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Entre La Vida Y El Silencio

Entre La Vida Y El Silencio

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Un joven sufre un accidente automovilístico después de una noche Que se borracha porque pierde la mujer que amaba y queda en coma durante dos años. En el hospital, una doctora se encarga de su cuidado diario y nunca pierde la esperanza de que despierte.
Con el tiempo, su dedicación crea un vínculo especial entre ambos, más allá de lo médico. Cuando el chico finalmente despierta, comienza una nueva etapa de recuperación donde poco a poco ambos descubren que lo que los une se convierte en amor.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Valeria Cárdenas

Hola… soy Valeria Cárdenas.

Tengo 18 años recién cumplidos. Nací el 14 de febrero del 2008 en Manzanares, Caldas, Colombia, un pueblo frío, lleno de montañas, cafetales y gente que siempre tiene algo que decir aunque no lo conozcan a uno del todo.

Y sí… soy la misma Valeria que lleva años enamorada de Edwin.

Aunque él apenas lo vino a entender hace poquito.

Vivo con mis papás y mi hermano menor en una casa no muy grande, pero bonita y tranquila. Mi mamá siempre dice que yo soy demasiado sentimental, y la verdad sí. Me apego mucho a las personas, especialmente a las que me hacen sentir segura.

Y Edwin siempre fue eso para mí.

Seguridad.

Desde pequeña fui una pelada tranquila. Nunca fui de estar metida en problemas ni de andar buscando atención. Me gustaba más escuchar que hablar. Aunque cuando agarro confianza ya nadie me calla, eso sí.

Mis amigas siempre me molestaban diciendo que yo tenía “cara de niña seria”, pero la verdad es que solo soy tímida al principio.

Tengo el cabello negro, largo y liso, siempre me gusta llevarlo arreglado porque siento que es lo que más me identifica. Mi piel es trigueña clara, y mi cara… bueno, mi mamá siempre dice que heredé todo de ella.

Tengo ojos cafés oscuros, grandes, con pestañas largas que casi nunca necesito maquillar mucho. Mi nariz es pequeña y delicada, y mis labios son medianos, aunque cuando sonrío se me hacen más grandes. Edwin una vez me dijo que cuando me río cierro un poquito los ojos y que eso me hace ver tierna.

Ese día casi me muero de la pena.

También tengo las cejas bien marcadas naturalmente, y algo que siempre me dicen es que mi mirada parece tranquila, pero que cuando estoy brava se nota demasiado.

Y sí… sí es verdad.

No soy de usar maquillaje exagerado. Me gusta verme sencilla, bonita, pero natural. Un brillo labial, pestañina y ya. Nunca me gustó verme diferente a como realmente soy.

La primera vez que vi a Edwin yo tenía 15 años.

Él ya estaba en la universidad.

Yo lo conocía porque en Manzanares casi todo el mundo sabe quién es él. El hijo del empresario importante, el muchacho de la mansión grande, el que siempre andaba en camionetas blindadas y parecía serio todo el tiempo.

Pero la verdad…

cuando uno lo conoce de cerca, él no es así.

La primera vez que hablamos fue gracias a un trabajo comunitario que hicieron entre estudiantes del pueblo y universitarios. Yo estaba ayudando a organizar unas cajas en un salón comunal cuando accidentalmente dejé caer unas carpetas.

Y él me ayudó a recogerlas.

Así de simple empezó todo.

—“Tranquila, eso le pasa a cualquiera” —me dijo.

Y yo ni siquiera fui capaz de mirarlo bien de los nervios.

Porque sí…

desde esa primera vez me pareció lindo.

No solo físicamente.

Había algo en él.

Algo triste.

Algo callado.

Como si cargara muchas cosas encima.

Después de eso comenzamos a coincidir más seguido. A veces en el parque, a veces en cafeterías, a veces porque él pasaba por donde yo estudiaba.

Y poco a poco comenzamos a hablar más.

