Luciana Montreal siempre obtuvo lo que quiso.
Incluso a David Balbuena… el único hombre que alguna vez se le resistió.
Pero el deseo no siempre trae victoria.
Entre noches que la consumieron y una verdad que lo cambió todo, Luciana entendió que hay algo más peligroso que no tener a alguien… tenerlo y descubrir quién es en realidad.
Años después, convertida en una mujer poderosa e inalcanzable, ha construido un mundo donde nadie puede tocarla...
Hasta que el pasado regresa... y no viene solo: Un hombre que aún puede hacerla arder. Otro que ya decidió que será suya.
Entre el fuego que la desarma y el control que amenaza con atraparla, Luciana deberá enfrentar la única decisión que nunca pudo dominar: seguir lo que la consume… o no volver a perderse jamás.
NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
NOVIA DE HIELO
NARRADOR
Esperanza Silver sostenía la tableta en sus manos y por primera vez esperaba en silencio que poder anotar allí. La novia no parecía feliz, sino la más fría que había tenido que tratar.
-¿Tiene alguna preferencia sobre el color en el que debo trabajar?- Preguntó intentando que Luciana dejara de mirarla fijamente
-Señora, admiro su trabajo. No me sorprende que mis padres la hayan contratado. Yo en otra circunstancia le aseguro que hubiese hecho lo mismo- Esperanza no sabía si sentirse halagada o no
-Espero estar a la altura de sus expectativas- Dijo más confundida que antes
-Seré muy clara con usted. Confiaré en su criterio y dejaré todo en sus manos. No me importa demasiado, para ser completamente honesta con usted- Explicó causando sorpresa en Esperanza
-¿Me está diciendo en serio? No estoy acostumbrada a que una novia deje todo a mi criterio
-Si, muy en serio. No gastaré tiempo ni energía en una boda civil que no es por amor, ¿Me entiende?- Esperanza la miró sorprendida. Ninguna novia solía ser tan directa
Esperanza había organizado distintas bodas. Varios de los matrimonios fueron por contrato, pero ninguna de las novias solía decir algo así abiertamente. Es más, muchas de ellas intentaban fingir estar enamoradas de su futuro marido.
-Lo entiendo, pero me sorprende. ¿No sabe que puede agradarle a su prometido?- Insistió Esperanza
Contrario a lo que muchas personas creían, organizar una boda sin saber nada de los novios ni sus gustos era demasiado riesgoso. La probabilidad de que su trabajo no le agradara era enorme y no se sentía muy cómoda corriendo un riesgo tan grande con gente tan prestigiosa.
-Le gustan las mujeres, el sexo. Lo que más le interesará es la noche de bodas. No se muestre sorprendida, imagino que sabe que me casaré con David Balbuena- Luciana lucía una sonrisa fría en su rostro
-Lo lamento. Se lo que es un matrimonio arreglado- Quiso empatizar con ella y de nuevo la vio sonreír
-Fui yo quien quiso casarse con él. No lo lamente. No necesito que se preocupe por respetar un presupuesto determinado. Simplemente, asegúrese de hacer algo costoso, con mucho glamour, innovador y muy a la moda. Será algo muy comentado y no debe de ser simple
Esperanza hizo un gesto afirmativo. ¿Tenía idea de la decoración? Ninguna. Tendría que investigar por su cuenta algo de los prometidos para saber que podría agradarles.
Cuando la organizadora abandonó la mansión, Luciana fue a llamar a Amy para comentarle aquella reunión. Su amiga estaba sorprendida. Ni siquiera ella, conociéndola tan bien podría haberse esperado eso.
-De verdad no te entiendo- Le dijo Amy. Luciana se rió abiertamente
-¿Tu crees que me volveré loca escogiendo cosas que no me interesan? Cuando nos casemos por amor seré una novia dedicada, mientras tanto prefiero ocuparme de cosas más importantes. Mi sueño no es ser una esposa de adorno que planea eventos sociales. Mi futuro es más importante que David, porque no viviré de amor
-Bueno, eso lo entiendo perfectamente y tienes razón. Debiste tenerlo de amante solamente, ¿Qué pasará si no logras enamorarlo?- Luciana hizo una breve pausa
-Nada. Le pediré el divorcio y él tendrá que firmar. No me quedaré a su lado mendigando amor ni rogándole, ¿Crees que por amarlo renunciaré a todo lo que deseo? Ni hablar- Amy sintió que se quitaba un enorme peso de los hombros. No quería que Luciana se deprimiera ni mucho menos por alguien como David, que a su parecer no valía la pena
-Bueno. Me alegro por eso. Estoy gratamente sorprendida- Dijo con sinceridad
Cuando la llamada terminó, Luciana se puso a leer. ¿Algo referente a David? No. Algo que la prepararía para su futuro. Ella podía amar a su futuro esposo, pero no renunciaría a sus planes por él ni por nadie. Eso lo tenía claro.
(.....)
David imaginó que Luciana estaría planeando la boda y por eso no la llamó ni una vez luego de aquella conversación. Él siguió trabajando como cada día sin siquiera pensar en ella.
Lo que el empresario imaginaba, era que Luciana jamás le pediría el divorcio. Si pensaba en el futuro o se tomaba unos pocos minutos en imaginarse casado con ella, estaba convencido de que sería él quien le pediría el divorcio y a ella convencida de no dárselo.
David creía que casarse sería sencillo y divorciarse sería lo complicado. Lo demás no le desagradaba. Tendría una ardiente compañera de cama que estaría dispuesta a tener intimidad cuando lo quisiera.
Con los días transcurriendo rápidamente, los prometidos siguieron concentrados en todo excepto en la boda. A ninguno de los dos le importaba demasiado eso. A él porque claramente no la amaba y porque también sabía varias cosas sobre Luciana que no le agradaban. A ella porque tenía que aprender varias cosas y analizar otras; todas referentes a su futuro.
Faltando una semana para la boda, Luciana fue a probarse su vestido de novia. Ella no lo había visto ni una sola vez, simplemente le había delegado todo a la mejor diseñadora, Selene Moret. Ella tenía sus medidas, conocía sus gustos y ya le había diseñado varios vestidos para los concursos de belleza. Confiaba plenamente en que ella no la defraudaría.
Selene la citó en un horario en que estuvieran solas en la tienda. El vestido estaba colgado en el probador, dentro de una percha y totalmente cubierto. Nadie había visto el diseño. Era totalmente confidencial.
Luciana saludó a Selene. Lo hizo con cercanía, un corto abrazo y un beso en cada mejilla.
-Me sorprendió tu pedido. ¿Sabes que creí cuando me llamaste?
-Pensaste que no me importa la boda. No es verdad, me importa mucho
-No lo parece- Continuó Selene
-Me importa más lo que llega con la boda. Tendré que enamorar a mi esposo. Me dedicaré por completo a esa tarea y a la boda religiosa cuando lo consiga- Luciana sonrió, decidida
Ella podía tomar con frialdad su boda civil, pero ese era solamente el primer paso en la dirección correcta. Lo más importante ocurriría mientras fuera una mujer casada.