su nombre, pero tú me diste una fantasía. Me enamoré de un hombre que se construyó en un laboratorio de mentiras.

Lucas no retrocedió ni un milímetro. Al contrario, inclinó levemente la cabeza, aceptando el tormento del contacto. Sus manos, que habían sostenido fusiles y firmado sentencias de muerte, temblaban imperceptiblemente a los costados de su cuerpo por el deseo incontenible de rodearle la cintura. Pero se contuvo. Sabía que un movimiento en falso rompería el frágil hilo que aún los unía.

—No todo fue una mentira, Victoria —respondió él, y su voz sonó rota, despojada de cualquier rastro del general implacable—. El soldado que te cuida las espaldas es real. El hombre que se despierta a mitad de la noche solo para asegurarse de que sigues respirando... ese no es un personaje de Sterling. Ese soy yo. Lucas Galiano no tenía nada propio en este mundo hasta que te miró a los ojos.

Victoria retiró la mano bruscamente, como si sus propias palabras la hubieran quemado. Se giró de espaldas, abrazándose a sí misma para ocultar el estremecimiento que recorrió su cuerpo. Odiaba lo mucho que la afectaba su voz, odiaba que, a pesar de la traición, su piel reaccionara ante él con la misma urgencia pasional de siempre.

—Las palabras son baratas para un mercenario, Lucas —sentenció ella, mirando fijamente los ventanales que daban al patio interior del palacio—. Sterling sabe cómo ganar una guerra. Demuéstrame que tú sabes cómo mantener la paz sin traicionarme de nuevo.

Lucas dio un paso corto, acortando la distancia hasta quedar justo detrás de ella, tan cerca que Victoria pudo sentir el calor que emanaba de su pecho, aunque él no llegó a tocarla.

—Dame una orden —susurró él cerca de su oído, su respiración rozando los mechones sueltos de su cabello rubio—. Lo que sea. Pídeme que me ponga de rodillas, pídeme que te entregue la cabeza de cualquiera que te mire de forma incorrecta, o pídeme que pase el resto de mi vida ganándome el derecho de tocarte otra vez. Haré lo que decidas. Pero no me pidas que me aleje, porque el imperio no es lo único que me ata a ti.

Victoria cerró los ojos por un segundo, saboreando el poder absoluto que tenía sobre él, pero también la dolorosa verdad de sus propias emociones. El juego de poder en Sicilia era un juego de niños comparado con la guerra que se desataba en su propio pecho.

Se giró despacio, quedando frente a frente con él una vez más. Su rostro volvía a ser una máscara de porcelana inquebrantable, pero en el fondo de sus ojos oscuros brillaba una chispa de fuego peligroso.

—Esta noche nos mudamos a la villa del acantilado —ordenó Victoria, su tono recuperando la autoridad de la Donna—. Lejos de los guardias, lejos de los ojos del clan. Allí no habrá capitanes a los que engañar, ni coronas que proteger. Solo estaremos tú y yo. Y veré de qué estás hecho realmente, Lucas Galiano.

Lucas esbozó una sonrisa mínima, una mezcla de alivio y anticipación oscura.

—Como ordene, mi Reina.

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Rocío Duque
Si, Alexander es en verdad Lucas Galiano
yuyis
Alex es lucas Galiano?
yuyis
ella terminará enamorada del peón
Rocío Duque: "¡Me encanta que analices así a los personajes! 😉 Digamos que Victoria es una mujer difícil de leer, pero cuando dos personas tan fuertes chocan... cualquier cosa puede pasar. ¡Gracias por estar tan conectada con la historia! ✨"
total 1 replies
yuyis
esperemos como sigue está novela
Rocío Duque: "¡Muchas gracias por leer! Qué alegría contar contigo desde el primer capítulo. ¡Espero que disfrutes mucho lo que viene!"
total 1 replies
Rocío Duque
Nota de la autora: ✨
¡Llegamos a uno de mis capítulos favoritos! Quería que sintieran esa mezcla de peligro, deseo y desconfianza absoluta que rodea a Victoria y Alexander. Llegar hasta aquí con ustedes, ver cómo reaccionan y cómo se sumergen en este romance oscuro está siendo un viaje increíble. Gracias por leer, por apoyar mis letras y por ser cómplices de este imperio. ¿Qué les pareció este encuentro? 🖤
Rocío Duque
​👑 ¡Buen día a todos los cómplices de esta historia!
​Detrás de cada imperio hay secretos oscuros, y detrás de cada capítulo de La reina de la mafia, hay horas de entrega, pasión y un trozo de mi alma. Ya hemos dejado atrás 9 capítulos; hemos visto la frialdad, el poder, los conflictos internos y la tensión que rodea a nuestra reina y su entorno.
​Solo quiero decirles: GRACIAS. Gracias por no dejarla sola en este camino tan peligroso, por morderse las uñas conmigo y por apasionarse con este universo tanto como yo. Su apoyo es el motor que me empuja a seguir escribiendo el destino de los Lombardi.
​Prepárense, porque lo que viene va a sacudir los cimientos de todo lo que creen saber... Que tengan un día increíble. ☕🌹
Rocío Duque: "¡Eso es! 👏 Ya me dirás qué opinas de este cierre, ¡prepárate para los giros! 😉"
total 2 replies
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