Edwin nunca fue el tipo de muchacho escandaloso ni presumido. De hecho, a veces parecía que le incomodaba tener plata. Era más tranquilo, más reservado.

A mí me gustaba escucharlo hablar de ingeniería.

Cuando explicaba cosas se le iluminaba la mirada, y ahí dejaba de verse tan serio.

Con el tiempo nos volvimos amigos.

Muy amigos.

Él me contaba cosas que no le contaba a casi nadie. Sus peleas con el papá, sus momentos malos, las veces que sentía que la mansión era demasiado grande para alguien que se sentía tan solo.

Y yo simplemente lo escuchaba.

Porque cuando uno quiere a alguien de verdad, a veces no necesita arreglarle la vida… solo quedarse ahí.

Con los años fui entendiendo algo que me daba miedo aceptar:

me estaba enamorando de él.

Pero yo era menor de edad.

Y aunque él siempre me cuidó y me trató bonito, jamás cruzó ningún límite ni me hizo sentir incómoda. Edwin siempre fue respetuoso conmigo.

Por eso creo que terminé queriéndolo más.

Porque en un mundo donde muchos hombres solo miran el físico, él siempre me trató como alguien importante.

Y eso vale demasiado.

A veces él llegaba a mi casa después de discutir con el papá. Nos sentábamos afuera, donde se veía la montaña llena de neblina, y hablábamos durante horas.

Otras veces no hablábamos.

Solo estábamos ahí.

Y aunque él no lo supiera…

esos momentos eran mis favoritos.

Porque cuando Edwin sonreía de verdad, aunque fuera poquito, el ambiente cambiaba.

Y yo vivía esperando eso.

Esperando verlo bien.

Esperando verlo tranquilo.

Esperando que algún día me mirara diferente.

Cuando cumplí los 18 sentí que ya no quería seguir guardándome lo que sentía. Ya no quería seguir fingiendo que solo era amistad cuando mi corazón se aceleraba cada vez que él me escribía.

Por eso le mandé ese mensaje.

Con miedo.

Muchísimo miedo.

Porque una parte de mí pensaba que podía perderlo.

Pero también entendí algo:

hay sentimientos que pesan demasiado cuando uno los guarda tanto tiempo.

Y Edwin…

siempre fue el más pesado y más bonito de todos.

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Normaangelica Medina Ortiz
historia buena pero frases repetidas constantemente, sobretodo el "sinceramente" final un error,los protagonistas se enteraron que Marcela está embarazada cuando tiene 3 meses, después narran que 8 meses después ella empieza con dolores de parto y todavía falta uno ... entonces la bb nace de 11 meses??🤷ojo con ese "pequeño" detalle
Yulexi De Fernández: de esa parte
total 2 replies
Normaangelica Medina Ortiz
porque insistir en el SINCERAMENTE
Normaangelica Medina Ortiz
demasiados, ay no ! y sinceramente
Ana Cortes
que bueno que Edwin se esté dando una oportunidad con la doctora
Ana Cortes
como que las fechas o considen porque cuando se hizo novio de Valeria tenía 23 años y ellos duraron más de 6 meses juntos de novios hasta la muerte de Valeria y fue en el funeral que el salio y se fue a recorrer la ciudad a gran velocidad y fue que tuvo el accidente que lo dejó en coma y ahora que despierta la doctora le dice que lleva en coma más de 1año en ese estado
Yulexi De Fernández: la verdad que yo cuando la hice amiga ni no conseguí bien la fecha más o menos pero más o menos entre un año y dos años más o menos no me recuerdo bien
total 2 replies
Ana Cortes
debe de sentirse horrible perder al amor a tan temprana edad
Ana Cortes
pobre Edwin la vida no a sido nada de generoso con él
Ana Cortes
que pena por Valeria enfermarse y estar tan mal y pobre de Edwin ya que él está enamorado de ella
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