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Salvando Al Heredero

Salvando Al Heredero

Status: Terminada
Genre:Romance / Padre soltero / Hijo/a genio / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:578.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Lobelia

​Liam Volkov es un CEO implacable que cree que el dinero puede comprarlo todo, excepto la salud de su único heredero, el pequeño Ian, quien padece una enfermedad cardíaca degenerativa. Desesperado y tras haber despedido a diez especialistas, se cruza con la Dra. Elena Ríos, una cardióloga brillante, extrovertida y sin filtros que no le teme a sus gritos ni a su fortuna.
​Mientras la villana, Sabrina Valois (la ambiciosa prometida de Liam), planea la "muerte accidental" del niño para heredar la fortuna Volkov, Elena se convierte en el escudo de Ian. Pero en el proceso de salvar la vida del pequeño, Elena terminará operando el órgano más difícil de tratar: el corazón de piedra de su padre.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

​La invitación —o más bien, la orden— llegó a través del mayordomo a las seis de la tarde. Liam quería una cena formal para "ajustar los términos del contrato de residencia" y limar las asperezas del día anterior.

Elena sabía que era una emboscada de etiqueta, un terreno donde Sabrina jugaba con ventaja y donde ella, con sus modales de hospital público y su lengua sin filtros, se suponía que debía sentirse fuera de lugar.

​Pero Elena Ríos no era de las que se achicaban ante un mantel de lino.

​A las ocho en punto, las puertas del comedor principal se abrieron. Liam estaba de pie junto a la cava de vinos, luciendo un traje negro de corte impecable que acentuaba su figura autoritaria.

Sabrina, sentada ya a la mesa, vestía un diseño de alta costura rojo sangre, con joyas que brillaban tanto como su mirada triunfal.

​Entonces entró Elena.

​No llevaba seda china ni diamantes. Llevaba un vestido sencillo de color verde esmeralda, de corte lencero, que caía sobre sus curvas con una elegancia natural que ninguna joya podría comprar. Se había soltado el cabello, que caía en ondas oscuras sobre sus hombros, y su único accesorio era una sonrisa de suficiencia.

​Liam se quedó inmóvil, con la copa de vino a medio camino. Por un segundo, el CEO implacable olvidó cómo respirar. Había visto a las mujeres más bellas en las galas de Nueva York, pero ninguna poseía esa luz vibrante y desafiante que emanaba de Elena. Se veía hermosa, sí, pero sobre todo se veía real.

​—Vaya —logró decir Liam, su voz un tono más grave de lo habitual—. Veo que ha decidido dejar los patitos amarillos en el armario, doctora.

​—Incluso los guerreros se quitan la armadura para cenar, señor Volkov —respondió ella, sentándose frente a Sabrina con una gracia felina.

​Sabrina apretó los cubiertos de plata con tanta fuerza que sus nudillos palidecieron.

—Qué vestido tan... minimalista, querida. Es refrescante ver que no te esfuerzas demasiado por encajar.

​—Me esfuerzo en lo que importa, Sabrina. La salud de Ian, por ejemplo —replicó Elena, lanzando el primer dardo mientras el servicio servía el primer plato.

​La cena comenzó en un clima de tensa cordialidad. Liam intentó dirigir la conversación hacia temas contractuales, pero Sabrina se encargaba de desviar el tema hacia la "maravillosa" relación que tenía con Ian.

​—Es tan difícil para mí —suspiró Sabrina, tocándose el pecho con dramatismo—. Amo a ese niño como si fuera mío. Paso horas leyéndole, aunque él a veces esté tan cansado que no me escucha. Me rompe el corazón verlo así de débil.

​Elena dejó caer su tenedor sobre el plato de porcelana con un estruendo deliberado.

​—Qué curioso, Sabrina. Porque en los registros de seguridad de la habitación de Ian, esos que Liam me permitió revisar para el diagnóstico, no apareces ni una sola vez en la última semana —Elena se reclinó, clavando su mirada en la de la rubia—. De hecho, la única vez que te acercaste a su cuarto fue para dejarle ese frasco de vitaminas suizas y salir en menos de tres minutos porque "el olor a desinfectante te revolvía el estómago". Lo dijiste en el pasillo, ¿recuerdas? Las cámaras tienen micrófonos de alta sensibilidad.

​El rostro de Sabrina se transformó. El pánico cruzó sus ojos antes de ser reemplazado por una máscara de indignación herida.

​—¡Eso es una mentira atroz! ¡Liam, vas a permitir que esta mujer me calumnie así en mi propia mesa! —exclamó Sabrina, su voz temblando artificialmente.

​—No es calumnia, es observación —continuó Elena, ignorando las advertencias en la mirada de Liam—. Dices que lo amas, pero cuando Ian tuvo la crisis de tos ayer, te alejaste dos metros para no mancharte el vestido de seda. Tu "cariño" tiene un límite de limpieza en seco, Sabrina. Y tu interés por su salud es tan falso como tu expresión de sorpresa ahora mismo.

​—¡Basta, Elena! —tronó Liam.

​Liam golpeó la mesa con el puño. Su lealtad social, la imagen de estabilidad que debía mantener con su prometida y el peso de las convenciones lo obligaron a reaccionar. No podía permitir que una "empleada", por muy brillante que fuera, desmantelara su vida personal frente al servicio.

​—Te has excedido. Estás aquí para ser su médica, no su jueza —dijo Liam, su voz gélida.

​—¡Es que no lo entiendes! —gritó Elena, perdiendo la paciencia—. ¡Ella lo está usando para llegar a ti! No le importa si vive o muere, le importa lo que Ian representa en tu herencia...

