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PESADOS POR EL DESTINO

PESADOS POR EL DESTINO

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:437.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Ella tiene curvas que esconde y un promedio impecable. Él es el hombre perfecto que la observa en secreto. Una noche, un plan macabro los une. ¿El resultado? Una mentira, un bebé y un amor que lo arriesgará todo.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 12

Geovanny

La vi salir por la puerta del ascensor y supe que algo había cambiado.

Romina se fue sin mirar atrás, con esa postura erguida que tenía cuando quería esconder algo, y yo me quedé ahí, parado como un idiota, sintiendo que el aire se llevaba una parte de mí con ella.

Algo había pasado. Algo que no supe identificar, pero que vi en sus ojos cuando me miró antes de irse. Había dolor. Había resignación. Había algo que se parecía demasiado a la forma en que yo mismo me miraba al espejo cuando recordaba que nunca sería suficiente para mi padre.

Cerré la puerta de mi oficina y me apoyé contra ella, respirando hondo.

Camila.

Tenía que ser por Camila.

Mi prometida. Mi fachada. Mi mentira perfectamente construida para contentar a un padre que solo quería verme, bien acompañado, con una mujer digna de los Valverde. Y Camila era eso, digna. Hermosa, delgada, elegante, exitosa. La mujer que cualquier hombre querría tener a su lado.

Cualquier hombre menos yo.

Me dejé caer en el sillón, frente al ventanal que mostraba las luces de la ciudad comenzando a encenderse, y por primera vez en mucho tiempo, permití que los recuerdos afloraran sin control.

Camila llegó a mi vida hace dos años, en un evento benéfico organizado por la empresa. Era modelo, sí, pero también era inteligente, divertida, con una luz propia que atraía miradas dondequiera que fuera. Mi padre la presentó como la hija de unos amigos, pero en su mirada vi lo que siempre veía, esperanza. Esperanza de que por fin eligiera a alguien, adecuada.

Esa noche, Camila y yo hablamos durante horas. Descubrí que era mucho más que una cara bonita, leía filosofía, le apasionaba la fotografía, y odiaba con toda su alma los estereotipos de su profesión. Me reí con ella, algo que no hacía a menudo. Y por un momento, casi creí que podía sentir algo.

Pero luego, en los días siguientes, mientras intentaba imaginarla a mi lado, algo no encajaba. La veía y pensaba en lo mucho que me gustaría tener una conversación con ella. Pero no sentía esa necesidad, esa urgencia, ese deseo que quema las entrañas. No sentía lo que sentía cada vez que veía a Romina cruzar un patio universitario.

Camila lo notó, por supuesto. Las mujeres como ella notan esas cosas.

—No sientes nada por mí, ¿verdad?

me preguntó una tarde, tomando café en una terraza.

Fui honesto. Siempre lo fui con ella.

—Eres increíble, Camila. Pero no. No siento lo que debería sentir.

Esperé que se levantara, que se fuera, que me odiara. En lugar de eso, sonrió con tristeza.

—Lo sabía

dijo.

—Pero no importa.

—¿Cómo que no importa?

—Tú necesitas una fachada, Geovanny. Lo sé por tu padre, por cómo te presiona. Y yo...

 suspiró, jugando con la taza.

— yo necesito estar cerca de ti. Aunque sea así, tal vez algún día...

La miré sin entender.

—Estoy enamorada de ti

confesó, con una honestidad que me desarmó.

— Desde la primera vez que te vi. Y sé que no es recíproco. Pero si la única forma de estar en tu vida es siendo una mentira, acepto. Con una condición.

—¿Cuál?

—Que si algún día llegas a sentir algo por mí, me lo digas. Y me elijas. De verdad.

Esa condición me partió el alma. Porque en sus ojos vi mi propio reflejo, el de alguien que acepta migajas con tal de recibir un poco de atención. El de alguien que se conforma con lo que le dan porque cree que no merece más.

Acepté. Por egoísta, por cobarde, porque no soportaba otra discusión con mi padre sobre, cuándo iba a sentar la cabeza. Camila se convirtió en mi prometida oficial, la novia perfecta que aparecía en los eventos, que sonreía en las cenas familiares, que hacía que mi padre me mirara con orgullo en lugar de con decepción.

Pero a escondidas, en la intimidad de nuestras conversaciones a solas, ella seguía esperando. Esperando que un día yo despertara y la viera. Esperando que el amor llegara.

Y yo, mientras tanto, seguía soñando con una mujer que ni siquiera sabía que existía.

Hasta aquella noche en el bar.

La noche que cambió todo.

Lo que pasó después fue lo más real que he vivido jamás.

