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Cuando Volvamos A Encontrarnos

Cuando Volvamos A Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Valentina tenía 17 años cuando conoció a Lautaro, un amor inesperado que llegó para cambiar su vida para siempre. Entre miradas, promesas y momentos inolvidables, descubrió un sentimiento que creyó que duraría toda la vida.
Pero a veces el amor no alcanza.
Los malos entendidos, las personas equivocadas y las decisiones tomadas demasiado pronto los separaron. Mientras Lautaro siguió adelante con su vida, Valentina intentó olvidarlo, aunque una parte de su corazón siempre quedó en aquel pasado.
Con los años, Valentina construyó una familia junto a Franco, un hombre que le dio amor, estabilidad y un hogar. Se convirtió en esposa y madre, aprendiendo que la vida puede regalarte una felicidad diferente a la que imaginaste.
Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar.
Porque algunas personas no desaparecen de tu corazón, aunque pasen los años, aunque cambien las vidas, aunque los caminos se separen.
Y cuando el destino decide volver a cruzarlos...

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 – El primer cruce

La música hacía vibrar el piso de la discoteca. El humo de las máquinas se mezclaba con las luces de colores y las risas de la gente. Para cualquiera era una noche más de sábado.

Para Valentina, todavía no.

Seguía con la mirada perdida en aquel chico moreno que no conocía.

—¿Qué tanto mirás? —preguntó Camila, acercándose a su oído para hacerse escuchar entre la música.

Valentina reaccionó enseguida.

—Nada.

—No me mientas.

—No te miento.

Camila sonrió con picardía.

—¿Te gustó Lautaro?

Valentina frunció el ceño.

—¿Así se llama?

—Sí.

Intentó disimular.

—Es lindo...

—¿Solo lindo?

Valentina volvió a mirar hacia donde estaba él.

Lautaro estaba hablando con Martín y Bruno. Se reía de algo que había dicho uno de ellos. No parecía el típico chico que buscaba llamar la atención de todas las mujeres del lugar. Al contrario, era bastante tranquilo.

—Sí... es lindo.

Camila soltó una carcajada.

—Con eso ya entendí todo.

—No entendiste nada.

—Te conozco desde que teníamos diez años.

Valentina le dio un pequeño empujón entre risas.

—Callate.

---

Del otro lado del salón, Martín le dio un codazo a Lautaro.

—Che.

—¿Qué?

—La amiga de Cami no deja de mirarte.

Lautaro tomó un sorbo de su vaso.

—Estás imaginando cosas.

—No. Mirá.

Lautaro levantó la vista con naturalidad.

Justo en ese instante, Valentina volvió a mirarlo.

Otra vez.

Y otra vez los dos desviaron la mirada al mismo tiempo.

Bruno empezó a reír.

—Bueno... parece que Martín no estaba tan loco.

Lautaro negó con la cabeza.

—Capaz estaba mirando para este lado.

—Sí... justo para este lado.

Los tres rieron.

Aunque Lautaro intentaba restarle importancia, había algo en esa chica que le despertaba curiosidad.

No era solamente hermosa.

Había visto muchas mujeres lindas.

Pero ella tenía una expresión distinta.

No miraba con soberbia.

No buscaba llamar la atención.

Parecía observar el mundo con una mezcla de dulzura y nostalgia.

Y eso le resultó imposible de ignorar.

---

Después de un rato, Camila tomó a Valentina de la mano.

—Vení.

—¿A dónde?

—Con los chicos.

—No.

—Sí.

—Cami...

—Dejá de hacerte la tímida.

Sin darle tiempo a responder, la llevó hasta donde estaban ellos.

Martín sonrió apenas las vio acercarse.

—Muchachos.

Los tres levantaron la vista.

—Ella es Valentina.

Bruno la saludó primero.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

Después Martín señaló al moreno.

—Y él es Lautaro.

Por un segundo, el ruido del boliche pareció desaparecer.

—Hola... —dijo Lautaro, extendiéndole la mano.

Valentina la estrechó.

—Hola.

Fue un gesto simple.

Pero ninguno de los dos soltó la mano enseguida.

Los dos sonrieron con cierta timidez.

—Mucho gusto.

—El gusto es mío.

Martín y Camila intercambiaron una mirada divertida.

La tensión era evidente.

Bruno decidió romper el silencio.

—¿Bailamos o nos vamos a quedar todos mirándonos?

Todos rieron.

La incomodidad desapareció enseguida.

Comenzaron a hablar.

De música.

De trabajo.

De fútbol.

De anécdotas.

Valentina descubrió que Lautaro tenía un sentido del humor inesperado. No hablaba demasiado, pero cada vez que hacía un comentario lograba hacer reír a todos.

Lautaro, por su parte, notó que Valentina escuchaba con atención. No interrumpía. No buscaba ser el centro de la conversación.

Y cada vez que sonreía, él sentía unas ganas inexplicables de verla hacerlo otra vez.

---

Pasó casi una hora.

Entre charla y charla, Lautaro se acercó un poco más.

—¿Te gusta bailar?

—Depende.

—¿Depende de qué?

—De quién me saque a bailar.

Él levantó una ceja.

—Entonces voy a probar suerte.

Le ofreció la mano.

—¿Bailamos?

Valentina dudó apenas unos segundos.

Después aceptó.

Caminaron hacia la pista.

La música cambió a un ritmo más lento, aunque el lugar seguía lleno de energía.

No hablaron demasiado.

Solo se miraban de vez en cuando.

Había una química difícil de explicar.

Como si se conocieran desde antes.

Como si, sin haber compartido una sola historia, ya supieran que esa noche iba a quedar grabada en la memoria de los dos.

Y sin que ninguno lo imaginara, ese sería apenas el comienzo de una historia que los llevaría a conocerse, enamorarse, perderse... y quizás, algún día, volver a encontrarse.

1
Patricia Trujillo Marin
Que pereza ese final tan ridículo 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
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