​Sabrina estalló en un llanto histérico, ocultando su rostro entre las manos. Eran sollozos perfectos, coordinados, el tipo de llanto que siempre hacía que Liam se sintiera culpable y protector.

​—¡No puedo más! —sollozó Sabrina entre dientes—. Me trata como a una criminal... ¡Yo solo quiero lo mejor para nosotros!

​Liam se puso de pie y rodeó la mesa para consolar a Sabrina. La tomó por los hombros, lanzándole a Elena una mirada cargada de decepción y furia.

​—Elena, retírate a tu habitación. Ahora mismo —ordenó Liam, con un tono que no admitía réplica.

​—Liam, escucha la lógica, no los sollozos —pidió Elena, sintiendo una punzada de dolor al verlo caer en la trampa—. Si te dejas cegar por sus lágrimas, vas a perder lo único que te queda.

​—¡He dicho que te vayas! —rugió él—. Mañana hablaremos de tu permanencia en esta casa. Has faltado al respeto a mi prometida y has convertido una cena de negocios en un interrogatorio vulgar. No te pagué para esto.

​Elena se puso de pie lentamente. Sentía la humillación quemándole las mejillas, pero no por ella, sino por él. Le dolía ver a un hombre tan inteligente ser tan ciego ante la manipulación más básica.

​—Tienes razón, Liam —dijo ella con voz tranquila, aunque sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas—. No me pagaste para esto. Pero el problema es que tú crees que todo se soluciona con un pago. Quédate con tus mentiras de seda. Espero que cuando te des cuenta de la verdad, no sea demasiado tarde para Ian.

​Elena salió del comedor con la cabeza alta, aunque por dentro sentía que algo se le rompía. No era solo la rabia profesional; era la decepción de ver al hombre que empezaba a admirar —el hombre que la había sujetado por la cintura en el jardín con una urgencia que ella no podía olvidar— defendiendo a una serpiente.

​En el comedor, Liam sostenía a Sabrina, pero sus ojos estaban fijos en la puerta por la que Elena se había ido. El perfume de ella, esa mezcla de fresas y determinación, aún flotaba en el aire, haciendo que el aroma de las flores caras de la mesa le pareciera nauseabundo. Sabrina seguía llorando en su hombro, pero Liam, por primera vez, sintió que los brazos de su prometida no eran un refugio, sino una cadena.

​Esa noche, Liam no durmió. Se quedó en el balcón, mirando hacia la oscuridad. Sabía que Elena era impulsiva, pero también sabía que nunca mentía. La duda, esa semilla que Elena había plantado, empezaba a germinar en el hielo de su corazón, y el frío empezaba a ser insoportable.

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yemelys campo
jajajaja estaban en la jefatura y por arte de magia estaba en el hospital jajaja
Rosa Silvia Retamozo
Muchas gracias autora por compartir con todos nosotros tan linda historia de amor 👏👏👏👏❤️
Mary Espinales
la trama es buena pero se va para delante y después para atrás no tiene concordancia perece q no se decide w mismo escribir.
Victoria Wintecker
es muy estúpida y para tontos está novela
Yansis Sanchez
hermoso xq el amor siempre estuvo ahí para rescatar un corazón de hierro
Marcela Sanchez
Elena fue muy estupida e ingenua al creer en Sabrina
por qué será que hicieron a este personaje y lian tan estupidos
Jacqueline Salas
Buena historia, pero con algunas inconsistencias en el relato.
Camila Bouza
Parece la historia como esos libros de antaño, donde tenías 3 posibles finales o destinos, el primero: la llevan presa desde el hospital y los ve a ellos abrazados, el segundo: la llevan presa desde la casa con todo su camuflaje y en la puerta, y tercero: la llevan presa en el hospital una vez que hablo con Liam haciéndose la víctima. 🤷 los dejo a su criterio.
AlizD
me salte casi todosss los capítulos renuncio a leer
AlizD
jajaja jajaja jajajaja ke pasa con esta novela avanza y retrocede nunca e leído algo así tan loco
AlizD
cómo cuántas veces más faltará ke se lo demuestre??????
Maria M. Rosario
Bonita historia, realista.
Maria M. Rosario
No he visto un hombre disque es bueno n los negocios ser tan ignorante q apesar de ella demostrarle todo lo q ha echo la tal Sabrina aún se deje manipular de esa manera y continue poniendo n duda lo q Elena le dice.
Maria M. Rosario
Ok. Pero la Sabrina esta fuera de la casa o esta ahi lo unico q no pisará el cuarto de Ian? Entiendo q la enfermera lo q confeso fue q ella le suministro al niño las supuestas vitaminas.
Maria M. Rosario
La Sabrina quuere quitar a Ian del medio y llevar el control de todo y cuando Liam abriera los ojos no iba a tener nada.
Maria M. Rosario
Por esta cayendo n tiempo.
Carleone Gutierrez
Este idiota es el más estúpido que puede existir tanto que dice ser precavido y desconfiado, y tiene a la peor 🐍🐍ponzoñosa que puede haber viviendo bajo su mismo techo 🤦‍♀️🤦‍♀️🤦‍♀️
Maria M. Rosario
La doctora lo ha sacado de su zona de comfort. Que como unico se mantiene en su lugar es gritando q es lo q le da poder donde sabe q va perdiendo control.
Maria M. Rosario
🤔🤔🤔. Esto juele a peligro doble.
Maria M. Rosario
La salud no la compra ningun dinero.
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