Ahora, semanas después, está frente a mí todos los días. En mi oficina. En los pasillos. En mi mente. En mis sueños. Y tengo que contenerme para no tocarla, para no susurrarle al oído, para no recordarle aquella noche.

Pero hoy la vi cambiar.

Cuando Camila se fue, la observé desde mi oficina. La vi hundirse lentamente, la vi perderse en sus pensamientos, la vi construir muros a su alrededor. Y supe que tenía que hacer algo. Pero ¿qué? ¿Cómo le explico que mi prometida es solo un acuerdo, una fachada para contentar a un padre que nunca me ha querido de verdad, Cómo le digo que la mujer que vio no es mi amor, sino mi carcelera voluntaria?

No puedo. No sin poner en riesgo todo. No sin que ella piense que soy un monstruo que jugó con ella.

Pero tampoco puedo seguir viéndola así. Viéndola apagarse.

Esta noche, cuando salió por ese ascensor, tuve que sujetarme al marco de la puerta para no correr tras ella. Para no abrazarla. Para no decirle que ella es la única mujer que ha significado algo en mi vida.

En lugar de eso, me quedé aquí. Solo. Con las luces de la ciudad burlándose de mí.

El teléfono vibró. Un mensaje de Camila.

"¿Todo bien? Te noté raro hoy. Si quieres hablar, estoy aquí. Siempre."

Siempre. Esa palabra me persigue.

Camila espera. Espera que algún día sienta algo por ella. Y yo, mientras tanto, le permito esperar. Porque necesito su mentira tanto como ella necesita la mía.

Pero cada día que pasa, cada vez que veo a Romina, la mentira pesa más. Y sé, en el fondo, que no podré sostenerla para siempre.

Algún día tendré que elegir.

Y cuando ese día llegue, espero no haberlo perdido todo.

Espero no haberla perdido a ella.

continuara...

1
Maru
Al contrario 🤔💭el silencio 🤫 te hace cómplice
Maru
Geovanny me parece un hombre apocado a su edad y con su preparación académica debería estar blindado sobre el minúsculo afecto de su padre buscar la aprobación paterna a esas alturas es un absurdo; en otro orden de ideas, nadar entre dos aguas me parece mal si tanto ama y desea a Romina que luche por ella y no le de esperanzas a la otra
Maru
Romina muchacha tienes el suficiente potencial para gustarle a tu jefe a tu suegro y todos los que te conocen pero... debes empezar gustando de ti misma 🤩
Maru
🤔💭Las piezas del rompecabezas 🧩 empiezan a encajar
Francisca Letycia MirandaGarcia
para mí estuvo perfecta su historia, es muy raro que un ceo renuncie a todo lo que tiene, por lo regular siempre tratan de salvar su éxito que han logrado, gracias por su tiempo
Francisca Letycia MirandaGarcia
aquí lo triste es que el padre de Giovanni no lo fue a buscar, prefirió su orgullo
Francisca Letycia MirandaGarcia
y su otro abuelo lo irá a conocer, Giovanni ya no lo hace presente en su vida, será pq en realidad nunca estuvo
Francisca Letycia MirandaGarcia
quer hermoso con los ojos grises
Edith Villamizar
me gustó mucho la historia
El final estuvo bueno, no siempre tiene que ser final de ricos y herederos
fué diferente ellos construyeron una familia humilde pero llena de amor
No me gustó que el papá no se le ocurrió visitar a su hijo y pedir una oportunidad para ser abuelo ya que no fué buen padre
Edith Villamizar
Ni porque se fueron lejos, los dejan ser felices juntos
Son malos, inventan que el papá está grave y llevárselo quien sabe que pensaban hacer con Giovanni
Francisca Letycia MirandaGarcia
hasta que tomó esa determinación, darle una lección a su padre y probar que él no lo necesita para salir adelante
Francisca Letycia MirandaGarcia
no es posible que el padre haya pedido eso, por eso los hijos son asi
Francisca Letycia MirandaGarcia
lo importante que tiene unos padres comprensivos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues haber si no se la pone difícil Camila
Francisca Letycia MirandaGarcia
debería estar feliz pq la ama y a su bebé también
Maria Gudiño
que paso con el papá de Geovanny,por lo demás una excelente novela, felicitaciones para la escritora 👍👌👏👏
Francisca Letycia MirandaGarcia
por muy dormida que este como no darse cuenta que nos están dando duro contra el colchón jajajaja
Liliana Flores
me gusta la trama, pero la estás haciendo demasiado inocente a está chica no puede pensar que es un sueño 🤭🤭
Liliana Flores
hasta ahora me está pareciendo muy interesante y me intriga lo que seguirá sucediendo
Francisca Letycia MirandaGarcia
el padre no puede quedar sin interarse de la fichita que es su hijo leon
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